Diferencia entre revisiones de «MARTÍN, Juana»

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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Hay un testamento de Juana Martín que es uno de los comprobantes de la tradición guadalupana. Mientras no aparezca el original contentémonos con saber que, según el Bachiller Tapia y Centeno "''el original mexicano está tan viejo, roto y gastadas las letras, que en muchas partes, ni aún con vidrios de graduación han podido reconocer los traductores lo que estaba escrito''" Afortunadamente lo que concierne a nuestro asunto se lee con claridad. El Sr arzobispo Lorenzana relató haber visto el original de dicho testamento: "''india, pariente del indio V. Juan Diego, escrito en papel de Metl o maguey, en náhuatl... refiere que Juan Diego estuvo casado con María". En la Real Universidad de México el arzobispo Lorenzana vió el testamento. Nombre: Juana Martín; sus padres: Juan García y María Martina; nació Juana en el barrio de San José de Mila o Milla, San Buenaventura, Cuautitlán, casó con Buenaventura Mariano; hizo el testamento el 11 de marzo de 1559 y fue el escribano Morales quien lo escribió''.”
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Hay un testamento de [[MARTÍN,_Juana | Juana Martín]] que es uno de los comprobantes de la tradición guadalupana. Mientras no aparezca el original contentémonos con saber que, según el Bachiller Tapia y Centeno "''el original mexicano está tan viejo, roto y gastadas las letras, que en muchas partes, ni aún con vidrios de graduación han podido reconocer los traductores lo que estaba escrito''" Afortunadamente lo que concierne a nuestro asunto se lee con claridad. El Sr arzobispo Lorenzana relató haber visto el original de dicho testamento: "''india, pariente del indio V. [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]], escrito en papel de Metl o maguey, en náhuatl... refiere que [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]] estuvo casado con María". En la Real Universidad de México el arzobispo Lorenzana vió el testamento. Nombre: [[MARTÍN,_Juana | Juana Martín]]; sus padres: Juan García y María Martina; nació Juana en el barrio de San José de Mila o Milla, San Buenaventura, Cuautitlán, casó con Buenaventura Mariano; hizo el testamento el 11 de marzo de 1559 y fue el escribano Morales quien lo escribió''.”
  
  
Con motivo de estar escribiendo una disertación sobre la Virgen de Guadalupe, el Doctor José Patricio Uribe lo sacó de la Universidad; y a su muerte pasó a poder del obispo de Durango el que por mediación del Reverendo Padre Pedro Cantón, S.J., provincial de los jesuitas, lo donó a la Colegiata de Guadalupe. Le acompañaba una traducción castellana que por orden del arzobispo Lorenzana hizo Carlos de Tapia y Centeno, y la reconoció por fiel y exacta, el Maestro José Julián Ramírez, ambos catedráticos de la Universidad. Uribe dejó escrito: "''Tan antiguo y gastado que ni aun con finos lentes, han podido los traductores reconocerlo en muchas partes''". Así lo certificó también el canónigo Estanislao Segura y determinó interpretarlo palabra por palabra hasta la cláusula ''mochi nicnomaquilia in ichpochtli Tepeyacac'', que es lo que importa para probar la antigüedad de la tradición del milagro de la aparición. "''Por el contexto se conoce el legado que dejó a Nuestra Señora y especifica los bienes que poseía en su casa y tierra... etc''."
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Con motivo de estar escribiendo una disertación sobre la Virgen de Guadalupe, el Doctor José Patricio Uribe lo sacó de la Universidad; y a su muerte pasó a poder del obispo de Durango el que por mediación del Reverendo Padre Pedro Cantón, S.J., provincial de los [[EVANGELIZACIÓN_DE_AMÉRICA;_contribución_de_los_jesuitas | jesuitas]], lo donó a la Colegiata de Guadalupe. Le acompañaba una traducción castellana que por orden del arzobispo Lorenzana hizo Carlos de Tapia y Centeno, y la reconoció por fiel y exacta, el Maestro José Julián Ramírez, ambos catedráticos de la Universidad. Uribe dejó escrito: "''Tan antiguo y gastado que ni aun con finos lentes, han podido los traductores reconocerlo en muchas partes''". Así lo certificó también el canónigo Estanislao Segura y determinó interpretarlo palabra por palabra hasta la cláusula ''mochi nicnomaquilia in ichpochtli Tepeyacac'', que es lo que importa para probar la antigüedad de la tradición del milagro de la aparición. "''Por el contexto se conoce el legado que dejó a Nuestra Señora y especifica los bienes que poseía en su casa y tierra... etc''."
  
  
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[[MARTÍN,_Juana|MARTÍN, Juana]]
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Revisión del 15:58 1 jun 2015

Hay un testamento de Juana Martín que es uno de los comprobantes de la tradición guadalupana. Mientras no aparezca el original contentémonos con saber que, según el Bachiller Tapia y Centeno "el original mexicano está tan viejo, roto y gastadas las letras, que en muchas partes, ni aún con vidrios de graduación han podido reconocer los traductores lo que estaba escrito" Afortunadamente lo que concierne a nuestro asunto se lee con claridad. El Sr arzobispo Lorenzana relató haber visto el original de dicho testamento: "india, pariente del indio V. Juan Diego, escrito en papel de Metl o maguey, en náhuatl... refiere que Juan Diego estuvo casado con María". En la Real Universidad de México el arzobispo Lorenzana vió el testamento. Nombre: Juana Martín; sus padres: Juan García y María Martina; nació Juana en el barrio de San José de Mila o Milla, San Buenaventura, Cuautitlán, casó con Buenaventura Mariano; hizo el testamento el 11 de marzo de 1559 y fue el escribano Morales quien lo escribió.”


Con motivo de estar escribiendo una disertación sobre la Virgen de Guadalupe, el Doctor José Patricio Uribe lo sacó de la Universidad; y a su muerte pasó a poder del obispo de Durango el que por mediación del Reverendo Padre Pedro Cantón, S.J., provincial de los jesuitas, lo donó a la Colegiata de Guadalupe. Le acompañaba una traducción castellana que por orden del arzobispo Lorenzana hizo Carlos de Tapia y Centeno, y la reconoció por fiel y exacta, el Maestro José Julián Ramírez, ambos catedráticos de la Universidad. Uribe dejó escrito: "Tan antiguo y gastado que ni aun con finos lentes, han podido los traductores reconocerlo en muchas partes". Así lo certificó también el canónigo Estanislao Segura y determinó interpretarlo palabra por palabra hasta la cláusula mochi nicnomaquilia in ichpochtli Tepeyacac, que es lo que importa para probar la antigüedad de la tradición del milagro de la aparición. "Por el contexto se conoce el legado que dejó a Nuestra Señora y especifica los bienes que poseía en su casa y tierra... etc."




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