LIMA; Colegio de San Buenaventura de Nuestra Señora de Guadalupe

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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Las Órdenes religiosas y la formación cultural de América Latina[editar]

La Iglesia se valió de las órdenes religiosas para fomentar la cultura y la enseñanza religiosa en los pueblos recientemente conquistados por España, desarrollando de esta manera la formación humanística y cristiana de los mismos. El Documento de Puebla de la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, en el Capítulo I habla de los grandes momentos de la Evangelización en América Latina:

“La Evangelización está en los orígenes de este Nuevo Mundo que es América Latina. La Iglesia se hace presente en las raíces y en la actualidad del Continente: quiere servir dentro del marco de la realización de su misión propia, al mejor porvenir de los pueblos latinoamericanos” (Puebla 4).

Producto de la contribución de la Orden franciscana a este desarrollo cultural y religioso, es el establecimiento del Colegio de San Buenaventura de Nuestra Señora de Guadalupe de Lima.[1]

Fundación del Colegio San Buenaventura de Nuestra Señora de Guadalupe[editar]

En la página 554 del Registro 30 del Archivo de la Provincia franciscana de los Doce Apóstoles, una nota introductoria a letra dice así:

“Enterado S. M. de lo que se respondió por los Prelados de las Reli¬giones al billete, que de su Real Cámara les escribí para que manifestasen las Licencias, con que se fundaron los conventos Colegios y recolecciones de esta Ciudad; me manda que precisamente haga cumplir esta deliberación sin escusa alguna; en su consecuencia prevengo a V. R. que en la mayor brevedad, me manifieste las referidas licencias, para que en vista de ellas, y haciendo sacar los testimonios necesarios, pueda hacer a S. M. el informe que me ordena, acompañado de estos documentos.

Dios guarde a V. R. muchos años.
Lima 24 de octubre de 1754
El Conde de Superunda [José Antonio Manso de Velasco y Sánchez Samaniego, virrey del Perú]
al R.P. Provincial de San Francisco”.[2]

En la página 556 hallamos la información de la fundación del Colegio San Buenaventura de N.S. de Guadalupe de Lima, después de las noticias sobre San Francisco de Jesús y de Santa María de los Ángeles (ambos de Lima), redactadas y firmadas por el Cronista P. Fr. Fernando Rodríguez Tena, con fecha 27 de octubre de 1752, ratificadas por el P. Lorenzo de Cid. Ministro Provincial. El texto dice así:

“Para hablar de la erección del Colegio de S. Buenaventura de Guadalupe se ha de suponer que el sitio que hoy ocupa, fue primero destinado por el dueño que lo dio a mi Provincia para convento y monasterio de S. Gerónimo, el que devían habitar Religiosos de esta Orden fabricándose la Iglesia con título de N. S. de Guadalupe a expensas de quien daba el suelo; para este primer fábrica dieron las licencias el V. S. Arzobispo S. Thoribio Alfonso Mogrovejo, y el Ex. S. Virrey D. Luis de Velasco para lo que se valieron de una Real Cédula en que S. Mag. concedía se ejecutasen seme¬jantes voluntades de sus vasallos, en caso de hacerse las tales fundaciones acosta de su propias caudales, esta cédula fue expedida al V. Arzobispo de Lima. En virtud de esto corrió la primer fundación de esta casa desde el año de mil seiscientos, hasta el del mil seiscientos once en que el sujeto que había dado el sitio para Religiosos de S. Gerónimo, lo dio para Colegio de la Provincia de mi Orden que reside en esta ciudad. Consta todo lo dicho con las licencias, i Real Cédula de la donación hecha por Alonso Ramos [C]Servantes de que hago exhibición. Y el primer destino de su exclamación que al mismo manifiesto.

Mi Provincia empero no contenta con la expresada Real Licencia ocurrió a S. Mag. por cédula particular luego que consiguió la donación, manifiesta la que originalmente presentó expedida al Ex. S. Márquez de Montes Claros [Juan de Mendoza y Luba, virrey de Nueva España (1603-1607) y del Perú (1607-1615)] con fecha de dieciocho de Septiembre de mil seiscientos trece; y así mismo la expedida al V. S. Arzobispo de Lima con fecha de ocho de Agosto de mil seiscientos dieciocho de que exhibo un tanto autorizado de escribano.[3]

Y aunque después se expidieron algunas cédulas Reales en que se mandaba demoler este convento de los cuales así mismo exhibo una ori¬ginal; finalmente a instancias hechas a S. Mag.d por parte de la Provincia se consiguió que S. Mag.d y los Señores del Consejo diesen licencia a D. Pedro de Ledesma Secretario de S. Mag.d y a quienes se halla rubricada la cédula para que le escribiese como lo hizo el Virrey de estos Reinos dándole a conocer no era del Real gusto despachar cedula para la fundación por no hacer ejemplar de despachar cédulas para erigir conventos que se habían empezado a fabricar sin licencia suya pero si daba tácita permisión de la fábrica, la que se entendía expresada en no mandarla desmantelar como se había hecho con los conventos de las demás Religiones; la carta originalmen¬te la exhibía y es real ánimo aparece más claro el que regresando a este Reino con la referida carta [¿? Ilegible]; el Religioso que pueda obtener la licencia pasó de esta Provincia a los Reinos de España en la licencia que obtuvo se Su Mag.d le permite traiga una imagen de bulto de NS. de Guadalupe para el Colegio de San Buenaventura de Guadalupe,[4]3 y es claro la negara para ese fin siendo su real ánimo desmantelar el Colegio.


Y aquí finalmente se debe tener presente lo primero que S.Mag.d tuvo creído el que esta fábrica se había empezado sin las licencias lo que ocasionó no estar instruido su Real ánimo de los que habían precedido deel V. S. Thoribio, y Ex. S. D. Luis de Velasco [virrey] en virtud de su Real Cédula. Lo segundo es que por entonces se seguía pleito entre mi Religión [Orden Religiosa; en este caso Franciscanos Menores], i la de S. Gerónimo [los Gerónimos eran entonces los que regían el Monasterio-Santuario de Guadalupe en Extremadura] que¬riendo esta fuese nula la donación hecha a nosotros por ser de un mismo sujeto, i primera la suya si esto lo expresa Su Mag.d claramente en el informe que le pide al Exmo. marques de Montes Claros [virrey], lo que ya no subsiste desde el año de mil seiscientos veintiséis, que es en el por sentencia dada en la Real Audiencia de Lima fue declarado el que el sitio del Colegio perteneció a Da [Doña] María de Costilla, i no a Alonso Ramos [C]Servantes quien primero lo dio a la Religión de S. Gerónimo, i luego a mi Provincia.

Dicha Señora nos lo dio vencido el pleito, con que en virtud de esto quedó excluido el derecho de los Reverendos Padres Gerónimos; lo que parece impelió el Real ánimo desde el principio a no dar la licencia, antes sí disponer la demolición, para así poner paz entre las dos Religiones, o que el sitio se entregase a los primeros a quienes se había donado; de esta segunda donación yo mismo, en tanto que para resguardo, conservava en mi archivo. La licencia eclesiástica para esta fundación la concedió el V. S. Arzobispo de Lima D. Bartholomé Lobo Guerrero.[5]

Consta del original que también exhibo, conseguido a instancias del R. P. Gamarra, Guardián entonces del Convento de Jesús de Lima. Diligencia que se practicó por Juzgarse ya abolido el privilegio de las Regulares en cuanto a no pedir estas licencias por decreto deel S. Concilio de Trento en la ses. 25 de Reformas, cap. 3, del que nos había relevado el S. P. B. Pio V en su Bula que empieza: «Universis et singulis», su data Roma apud S. At. día 23 Sept. an. 1571, por hallarse... comienzo de esta fundación en su vigor, en fuerza el Breve del Papa Clemente VII, el que reducía estos privilegios...” [ilegible lo que sigue].

En la pg. 557 v. de este Documento,[6]continúa diciendo el P. Rodríguez Tena: “Para el Colegio de Guadalupe se presentaron unos autos con 27 fojas del N. 1 hasta el 106 es la donación del sitio para fábrica. Desde el 17 hasta el 20 una exclamación, el n. 21 una cédula original de S. Mag.d. estos papeles se tomaron del legajo 2 del Archivo de Provincia; el [folio] ocupaba n. 7 el 2 i 3, el n. 57 el n. 28 del legajo de cédulas. El n. 21 una carta original pertenece el n. 51 del legajo 2 lo mismo el n. 29 en que ay una cédula original de S. Mag.d y el 26 y 27 en que está la licencia del S. Arzobispo”.

Personajes y comunidades que intervinieron en la Fundación del Colegio[editar]

“A los confines de la ciudad está la ermita de Ntra. Sra. de Guadalupe, que D. Alonso Ramos Cervantes y Da. Elvira de la Serna su esposa edifi¬caron, e hicieron donación a la Orden con las tierras del contorno para fundación de un Colegio. Habiéndose admitido se tomó posesión al día 17 de octubre de 1611, y dio principio a la obra del colegio, claustro y cercas, el R. P. Guardián Fr. Bernardo Gamarra”.

Conviene advertir que este Convento Colegio estuvo en el solar que ocupa parte del actual Palacio de Justicia y la Clínica Maisón de Santé, entonces en las afueras de la ciudad de Lima (1611). La devoción a la Virgen de Guadalupe aparecida en la «tilma» de Juan Diego, vino al Perú en el corazón y en los brazos de los franciscanos que pasaron al Perú, desde el Colegio de Misioneros de la Santa Cruz de Querétaro. Habíamos creído que el fundador de este Colegio Padre Bernardo Gamarra, no sería uno de aquellos que trajo al Perú esta devoción y pidió añadir al título de este Colegio de S. Buena¬ventura el de Ntra. Sra. de Guadalupe, y no fue así.

Se ve que desde sus comienzos el Colegio fue llamado comúnmente de N. S. de Guadalupe, como se ve en el mismo texto de las Constituciones aprobadas en el Capítulo Provincial, celebrado en el Convento de Jesús de Lima el 22 de marzo de 1637.[7]De la misma manera se advierte esta común y mariana devoción en los nombramientos de Ministro Provincial para la Provincia de los Doce Apóstoles en los años 1656, 1659, 1662 y 1694, efectuados en el «Colegio de Guadalupe», así tajantemente.[8]

El Colegio se llamó de San Buenaventura de N. S. de Guadalupe, además para señalar que los franciscanos en su claustro de estudios superiores, se centraban en el binomio de sus Maestros más representativos: San Buenaventura y Juan Duns Escoto. La naturaleza de la fundación de esta Casa de Estudios se dirigió desde sus orígenes a una orientación hacia el interior de la propia Comunidad Franciscana, sin que por ello se cerraran sus puertas a los seglares, que acudieron a cursar sus estudios en él.

Es curioso advertir que la creación de este tipo de Colegios fue común en muchas Provincias franciscanas de América: en el Perú se creó para las dos Provincias de Lima y San Antonio de Charcas (hoy Bolivia; entonces Alto Perú); como sucedió también en la de San Francisco de Quito (Ecuador) y posteriormente en la Provincia de la Santa Fe (hoy Co¬lombia), donde... “se propuso en uno de los discretorios capitulares, que aprobó el Definitorio, que se erigiese el tal Colegio con título y nombre de S. Buenaventura, como lo tiene la Provincia de Lima y Quito... Santa Fe 24 de julio de 1688;[9]después de poco más de 80 años de haberse creado el de Lima.

Hasta cuándo ambas Provincias del Perú (Lima y Alto Perú) tuvieron el Colegio S. Buenaventura de Ntra. Sra. de Guadalupe, en común, no lo sabemos. Vimos que la Provincia de S. Antonio de los Charcas (Bolivia) tuvo después su propio Colegio de San Buenaventura en el Cuzco, ciudad donde tuvo su Convento Máximo (Cabeza de la Provincia), Colegio que fue con¬vertido después por Bolívar en 1825, en Colegio Nacional de Ciencias.

Convendría advertir que ese viejo Colegio del S. XVII floreció en Lima como uno de los planteles literarios más descollantes del Virreinato, manteniendo su prestigio académico aún en las primeras década de la vida republicana (1824), como el aporte franciscano en el campo de la educación universitaria en nuestro país.

Organización interna y reglamento[editar]

Las Constituciones de este Colegio constan de Cinco Capítulos, y fueron aprobadas el 22 de marzo de 1637:

“Constituciones que se han de guardar. En el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe de esta ciudad de Lima de la observancia de N. P. S. Francisco. Comunicadas y Admitidas por los discretorios de las dos Provincias de Lima, y San Antonio de los Charcas en este Capítulo que se celebró en nuestro Convento de IHS de Lima en 22 de Marzo de 1637 años en el cual presidio Nuestro Rdo. P. Fr. Alonso Pacheco, Padre de la Santa Provincia de S. Tiago y Comisso Genl. de todas las Provincias del Perú, y con los dichos dos Definitorios las confirmó.[10]


Cap. I: del número de colegiales y su recepción

En el Nº 1 nos dice que si las Provincias franciscanas quisiesen enviar colegiales[11]“para que en él se aprovechen y resplandezcan en la virtud y letras, como tan esencial para su conservación, se ordene como sea posible, y haya sujetos en la Provincia y no se reciba en el dicho Colegio a ningún colegial, que no haya oído primero tres años de Artes y tres de teología, atento a que no se instituye para estudiantes actuarios sino para Passantes...”.[12]

Unos años después, el 24 de julio de 1688, desde Santa Fe de Bogotá el P. Antonio Chávez, Rector del Colegio de San Buenaventura de esa Provincia, escribía al Comisario General de Indias una carta que reflejaba la preocupación que se ponía en la organización más adecuada de los estudios en dicho Colegio, preocupación que era muy simi¬lar a lo dicho líneas arriba. Copiaremos un párrafo que nos permite ahondar más en esta preocupación:

“Me es forzoso el informar a Vuestra Reverendísima como toda mi aplicación y ocupación ha sido la de fomentar los estudios en este Santo Convento, y a cuidado mío se han prosperado tanto, que son los más lúcidos que tiene esta ciudad...”.[13]Hay un documento histórico que nos sirve para darnos cuenta sobre el interés que los franciscanos pusieron en el ordenamiento de los estudios:

“Porque todas las cosas sin orden no se conservan en la debida observancia, determinamos y mandamos que no sean admitidos a oír Artes los que no supiesen suficientemente la gramática, y que los que entrasen a oír el curso de Artes sean escogidos y que no entren confusamente todos, que de aquí proviene el no aprovechar ninguno... Adviértase también que acabadas las Súmulas se han de exa¬minar todos para entrar en la Lógica: acabada la lógica se han de examinar para entrar en Philosophia, y acabada la Philosophia se han de examinar para entrar en Metaphisica, el cual examen se hará con asistencia de un Lector Jubilado y de los Lectores de Teología...”[14]

El título de Lectores se conservó hasta nuestros tiempos recientes. Equivalía a Profesor o Catedrático de una asignatura en Filosofía y Teología. Los números 2 y 3 de este Primer Capítulo advierten las obligaciones para recibir alumnos (Colegiales) en cuanto a su preparación humanística, pidiendo a los Padres Provinciales que no envíen alumnos sino “a los más a propósito” y que “se aventajen en virtud y letras”.

En el N.º 4 se establece en forma tajante que “en el dicho Colegio no ha de haber personas ociosas”; se ordenó que solamente vivan en él “El P. Rector o Regente que será el Prelado del Colegio, dos Padres lectores, ocho colegiales sacerdotes de esta Provincia, dos confesores y cuatro legos”.

Los números 5 y 6 piden que tanto los colegiales de esta Provincia como de la Provincia de S. Antonio de Charcas, sean tratados al igual, para su sustento y demás necesidades como en los “ejercicios de letras”. Se advierte también que los alumnos que viniesen de todas las Provincias del Perú, tengan la obligación de “guardar lo dispuesto acerca de la recepción”.

Los números 7 y 8 se refieren a la obligación de llevar los exámenes; para ello dicen que las Súmulas se vuelvan a optar, haciéndolo cada tres meses y los que en dicha oposición parecieran ser más suficientes y aplicados, “estos y no otros, serán colegiales”.[15]Para “las oposiciones para el dicho Colegio, como para los maestros de estudiantes se harán en el General de Theología del Convento de Ntro. Padre San Francisco de Lima, al que asistirán todos los religiosos del y serán votos N.M.R.P. Comisario General, N. P. Provincial, el P. Guardián del Convento, los Padres de Provincia y Definidores, el P. Rector o Gerente del Colegio, si hubiese leído Theología, los Padres Jubilados y los Padres Lectores actuales del Convento y Colegio”.[16]

Cap. II: De la secuela del coro y comunidades

Se da importancia a la formación espiritual, “porque el principal Estudio es de la virtud y esta se alcanza con la oración y contemplación de los misterios divinos”. Se establece a continuación un horario para las actividades diarias, intercambiándose las horas de estudio y comidas, dando los días sábados, por la mañana, después de “Prima, la Misa de nuestra Señora”.[17]

Cap. III: De la distribución de estudios

Las clases comenzaban a las ocho de la mañana hasta las diez, y a las tres de la tarde hasta las cinco, y debían asistir “indispen¬sablemente todos los días, excepto el jueves que ha de ser asueto”.[18]“Porque el estudio quieto es el que más aprovecha, se ordena que se tenga todos los días por espacio de dos horas, desde las ocho y media de la noche hasta las diez y media indispensablemente en todo el año, aunque no haya conferencia se recogerán todos los colegiales a sus celdas que las tendrán abiertas para que el R. Rector y los Padres Lectores los puedan visitar y mandar hacer la penitencia el que hallarán Defectuoso”.


Seguíase por la tarde desde el “cuarto de las mismas «Sentencias», y así irán prosiguiendo los dichos libros, y acabadas, comenzarán de nuevo por la mañana desde el segundo, y por la tarde desde el Tercero con que en un trienio quedarán los Colegiales, con suficientes noticias de todas las mate¬rias teológicas”.[19]

Se dio especial importancia a las opiniones de Escoto y para con más facilidad: “se desaten los argumentos de los contrarios tendrán dos colegiales palestra cada quince días en lugar de las conferencias ordinarias de¬fendiendo uno por la mañana la opinión de nuestro Doctor y a la tarde el otro la de Santo Thomas”.

Cap. IV: Del modo de conversar fuera de casa

Este Capítulo es de orden interno del Colegio, por ello únicamente lo mencionamos.

Cap. V: De la obligación del padre Rector

Comienza advirtiendo que “el P. Rector tendrá cuidado de asistir a las obligaciones de Prelado haciendo que se guarden cumplidamente en el Colegio los CC. Generales y de la Provincia y así mismo los especiales del Colegio...”.[20]Seguidamente se dan pautas sobre la alimentación para los colegiales, vestuario, calzado, papel, velas, etc. teniendo lavandería de comunidad. Asimismo se establecen que tenga el Colegio, Médico, Cirujano y barbero.

Se establece también una legislación sobre los subsidios pecuniarios para los colegiales, fijándose un cupo mensual a cada Convento de la Provincia, como a los Provinciales de otras Provincias que enviaren sus alumnos al Colegio. Esta cuota se estipuló en doscientos cincuenta pesos por un año y por cada colegial pensionista. Las misas celebradas por los colegiales “las han de decir por intención de sus Provinciales”.[21]

Termina este Capítulo diciendo “porque el Colegio está pobre y se erige en bien de toda la Orden que se haga repartición en las doctrinas hasta numerosas y se le aplica la Capellanía de Moreda (sic) que es... el Convento de Caxamarca”.[22]Viene después una lista de Libros de la Biblioteca del Convento de Jesús de Lima, que fueron llevados al Colegio y se dan normas precisas sobre el uso de los libros y del cuidado que se deberían dar.

La última parte de estas Constituciones trata de la “Memoria de las Distribuciones que se hacen en los Conventos y Doctrinas de esta nuestra Provincia de los Doce Apóstoles de Lima, para que así Conventos como Doctrinas acudan a nuestro Colegio de Ntra. Señora de Guadalupe, para el sustento, botica y vestuarios de ocho Colegiales, que por decreto se hizo en el definitorio, asistan perpetuamente en el dicho Colegio, con sus lec¬tores, Rector del Colegio y los demás moradores que con consulta y parecer de todo el definitorio se señalaron en esta Congregación próxima pasada, la que se celebró en este nuestro Convento de Jesús de Lima en el año pasado de mil y seiscientos y treinta y cinco”.

Conventos y su contribución[editar]

- Convento del Callao cincuenta y cinco pesos
- Convento de Saña cincuenta pesos
- Convento de Panamá cien pesos
- Convento de Guamanga veinte pesos
- Convento de Ica cuarenta pesos
- Convento de Chancay diez pesos
- Convento de Guaura quince pesos
- Convento de Santa quince pesos
- Convento de Chachapoyas diez pesos
- Convento de Guánuco diez pesos
- Convento de Truxillo veinte pesos
- Convento de Chiclayo cincuenta pesos
- Convento de Cañete diez pesos
- Convento de Concepción de Xauxa treinta pesos
- Convento de Mito treinta pesos
- Convento de Caxamarca Capellanía de Moreda ciento y noven¬ta y uno pesos
- Convento de San Pablo veinte pesos
- Convento de Contumazá veinte pesos
- Convento de Chota treinta pesos

Doctrinas y su contribución[editar]

San Jerónimo - reinta pesos
Orcotuna - treinta pesos
Mataguasi - diez pesos
Apata - diez pesos
Cincos - diez pesos
Comas - diez pesos
Jesús de Caxamarca - diez pesos
Assumpción - veinte pesos
San Marcos - cinco pesos
San Miguel - quince pesos
Nepos - diez pesos
Celedín - cinco pesos
Santa Cruz - diez pesos
Gusmango - veinte pesos
Trinidad - diez pesos
Mansuque - diez pesos
Surco - diez pesos
Magdalena - diez pesos
Eten - diez pesos
Lurín - cinco pesos
Levanto - cinco pesos
Guacar - diez pesos
Uchubamba - cinco pesos.[23]

Lo que representaba la suma de 1,000 pesos anuales

“Escússase el Convento de Jesús de Lima que acuda con ninguna destas Distribuciones atento a los costos que hará en los actos y Conclusiones quando el Colegio concurra en su Comunidad y que le ha de dar la messa guando se ofreciere que dar los Colegiales en el dicho Convento”.[24]

“Todas las Quales Constituciones, Aprestamientos y distribuciones supra escritas admitidas por los discretorios de las dos Provincias de Jesús de Lima y San Antonio de los Charcas y aprobadas por los Padres de los definitorios, confirmando N. muy Rdo. P. Fr. Alonso Pacheco, Comisario General de todas las Provincias, y mandó por santa obediencia en virtud del espíritu santo a todos los Padres Prelados más inferiores, las hagan guardar y guarden en nuestro Colegio de nuestra Señora de Guadalupe de esta ciudad de Lima, y que cada mes del año estas nuestras Constituciones se lean en el refectorio de este Colegio, y repitan enteramente en lugar de la lección, a la hora de comer y se trasladen y que estén escritas en el libro del Convento, y el P. Provincial en las Visitas que hiciere, las vea y sepa si se han observado, y las mande guardar al pie de la letra, y para que conste de esta nuestra Confirmación y mandato, dimos las presentes firmadas de nuestra mano, selladas con el sello mayor de nuestro oficio, y refrendadas de nuestro Secretario, en Catorce de Mayo de Seiscientos y treinta y siete años.

Fray Alonso Pacheco
Comisión General
Fr. Pedro Ordoñez Flores
Mtro. Provincial
Sigillum Commissari Generalis
Provincia XII Apostolorum de Perú
Por mandato de Su Paternidad muy Rda. Fr. Joan Montalván Secretario.”[25]

Inventarios del Colegio Guadalupe[editar]

En el Libro de Inventarios del Colegio de San Buenaventura de N. S. de Guadalupe, encontramos una información de fecha junio de 1674 hecha por el P. Antonio Ramos, Lector Jub. Calificador y Consultor del Sto. Oficio y Secretario de la Provincia, y hecho saber unas letras Patentes de N. R. P. Fr. Manuel Muñoz, Lector Jub. Dr. Theólogo Cathedrático de Vísperas de Nuestro Subtil Dr. Escoto: Examinador Synodal de este Arzobispado de los Reyes: Ministro Provincial de esta Sta. Provincia de los Doce Apóstoles del Perú, Monjas de Sta. Clara y Descalzas Concevidas por los que delega S. P. R. la segunda visita de este Colegio.[26]

Entre otras cosas advierte sobre las alhajas que “adornan a la Soberana Imagen que está colocada en el Retablo Mayor, la que fue de Ntra. Señora de Guadalupe, de este Colegio del Señor Dr. S. Buenaventura”. Indica el Inventario en esta parte que “ya todo el vestuario de Nuestra Señora y Niño tiene cuarenta y nueve flores... etc”.

En lo referente a Lienzos de Iglesia y Sacristía, manifiesta la existencia en el templo de: “Ya el de Nuestra Señora de la Manta, o de Guadalupe de México con su marco dorado”[27], otro en la Sacristía: “uno grande con su hoja de Laurel dorada: su advocación Nuestra Señora de Guadalupe.”

Esta información nos lleva a confirmar una vez más que la advocación de Guadalupe no corresponde a la aparecida en el Tepeyac, México en 1531, sino a la española que se venera en el antiguo monasterio de Guadalupe, entonces regido por la Orden de los Jerónimos en Extremadura, y que fue venerada en este Colegio Franciscano.[28]

Estudiando los cuadros y tema en el Colegio Nacional de N. S. de Guadalupe de Lima para indagar qué relación tenía el nombre de este Colegio con aquel del Virreinato [de la Colonia], de San Buenaventura de N. S. de Guadalupe, se puede llegar a la afirmación que entre ambos no hay ninguna relación de origen histórico.[29]


Personajes y escritores del Colegio[editar]

FRAY FRANCISCO DE SALES ARRIETA. Nació en Lima el 23 de enero de 1768. Ingresó al Convento Grande de Jesús de Lima el 5 de febrero de 1784. Bien pronto destacó por su aplicación a la Filosofía y aún mucho más a la Teología, ciencia que estudió en el Colegio de San Buena¬ventura de N. Señora de Guadalupe.

Se ordenó de sacerdote a los 24 años de edad, en diciembre de 1791, en Lima. Fue Catedrático de Vísperas de Grado de Teología en la Universidad de San Marcos. Reedificó la Casa de Ejercicios de San Francisco, desplegando marcado gusto en esta obra monumental y llena de obras de arte. La Casa sirvió por muchos años para los retiros anuales del Clero Arquidiocesano y para los hermanos de la Orden Tercera.

En 1835 un incendio destruyó la Capilla - Santuario del Milagro. La reedificó también el P. Arrieta. Se desempeñó asimismo como Visitador del Colegio de Misioneros de Ocopa,[30]como de la misma Provincia Franciscana de los Doce Apóstoles de Lima.

El Presidente de la República Mariscal Agustín Gamarra,[31]lo presentó a la Santa Sede como candidato para el Arzobispado de Lima. El 24 de Enero de 1841 recibió de Roma las Bulas de su designación para el episcopado, siendo consagrado como arzobispo de Lima el 5 de abril de 1841. Sirvió a esta Arquidiócesis solamente por 3 años y 4 meses, falleciendo piadosamente el 3 de mayo de 1843, a los 75 años de edad. Un escritor contemporáneo suyo dijo que el arzobispo Arrieta “mereció ser llamado el Nuevo Mogrovejo, el Santo del Perú”. Sus restos descansan en la bóveda de la Catedral de Lima.


FRAY FERNANDO RODRÍGUEZ TENA. Cronista de la Provincia, escribió: «Historia Natural de la América del Sur (Aparato) Zoología y Botá¬nica». «Informaciones sobre el Paraguay, Argentina, Chile, Perú y Ecuador» Años 1777-1778. Editado por el P. José María Botaro OFM., en México, 1909. Imprenta de Eusebio Gómez de la Fuente. El P. Marcelino de Civezza OFM, menciona otro manus¬crito: «Introducción al Aparato de la Crónica de la Santa Provincia de los Gloriosos Doce Apóstoles de la Orden de Nuestro Glorioso Padre San Francisco.» Año 1776. (Manuscrito en 4 volúmenes), S. Prato 1879, N9 717.

Una nota del conocido historiador e investigador de la Universidad Pontificia Urbaniana de Roma, el Padre Robert Streit, director de la monumental «Bibliotheca Missionum»,[32]dice: “El escritor Padre Fernando Rodríguez Tena había concebido su obra como continuación de la Crónica del Padre Diego de Córdova y Salinas (Lima 1651), y hecho para ello grandes estudios preliminares. Toda la obra vastísima, comprende cuatro volúmenes, cuyos manuscritos se encuentran en la Biblioteca Nacional de Lima. En los subsiguientes volúmenes, el autor trata de la Historia de la Orden y de las Misiones Fran¬ciscanas en los indicados territorios”. (B. M. Bibliotheca Missionum, Tomo III, N° 1008, 3130).

PADRE ALFONSO FERNÁNDEZ DE SOSA. Lector Jubilado en Derecho, Superior y Rector que fue del Colegio San Buenaventura de N. S. de Guadalupe; connotado orador sagrado en 1730, y siguientes.

PADRE PEDRO RODRÍGUEZ GUILLÉN. Autor del «Sol y Año Feliz del Perú», dedicada a conmemorar las solemnidades de la canonización de San Francisco Solano, el Apóstol del Perú, del Alto Perú y del Tucumán.

PADRE MANUEL MANZANO. Ministro Provincial de esta Provincia, se dirigió al P. Juan Gavilán, Guardián Rector del Colegio de San Bue¬naventura de Nuestra Señora de Guadalupe, indicándole se leyera públicamente en dicho Colegio el Acta de la Juramentación de la In-dependencia Nacional, ordenada por el Generalísimo Don José de San Martín, Capitán General del Ejército, Libertador del Perú y Gran Oficial de la Legión de Mérito de Chile. Dicha Juramentación se leyó “hoy 28 de Julio de 1821, Primero de nuestra Independencia”.

Aparecen las firmas en este Despacho del P. Manzano, las de los PP. Francisco de Sales Arrieta y Bruno Terreros (llamado después éste por el Liber¬tador Bolívar «el fraile Coronel».[33]

PADRES DIEGO DE IBARRA, DIEGO ARAUZ, DIEGO DE ADRA Y ANTONIO VALDELOMAR. Nombrados y electos Ministros Provinciales para la Provincia de los Doce Apóstoles del Perú, en los Capítulos celebrados en este Colegio de S. Buenaventura de N. Señora de Guadalupe, en los años 1656, 1659, 1662 y 1694, respectivamente, suponiendo nos¬otros que más de uno de los cuatro era lector del Colegio, puesto que todos ellos ostentaban el título de lector Jubilado.[34]


NOTAS ( complementos del DHIAL)[editar]

  1. El artículo recorre la historia hasta el año 1830, pero el Colegio continuará vivo hasta 1929.
  2. Archivo de la Provincia de los Doce Apóstoles de Lima, Registro 30A. N° 9, ff. 554-557. En las citas de los Documentos se conserva la morfología y sintaxis originales, sin corrección alguna.
  3. Archivo de la Provincia de los Doce Apóstoles, Lima, Registro 30 A. N° 9, ff. 556v - 667v.
  4. Se ve claro que esta imagen fue de N. S. de Guadalupe, la española en Extremadura, completamente diferente en su historia a la de Guadalupe de México, como habíamos creído hasta hace muy poco. De tal suerte que la advocación española es la que se aumentó al titular del Colegio de San Buenaventura de Lima.
  5. Bartolomé Lobo Guerrero (Ronda, 1546 - Lima, Perú; 12 de enero de 1622): Inquisidor y Arzobispo de Bogotá (1599-1607) y de Lima (1609-1622), fundador del Colegio Mayor de San Bartolomé en Santa Fe de Bogotá, Nuevo Reino de Granada el 27 de septiembre de 1604. Reunió un sínodo diocesano en julio de 1613 que trabajó la constitución de la Arquidiócesis de Lima, e insistió en el cumplimiento de diversas resoluciones del Tercer Concilio Limense, en particular la necesidad de predicar a la población indígena en su lengua nativa en quechua y la catequesis a los esclavos negros. Publicó en 1621 su obra La extirpación de la idolatría en el Perú. El Perú de su época fue la de los santos Isabel Flores de Oliva, Martín de Porres, Francisco Solano y Juan Masías que vivían entonces en Lima, además de la casi totalidad de los venerables siervos de Dios del virreinato: Gundisalvo Díaz de Amarante, Pedro Urraca, Diego Martínez, Juan Sebastián de la Parra, Nicolás de Dios Ayllón, Juan de Alloza, Francisco del Castillo; y también de la beata Ana Monteagudo que vivía en Arequipa. El arzobispo Lobo inició la canonización de su predecesor Toribio de Mogrovejo.
  6. Archivo de la Provincia de los Doce Apóstoles de Lima, Registro 30 A, f. 557v.
  7. Archivo de la Provincia de los Doce Apóstoles. Reg. N° 30. Nos. 35 36.
  8. P. Ellas de C. PASSARELL (OFM), Compendio Histórico de la Provincia de los Doce Apóstoles de Lima, Tomo VIII, p. 297, Libro 1.
  9. AGI, Santa Fe 32.
  10. Constituciones del Colegio de Guadalupe. Reg. N° 30. NOB. 35 y 36. Archivo Provincia] de loe Doce Apóstoles de Lima, p. 257.
  11. Este término abarcaba a religiosos y seglares.
  12. A este propósito debernos admirar el celo que los superiores de la Provincia ponían para que los estudiantes religiosos y seglares aprovechen no sólo en las letras sino que también en la virtud ("resplandezcan en la virtud.., como esencial para su conserva¬ción").
  13. AGI, Santa Fe, 32.
  14. Archivo de la Provincia franciscana de Colombia. Patentes y Decretos (1679-1751) fol. 213 v.
  15. Constituciones... N° 30. Archivo de la Provincia de los Doce Apóstoles de Lima.
  16. Constituciones, Cir. N° 3.
  17. Constituciones, Cir. N° 3.
  18. Constituciones, Cir. N'3.
  19. Archivo de la Provincia de los Doce Apóstoles de Lima, Constituciones, N'30, p. 259.
  20. Archivo de la Provincia de los Doce Apóstoles de Lima, Constituciones, Reg. N° 30, p. 262.
  21. Constituciones Reg. N° 30. Archivo de la Provincia de los Doce Apóstoles del Perú. Nos. 35, 36. p. 262.
  22. Ibíd.
  23. Constitución, 274.
  24. Constitución, 274.
  25. Constitución, p. 265.
  26. Libro de Investigaciones (incompleto) — Colegio San Buenaventura de N.S. de Guadalupe, N° 29.— II Serie-Archivo de Provincia de los Doce Apóstoles de Lima.
  27. Ibíd.
  28. [Añade la Redacción del DHIAL: que del texto del Documento se colige que se da noticia de la existencia de dos imágenes o cuadros distintos de la Virgen de Guadalupe: una la “extremeña de España” que lleva en sus brazos la imagen del Niño Jesús; y la otra, en la sacristía: un cuadro de la Virgen aparecida en el Tepeyac de México, que no lleva en absoluto imagen del Niño Jesús, por tratarse ciertamente de una pintura en la que María se presenta como Aquella que lleva en su seno el Verbo Encarnado. Cf. según los estudios tradicionales sobre este tema y del que se habla en este DICCIONARIO en voces correspondientes].
  29. Añade el Autor del Artículo una importante observación: “Estudiando los cuadros y tema en el Colegio Nacional de N. S. de Guadalupe de Lima para indagar qué relación tenía el nombre de este Colegio con aquel del Virreinato [de la Colonia], de San Buenaventura de N. S. de Guadalupe, se puede llegar a la afirmación que entre ambos no hay ninguna relación de origen histórico. Existe hasta este momento una laguna documental que, habría que cubrir, para colmar también la historia de este Colegio a partir de 1826 hasta nuestro días, con la suerte de este Colegio bonaventuriano de N. S. de Guadalupe de Lima. Estamos seguros que lo acontecido después de los años de la Emancipación con muchos conventos y templos del Perú de los tiempos del Virreinato le tocara la misma suerte a nuestro Colegio, pues al construirse el actual Palacio de Justicia iniciado en la época del Presidente Leguía, y continuada su fábrica en el gobierno del General Benavides (1929-1936), gran parte de este histórico Colegio franciscano fue demolido inmisericorde; lo que quedaba de él sirvió para edificar la Clínica Maisón de Sante, de la Beneficencia Francesa de Lima. A dónde fueron a dar la biblioteca, las esculturas, lienzos, objetos de culto, etc. que fueron del Colegio y de su hermosa Capilla, no lo sabemos”.
  30. El Colegio de Propaganda Fide de Ocopa (Perú) es uno de los creados en el seno de la Orden de los Franciscanos como Colegios Misioneros y que trabajaron más en favor de los indígenas en las regiones más apartadas de los Territorios americanos bajo el dominio español en el norte, centro y sur de América y que casi perma¬necían fuera del gobierno virreinal. Durante el siglo XVIII el peso de la obra misional, propiamente dicha, la llevaron exclusivamente ellos, y de cara a la Orden fueron focos de renovación de la vida regular (cf. Julian HERAS, OFM, Colegio de Propaganda Fide de Ocopa, en Revista Peruana de Historia Eclesiástica, 1 (1989) 213-223, y en voz correspondiente en este DHIAL.
  31. Agustín Gamarra Messía (Cusco, 27 de agosto de 1785 - Ingavi, La Paz, Bolivia, 18 de noviembre de 1841): fue Presidente del Perú en dos ocasiones: de 1829 a 1833 y de 1839 a 1841. Falleció en la batalla de Ingavi, en Bolivia, durante el último intento de anexar dicha república al Perú. Gobernó también a título provisorio en 1829 y de 1838 a 1840.
  32. Robert STREIT - Johannes DINDINGER (su successor) et alii, Bibliotheca Missionum. Fue ideada por R. Streit a partir de 1917. A partir de 1920 el proyecto fue asumido por La Pontificia Biblioteca Missionaria en Roma [hoy bajo los auspicios del Dicasterio Vaticano de Propaganda Fide y de su P. U. Urbaniana de Roma], Veröffentlichungen des Internationalen Instituts für missionswissenschaftliche Forschung: publica regularmente las reseñas de libros y revistas con contenido misionero. Se trata probablemente de la iniciativa de reseña bibliográfica más interesante relativa a las publicaciones que periódicamente aparecen sobre temas de carácter misionológico, bibliografía, estudios y fuentes de archivo.
  33. P. Ellas del C. PASSARELL (OFM), Obras del Clero Peruano, Tomo 2, p. 316. Id., Compendio Histórico de la Provincia de los Doce Apóstoles del Perú, Tomo VIII, pp. 277-283.
  34. Ibíd. Tomo VIII. p. 297. Serie de Ministros Provinciales (manuscrito).


FEDERICO RICHTER FERNÁNDEZ-PRADA, O.F.M. (1922-2011) (Arzobispo de Ayacucho al escribir este artículo)

Revista Peruana de Historia Eclesiástica, 1 (1989) 111-129]