Diferencia entre revisiones de «BURGOA, Fray Francisco de.»

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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Infancia.
 
Infancia.
  
De acuerdo con su correligionario dominico, Fray Esteban Arroyo OP, Burgoa probablemente nació en los últimos días de julio de 1604 en la ciudad de Antequera de Oaxaca. Hijo de doña Ana de Porras y de un señor Burgoa, cuyo nombre la historia no recuerda, estaba emparentado con varias de las familias “nobles, ejemplares y cristianas que residían en Oajaca desde su fundación”.  
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De acuerdo con su correligionario dominico, Fray Esteban Arroyo OP, Burgoa probablemente nació en los últimos días de julio de 1604 en la ciudad de Antequera de Oaxaca. Hijo de doña Ana de Porras y de un señor Burgoa, cuyo nombre la historia no recuerda, estaba emparentado con varias de las familias “nobles, ejemplares y cristianas que residían en Oajaca desde su fundación”.<ref>ARROYO, Fray Esteban O. P., Fray Francisco de Burgoa, O. P. (Cronista oajaqueño del siglo XVII), Oaxaca, [s. e.], Imprenta Camarena, 1954, p.7</ref>
  
Desde chico tuvo mucha cercanía con la Orden de Predicadores, en primer lugar por la presencia de familiares que habían profesado en dicha orden, y en segundo lugar por las curaciones milagrosas que tuvo a su corta edad. A los cuatro años se enfermó de «impedimento de nervios» y viendo que no mejoraba, su madre decidió encomendarlo a Santo Domingo de Guzman y con ello recuperó milagrosamente la salud, hecho que se repitió seis años después cuando volvió a enfermar.  
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Desde chico tuvo mucha cercanía con la Orden de Predicadores, en primer lugar por la presencia de familiares que habían profesado en dicha orden, y en segundo lugar por las curaciones milagrosas que tuvo a su corta edad. A los cuatro años se enfermó de «impedimento de nervios»<ref>Consiste en una compresión de nervios (neuropatía periférica). Ocurre cuando los nervios fuera del cerebro y la médula espinal se dañan o se presionan, lo que interrumpe la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo.</ref>y viendo que no mejoraba, su madre decidió encomendarlo a Santo Domingo de Guzman y con ello recuperó milagrosamente la salud, hecho que se repitió seis años después cuando volvió a enfermar.  
  
 
En agradecimiento a las dos curaciones, y debido al profundo amor que Francisco tenía a la Orden de Predicadores, solicitó ingresar a dicha Orden, concediéndole vestir el hábito dominico en mayo de 1619; es decir, antes de cumplir los quince años que establecía la ley canónica para recibirlo. A pesar de esta gracia que se le otorgó, tuvo que esperar a alcanzar la edad requerida para poder comenzar el noviciado, mismo que inició en agosto del mismo año, emitiendo sus promesas religiosas el 2 de agosto de 1620.
 
En agradecimiento a las dos curaciones, y debido al profundo amor que Francisco tenía a la Orden de Predicadores, solicitó ingresar a dicha Orden, concediéndole vestir el hábito dominico en mayo de 1619; es decir, antes de cumplir los quince años que establecía la ley canónica para recibirlo. A pesar de esta gracia que se le otorgó, tuvo que esperar a alcanzar la edad requerida para poder comenzar el noviciado, mismo que inició en agosto del mismo año, emitiendo sus promesas religiosas el 2 de agosto de 1620.
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Francisco Burgoa, un fraile ejemplar.
 
Francisco Burgoa, un fraile ejemplar.
  
Desde los dieciséis años, Burgoa comenzó a recibir clases de distintos temas como lógica, física, metafísica, historia de la Iglesia, hebreo, griego, y latín, lengua necesaria para el estudio de las demás materias de filosofía y teología. Sin tener una información certera, su biógrafo Fray Esteban Arroyo dice que probablemente Burgoa se debió de distinguir en sus estudios ya que obtuvo el título de «Lector» al finalizar sus estudios.  
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Desde los dieciséis años, Burgoa comenzó a recibir clases de distintos temas como lógica, física, metafísica, historia de la Iglesia, hebreo, griego, y latín, lengua necesaria para el estudio de las demás materias de filosofía y teología. Sin tener una información certera, su biógrafo Fray Esteban Arroyo dice que probablemente Burgoa se debió de distinguir en sus estudios ya que obtuvo el título de «Lector» al finalizar sus estudios.<ref>Arroyo, Op., cit., p. 32.</ref>
  
En 1627, teniendo Burgoa 23 años, fue ordenado sacerdote y recibió el ya mencionado título de Lector, es decir, Profesor, de la Provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca a la que pertenecía. Tras su ordenación sacerdotal, Burgoa fue asignado a la casa de San Pablo Huitzo (también conocida como Guaxolotitlán), una de las muchas «doctrinas» que atendían los frailes dominicos en la nación zapoteca.  
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En 1627, teniendo Burgoa 23 años, fue ordenado sacerdote y recibió el ya mencionado título de Lector, es decir, Profesor, de la Provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca a la que pertenecía. Tras su ordenación sacerdotal, Burgoa fue asignado a la casa de San Pablo Huitzo (también conocida como Guaxolotitlán),<ref>Poblado localizado en el centro del estado de Oaxaca fundado hacia el año 1528 por los misioneros dominicos, en un lugar cercano al río Atoyac.</ref>una de las muchas «doctrinas» que atendían los frailes dominicos en la nación zapoteca.  
  
 
En esta doctrina no se encontró mucho tiempo, ya que en los siguientes años ejerció su labor de doctrinero en distintos lugares, empezando por Tecomaxtlahuaca en 1628 de tradición mixteca, y donde su labor todavía era evidente en el siglo XX. En 1630 fue trasladado a las Almoloyas, y a pesar de enfermarse de gravedad, continuó aprendiendo la lengua mixteca que llegó a dominar en un año, por lo que al año siguiente cambió de doctrina a la de Yanhuitlán.  
 
En esta doctrina no se encontró mucho tiempo, ya que en los siguientes años ejerció su labor de doctrinero en distintos lugares, empezando por Tecomaxtlahuaca en 1628 de tradición mixteca, y donde su labor todavía era evidente en el siglo XX. En 1630 fue trasladado a las Almoloyas, y a pesar de enfermarse de gravedad, continuó aprendiendo la lengua mixteca que llegó a dominar en un año, por lo que al año siguiente cambió de doctrina a la de Yanhuitlán.  
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Burgoa había comenzado a escribir la historia de su provincia desde el año de 1644, cuando se encontraba como Prior del convento de Santo Domingo, y aprovechó su tiempo como Provincial para recopilar información en las distintas casas y conventos que recorrió en su visita canónica a lo largo y ancho del territorio. Su obra junta en sí distintas fuentes: las orales que obtuvo en distintas entrevistas, tanto con los habitantes de los pueblos como con sus hermanos dominicos; y las escritas que pudo consultar en la gran biblioteca del convento madre en donde habitaba.
 
Burgoa había comenzado a escribir la historia de su provincia desde el año de 1644, cuando se encontraba como Prior del convento de Santo Domingo, y aprovechó su tiempo como Provincial para recopilar información en las distintas casas y conventos que recorrió en su visita canónica a lo largo y ancho del territorio. Su obra junta en sí distintas fuentes: las orales que obtuvo en distintas entrevistas, tanto con los habitantes de los pueblos como con sus hermanos dominicos; y las escritas que pudo consultar en la gran biblioteca del convento madre en donde habitaba.
  
El propósito principal de la obra no era solamente la del cronista o del historiador, ya que, de acuerdo con Fray Esteban Arroyo, parece que su interés principal era el de “animar a sus religiosos a imitar las virtudes y espíritu apostólico de los santos misioneros que evangelizaron las tierras oajaqueñas”.   
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El propósito principal de la obra no era solamente la del cronista o del historiador, ya que, de acuerdo con Fray Esteban Arroyo, parece que su interés principal era el de ''“animar a sus religiosos a imitar las virtudes y espíritu apostólico de los santos misioneros que evangelizaron las tierras oajaqueñas”''.<ref>Arroyo, Op., cit., p. 97</ref>  
  
Conclusión.
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==Conclusión.==
  
 
De la vida de Burgoa a su retorno de Roma tenemos poca información. Sabemos que en la ciudad eterna se le dieron los títulos de Vicario General, Calificador y Comisario de la Suprema Inquisición de España, revisor de libros y Visitador de las bibliotecas de la Nueva España. Años después, en 1662, se le eligió nuevamente como Provincial. Falleció en 1681 en Zaachila, y sus restos fueron trasladados a la ciudad de Oaxaca en donde fueron enterrados en su querido convento de San Pablo, aunque no se tiene certeza de en dónde se encuentran a día de hoy.
 
De la vida de Burgoa a su retorno de Roma tenemos poca información. Sabemos que en la ciudad eterna se le dieron los títulos de Vicario General, Calificador y Comisario de la Suprema Inquisición de España, revisor de libros y Visitador de las bibliotecas de la Nueva España. Años después, en 1662, se le eligió nuevamente como Provincial. Falleció en 1681 en Zaachila, y sus restos fueron trasladados a la ciudad de Oaxaca en donde fueron enterrados en su querido convento de San Pablo, aunque no se tiene certeza de en dónde se encuentran a día de hoy.

Revisión actual del 21:43 19 mar 2026

(Oaxaca, 1604? - Zaachila, 1681) Sacerdote de la Orden de Predicadores; Historiador

Infancia.

De acuerdo con su correligionario dominico, Fray Esteban Arroyo OP, Burgoa probablemente nació en los últimos días de julio de 1604 en la ciudad de Antequera de Oaxaca. Hijo de doña Ana de Porras y de un señor Burgoa, cuyo nombre la historia no recuerda, estaba emparentado con varias de las familias “nobles, ejemplares y cristianas que residían en Oajaca desde su fundación”.[1]

Desde chico tuvo mucha cercanía con la Orden de Predicadores, en primer lugar por la presencia de familiares que habían profesado en dicha orden, y en segundo lugar por las curaciones milagrosas que tuvo a su corta edad. A los cuatro años se enfermó de «impedimento de nervios»[2]y viendo que no mejoraba, su madre decidió encomendarlo a Santo Domingo de Guzman y con ello recuperó milagrosamente la salud, hecho que se repitió seis años después cuando volvió a enfermar.

En agradecimiento a las dos curaciones, y debido al profundo amor que Francisco tenía a la Orden de Predicadores, solicitó ingresar a dicha Orden, concediéndole vestir el hábito dominico en mayo de 1619; es decir, antes de cumplir los quince años que establecía la ley canónica para recibirlo. A pesar de esta gracia que se le otorgó, tuvo que esperar a alcanzar la edad requerida para poder comenzar el noviciado, mismo que inició en agosto del mismo año, emitiendo sus promesas religiosas el 2 de agosto de 1620.

Francisco Burgoa, un fraile ejemplar.

Desde los dieciséis años, Burgoa comenzó a recibir clases de distintos temas como lógica, física, metafísica, historia de la Iglesia, hebreo, griego, y latín, lengua necesaria para el estudio de las demás materias de filosofía y teología. Sin tener una información certera, su biógrafo Fray Esteban Arroyo dice que probablemente Burgoa se debió de distinguir en sus estudios ya que obtuvo el título de «Lector» al finalizar sus estudios.[3]

En 1627, teniendo Burgoa 23 años, fue ordenado sacerdote y recibió el ya mencionado título de Lector, es decir, Profesor, de la Provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca a la que pertenecía. Tras su ordenación sacerdotal, Burgoa fue asignado a la casa de San Pablo Huitzo (también conocida como Guaxolotitlán),[4]una de las muchas «doctrinas» que atendían los frailes dominicos en la nación zapoteca.

En esta doctrina no se encontró mucho tiempo, ya que en los siguientes años ejerció su labor de doctrinero en distintos lugares, empezando por Tecomaxtlahuaca en 1628 de tradición mixteca, y donde su labor todavía era evidente en el siglo XX. En 1630 fue trasladado a las Almoloyas, y a pesar de enfermarse de gravedad, continuó aprendiendo la lengua mixteca que llegó a dominar en un año, por lo que al año siguiente cambió de doctrina a la de Yanhuitlán.

El trabajo de Burgoa como doctrinero, finalizó en 1631 cuando fue regresado al convento de Oaxaca para tomar el puesto de maestro de novicios, un cargo muy importante y cuyo nombramiento demostraba la confianza que sus superiores le tenían, así como su conocimiento y prudencia a pesar de su corta edad de 27 años. Ejerció este puesto en al menos dos ocasiones, aunque no tenemos certeza de la fecha en que finalizó este primer periodo.

En el estudio, tan fundamental para el carisma de la vida dominicana, también brilló en la vida de Burgoa, ya que para el año de 1649 se le otorgó el grado de Maestro en Sagrada Teología, el mayor reconocimiento que pudiera recibir un fraile por su labor de enseñanza. El título de «Maestro» le fue otorgado después de haber dedicado muchos años (posiblemente entre 1633 y 1643) de su vida al estudio y la enseñanza en el convento principal de la Provincia, el monumental convento de Santo Domingo de la ciudad de Oaxaca. Sería este convento en el que también ejerció por primera vez en su vida el cargo de Prior para 1644, consiguiendo también con su enérgica labor, mejorar las condiciones de la enfermería y por ende de los enfermos y moribundos.

Tras terminar su priorazgo en Oaxaca en 1646, Burgoa ejerció el mismo puesto en el convento de Yanhuitlán (1646-1649). Así como se había distinguido por la mejora de la enfermería en Oaxaca, en Yanhuitlán su principal obra fue la mejora del templo de Santo Domingo de Soriano. Entre las mejoras que realizó, se encontraba la construcción de un nuevo sagrario de plata dorada con su correspondiente custodia, en la que diariamente se exponía el Santísimo Sacramento; mejoró el Capítulo (lugar de entierro de los religiosos) con un retablo de mármol; y también mejoró una capilla debajo del coro que dedicó a Santo Domingo de Soriano y adornó con ricos doseles, perlas, y una lámpara de plata que donó el mismo Burgoa.

Debido a sus obras como Prior en Oaxaca y Yanhuitlán, Burgoa fue considerado por sus hermanos como la persona adecuada para dirigir la Provincia, resultando electo como Provincial el 8 de mayo de 1649. Comenzó su obra realizando a pie una visita canónica a todas las casas de la Orden, recorriendo desde la Mixteca hasta el Istmo, y de la Sierra Norte hasta las misiones de la costa del mar.

Al igual a lo que había hecho cuando fué Prior, como Provincial Burgoa realizó una serie de mejoras materiales y construcciones nuevas. Entre muchas otras, renovó el templo de Nejapa, reconstruyó el de San Pablo, embelleció el templo de Santo Domingo de Oaxaca, y mandó construir el templo de Santa Ana Zegache, en los valles centrales.

Debido a los intentos del rey Felipe IV, y el Obispo de Oaxaca Bartolomé de la Cerda de retirar algunos privilegios que la Orden de Predicadores había recibido de parte de los papas San Pío V y Gregorio XVI, y del rey Felipe II, Burgoa fue enviado Roma en 1656. Allí relató al Maestro de la Orden y al Papa los abusos que sus hermanos estaban sufriendo de manos del mencionado obispo de Oaxaca, quién finalmente fue trasladado a México, cesando la persecución de los frailes.

Cronista de la Provincia de San Hipólito de Oaxaca.

Además de sus grandes virtudes como fraile y superior, Burgoa ha pasado a la historia de la Orden de Predicadores en México por sus magnas obras «Palestra Historial»: «De Virtudes y ejemplares apostólicos» y «Geográfica Descripción de la parte septentrional, del Polo Ártico de la América». La primera de estas obras narra la vida de los misioneros que evangelizaron la zona de Oaxaca, y la segunda sobre la fundación de casas y conventos en el territorio de lo que sería la Provincia de San Hipólito.

Burgoa había comenzado a escribir la historia de su provincia desde el año de 1644, cuando se encontraba como Prior del convento de Santo Domingo, y aprovechó su tiempo como Provincial para recopilar información en las distintas casas y conventos que recorrió en su visita canónica a lo largo y ancho del territorio. Su obra junta en sí distintas fuentes: las orales que obtuvo en distintas entrevistas, tanto con los habitantes de los pueblos como con sus hermanos dominicos; y las escritas que pudo consultar en la gran biblioteca del convento madre en donde habitaba.

El propósito principal de la obra no era solamente la del cronista o del historiador, ya que, de acuerdo con Fray Esteban Arroyo, parece que su interés principal era el de “animar a sus religiosos a imitar las virtudes y espíritu apostólico de los santos misioneros que evangelizaron las tierras oajaqueñas”.[5]

Conclusión.

De la vida de Burgoa a su retorno de Roma tenemos poca información. Sabemos que en la ciudad eterna se le dieron los títulos de Vicario General, Calificador y Comisario de la Suprema Inquisición de España, revisor de libros y Visitador de las bibliotecas de la Nueva España. Años después, en 1662, se le eligió nuevamente como Provincial. Falleció en 1681 en Zaachila, y sus restos fueron trasladados a la ciudad de Oaxaca en donde fueron enterrados en su querido convento de San Pablo, aunque no se tiene certeza de en dónde se encuentran a día de hoy.


NOTAS

  1. ARROYO, Fray Esteban O. P., Fray Francisco de Burgoa, O. P. (Cronista oajaqueño del siglo XVII), Oaxaca, [s. e.], Imprenta Camarena, 1954, p.7
  2. Consiste en una compresión de nervios (neuropatía periférica). Ocurre cuando los nervios fuera del cerebro y la médula espinal se dañan o se presionan, lo que interrumpe la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo.
  3. Arroyo, Op., cit., p. 32.
  4. Poblado localizado en el centro del estado de Oaxaca fundado hacia el año 1528 por los misioneros dominicos, en un lugar cercano al río Atoyac.
  5. Arroyo, Op., cit., p. 97