BETANZOS, Fray Domingo de

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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(León, 1470? – 1549, Valladolid) Dominico, misionero.

Quien fuera el fundador de la Provincia Dominica de Santiago en México, nació en León, España, entre el año de 1470 y 1480. Su nombre de pila era Francisco, pero al convertirse en fraile dominico decidió cambiarlo por Domingo, como el fundador de su orden. Fue enviado por sus padres a estudiar a la Universidad de Salamanca, donde destacó como un brillante alumno. Más tarde sintió el llamado de Dios a la vida contemplativa e inició un viaje por Europa hasta que finalmente regresó a Salamanca donde, por consejo de su amigo Pedro de Arconada, decidió ingresar a la Orden de Predicadores alrededor de 1510.

Formó parte del grupo de los primeros frailes dominicos que llegaron a la Nueva España encabezados por Fray Tomás Ortiz en 1526. El grupo estaba compuesto por los sacerdotes Fray Vicente de Santa María, Fray Tomás de Berlanga, Fray Domingo de Sotomayor, Fray Pedro de Santa María, Fray Justo de Santo Domingo, Fray Diego Ruiz, Fray Pedro Zambrano, y por supuesto, Fray Domingo de Betanzos. También formaban parte del grupo el diácono Fray Gonzalo Lucero, el novicio Fray Vicente de las Casas y el hermano lego Fray Bartolomé de Calzadilla. Arribaron a la ciudad de México en junio de 1526 donde fueron alojados en el convento de San Francisco hasta que tuvieron casa para su morada.

Desgraciadamente, cinco padres murieron pocos días después de haber llegado al Nuevo Continente y otros cuatro volvieron a España, quedando solo Fray Domingo de Betanzos con el diácono y el novicio. Rápidamente recibió un gran número de novicios y, preocupado por enfrentar tal responsabilidad en solitario, le pidió a Fray Martín de Valencia–con quien llevó una gran amistad- que si moría antes de que algún sacerdote de su Orden llegara a ayudarlo, se encargara de velar por su convento y novicios enviando un sacerdote que les oficiara misa. Sin embargo esto no fue necesario porque pronto volvió de España Fray Vicente de Santa María, acompañado de otros seis religiosos. En el primer capítulo que se celebró, Fray Domingo fue electo vicario general; fundó el convento en Tepetlaoxtoc, al oriente de Texcoco y viajó a Guatemala para fundar la Orden.

Tiempo después llegó un tercer grupo de dominicos, provenientes de La Española con autoridad de su capítulo general para sujetar a los frailes establecidos en tierra continental a la isla, situación que llevó a Fray Domingo a viajar a Roma para pedirle a S.S. Clemente VII que la Nueva España se convirtiera en provincia. El Papa accedió a su petición y de esta manera nació la Provincia de Santiago. A su regreso a tierras americanas llevó consigo a un grupo de religiosos de Castilla, entre quienes se encontraban Fray Pedro Delgado y Fray Tomás de San Juan.

Fue un hombre austero y virtuoso que impuso un régimen de pobreza entre sus condiscípulos quienes lo siguieron a pie, con hábitos pobres y negándose a recibir rentas, evangelizando a los indios durante treinta años hasta que la necesidad los obligó a andar a caballo y a recibir rentas. Así lo describe Fray Gerónimo de Mendieta: “varón de gran santidad (…) hombre austerísimo en el rigor de la penitencia en su propia persona, ejemplar y maestro de toda virtud (…)”[1].

Defendió la racionalidad de los indios ante aquellos que argumentaban lo contrario, para lo cual escribió a Paulo III con el objetivo de que se pronunciase al respecto, “no porque hubiera duda sobre la materia, sino para dar mayor autoridad, definitiva, a lo que de antemano se sabía y practicaba”[2]. En efecto, ni él, ni los demás misioneros, ni muchos conquistadores dudaron de la racionalidad de los indígenas, puesto que desde un inicio procuraron su conversión y bautismo. No obstante, hubo quienes sí lo creían y actuaban en consecuencia –como los miembros de la Primera Audiencia- por lo que los esfuerzos de Fray Domingo se sumaron a los de otros religiosos para frenar aquél error. Su carta fue llevada a Roma junto con otras misivas como la de Fray Julián Garcés, por el religioso Fray Bernardino de Minaya. De estas cartas enviadas por aquellos que emprendieron la defensa del indígena en Las Indias se desprendió la bula Sublimis Deus de S.S. Paulo III.

Fray Domingo planeó junto con sus amigos Fray Juan de Zumárraga y Fray Martín de Valencia, armar una expedición para ir a predicar a la región de Filipinas; sin embargo ya estando en Tehuantepec para embarcarse, no les fue posible hacerlo debido a que los barcos mandados a construir por Hernán Cortés para este propósito fueron estropeados por la polilla. La expedición no se llevó a cabo en ese momento, ni con esos actores, pero más tarde llegarían los misioneros a esas lejanas tierras asiáticas vía Nueva España. La amistad entre Zumárraga y Betanzos se mantuvo hasta la muerte del primero, quien falleció acompañado de su amigo, como siempre lo deseó. Fray Domingo de Betanzos murió el 14 de septiembre de 1549 en la ciudad de Valladolid, durante un viaje que realizaba a España.

Notas

  1. Mendieta, pp. 364-365.
  2. Rodríguez, p. 101.

Bibliografía

  • Mendieta, Fray Gerónimo de. Historia eclesiástica Indiana. Ed. Porrúa, México, 1980.
  • Rodríguez, Nemesio. Forjadores de México. 3ª edición. Ed. Tradición, México, 1983.


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