Diferencia entre revisiones de «CHILE; Recepción de las encíclicas sociales»

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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Las Encíclicas sociales que conforman la ''Doctrina Social de la Iglesia'', han tenido diversa influencia a través del tiempo en la sociedad chilena, especialmente entre la clase política del país, ya que no han sido de difusión masiva en la población misma que, en la mayoría de los casos, ignora que existe esta rama del Magisterio.
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Las Encíclicas sociales que conforman la ''Doctrina Social de la Iglesia'', han tenido diversa influencia a través del tiempo en la sociedad chilena, especialmente entre la clase política del país, ya que no han sido de difusión masiva en la población misma que, en la mayoría de los casos, ignora que existe esta rama del Magisterio.
  
 
Cabe distinguir, a modo de hipótesis, tres períodos de diferente recepción de las encíclicas en los medios políticos y sociales: una primera etapa desde la ''Rerum Novarum'' hasta los años cuarenta; una segunda que va desde los años cuarenta hasta el ''Concilio Vaticano II'';  y la tercera que abarca el período posterior a éste. En la primera etapa hay una suerte de simbiosis con un partido político: el Partido Conservador, que asume la representación de la Iglesia en temas políticos, lo que se vio favorecido por el ''Concordato'' del Estado chileno con el Vaticano, situación que cambia con la Constitución del año 1925 que instaura la separación del Estado y de la Iglesia. En la segunda parte de esta etapa se erosiona la representatividad del partido único por el desgajamiento de la juventud del mismo y por la carta del Cardenal Pacelli (1947) que señala la libertad de los católicos para militar en diferentes partidos políticos.  
 
Cabe distinguir, a modo de hipótesis, tres períodos de diferente recepción de las encíclicas en los medios políticos y sociales: una primera etapa desde la ''Rerum Novarum'' hasta los años cuarenta; una segunda que va desde los años cuarenta hasta el ''Concilio Vaticano II'';  y la tercera que abarca el período posterior a éste. En la primera etapa hay una suerte de simbiosis con un partido político: el Partido Conservador, que asume la representación de la Iglesia en temas políticos, lo que se vio favorecido por el ''Concordato'' del Estado chileno con el Vaticano, situación que cambia con la Constitución del año 1925 que instaura la separación del Estado y de la Iglesia. En la segunda parte de esta etapa se erosiona la representatividad del partido único por el desgajamiento de la juventud del mismo y por la carta del Cardenal Pacelli (1947) que señala la libertad de los católicos para militar en diferentes partidos políticos.  
  
La segunda etapa se caracteriza por la conformación de lo que primero se denominó ''la Falange'' y luego pasó a llamarse ''Partido Demócrata Cristiano'', que logra representatividad tanto en el Congreso como en algunos ministerios asignados a algunos de sus figuras nacionales. Paralelamente, en el plano social se despliega la ''Acción Católica'', alentada por la jerarquía y contando entre sus dirigentes al P. Alberto Hurtado. Esta misma etapa está marcada por un fuerte conflicto con la masonería que intentaba la laicización del Estado y de la sociedad. El principal adalid en este conflicto fue el Cardenal José María Caro. El término de esta segunda etapa tiene tres hechos que confluyen: por una parte el inicio del Concilio Vaticano II, la Conformación de la Conferencia Episcopal de Chile y sus primeros documentos referidos a la situación del país y la elección de Eduardo Frei Montalva, del Partido Demócrata Cristiano, como Presidente de la República.
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La segunda etapa se caracteriza por la conformación de lo que primero se denominó ''la Falange'' y luego pasó a llamarse ''Partido Demócrata Cristiano'', que logra representatividad tanto en el Congreso como en algunos ministerios asignados a algunos de sus figuras nacionales. Paralelamente, en el plano social se despliega la ''[[CHILE;_la_acción_católica | Acción Católica]]'', alentada por la jerarquía y contando entre sus dirigentes al P. Alberto Hurtado. Esta misma etapa está marcada por un fuerte conflicto con la [[MASONERÍA_EN_URUGUAY | masonería]] que intentaba la laicización del Estado y de la sociedad. El principal adalid en este conflicto fue el [[CARO_RODRÍGUEZ,_José_María | Cardenal José María Caro]]. El término de esta segunda etapa tiene tres hechos que confluyen: por una parte el inicio del Concilio Vaticano II, la Conformación de la [[DOCUMENTOS_DE_LA_CONFERENCIA_EPISCOPAL_DE_CHILE | Conferencia Episcopal de Chile]] y sus primeros documentos referidos a la situación del país y la elección de Eduardo Frei Montalva, del Partido Demócrata Cristiano, como Presidente de la República.
  
La tercera etapa tiene diversas formas de recepción de las encíclicas sociales, especialmente considerando que ellas no van dirigidas exclusivamente a los católicos, como ocurría con las primeras, sino también “''a los hombres de buena voluntad''”. Esta apertura hace que varios movimientos sociales y políticos de diversa tendencia acojan como suyos, o al menos como coincidentes con sus propósitos y tendencias, los planteamientos y conceptos expresados en las encíclicas. Esta nueva forma de difusión de las encíclicas generó diversos conflictos al interior de la Iglesia chilena que, hasta el día de hoy, ha tenido que enfrascarse en polémicas con los gobiernos de turno respecto de la interpretación y concreción de sus planteamientos, como también al interior de ella con las diferentes corrientes proclives o contrarias a los gobiernos y a las iniciativas políticas, sociales y económicas que han surgido a lo largo del tiempo.
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La tercera etapa tiene diversas formas de recepción de las encíclicas sociales, especialmente considerando que ellas no van dirigidas exclusivamente a los católicos, como ocurría con las primeras, sino también “''a los hombres de buena voluntad''”. Esta apertura hace que varios movimientos sociales y políticos de diversa tendencia acojan como suyos, o al menos como coincidentes con sus propósitos y tendencias, los planteamientos y conceptos expresados en las encíclicas. Esta nueva forma de difusión de las encíclicas generó diversos conflictos al interior de la Iglesia chilena que, hasta el día de hoy, ha tenido que enfrascarse en polémicas con los gobiernos de turno respecto de la interpretación y concreción de sus planteamientos, como también al interior de ella con las diferentes corrientes proclives o contrarias a los gobiernos y a las iniciativas políticas, sociales y económicas que han surgido a lo largo del tiempo.
  
 
En esta última etapa es preciso distinguir dos momentos como lo son la dictadura militar y el retorno a la democracia. Durante el régimen militar, la oposición al mismo se nutrió fuertemente del pensamiento  y autoridad de la Iglesia para fortalecer su argumentación, especialmente en lo referido a los derechos humanos y el retorno a la democracia. Con el regreso al sistema democrático, la influencia de los documentos eclesiales parece disminuir en importancia pública, en tanto se pone en cuestionamiento la licitud de que la Iglesia se inmiscuya en los asuntos que se entienden propios del ámbito político y de las decisiones propias de un régimen democrático como lo es el mecanismo de decisión a través de las mayorías.
 
En esta última etapa es preciso distinguir dos momentos como lo son la dictadura militar y el retorno a la democracia. Durante el régimen militar, la oposición al mismo se nutrió fuertemente del pensamiento  y autoridad de la Iglesia para fortalecer su argumentación, especialmente en lo referido a los derechos humanos y el retorno a la democracia. Con el regreso al sistema democrático, la influencia de los documentos eclesiales parece disminuir en importancia pública, en tanto se pone en cuestionamiento la licitud de que la Iglesia se inmiscuya en los asuntos que se entienden propios del ámbito político y de las decisiones propias de un régimen democrático como lo es el mecanismo de decisión a través de las mayorías.
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'''JORGE MENDOZA'''
 
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Revisión actual del 14:38 7 ago 2020

Las Encíclicas sociales que conforman la Doctrina Social de la Iglesia, han tenido diversa influencia a través del tiempo en la sociedad chilena, especialmente entre la clase política del país, ya que no han sido de difusión masiva en la población misma que, en la mayoría de los casos, ignora que existe esta rama del Magisterio.

Cabe distinguir, a modo de hipótesis, tres períodos de diferente recepción de las encíclicas en los medios políticos y sociales: una primera etapa desde la Rerum Novarum hasta los años cuarenta; una segunda que va desde los años cuarenta hasta el Concilio Vaticano II; y la tercera que abarca el período posterior a éste. En la primera etapa hay una suerte de simbiosis con un partido político: el Partido Conservador, que asume la representación de la Iglesia en temas políticos, lo que se vio favorecido por el Concordato del Estado chileno con el Vaticano, situación que cambia con la Constitución del año 1925 que instaura la separación del Estado y de la Iglesia. En la segunda parte de esta etapa se erosiona la representatividad del partido único por el desgajamiento de la juventud del mismo y por la carta del Cardenal Pacelli (1947) que señala la libertad de los católicos para militar en diferentes partidos políticos.

La segunda etapa se caracteriza por la conformación de lo que primero se denominó la Falange y luego pasó a llamarse Partido Demócrata Cristiano, que logra representatividad tanto en el Congreso como en algunos ministerios asignados a algunos de sus figuras nacionales. Paralelamente, en el plano social se despliega la Acción Católica, alentada por la jerarquía y contando entre sus dirigentes al P. Alberto Hurtado. Esta misma etapa está marcada por un fuerte conflicto con la masonería que intentaba la laicización del Estado y de la sociedad. El principal adalid en este conflicto fue el Cardenal José María Caro. El término de esta segunda etapa tiene tres hechos que confluyen: por una parte el inicio del Concilio Vaticano II, la Conformación de la Conferencia Episcopal de Chile y sus primeros documentos referidos a la situación del país y la elección de Eduardo Frei Montalva, del Partido Demócrata Cristiano, como Presidente de la República.

La tercera etapa tiene diversas formas de recepción de las encíclicas sociales, especialmente considerando que ellas no van dirigidas exclusivamente a los católicos, como ocurría con las primeras, sino también “a los hombres de buena voluntad”. Esta apertura hace que varios movimientos sociales y políticos de diversa tendencia acojan como suyos, o al menos como coincidentes con sus propósitos y tendencias, los planteamientos y conceptos expresados en las encíclicas. Esta nueva forma de difusión de las encíclicas generó diversos conflictos al interior de la Iglesia chilena que, hasta el día de hoy, ha tenido que enfrascarse en polémicas con los gobiernos de turno respecto de la interpretación y concreción de sus planteamientos, como también al interior de ella con las diferentes corrientes proclives o contrarias a los gobiernos y a las iniciativas políticas, sociales y económicas que han surgido a lo largo del tiempo.

En esta última etapa es preciso distinguir dos momentos como lo son la dictadura militar y el retorno a la democracia. Durante el régimen militar, la oposición al mismo se nutrió fuertemente del pensamiento y autoridad de la Iglesia para fortalecer su argumentación, especialmente en lo referido a los derechos humanos y el retorno a la democracia. Con el regreso al sistema democrático, la influencia de los documentos eclesiales parece disminuir en importancia pública, en tanto se pone en cuestionamiento la licitud de que la Iglesia se inmiscuya en los asuntos que se entienden propios del ámbito político y de las decisiones propias de un régimen democrático como lo es el mecanismo de decisión a través de las mayorías.

Bibliografía

  • ARAVENA,R. Entendimientos de la aplicación concreta de la Doctrina Social de la Iglesia en Chile. Influencia y evolución en los partidos políticos de inspiración cristiana, Memoria de Título, 2004
  • GÓMEZ DE BENITO, J. Proyectos de Iglesia y proyectos de sociedad en Chile. 1961-1990, Santiago 1995 GRAYSON, G. El Partido Demócrata Cristiano Chileno, Santiago 1968
  • HUERTA M.-PACHECO, L. La Iglesia Chilena y los cambios sociopolíticos, en Revista de ciencia política 9-10 (1987-1988)


JORGE MENDOZA