Diferencia entre revisiones de «MONARDES, Nicolás»

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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'''MONARDES Nicolás. (Sevilla, 1512 ? ; Sevilla, 1588) Médico y botánico.'''
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'''(Sevilla, 1512 ? ; Sevilla, 1588) Médico y botánico.'''
  
 
Estudió medicina en la Universidad de Sevilla y la ejerció por más de treinta años. Lo que fue Pedro Mártir de Anglería para los historiadores y humanistas europeos del siglo XVI, eso fue el médico Monardes para con sus colegas de Europa: desde su puesto privilegiado de Sevilla les informaba puntualmente y técnicamente de las plantas medicinales que iban llegando de las Indias.  
 
Estudió medicina en la Universidad de Sevilla y la ejerció por más de treinta años. Lo que fue Pedro Mártir de Anglería para los historiadores y humanistas europeos del siglo XVI, eso fue el médico Monardes para con sus colegas de Europa: desde su puesto privilegiado de Sevilla les informaba puntualmente y técnicamente de las plantas medicinales que iban llegando de las Indias.  

Revisión del 17:32 2 jun 2014


(Sevilla, 1512 ? ; Sevilla, 1588) Médico y botánico.

Estudió medicina en la Universidad de Sevilla y la ejerció por más de treinta años. Lo que fue Pedro Mártir de Anglería para los historiadores y humanistas europeos del siglo XVI, eso fue el médico Monardes para con sus colegas de Europa: desde su puesto privilegiado de Sevilla les informaba puntualmente y técnicamente de las plantas medicinales que iban llegando de las Indias.


Se hicieron famosas sus obras: Dos libros, el vno qve trata de todas las cosas que traen de nuestras Indias Occidentales, que siruen al vso de la Medicina, y el otro que trata de la Piedra Bezaar; y de la Yerua Escurçonera, Sevilla, Heruando Diaz, 1569 [1]De simplicibvs medicamentis ex Occdentali India delatis, qvorum medicina vs est, Antverpiae, Ch. Plantinus, 1574[2].En Dos libros, presenta, entre otras, dos plantas que conviene resaltar aquí. La primera es la « mechoacán», cuya virtud, conocida por los indios, fue experimentada y divulgada primeramente por los misioneros franciscanos y luego dada a conocer en Europa por el mismo Monardes.


El conocimiento de esta medicina es un ejemplo de cómo los misioneros se fiaban de los indígenas y sabían apreciar su arte médica, y cómo éstos se preocupaban por el bienestar de sus evangelizadores. Esto es lo que se recaba de la encantadora y precisa descripción que ofrece Monardes. Entre otras cosas, escribe: «El Mechoacán es una rayz que avrá veyte años que se descubrió en la prouincia de nueua España... Luego que aquella prouincia se ganó de indios, fueron allí ciertos frayles franciscos y fundaron un monasterio de su Orden, y como en tierra nueua y tan distante de su naturaleza, enfermaron algunos, entre los quales enfermó el guardián, con quien tenía muy estrecha amistad Caconcin, cacique y señor de toda aquella tierra; el Padre Guardián tuvo muy larga enfermedad, que le puso en mucho estrecho. El cacique como viesse que su mal yua adelante, díxole un día que él le traerya un indio suyo que era médico, con quien él se curaua, que podría ser que le daría remedio de su mal. Lo qual oydo por el Padre Guardián, e visto el poco aparejo que de médico e beneficios allí tenía, agradecióselo e dixole que se lo truxesse; el qual vino e vista su enfermedad, dixo al cacique, que si él tomaua unos poluos que él le daría de una rayz, que él le sanaría. Lo qual sabido por el Padre, con el deseo que tenía de salud, vino a ello, y tomó los poluos ... en un poco de vino, con los cuales purgó tanto e tan sin passión, que se aliuió mucho aquel día y mucho más de ay adelante, de modo que sanó de su enfermedad. Los demás Padres que estauan enfermos y algunos españoles que assí mismo lo estauan, siguieron al Padre Guardián... ; les fue tan bien que todos sanaron. Los Padres embiaron relación de sto al Padre Provincial a México... , el qual lo comunicó con los de la tierra, dándoles de la rayz... , la qual usada por muchos e visto las obras marauillosas que hazía, se fue estendiendo su fama, que en breue tiempo toda la tierra se hinchó de sus loores... desterrando el vso del ruybarbo de Barbería y tomándole su nombre llamándole ruybarbo de las Indias, que assí lo llaman todos comunmente. Assí mesmo le llaman Mechoacán... y en tanto grado se ha estendido el vso dél, que es ya común en todo el mundo, y se purgan con él no solo en Nueva España y prouincias del Perú, pero en nuestra España e toda Italia, Alemania e Flandes; yo he embiado grandes relaciones dél, casi a toda Europa, assí en latín, como en nuestra lengua... Yo he investigado mucho, de los que vienen de Nueva España... la manera de la planta que lleua esta rayz, y que forma y figura tiene..., y es tanto el descuydo de todos..., y no saben más della, de que los Indios en Mechoacán les venden las rayzes secas y limpias, como aquí las traen... Pues andando investigando la planta de la rayz del Mechoacán, un passagero que auía venido de aquella Provincia, me auisó que vn Padre francisco, que auía venido de aquella tierra auía traydo en el nauío donde él vino, la propia yerua verde del Mechoacán, en un barril grande, y que con mucho cuydado la auía traydo..., y que la tenía en el monasterio de Sant Francisco desta ciudad... y as sí fui luego al monasterio, y en la puerta de la enfermería estaua una como media pipa, en la qual estaua vna yerua muy verde que dixeron ser el Mechoacán que el Padre auía traydo de Nueua España, no con pequeño trabajo. Ella es una yerua que va trepando... » (pp. 110-22).


La segunda planta es el «Guayacán» o guayaco, «llamándole también Palo de las Indias», o también «por sus maravillosos efectos le llaman Palo sancto, et cierto con razón». Dice Monardes que «deste Palo han escripto muchos e mucho»; [aquí hay que reseñar: U. von Hütten, G. Fracastoro y A. Ferri]. El «Palo santo» era la panacea para curar el mal incurable de entonces, «el mal de las bubas», que desde la terrible epidemia europea de finales del siglo XV en ocasión de las guerras de Nápoles, fue recibiendo los siguientes nombres, según la procedencia que se le atribuía: «mal francés» (« morbus gallicus»), «mal napolitano», «sarna española» y, por último, «sarampión de las Indias, con mucha razón, pues de allí vino el mal...»; gracias a la fábula inventada por Fracastoro, le quedaría para siempre el nombre de sífilis, que Monardes no cita.


Monardes estaba convencido, como lo estaban todos entonces, de que la sífilis había sido importada de América, y primeramente de Santo Domingo, por la gente de Colón; pero viendo que también de allá venía el guayacán, comenta: «Quiso nuestro Señor que de a do vino el mal de las bubas, viniese el remedio para ellas».


Notas

  1. BAV RG Medicina V. 2167. De Dos libros, además de la edición citada, la BAV posee las siguientes ediciones y traducciones del siglo XVI: a) Sevilla, Alonso Escribano, 1574: Rossiana 4789; b) Instruction sur... la recine Mechiocan, por Jacques Gohory, París, Galliot du Pré, 1572: Ferraioli V. 4718; c) Due libri, por Annibale Briganti, con anotaciones de C. Clusius, Venecia 1582: R.I. V. 1398.
  2. BAV Palatina V. 568 (int. 1). El De simplicibus fue traducido y anotado por Carlos Clusius. En la BAV existen otras dos ediciones latinas del siglo XVI: a) Amberes, C. Plantina, 1579: Palatina V. 1490 (int. 3); b) Amberes, C. Plantina, 1582: RO Medicina V. 161 (int. 3).


Bibliografía

  • F. Guerra, Nicolás Bautista Monardes. Su vida y su obra (México 1961);
  • C. R. Boxer, Two Pioneers of Tropical Medicine: Carda d'Orta and Nicolas Monardes (London 1963);
  • Johnson, The Book in the Americas. The Role of Books and Printing in the Development of Culture and Society in Colonial Latin America. Catalogue of an Exhibition, (John Carter Library, Providence, Rhode Island, 1888, 23);
  • D. C. Landis, The Literature of the Encounter. A Selection of Books from European Americana. Catalogue of an Exhibition (John Carter Library, Providence, Rhode Island, 1991,61-2).


ISAAC VAZQUES JANEIRO OFM