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	<title>Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina - Contribuciones del usuario [es]</title>
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	<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706945</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-11T02:09:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como ''“disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”'', tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El ORDEN SOCIAL==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. ''Orden Natural y Orden Moral''. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: ''“Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.”'' (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «[[DERECHOS_HUMANOS_Y_LIBERTAD_DE_LOS_INDIOS | derechos humanos]]» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los [[AZTECAS | aztecas]] y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los [[AZTECAS | aztecas]] si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La [[CONQUISTA_DE_MÉXICO | Conquista de México]]. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. ''Con vivo compiacimento 9.'' AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la [[HISPANIDAD | Hispanidad]], es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y [[CULTURAS_ABORÍGENES_DEL_URUGUAY | culturas indígenas]] con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El marco jurídico: las Leyes de Indias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «[[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]]» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]] no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]], la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «[[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]]» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la [[CORONA_ESPAÑOLA:_Su_papel_en_la_evangelización_y_en_los_derechos_del_indio | Corona española]] no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]] son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, [[CÓRDOBA_DE_LA_NUEVA_ANDALUCÍA | Córdoba]], 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]] no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al [[POBLAMIENTO;_normatividad_en_la_Tercera_Junta_Eclesiástica_de_México | poblamiento]] de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. ''Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII,'' de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: ''Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina:'' 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray [[VITORIA,_Francisco_De | Francisco de Vitoria]] en la [[UNIVERSIDAD_DE_SALAMANCA | Universidad de Salamanca]] que guiaron la acción de la [[CORONA_ESPAÑOLA:_Su_papel_en_la_evangelización_y_en_los_derechos_del_indio | Corona Española]] en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del [[VITORIA;_El_Derecho_de_Gentes | Derecho Internacional]]».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala [[VITORIA,_Francisco_De | Francisco de Vitoria]]»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los [[DERECHOS_HUMANOS_Y_LIBERTAD_DE_LOS_INDIOS | derechos humanos]]»: ''“Las [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]] constituyeron uno de los mayores avances en materia de [[DERECHOS_HUMANOS_Y_LIBERTAD_DE_LOS_INDIOS | derechos humanos]] y [[VITORIA;_El_Derecho_de_Gentes | Derecho Internacional]].”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | LEYES DE INDIAS]] COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE [[DERECHOS_HUMANOS_Y_LIBERTAD_DE_LOS_INDIOS | DERECHOS HUMANOS]]. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la [[HISPANIDAD | Hispanidad]] llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la [[FUNDACIÓN_DE_AMÉRICA | fundación de América]].”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la [[HISPANIDAD | Hispanidad]] erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la [[CORONA_ESPAÑOLA:_Su_papel_en_la_evangelización_y_en_los_derechos_del_indio | Corona española]] fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]]: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;[[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | LEYES DE INDIAS]], Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, ''Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid'', 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. [[MOCTEZUMA_XOCOYOTZIN | Moctezuma]] tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de [[CORTÉS,_Hernán | Hernán Cortés]])&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los [[CABILDOS | ayuntamientos]] castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y [[POBLAMIENTO;_normatividad_en_la_Tercera_Junta_Eclesiástica_de_México | poblamiento]] del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950, p. 146&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón ''“la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]]”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem&amp;lt;/ref&amp;gt;Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las [[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio | Leyes de Indias]] en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]] hasta el [[RÍO_DE_LA_PLATA;_Su_mundo_cultural,_económico_y_político | Río de la Plata]], si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, ''“en [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]] los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO UGARTE José. ''Instituciones políticas de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]''. Ed. JUS, México, 1968, pp. 46-47&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Audiencias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la [[AUDIENCIAS_REALES_EN_EL_NUEVO_MUNDO | Real Audiencia]] de Valladolid, para el norte; y la [[AUDIENCIAS_REALES_EN_EL_NUEVO_MUNDO | Real Audiencia]] de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el [[POBLAMIENTO;_normatividad_en_la_Tercera_Junta_Eclesiástica_de_México | poblamiento]] de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Virreinatos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los [[VIRREYES;_Facultades_y_limitaciones | virreyes]].&amp;lt;ref&amp;gt;La raíz latina «vicere» significa “hacer las veces de”. El virrey no era otro rey, pero “hacía las veces” del rey por medio de atribuciones claramente reglamentadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los [[CABILDOS | ayuntamientos]], poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, [[POBLAMIENTO;_normatividad_en_la_Tercera_Junta_Eclesiástica_de_México | poblamiento]] y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la [[INDIAS_OCCIDENTALES._Cronología_de_una_trascedente_aventura | Indias Occidentales]] a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «[[REINO_DE_LAS_ESPAÑAS._Un_Estado_Misional | Reinos de Ultramar]]», y no como meras «colonias»; es decir, los [[REINO_DE_LAS_ESPAÑAS._Un_Estado_Misional | Reinos de Ultramar]] fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del [[RÍO_DE_LA_PLATA;_Su_mundo_cultural,_económico_y_político | Río de la Plata]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del [[RÍO_DE_LA_PLATA;_Su_mundo_cultural,_económico_y_político | Río de la Plata]] tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, [[BOLIVIA;_Afrodescendientes | Bolivia]], Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía ''“proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer”'' ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el [[CONSEJO_REAL_DE_INDIAS | Consejo de Indias]], atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la [[AUDIENCIAS_REALES_EN_EL_NUEVO_MUNDO | real Audiencia]], debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. BRAVO UGARTE, ob, cit, pp.23-24&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
    &lt;br /&gt;
==Las Capitanías Generales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de [[GUATEMALA;_Afrodescendientes | Guatemala]] (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de [[YUCATÁN_EN_EL_TIEMPO._Enciclopedia | Yucatán]] (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Escuelas para indígenas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La integración de los [[REINO_DE_LAS_ESPAÑAS._Un_Estado_Misional | Reinos de Ultramar]] requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y [[CRIOLLOS;_su_aporte_a_la_evangelización | criollos]]. Por eso, casi simultáneo a la erección de los [[CABILDOS | ayuntamientos]], surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó ''“Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado por SIERRA Vicente D. Ob., cit., p. 172&amp;lt;/ref&amp;gt;Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, ''“para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 176&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Colegios==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y [[CRIOLLOS;_su_aporte_a_la_evangelización | criollos]] fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como [[VALERIANO,_Antonio | Antonio Valeriano]], quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía ''“Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la [[UNIVERSIDAD_DE_SALAMANCA | Universidad de Salamanca]]”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO, Eva, Los Colegios en la América del Siglo XVI. https://ebravo.es/los-colegios-en-la-america-del-siglo-xvi/&amp;lt;/ref&amp;gt;No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Universidades==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México [[ZUMÁRRAGA,_Fray_Juan_de | Juan de Zumárraga]] envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: ''“no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad”''&amp;lt;ref&amp;gt;CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914, p. 66.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey [[MENDOZA_Y_PACHECO,_Antonio_de | Antonio de Mendoza]] solicitó lo mismo, argumentando que: ''“existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” .''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006, p. 539&amp;lt;/ref&amp;gt;La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la [[UNIVERSIDAD_DE_MÉXICO_REAL_Y_PONTIFICIA | Real y Pontificia Universidad de México]]. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y [[CULTURAS_ABORÍGENES_DEL_URUGUAY | culturas indígenas]]. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references&amp;gt;&amp;lt;/references&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. ''Instituciones políticas de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]].'' Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. ''Orden Natural y Orden Moral.'' Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, ''Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid'', 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. ''Así se hizo América.'' Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, [[CÓRDOBA_DE_LA_NUEVA_ANDALUCÍA | Córdoba]], 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;relatedtags&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[CORTÉS,_Hernán|CORTÉS, Hernán]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[LEYES_DE_INDIAS;_Resumen_del_compendio|LEYES DE INDIAS; Resumen del compendio]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la|NUEVA ESPAÑA; Virreinato de la]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[MOCTEZUMA_XOCOYOTZIN|MOCTEZUMA XOCOYOTZIN]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[FUNDACIÓN_DE_AMÉRICA|FUNDACIÓN DE AMÉRICA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[HISPANIDAD|HISPANIDAD]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[UNIVERSIDAD_DE_SALAMANCA|UNIVERSIDAD DE SALAMANCA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[RÍO_DE_LA_PLATA;_Su_mundo_cultural,_económico_y_político|RÍO DE LA PLATA; Su mundo cultural, económico y político]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[AZTECAS|AZTECAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CONSEJO_REAL_DE_INDIAS|CONSEJO REAL DE INDIAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[VALERIANO,_Antonio|VALERIANO, Antonio]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[AUDIENCIAS_REALES_EN_EL_NUEVO_MUNDO|AUDIENCIAS REALES EN EL NUEVO MUNDO]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[GUATEMALA;_Afrodescendientes|GUATEMALA; Afrodescendientes]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[REINO_DE_LAS_ESPAÑAS._Un_Estado_Misional|REINO DE LAS ESPAÑAS. Un Estado Misional]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CRIOLLOS;_su_aporte_a_la_evangelización|CRIOLLOS; su aporte a la evangelización]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[BOLIVIA;_Afrodescendientes|BOLIVIA; Afrodescendientes]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CORONA_ESPAÑOLA:_Su_papel_en_la_evangelización_y_en_los_derechos_del_indio|CORONA ESPAÑOLA: Su papel en la evangelización y en los derechos del indio]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[MENDOZA_Y_PACHECO,_Antonio_de|MENDOZA Y PACHECO, Antonio de]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CONQUISTA_DE_MÉXICO|CONQUISTA DE MÉXICO]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[YUCATÁN_EN_EL_TIEMPO._Enciclopedia|YUCATÁN EN EL TIEMPO. Enciclopedia]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CABILDOS|CABILDOS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CÓRDOBA_DE_LA_NUEVA_ANDALUCÍA|CÓRDOBA DE LA NUEVA ANDALUCÍA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CULTURAS_ABORÍGENES_DEL_URUGUAY|CULTURAS ABORÍGENES DEL URUGUAY]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[INDIAS_OCCIDENTALES._Cronología_de_una_trascedente_aventura|INDIAS OCCIDENTALES. Cronología de una trascedente aventura]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[DERECHOS_HUMANOS_Y_LIBERTAD_DE_LOS_INDIOS|DERECHOS HUMANOS Y LIBERTAD DE LOS INDIOS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[POBLAMIENTO;_normatividad_en_la_Tercera_Junta_Eclesiástica_de_México|POBLAMIENTO; normatividad en la Tercera Junta Eclesiástica de México]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[UNIVERSIDAD_DE_MÉXICO_REAL_Y_PONTIFICIA|UNIVERSIDAD DE MÉXICO REAL Y PONTIFICIA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[VIRREYES;_Facultades_y_limitaciones|VIRREYES; Facultades y limitaciones]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[VITORIA;_El_Derecho_de_Gentes|VITORIA; El Derecho de Gentes]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[VITORIA,_Francisco_De|VITORIA, Francisco De]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[ZUMÁRRAGA,_Fray_Juan_de|ZUMÁRRAGA, Fray Juan de]]&lt;br /&gt;
 &amp;lt;/relatedtags&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706944</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-11T02:03:17Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* BIBLIOGRAFÍA */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como ''“disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”'', tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El ORDEN SOCIAL==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. ''Orden Natural y Orden Moral''. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: ''“Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.”'' (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. ''Con vivo compiacimento 9.'' AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El marco jurídico: las Leyes de Indias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. ''Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII,'' de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: ''Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina:'' 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, ''Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid'', 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950, p. 146&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón ''“la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem&amp;lt;/ref&amp;gt;Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, ''“en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO UGARTE José. ''Instituciones políticas de la Nueva España''. Ed. JUS, México, 1968, pp. 46-47&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Audiencias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Virreinatos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.&amp;lt;ref&amp;gt;La raíz latina «vicere» significa “hacer las veces de”. El virrey no era otro rey, pero “hacía las veces” del rey por medio de atribuciones claramente reglamentadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía ''“proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer”'' ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. BRAVO UGARTE, ob, cit, pp.23-24&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
    &lt;br /&gt;
==Las Capitanías Generales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Escuelas para indígenas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó ''“Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado por SIERRA Vicente D. Ob., cit., p. 172&amp;lt;/ref&amp;gt;Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, ''“para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 176&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Colegios==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía ''“Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO, Eva, Los Colegios en la América del Siglo XVI. https://ebravo.es/los-colegios-en-la-america-del-siglo-xvi/&amp;lt;/ref&amp;gt;No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Universidades==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: ''“no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad”''&amp;lt;ref&amp;gt;CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914, p. 66.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: ''“existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” .''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006, p. 539&amp;lt;/ref&amp;gt;La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. ''Instituciones políticas de la Nueva España.'' Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. ''Orden Natural y Orden Moral.'' Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, ''Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid'', 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. ''Así se hizo América.'' Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706943</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-11T02:00:15Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como ''“disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”'', tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El ORDEN SOCIAL==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. ''Orden Natural y Orden Moral''. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: ''“Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.”'' (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. ''Con vivo compiacimento 9.'' AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El marco jurídico: las Leyes de Indias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. ''Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII,'' de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: ''Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina:'' 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, ''Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid'', 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950, p. 146&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón ''“la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem&amp;lt;/ref&amp;gt;Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, ''“en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO UGARTE José. ''Instituciones políticas de la Nueva España''. Ed. JUS, México, 1968, pp. 46-47&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Audiencias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Virreinatos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.&amp;lt;ref&amp;gt;La raíz latina «vicere» significa “hacer las veces de”. El virrey no era otro rey, pero “hacía las veces” del rey por medio de atribuciones claramente reglamentadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía ''“proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer”'' ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. BRAVO UGARTE, ob, cit, pp.23-24&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
    &lt;br /&gt;
==Las Capitanías Generales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Escuelas para indígenas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó ''“Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado por SIERRA Vicente D. Ob., cit., p. 172&amp;lt;/ref&amp;gt;Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, ''“para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 176&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Colegios==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía ''“Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO, Eva, Los Colegios en la América del Siglo XVI. https://ebravo.es/los-colegios-en-la-america-del-siglo-xvi/&amp;lt;/ref&amp;gt;No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Universidades==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: ''“no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad”''&amp;lt;ref&amp;gt;CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914, p. 66.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: ''“existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” .''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006, p. 539&amp;lt;/ref&amp;gt;La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706942</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T18:40:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* BIBLIOGRAFÍA */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950, p. 146&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón ''“la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem&amp;lt;/ref&amp;gt;Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, ''“en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968, pp. 46-47&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Audiencias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Virreinatos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.&amp;lt;ref&amp;gt;La raíz latina «vicere» significa “hacer las veces de”. El virrey no era otro rey, pero “hacía las veces” del rey por medio de atribuciones claramente reglamentadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. BRAVO UGARTE, ob, cit, pp.23-24&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
    &lt;br /&gt;
==Las Capitanías Generales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Escuelas para indígenas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó ''“Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado por SIERRA Vicente D. Ob., cit., p. 172&amp;lt;/ref&amp;gt;Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, ''“para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 176&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Colegios==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía ''“Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO, Eva, Los Colegios en la América del Siglo XVI. https://ebravo.es/los-colegios-en-la-america-del-siglo-xvi/&amp;lt;/ref&amp;gt;No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Universidades==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: ''“no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad”''&amp;lt;ref&amp;gt;CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914, p. 66.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: ''“existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” .''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006, p. 539&amp;lt;/ref&amp;gt;La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T18:39:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950, p. 146&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón ''“la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem&amp;lt;/ref&amp;gt;Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, ''“en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968, pp. 46-47&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Audiencias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Virreinatos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.&amp;lt;ref&amp;gt;La raíz latina «vicere» significa “hacer las veces de”. El virrey no era otro rey, pero “hacía las veces” del rey por medio de atribuciones claramente reglamentadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. BRAVO UGARTE, ob, cit, pp.23-24&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
    &lt;br /&gt;
==Las Capitanías Generales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Escuelas para indígenas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó ''“Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado por SIERRA Vicente D. Ob., cit., p. 172&amp;lt;/ref&amp;gt;Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, ''“para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 176&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Colegios==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía ''“Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO, Eva, Los Colegios en la América del Siglo XVI. https://ebravo.es/los-colegios-en-la-america-del-siglo-xvi/&amp;lt;/ref&amp;gt;No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Universidades==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: ''“no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad”''&amp;lt;ref&amp;gt;CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914, p. 66.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: ''“existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” .''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006, p. 539&amp;lt;/ref&amp;gt;La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706940</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T18:36:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950, p. 146&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón ''“la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem&amp;lt;/ref&amp;gt;Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, ''“en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968, pp. 46-47&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Audiencias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Virreinatos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.&amp;lt;ref&amp;gt;La raíz latina «vicere» significa “hacer las veces de”. El virrey no era otro rey, pero “hacía las veces” del rey por medio de atribuciones claramente reglamentadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. BRAVO UGARTE, ob, cit, pp.23-24&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
    &lt;br /&gt;
==Las Capitanías Generales==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Escuelas para indígenas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó ''“Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado por SIERRA Vicente D. Ob., cit., p. 172&amp;lt;/ref&amp;gt;Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, ''“para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 176&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Colegios==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía ''“Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO, Eva, Los Colegios en la América del Siglo XVI. https://ebravo.es/los-colegios-en-la-america-del-siglo-xvi/&amp;lt;/ref&amp;gt;No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Universidades==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706939</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T18:30:35Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950, p. 146&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón ''“la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem&amp;lt;/ref&amp;gt;Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, ''“en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”''&amp;lt;ref&amp;gt;BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968, pp. 46-47&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las Audiencias==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Virreinatos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.&amp;lt;ref&amp;gt;La raíz latina «vicere» significa “hacer las veces de”. El virrey no era otro rey, pero “hacía las veces” del rey por medio de atribuciones claramente reglamentadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706938</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T18:26:47Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950, p. 146&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón ''“la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibidem&amp;lt;/ref&amp;gt;Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
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		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T18:25:09Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Ayuntamientos y Cabildos==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
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		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T18:20:25Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”.''&amp;lt;ref&amp;gt;WALDO FRANK. América hispana. Citado por MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965, p.201&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)&amp;lt;ref&amp;gt;De la unión -ilegítima- de Cortés con la indígena Malinalli (Doña Marina) nació Martín Cortés, uno de los primeros mestizos novohispanos.&amp;lt;/ref&amp;gt;a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
''“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.''&amp;lt;ref&amp;gt;SIERRA Vicente. D. Así se hizo América, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1950, p. 290&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
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		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T18:17:33Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”''&amp;lt;ref&amp;gt;ATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep. 1961, p. 173&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La familia cristiana==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: ''“Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”.''&amp;lt;ref&amp;gt;LEYES DE INDIAS, Libro Sexto, Título primero, Ley II.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706934</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T03:26:48Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: ''“al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM. OFFICIUM HISTORICUM 221. Vallisoletan. Beatificationis et CanonizationisI (V. Isabel la Catolica, Reginae Castellae in Hispania (1451-1504). Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis ex officio concinata. Vallisoleti MCMXC, cap. XVII: Descubrimiento y Evangelizacion de America, XVII, de las pp. 565-546: extracto: pp. 605-6014; Documentos: pp. 494-512; cap. XXIV, Testamento. Fallecimiento y sepultura (1504), pp. 831-879: extracto II: Testamento de la Reina Isabel la Católica. III. El Codicillo de la Reina: 1. Presentación externa y contenido interno. 2. Providencias y disposiciones principales. Documentos (845-876).&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».&amp;lt;ref&amp;gt;En reconocimiento, el recinto principal de la Sede de la UNESCO en París lleva el nombre de «Sala Francisco de Vitoria»&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: ''“Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LAS LEYES DE INDIAS COMO PRIMERA DECLARACIÓN ESCRITA DE DERECHOS HUMANOS. https://hdl.handle.net/10115/37839&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El poblamiento==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T03:09:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I, p. 145&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.''&amp;lt;ref&amp;gt;UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957, págs. 18 y 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: “al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: “Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706932</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T03:02:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: “al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: “Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706931</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706931"/>
		<updated>2026-05-10T02:58:17Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: ''“El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”''&amp;lt;ref&amp;gt;Octavio Paz. La Conquista de México. Revista Vuelta, México N° 191, pp. 12-&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. ''“Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII. Con vivo compiacimento 9. AAS 41. 1949&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: “al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: “Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706930</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T02:46:42Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* BIBLIOGRAFÍA */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: “El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. “Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: “al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: “Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==REFERENCIAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706929</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T02:45:33Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)&amp;lt;ref&amp;gt;TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica, Parte I, cuestión.2&amp;lt;/ref&amp;gt;que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,&amp;lt;ref&amp;gt;O Gran Estallido. El término proviene del astrofísico Fred Hoyle. También el astrofísico y  sacerdote  Georges Lemaître lo llamó  «átomo primigenio o huevo cósmico ». (https://es.wikipedia.org/wiki/Big_Bang) Consultado el 20/04/2026&amp;lt;/ref&amp;gt;y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que ''“Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera”''&amp;lt;ref&amp;gt;PÍO XII, Soyez les bienvenues 11. AAS 41 (1949)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, ''“La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.”''&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011, p. 94&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: “El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. “Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: “al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: “Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ORDEN_POL%C3%8DTICO_Y_SOCIAL_EN_HISPANOAM%C3%89RICA._Siglos_XVI-XVII&amp;diff=3706928</id>
		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T02:35:53Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)  que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,  y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que “Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera” &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, “La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.” &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: “El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. “Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: “al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: “Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T02:35:25Z</updated>

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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;PRÓLOGO&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)  que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,  y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que “Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera” &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, “La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.” &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: “El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. “Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: “al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: “Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII</title>
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		<updated>2026-05-10T02:34:58Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: Página creada con «PRÓLOGO La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;PRÓLOGO&lt;br /&gt;
La elemental noción de «orden» como “disposición (lugar) de una cosa con respecto a otra «en función de una finalidad»”, tiene aplicación en todos los campos de la realidad; desde el físico hasta el espiritual, desde el natural hasta el cultural. Así se trate del sistema planetario solar, de un reloj, o de una orquesta, destacan en todos ellos dos características: primero, la existencia de una pluralidad, y segundo, una finalidad de esa pluralidad; en todo orden siempre encontraremos estas dos características.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el sisma solar (orden natural) la pluralidad está en los planetas, cado uno con distinto tamaño y diferente órbita, y la finalidad hacer posible la vida en la tierra; en un reloj, (orden cultural-técnico) la pluralidad está en los engranes, tornillos, manecillas, carátula, etc., y la finalidad en proporcionar la hora; en una orquesta (orden cultural-artístico) la pluralidad son los diferentes instrumentos de cuerda, los de viento o los de percusión, y la finalidad es el concierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es irracional afirmar que un orden es obra de la casualidad o del azar. El orden siempre será resultado de una inteligencia, porque solo una inteligencia puede «prever» fines.  Es la esencia del quinto argumento racional aristotélico («la quinta vía»)  que Santo Tomás emplea para demostrar la existencia de Dios, y que hoy ha sido renombrada como el «diseño inteligente» del Universo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante la negación de este argumento no quedaría sino el absurdo irracional de creer que el orden se hace a sí mismo; que en un concierto las notas musicales se ponen solas en el pentagrama; o que las piezas de un reloj se colocan por sí mismas en el lugar donde deben funcionar; o que el equilibrio de los planetas entre sí, es resultado «únicamente» de un gran estallido, «el big bang»,  y que al azar quedaron colocados en el asombroso equilibrio y enorme complejidad física del espacio sideral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ORDEN SOCIAL &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la creación de un orden «social» intervienen dos inteligencias: Por un lado, la inteligencia divina, que al crear la naturaleza humana le dio dos características sociales: la primera es la «indigencia» del ser humano (la necesidad de los demás incluso para sobrevivir), y la segunda es la «excelencia» (el buscar el bien de los otros, aún a costa del propio). Por el otro lado, es la intervención de la inteligencia humana, que interactúa con la naturaleza para establecer un sistema social concreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Pío XII calificaba el orden social como «elemento esencial de la convivencia», como base de la vida social, y explicaba que “Hoy como ayer, en lo futuro y en lo pasado, una situación firme y sólida no puede edificarse sino sobre «bases cimentadas por la naturaleza» -en realidad por el Creador- como fundamento de la única estabilidad verdadera” &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es de gran importancia la afirmación de Pío XII sobre las «bases cimentadas por la naturaleza» porque, como afirma Caturelli, “La naturaleza es anterior al orden precisamente porque lo causa, pues no existiría orden alguno sin ella; como decía Aristóteles, en las cosas que son por naturaleza y conforme a ella, no hay desorden porque la naturaleza es, en todas, causa del orden (Phys., VIII, 1, 252ª 12). Se refiere tanto al orden intrínseco a un ente (como, por ejemplo, el existente entre los órganos de un cuerpo vivo) como al orden extrínseco (como el existente entre los individuos de una misma especie); pero también se refiere al orden existente entre la causa libre y su fin.” &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, en el orden social -orden extrínseco- no es solo la inteligencia la que interviene; también lo es la libertad. El ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (Gn.1-26) y en cuanto «imagen» recibió también la inteligencia (para conocer), la voluntad (para hacer), y en ella la libertad (para elegir que hacer); también, a imagen de la Vida Trinitaria de Dios, recibió la sociabilidad (para vivir con los otros). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el hombre, al poseer la capacidad de elegir (el libre albedrío) puede hacer mal uso de esa facultad y elegir el mal, como lo constataba el apóstol Pablo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.” (Rm.7.19) Cuando un sistema social y político no se adecua a la dignidad del hombre y a las leyes morales naturales (hacer el bien y evitar el mal), se introduce un «desorden» que siempre se revierte contra el mismo ser humano. La creciente violación contemporánea de los «derechos humanos» es prueba fehaciente de ello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ORDEN SOCIO-POLÍTICO DE HISPANOAMÉRICA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de 1492 Hispanoamérica no existía. Lo que en el Continente existía era una atomización de pueblos y culturas que se ignoraba a sí misma: los incas ignoraban la existencia de los aztecas y de los mayas, y estos de los incas, etc. Los aztecas si sabían de la existencia de los mayas y viceversa, pero mutuamente se ignoraron; no así, obviamente, entre los más cercanos, pero tal caso lo que prevaleció fue la indiferencia y el aislamiento, y frecuentemente una hostilidad casi permanente. Resumiendo, cada pueblo conocía únicamente el fragmento que pisaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esta razón Octavio Paz escribió: “El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas –la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento (…) Sucumbieron ante los europeos no sólo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica. No tuvieron nunca, hasta la llegada de los españoles, la experiencia del otro.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carencia de escritura fonética explica, en parte, porqué en ninguna civilización precolombina existieron códigos jurídicos o políticos. Sin embargo, existieron precarios ordenes sociopolíticos basados en costumbres y tradiciones orales,  presididos por algún cacique y una clase dirigente, pues ninguna sociedad más o menos estable puede existir sin una autoridad que la dirija. “Toda convivencia, sociedad o agrupación de hombres -del nivel y extensión que sea- necesita de una autoridad que la dirija”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad, es decir, el espíritu católico de España, la que descubrió, conquistó y pobló el Continente, y eso lo hizo integrando a los pueblos y culturas indígenas con el pueblo español y la cultura occidental cristiana; por eso Hispanoamérica comulga por el espíritu, no por la biología. Hispanoamérica empezó a gestarse el 12 de octubre de 1492 al descubrirse el Nuevo Mundo; pero vio la luz el 12 de diciembre de 1531, al realizarse el Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA SOCIO POLÍTICO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marco jurídico: las Leyes de Indias&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el ámbito de lo temporal, la integración de Hispanoamérica fue posible porque España estableció un adecuado «orden sociopolítico y económico», que tuvo como marco jurídico normas escritas en cédulas reales, decretos y otros documentos, iniciando por el testamento y codicilio de la Reina Isabel «La Católica», y concluyendo por los decretos del rey Carlos II. Las llamadas «Leyes de Indias» abarcaron todas las situaciones concretas de la convivencia social y la economía de esos casi doscientos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Leyes de Indias no fueron elaboradas de un solo golpe por el capricho de algún monarca específico, o por algún un congreso convocado expresamente; fueron resultado de los actos de gobierno -principalmente de los monarcas y sus consejeros- quienes fueron promulgando cédulas reales y decretos conforme fueron siendo necesarios; todo esto a lo largo de poco más de un siglo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados del siglo XVII había ya tal cantidad de documentos acumulados sobre los distintos temas, que dificultaban la actuación de los gobernantes, así como de la administración de justicia, por lo que se hizo indispensable ordenarlos y clasificarlos. Fue el Rey Carlos II quien ordenó la «Recopilación» de la Leyes de Indias, la cual fue puesta en vigor en 1680. La «recopilación» se ordenó en 9 libros, 218 títulos y 6377 leyes. Los libros carecen de nombre; no así los títulos porque cada uno señala la materia que aborda, así como las leyes y ordenanzas que, en número variable, integran a cada título.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis objetivo de las «Leyes de Indias» permite constatar que la sociabilidad constitutiva de la persona humana, su destino trascendente y su dignidad ontológica están presentes a lo largo de ellas; por eso el sistema sociopolítico y económico que se estableció fue eminentemente humano y justo; a pesar de la incongruencia, fallas, omisiones y errores de los mismos hombres que siempre debieron acatarlas y no siempre las cumplieron.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conociendo la debilidad de la naturaleza humana, la legislación de la Corona española no fue ingenua, y desde un principio dio las ordenanzas necesarias para prevenir, remediar y castigar a los posibles infractores. La justicia y humanidad presentes en las Leyes de Indias son resaltadas por eminentes jurisconsultos contemporáneos que no dudan en dar juicios como los siguientes: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Las conquistas que en Europa se han logrado por huelgas, por revoluciones, por odios y miedos, allí las hizo la caridad cristiana más seguras, más extensas, más firmes, más humanitarias. Por entonces no había en el mundo obreros tan amparados por la ley como los pobres indios de América; hoy las reclamaciones sociales, aun las justas, quedan en buena parte muy atrás de la línea marcada en la Recopilación.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“En estas leyes se encuentra por vez primera la justicia social como fin del Estado. Un deseo vehemente de justicia social que no tuvo su origen en la conveniencia ni en el egoísmo, ni en el propósito de mantener una paz material, ni en el temor, ni siquiera en el de emulación de otros pueblos. Cualquier otro intento posterior puede ser igual a ese propósito; pero superior, no. Cualquier Gobierno que desee llevar a cabo un plan de protección social puede encontrar provechosas enseñanzas en estas leyes y en los principios que les inspiraron.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La legislación de Indias, más que legislación laboral era social, puesto que sus disposiciones abarcaban desde el régimen de la propiedad privada a la asistencia pública, protección a la infancia abandonada, represión de la vagancia y reparación de ciertos riesgos. Así, puede afirmarse: más que el origen del Derecho del trabajo, a la legislación de Indias se le debe el Derecho social, tal y como es hoy concebido.”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si como afirmamos arriba, las Leyes de Indias no se hicieron de un solo golpe, sino a lo largo del tiempo y conforme las circunstancias lo fueron requiriendo, desde el inicio estuvo presente el espíritu que animó tanto a la jurisprudencia como al poblamiento de la nueva realidad americana: la caridad cristiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el Codicilio anexo al testamento de la Reina Isabel La Católica ,la que expresa con meridiana claridad ese espíritu: “al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.”   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El testamento de la Reina Isabel inspiró las «Leyes de Burgos» de 1512, promulgadas por el rey Fernando el Católico para frenar los abusos de no pocos colonizadores españoles que se dejaban llevar frecuentemente por la codicia siempre presente en el ser humano, actuando a espaldas de las primeras ordenanzas, de la ley natural y de la moral evangélica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Testamento isabelino inspiró también las reflexiones y enseñanzas de fray Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca que guiaron la acción de la Corona Española en las tierras del Nuevo Mundo, y que llevaron a considerar al ilustre fraile como «Padre del Derecho Internacional».  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las Leyes de Burgos de 1512, siguieron las «Leyes Nuevas» de 1548, estás ya inspiradas totalmente en las reflexiones de Vitoria, Por ese espíritu, la legislación española para las Indias es calificada como la «primera declaración escrita de los derechos humanos»: “Las Leyes de Indias constituyeron uno de los mayores avances en materia de derechos humanos y Derecho Internacional.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el espíritu de la España del siglo XVI hubiese sido el mercantilismo, en lugar de buscar integrar al Nuevo Mundo se hubiera impuesto la segregación de los pueblos originarios; y en lugar de fundar reinos hubiera erigido colonias, reservas indígenas y factorías costeras. Pero el espíritu de la Hispanidad llevó a poblar y a integrar. «Poblar» es mucho más que solo «colonizar», porque poblar es dar lo propio, es «darse» a la realidad descubierta, y no solo cambiar de calzado para obtener ganancias económicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de instituciones de gobierno y de cultura, España funda sobre lo originario la originalidad del Nuevo Mundo; pero no funda ni puede hacerlo sola sino con el mundo precolombino. Esta fusión es, pues, fundación, esta fundación equivale a la fundación de América.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La familia cristiana&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución más trascendente que la Hispanidad erigió en América fue sin duda la «familia cristiana», célula y base fundamental del orden social. En la familia cristiana la mujer es el cimiento insustituible. Por ello la Corona española fomentó desde un principio los matrimonios mixtos, tal y como lo indican las Leyes de Indias: “Que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de nuestros reinos, o españoles, y que en esto no se les pongan impedimento”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las mujeres españolas viajaban al Nuevo Mundo solo si lo hacían en compañía de sus maridos, o para alcanzar a estos si habían viajado antes. Fue por ello que el mestizaje racial -gradual y progresivo-, se realizó a través de las mujeres indígenas. “El varón español amó a su compañera india, comenzó a vivir espiritualmente con ella, supo que había hecho de ella una cristiana y que sus hijos serían cristianos y súbditos del rey; y porque amó su hazaña vive aún”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Plantar en América la familia cristiana no fue nada sencillo, pues en los pueblos indígenas la poligamia no solo era costumbre dominante, sino indicativo de posición social: a mayor número de concubinas, mayor prestigio; las mujeres eran solo objetos. Moctezuma tenía cerca de 400 mujeres, pero los caciques de Tlaxcala solo 70; solo los macehuales tenían dos o tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la Iglesia como la Corona tuvieron una posición recriminatoria ante el concubinato, especialmente el de aquellos conquistadores que, a pesar de ser casados, se hicieron amantes de mujeres indígenas (como lo fue el caso de Hernán Cortés)  a las que, sin embargo, trataron con caballerosidad. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
“España enseñó a los indios que no regalaran a sus hijas, que respetaran sus hogares. Forjó en ellos el sentido de la familia, en la que a la corta o a la larga se impone la mujer dignificada por su función de madre y esposa. Si la formación de la familia hubiera fracasado, toda la labor culturizadora habría fracasado también”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Ayuntamientos y Cabildos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la Península Ibérica, el orden social se fue estableciendo conforme fue avanzando la Reconquista de los territorios en poder de los moros. Ese orden tuvo su centro en los ayuntamientos castellanos, llamados también «cabildos», sobre los cuales se edificaron las poblaciones de la península. La institución del Cabildo saltó el Atlántico y se expandió por el Nuevo Mundo de manera semejante a lo ocurrido en España: se fue instalando conforme se fue dando la exploración, conquista, evangelización y poblamiento del Continente.&lt;br /&gt;
“Lo primero, al fundar una ciudad o pueblo, era organizar el Cabildo; es decir, darle consistencia a la fundación y a los fundadores; toda la vida de la flamante comunidad gira alrededor de la institución.”   Los cabildos no surgieron como una imposición legal, sino como la respuesta natural de los pobladores a sus necesidades concretas. &lt;br /&gt;
Por esta razón “la institución se identifica a tal punto con el carácter popular (...) que el cabildo abierto, verdadera asamblea del pueblo, cuyas decisiones fueron muchas veces trascendentes, no requirió gran atención en las Leyes de Indias”.   Fue por Cédula de Carlos I del 5 de junio de 1528 y repetida por Felipe II en 1559, que pasó a la «Recopilación» de las Leyes de Indias en la Ley I, título IX del libro VI, donde se establece que los Cabildos eran «de urgente necesidad».&lt;br /&gt;
Esta misma característica de adecuarse a las necesidades propias de cada población, hizo que los cabildos hispanoamericanos, extendidos desde la Nueva España hasta el Río de la Plata, si bien su esencia fue la misma, difirieran en sus características particulares, las que, con el trascurrir del tiempo, se fueron adecuando y modificando a las cambiantes necesidades del Bien Común de cada lugar. &lt;br /&gt;
Por ejemplo, “en la Nueva España los cabildos se componían de 6 o 12 regidores, según la importancia del lugar, y de 2 alcaldes ordinarios. A los regidores, cuyo cargo era vitalicio y elegidos en pública almoneda, tocaba la elección cada año de los alcaldes ordinarios. Los alcaldes ordinarios eran los presidentes del ayuntamiento, y tenían jurisdicción civil y criminal en primera instancia (...) Respecto a los regidores hay que observar dos cosas. Primera, que al fundarse una ciudad o villa, si había capitulación para ella, el fundador nombraba los regidores del ayuntamiento; si no la había, estos eran elegidos por los vecinos.”  &lt;br /&gt;
Las Audiencias&lt;br /&gt;
Lo que fueron los Cabildos para la vida social de las familias, lo fueron las Audiencias para la vida política de los Reinos. Su función principal fue la administración de justicia, tanto en el ámbito civil como en el criminal, aunque algunas llegaron a tener injerencia en actividades de gobernación como en la seguridad de caminos, la fundación de poblaciones, y el envío de misioneros.&lt;br /&gt;
Tuvieron por antecedente y modelo las dos Reales Audiencias en que estaban divididos los Reinos de España en tiempos de los Reyes Católicos: la Real Audiencia de Valladolid, para el norte; y la Real Audiencia de Granada, para el Sur. En Hispanoamérica se establecieron once audiencias y se fueron erigiendo conforme avanzó el poblamiento de las provincias y de los Reinos. Así, la Audiencia de Santo Domingo, en 1511; de México, en 1527; Panamá, en 1535; Lima, en 1542; Santa Fe de Bogotá, en 1549; Charcas, en 1559; Quito, en 1563.&lt;br /&gt;
Por sus los alcances en sus atribuciones, las Reales Audiencias se clasificaron en «virreinales» -si eran presididas por un virrey- como el caso de México y Lima; «pretoriales» -si eran presididas por un gobernador-, como el caso de Panamá y Quito, y «subordinadas» si su cabeza era un presidente togado, como lo fue el caso de la audiencia de Guadalajara.&lt;br /&gt;
Los Virreinatos&lt;br /&gt;
La atomización precolombina que se ignoraba a sí misma fue sustituida por una unidad política que tuvo por cabeza al Monarca español, y prolongada a América por medio de los virreyes.  Y como unidad no es uniformidad sino respeto a la dignidad particular, prudentemente la Corona inició el orden político estableciendo, antes que nada, los ayuntamientos, poco después las audiencias y luego los Virreinatos. &lt;br /&gt;
Conforme se fue extendiendo y creciendo la complejidad del proceso de exploración, conquista, poblamiento y evangelización, aunado a la conciencia de los Monarcas (Carlos I-V y Felipe II) que buscaba integrar la Indias Occidentales a la Iglesia y a la Corona, les hizo considerarlas y tratarlas como los «Reinos de Ultramar», y no como meras «colonias»; es decir, los Reinos de Ultramar fueron considerados «parte» de Las Españas, y no «propiedad» de la Corona. Sobre estos presupuestos el Continente vio surgir en 1534 el Virreinato de Nueva España; en 1545 el Virreinato del Perú; en 1717 el Virreinato de Nueva Granada; y en 1776 el Virreinato del Río de la Plata. &lt;br /&gt;
El Virreinato de Nueva España tuvo su asiento en la ciudad de México, y abarcó gran parte de Norteamérica, Centroamérica, Filipinas y el Caribe. El Virreinato del Perú tuvo su sede en la ciudad de Lima; abarcó casi toda América del Sur. El Virreinato de Nueva Granada tuvo su sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá y abarcó los territorios de Ecuador, Colombia y Venezuela. El Virreinato del Río de la Plata tuvo su sede en la ciudad de Buenos Aires y abarcó los territorios de la actual Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y las Islas Malvinas.&lt;br /&gt;
La cabeza del Virreinato era el Virrey, quien concentraba en sí  seis atribuciones: 1. Representante de la real persona, por lo que podía “proveer todo aquello que el mismo rey podía hacer” ; 2. Vice patrono de la Iglesia, por lo que debía proveer a los curatos escogiendo las ternas que presentaba a los obispos ; 3. Gobernador general, por lo que debía velar por el buen tratamiento de los indios y expedir Ordenanzas de gobierno, revisables por el Consejo de Indias, atender la alimentación, salubridad y moralidad públicas; 4. Presidente de la real Audiencia, debiendo convocar a los Oidores (jueces) a Real Acuerdo para oír de los casos de mayor importancia; 5. Superintendente de la Real Hacienda, velando por la administración de los bienes públicos, de los cuales no podía disponer sin autorización expresa del Rey; 6. Capitán general, por lo que debía velar por la seguridad y defensa interna y externa del reino.    &lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales&lt;br /&gt;
Las Capitanías Generales fueron aquellas regiones fronterizas y alejadas de los virreinatos, pero que tenían especial importancia estratégica por lo que tenían necesidad de defensa militar. Por ello el Virrey delegaba su autoridad de Capitán General a un funcionario designado, preferentemente con formación militar, el cual   desempeñaba funciones de gobierno civil y militar, gozando de una relativa autonomía ante el Virrey.&lt;br /&gt;
Fueron siete las Capitanías generales que se establecieron en el Continente, siendo las más significativas la Capitanía General de La Habana (1510-1898); la Capitanía General de Guatemala (1542-1821); la Capitanía General de Chile (1541-1818); y la Capitanía General de Yucatán (1565-1821).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FORMACIÓN DEL SISTEMA CULTURAL-EDUCATIVO&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Escuelas para indígenas&lt;br /&gt;
La integración de los Reinos de Ultramar requería necesariamente de la actividad ordenada y sistemática de procesos educativos, especialmente para los indígenas que componían la inmensa mayoría de la población, pues en los primeros años era insignificante el porcentaje de mestizos y criollos. Por eso, casi simultáneo a la erección de los ayuntamientos, surgieron por todas partes escuelas para indígenas.&lt;br /&gt;
En las instrucciones que se dieron al gobernador Ovando antes de partir al Caribe en 1503 se le ordenó “Que se hiziese hazer una casa adonde dos vezes en cada día se juntasen los niños de cada población, y el sacerdote les enseñase a leer, escribir y la doctrina cristiana, con mucha caridad”.  Esta ordenanza fue reiterada frecuentemente como en la cédula real de 1509 del rey Fernando el católico, y en las «Ordenanzas de Zaragoza» de 1518, donde la Corona señala la necesidad de crear internados, a cargo de franciscanos y dominicos, “para que los dichos frayles les mostrasen a leer, escribir y todas las otras cosas de nuestra sancta fe, y que después que les hubiesen mostrado cuatro años, se les volviesen a las personas que se los hubiesen dado.”  &lt;br /&gt;
“No se trataba de cubrir apariencias porque a Dios no se le engaña; se trataba de formar cristianos prácticos y firmes. No se requería otro argumento para que el silabario y el catecismo se lanzaran juntos por las fragosidades de las tierras de América”. &lt;br /&gt;
Los Colegios&lt;br /&gt;
Desde luego que conforme se fue ampliando el proceso de integración, los porcentajes de mestizos y criollos fueron también en aumento, y también incluidos en las distintas instancias educativas: desde las escuelas elementales hasta las universidades. &lt;br /&gt;
El proceso educativo iniciado en las escuelas alcanzó logros significativos que empujaron a la creación de colegios secundarios; el primero, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado con 60 alumnos el 6 de enero de 1534, y que tuvo alumnos indígenas distinguidos como Antonio Valeriano, quien al correr del tiempo llegaría ser Rector del Colegio.&lt;br /&gt;
En el Cuzco, Perú, se erigió el Colegio De San Francisco de Borga, donde estudió religión, latín, música, pintura y escultura, el inca Garcilaso de la Vega junto con quince condicipulos. Uno de sus maestros, el doctor Juan de Cuellar, les decía “Hijos, como quisiera ver una docena de vosotros en la Universidad de Salamanca”   No hizo falta cruzar el Atlántico. Pronto  en hispanoamericana surgieron importantes instituciones universitarias.&lt;br /&gt;
Las Universidades&lt;br /&gt;
La necesidad de contar con Universidades para consolidar el proceso de integración se fue volviendo imperiosa. En noviembre de 1536 en obispo de México Juan de Zumárraga envió una solicitud en noviembre de 1536 señalando: “no hay universidad de letras a donde recurrir y las desas partes están distantes (…) parece que no hay parte alguna de cristianos, donde haya tanta necesidad de una universidad a donde se lean todas las facultades que se suelen leer en las otras universidades y enseñar y sobre todo artes y teología (…) pues de ello hay más necesidad” &lt;br /&gt;
Tres años después, el virrey Antonio de Mendoza solicitó lo mismo, argumentando que: “existe ya muy buena preparación de muchos buenos gramáticos españoles, de los muchachos del Colegio de los indios en Santiago Tlaltelolco y de los novicios de los monasterios...” . La respuesta fue la Cédula Real del 21 de septiembre de 1521 por la cual se erigió la Real y Pontificia Universidad de México. TRes meses antes ya se había emitido otra cédula por la que se erigió la Universidad de San Marcos en la ciudad de Lima.&lt;br /&gt;
Los centros universitarios de la América española tuvieron un nivel equivalente a los europeos de esa época, con el «plus» de establecer cátedras específicas sobre las lenguas y culturas indígenas. Estos centros tuvieron un papel fundamental en el transvase cultural de la Europa cristiana al Nuevo Mundo, y fueron factores claves en la cristianización e integración de las naciones hispanoamericanas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones políticas de la Nueva España. Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CABANELLAS Guillermo. Introducción al Derecho laboral, Ed. Omeba, Buenos Aires, 1960, tomo I&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto. Orden Natural y Orden Moral. Ed.  GLADIUS, Buenos Aires, 2011&lt;br /&gt;
CUEVAS, Mariano. Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México. Talleres del Museo Nacional de arqueología, Historia y Etnología, México, 1914&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
MORALES PADRÓN Francisco, Historia del Descubrimiento y conquista de América Ed. Nacional. Madrid, 1965,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PÉREZ BOTIJA Eugenio: Curso de Derecho del trabajo, 5.* edición, Madrid, 1967&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
PÉREZ PUENTE, Leticia y González González, Enrique. Permanencia y cambio: universidades hispánicas 1551-2001, Ed. UNAM, México, 2006&lt;br /&gt;
SIERRA Vicente D. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950,&lt;br /&gt;
UNSAIN ALEJANDRO, prólogo a la obra de Luis A. DESPONTÍN: Derecho del trabajo, Córdoba, 1957&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=Glosario&amp;diff=3706925</id>
		<title>Glosario</title>
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		<updated>2026-05-10T02:33:02Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* O */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
{{Índice}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== A ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ABAD Y QUEIPO, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ABSOLUTISMO DE ESTADO E IGLESIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ABSOLUTISMO DE ESTADO; El Regalismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ABSOLUTISMO DE ESTADO; Las Iglesias de Estado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACADEMIA DE SAN CARLOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE MEXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACADEMIA PERUANA DE HISTORIA ECLESIASTICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACAMAPICHTLI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACCIÓN  SOCIAL DE LA IGLESIA LATINOAMERICANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACERBA ANIMI; Sobre la persecución en México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACOLMAN; Convento de San Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC.  El Kairós de María en el Nuevo Mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACOSTA ZURITA, Darío]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACTOPAN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACUÑA Y MANRIQUE, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ADAME ROSALES, San Román]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ADORATRICES PERPETUAS; de Santa María de Guadalupe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ADVOCACIONES MARIANAS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ADVOCACIONES Y DEVOCIÓN MARIANA EN PANAMÁ ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AFROPANAMEÑOS EN LA CONFORMACIÓN DE LA IDENTIDAD PANAMEÑA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ÁGREDA, María de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUASCALIENTES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUIAR Y SEIJAS, Francisco de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUILAR ALEMÁN, San Rodrigo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUIRRE MOCTEZUMA, Rafael]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS EN LA CULTURA UNIVERSITARIA HISPANOAMERICANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS EN LA EVANGELIZACIÓN DE BOLIVIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS EN LA EVANGELIZACIÓN DEL PERÚ; Características generales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS EN LA EVANGELIZACIÓN DEL PERÚ; Doctrinas en el siglo XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALAMÁN Y ESCALADA, Lucas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALARCÓN Y SÁNCHEZ DE LA BARQUERA, Próspero María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁLBUM DE LA CORONACIÓN de la Santísima Virgen de Guadalupe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALCALDE Y BARRIGA, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALDAY Y ASPEE, De Manuel]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ALEJANDRO VI. Pontificado (1492-1503)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ALVARADO, Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ALVARADO, Tezozómoc Fernando]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ÁLVAREZ CABRAL; chegada ao Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁLVAREZ HERRERA, Bernardino]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ÁLVAREZ MENDOZA, San Julio]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ALZATE Y RAMÍREZ, JOSÉ ANTONIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMAZONIA; Sínodo de los Obispos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMÉRICA;  nacimiento y personalidad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMÉRICA LATINA; Continente de mártires I]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMÉRICA LATINA; Continente de mártires II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMÉRICA LATINA: El Término]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMERICA PONTIFICIA; Documentos del Archivo Secreto Vaticano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMIESIC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ANÁHUAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ANAHUAC PRECORTESIANO; Agricultura, Comercio e Industria]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ANALES ANTIGUOS de México y sus contornos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ANCHIETA; San José de]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ÁNGEL; a los pies de la Guadalupana]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ANÓNIMOS EN LA BAV]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ANTUÑANO, Esteban de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA. Cristología de la vida (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA. Cristología de la vida (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA: Cristología de la vida (III)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA. Cristología de la vida (IV)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA; El sacerdote y la cultura emergente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARICIO, Sebastián de]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARABESCO; estilo artístico]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARACENA BAIGORRI, Domingo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARAGONE, Juan Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARANEDA BRAVO, Fidel]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARBELÁEZ GÓMEZ, Juan Vicente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVO ARZOBISPAL DEL CUZCO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVO DEL CABILDO METROPOLITANO DE LIMA; Documentos interesantes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVO DEL CABILDO METROPOLITANO DE LIMA; Historia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVOS ECLESIÁSTICOS DEL PERÚ; Los problemas de su conservación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS ECLESIASTICAS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ÁRCIGA Y RUIZ DE CHÁVEZ, José Ignacio]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARENAS Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARGENTINA; ambiente histórico-cultural a inicios del siglo XX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARGENTINA; consecuencias de la expulsión de los jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARGENTINA; La Iglesia y el movimiento de independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARGENTINA; La Revolución y la continuidad religiosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARIAS DE UGARTE, Hernando]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARRANGOIZ Y BERZÁBAL, Francisco de Paula]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARREGLOS DE 1929]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARTE Y PENSAMIENTO EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARTESANÍAS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARTESANÍAS MEXICANAS, en la liturgia]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARTESANÍAS URUGUAYAS]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARTIGAS JOSÉ. Recuperación de las raíces católicas de Uruguay]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARTIGAS, José Gervasio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARQUIDIÓCESIS DE MONTEVIDEO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARQUITECTURA RELIGIOSA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ASOCIACIÓN CATÓLICA DE LA JUVENTUD MEXICANA (ACJM)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ASOCIACIÓN URUGUAYA DE EDUCACIÓN CATÓLICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ATENEO LITERARIO DE CÓRDOBA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AUDIENCIAS REALES EN EL NUEVO MUNDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AVENDAÑO DIEGO DE; Biografía]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AVENDAÑO DIEGO DE; Su defensa de la dignidad humana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁVILA CAMACHO, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁVILA, San Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AYORA, Fray Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AZNAR Barbachano, Tomás]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AZTECAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AZTECAS. EL Emperador y el Sol.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== B ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BAHIA; Constituições primieras do arcebispado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BALBUENA, Bernardo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BANEGAS GALVÁN, Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARBIERI, ANTONIO MARÍA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARDECI DE AGUINACO, Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARRIOS, Juan de los]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARROCO. Caracterización de la Cultura Iberoamericana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARROCO INDIANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARROCO. Núcleo del ethos cultural iberoamericano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARTOLACHE y DIAZ POSADA, José Ignacio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARZANA ALONSO; Apóstol de Sudamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARZANA ALONSO; Dones lingüísticos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARZANA ALONSO; En camino a los altares]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BASALENQUE, Fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BASASIO fray Arnaldo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BASÍLICA DE GUADALUPE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BATIS SÁINZ, San Luis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BAUZÁ, Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BATTISTA MANTOVANO, Giovanni]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BECERRA TANCO, Luís]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BECKMANN,  Francisco Federico]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BELAUNZARÁN Y UREÑA, José María de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BELICE: AFRODESCENDIENTES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BELICE; Geografía, Historia y Etnografía]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BENAVENTE (MOTOLINIA), Fray Toribio de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BENZONI, Girolamo]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[BIBLIA Y EVANGELIZACIÓN; Difusión de la Sagrada Escritura]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BIBLIA Y EVANGELIZACIÓN; Presencia en el Virreinato del Perú]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BIBLIA Y EVANGELIZACIÓN; Primeras referencias en América]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BIBLIOTECAS ECLESIÁSTICAS EN URUGUAY ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BIENVENIDA, Fray Lorenzo de]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BRASIL; Protestantismo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BRASIL; reforma eclesial ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; ressonâncias históricas e desafios atuais]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BRASIL; Romanização]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BRASIL; Sociedade e cultura coloniais]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[BULA INTER CETERA; Texto latino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BULAS ALEJANDRINAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[BURGOA, Fray Francisco de. (Oaxaca, 1604? - Zaachila, 1681) Sacerdote de la Orden de Predicadores; Historiador]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BURRUS, Ernest Joseph]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BUSTAMANTE, fray Francisco de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== C ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABARCAS GONZÁLEZ Y ARGÜELLES,  Juan José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABILDO ECLESIÁSTICO DE MÉXICO; sus actas capitulares]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABILDOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABRERA, Miguel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CACES DE BROWN, Isabel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAGLIERO, Giovanni]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALANCHA, FRAY ANTONIO DE LA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALDERÓN, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALDERÓN DE LA BARCA, Erskine Frances, Marquesa de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALENDARIO AZTECA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALENDARIOS AZTECAS; Datación de hechos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIFORNIA; Misiones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIFORNIA; Plan misionero de Fray Antonio de la Ascensión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIXTO DE SAN JOSE, Tupac Inga Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALLES, Plutarco Elías]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALMECAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALOCA CORTÉS, San Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALPAN, Convento de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMACHO MARÍA DE LA LUZ. La Mártir de Coyoacán]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMETÁ (Pará); Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMPECHE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[CAÑAS Y CALVO, Blas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPITANIAS HEREDITÁRIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Impugnadores de la Trata]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Labor misional en las Villas de españoles]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; La devoción a la Divina Pastora]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Realizaciones en las zonas de misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Su aportación artística, científica y cultural]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Su apostolado asistencial]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÁRDENAS,  Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARDENAL DE CISNEROS (Francisco Jiménez de Cisneros)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARIDAD EN LA CRISTIANDAD INDIANA ]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARIDAD Y ASISTENCIA EN CHILE]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARLOS V; Leyes y Ordenanzas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARO RODRÍGUEZ, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARRASCO y SAAVEDRA, Bernardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARRILLO CÁRDENAS, SILVIANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTA PASTORAL CONTRA LA FE RACIONALISTA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTAS DE RELACIÓN. Hernán Cortés a Carlos V]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTOGRAFÍA. América en los primeros mapas europeos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTILLAS  ALFABETIZADORAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARVAJAL, Fray Agustín de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASA DE CONTRATACIÓN DE SEVILLA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASAL, Julio J.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASAL MUÑOZ, Marynés]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASANOVA CASANOVA, Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASANUEVA OPAZO, Carlos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASCAVEL; (Paraná) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASTELLANOS Y CASTELLANOS, Leonardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[COLOMBIA; Clérigos patriotas y clérigos realistas]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COLOMBIA; División del clero en el proceso de Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Participación del clero en la Independencia]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica, el mito de Bochica]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica. El totemismo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica en las crónicas españolas]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COLON CRISTOBAL; cartas sobre el descubrimiento]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COLOQUIOS DE LOS DOCE APÓSTOLES DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Arribo y expansión en las Indias Occidentales]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Efectos de su expulsión de la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Elementos auxiliares de evangelización]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COMPAÑÍA DE JESUS. Supresión en España]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[COMPLEJO Tupí-Guaraní]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONCEPCIÓN, Diócesis de]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONCILIO DE TRENTO: SU APLICACIÓN EN EL VIRREINATO DEL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONCILIOS LIMENSES; Su atención a la población nativa]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONCILIO LIMENSE III: Doctrina sobre la Iglesia en sus documentos pastorales ]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO MEXICANO TERCERO; Intervención  jesuítica]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO PLENARIO LATINOAMERICANO; Documentos]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO PLENARIO LATINOAMERICANO DE 1899]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONCILIOS PROVINCIALES EN EL SIGLO XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS PROVINCIALES  MEXICANOS PREPARATORIOS AL PLENARIO LATINOAMERICANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO TERCERO DE LIMA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS Y SÍNODOS LATINOAMERICANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[CONCHA SUBERCASEAUX, JUAN ENRIQUE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONDICIÓN JURÍDICA, SOCIAL Y ECONÓMICA DE LOS INDIOS ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFESIÓN; Lenguas indígenas y pastoral del Sacramento]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONFESIÓN; impacto de los ritos prehispánicos en la pastoral cristiana]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONFISCACIÓN DE BIENES ECLESIÁSTICOS. La piqueta liberal]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONQUISTA DE MÉXICO ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONQUISTA DE MEXICO. El drama del encuentro (II)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONQUISTA PACÍFICA (2); Iniciación del Plan de Tierra Firme]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONQUISTA Y COLONIZACIÓN: La acción de Vasco de Quiroga]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CORONA ESPAÑOLA: Su papel en la evangelización y en los derechos del indio]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CORREA MAGALLANES, San Mateo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CULTURAS INDÍGENAS DE AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA LATINOAMERICANA; origen, evolución e identidad ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS: El Tawantisuyo incaico (1438-1533)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Los Pueblos del Delta del Orinoco ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS REGIONALES DE URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA Y SOCIEDAD EN HISPANOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS; América Central y Nor Andina]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Los pueblos del Caribe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS; Los pueblos en Norteamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Panorama general]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUZCO; Colegio de San Bernardo Abad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== D ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DARIÉN, Misiones Jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DAS CHAGAS LIMA Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[D'ANANIA, Giovanni Lorenzo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEBATE DE VALLADOLID; Sepúlveda y Las Casas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE ALLOZA, JUAN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY: Empresas inglesas en Norteamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY, Theodor]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY THEODOR; Obras en la Biblioteca Apostólica Vaticana (BAV)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[DELGADO JOSÉ MATÍAS. La cuestión del obispado salvadoreño]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DELGADO JOSÉ MATÍAS. Las independencias de Centro América]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LOS RIOS Y ARMENGOL Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LUNA VICTORIA y CASTRO, Francisco Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[DE VEGA, Feliciano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE VEGA, Feliciano; Su obra episcopal y literaria]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA; misiones en Panamá]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA Y DIGNIDAD DEL INDÍGENA EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHO CANÓNICO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[DIGNIFICACIÓN DE LA MUJER]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[DIÓCESIS; Solicitudes de Creación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOCTRINAS FRANCISCANAS EN EL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOCTRINAS; su publicación]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[DOCUMENTOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[DOMINICOS; Las misiones  de Puerto Maldonado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Misión de Fray Vicente Valverde en Cajamarca]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[DOMINICOS; Su impulso misionero en el Perú del siglo XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS  en el « Novus Orbis »]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS en la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DONDERS Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DONOSO VIVANCO, Justo Pastor]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DUARTE CANCINO, Isaías]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DURÁN Y MARTEL, Fray José Higinio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DU ROUSIER, Ana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== E ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR; Ardor patriótico del clero]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: El clero en el proceso de independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: Factores fundantes de la Nación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: Iglesia, historia y cultura.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN DE LA MUJER EN NUEVA ESPAÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA. Época contemporánea]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN MÉXICO. Trinchera de la confrontación Iglesia-Estado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EGUIARA Y EGUREN, Juan José de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EJIDO. Defensa y manipulación de las comunidades indígenas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL BIEN PÚBLICO; Periódico uruguayo ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ELÍZAGA PRADO, José Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ELORDUY Ernesto]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[EL SALVADOR: CONCORDATO CON LA SANTA SEDE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR; Conquista y organización política]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR EN EL SIGLO XX (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR EN EL SIGLO XX. (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR. Fe y política en el arzobispado de Oscar Arnulfo Romero (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR. Fe y política en el arzobispado de Oscar Arnulfo Romero (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR; La Iglesia y la Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR; Raíces prehispánicas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCINAS, Diego De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDA; Origen y características]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; El dramático caso del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; En la Real Audiencia de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; Su tratamiento en la Junta eclesiástica de 1546 ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EPISCOPOLOGIO MEXICANO; 1831-1931]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ERMITA DEL TEPEYAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ERRÁZURIZ VALDIVIESO, Crescente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCALANTE y ESCALANTE, Alonso M]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVITUD; La Iglesia ante la población negra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVITUD NEGRA EN AMERICA; Gradualidades jurídicas y prácticas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN LAS HACIENDAS JESUÍTICAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN PERÚ; Condición jurídica y social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN PERÚ;  Moderación de castigos y trabajos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCRITURA Y EVANGELIZACIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCUDERO ESCUDERO, Alfonso María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESPAÑA; la sociedad española  en la época de los descubrimientos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESPIRITUALIDAD GUADALUPANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESQUEDA RAMÍREZ, San Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIO EN MÉXICO; Primeros pasos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN. El papel de la Corona española]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN. Las Cátedras de Lengua]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y POLÍTICA DE POBLAMIENTO I]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y POLÍTICA DE POBLAMIENTO II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN: aportes de los Agustinos en Filipinas y Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN: aportes de los Agustinos en  Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; contribución del poder temporal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; colaboración de  «otras» órdenes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y ENCOMIENDAS EN PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN E IDENTIDAD DE AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; El escándalo del antitestimonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; El libro y la imprenta en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN: Experiencias  laicales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; gentes, tierras y caminos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; interpretaciones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; La transfiguración del mundo prehispánico]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN. Los clérigos indignos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; Los movimientos misioneros]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; su impacto en un nuevo mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACION; Sus rutas americanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; participación de las mujeres]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; participación del clero secular]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; Promoción socio-cultural]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; proyecto de una sociedad integrada]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; Cifras y datos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; contribución de los jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; los primeros evangelizadores y sus métodos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE IBEROAMÉRICA; contexto inicial]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN EN IBEROAMÉRICA: Documentación en la BAV y ASV]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN FUNDANTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y CARIDAD EN AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y EDUCACIÓN; Colegios y Universidades]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZADORES; La misionera «Christianitas» hispana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZADORES; La Nueva España misionera]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZADORES; Los misioneros del Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACÁO;  dos afro-americanos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPANSIÓN MISIONAL. Rutas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPLORACIONES AUSTRALES DESDE HISPANOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS; Análisis del Edicto de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS; Su condición jurídica y social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS; El Edicto de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS; La Reina Isabel y la Reconquista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EYZAGUIRRE PORTALES, José Ignacio Víctor]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== F ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FACULTAD DE TEOLOGÍA «MONS. MARIANO SOLER»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FEIJÓ, Diogo Antônio]]'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Domingo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Josefa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Rosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNANDEZ DE OVIEDO  Y  VALDES, Gonzalo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ DE PIEDRAHITA, Lucas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNANDEZ DE SANTA CRUZ Y SAHAGÚN, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ DE URIBE Y CASAREJOS, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERRI, Alfonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERROCARRIL TRANSÍSTMICO DE  PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILHAS DA CARIDADE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. Inicio de su incorporación a la Corona española]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. LABOR DE BENEFICENCIA DE LA IGLESIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. Labor educativa de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. La Nao de la China y el regreso imposible]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS; Metodología misionológica-pastoral]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS: Órdenes religiosas y Clero secular]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS: Organización de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS: Proceso histórico de su evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS.  Su colonización desde Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA Náhuatl]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA Y CATOLICISMO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLOR Y CANTO DEL NACIMIENTO DEL NUEVO MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES, Ana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES GARCÍA, San Margarito]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES y TRONCOSO, Francisco de Asís]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES VARELA, San José Isabel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORIANÓPOLIS; (Santa Catarina)  Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FONTE  José De.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRACASTORO, Girolamo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRAGUEIRO ALFREDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS DEL PERU; Defensores de los nativos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS en Chile]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS  en el Nuevo Mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; estructura y acción evangelizadora]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS NOTABLES EN PERÚ; Siglos XVI y XVII]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Orígenes de la Provincia de los Doce Apóstoles ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Sus archivos en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Sus Bibliotecas en el Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRESNO LARRAÍN, Juan Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FUEROS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FUNDACIÓN DE AMÉRICA ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== G ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GACETA OFICIAL del Arzobispado de México 1897-2011]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GALVÁN BERMÚDEZ, San David]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GANTE, Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÉS, Fray Julián]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA ACOSTA, Andrés]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA DE LA HUERTA, Tadea]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA ICAZBALCETA, Joaquín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[GARCIDUEÑAS ARGÜELLO, Salvador]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARIBAY Y KINTANA, Ángel María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[GENTES, TIERRAS Y CAMINOS DE LA EVANGELIZACIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GERALDINI, Alessandro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GERSON, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GILLOW Y ZAVALZA, Eulogio Gregorio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[GÓMEZ DE PORTUGAL Y SOLÍS, Juan Cayetano]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Antigüedad del culto]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Añadidos y retoques a la imagen]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Aprobación implícita]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Atentado contra la Imagen]]'''&lt;br /&gt;
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=== H ===&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[ICONOGRAFÍA MARIANA EN LA INDEPENDENCIA MEXICANA (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ICONOGRAFÍA MARIANA EN LA INDEPENDENCIA MEXICANA (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[IDEOLOGÍAS  EN EL  MÉXICO PORFIRISTA Y REVOLUCIONARIO]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[IDOLATRÍA; Problemática, reaparición y extirpación]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[IGLESIA ANTIGUA de los indios en el Tepeyac.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[IGLESIA EN AMÉRICA (SIGLOS XVI-XX)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[IGLESIA EN AMÉRICA; Primeras Diócesis y Obispos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[IGLESIA EN AMÉRICA; Siglo XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[IGLESIA EN IBEROAMÉRICA; Proceso de su institucionalización]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
=== J ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JALISCO EN EL MÉXICO INDEPENDIENTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JALISCO EN EL VIRREINATO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[JESUITAS EN EL MUNDO ANDINO; El obstáculo de la idolatría]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN. Espiritualidad de un laico]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[JULIO II Y EL NUEVO MUNDO]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
=== K ===&lt;br /&gt;
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=== L ===&lt;br /&gt;
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'''[[LIBERALES Y CONSERVADORES EN CENTROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIBERALES Y CONSERVADORES; Su posición frente a la Iglesia en México]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIBERALISMO MEXICANO; Breve síntesis de un camino constitucional]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIBERALISMO MEXICANO; De la revolución social a la revolución constitucional]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIBERALISMO MEXICANO; La respuesta de la Iglesia a la Constitución de 1917]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LICEO de Estudios Universitarios (LEU)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIGA NACIONAL DEFENSORA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA; Colegio de San Martin]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA: COLEGIO DE SAN PABLO]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LISSÓN CHAVES Emilio]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LITERATURA BRASILEÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA DEL BARROCO EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA EN LAS IGLESIAS NOVOHISPANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA PANAMEÑA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIZANA Y BEAUMONT Francisco. Su protagonismo en la Independencia de la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIZANA Y BEAUMONT Francisco Javier ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIZÁRRAGA, Reginaldo de]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[LOAYZA, Rodrigo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOBO GUERRERO, Bartolomé]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE GÓMARA, Francisco]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LÓPEZ DE HERRERA, Fray Alonso  ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LÓPEZ DE SANTA ANNA, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE SOLÍS, Luis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ, Gregorio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE MEDINA Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOS ANDES, Santa Teresa de Jesús de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LUMNIUS, Ioannes Fredericus]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== M ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAÇONARIA E IGREJA NO BRASIL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAGALLANES JARA, San Cristóbal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAGAÑA SERVÍN, Luis ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAJOR JOHN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAÍZTEGUI Y BESOITAITURRIA, Juan José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MALDONADO MELÉNDEZ,  San Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MALINCHE; Tenépatl (Doña Marina)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MANRÍQUEZ Y ZÁRATE, José de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAPAS DEL NUEVO MUNDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAPUCHES EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARCHETTI JOSÉ (I). Sua vida no contexto do Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARCHETTI JOSÉ. (II) contribuições para o pobre, o órfão, a viuva]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARGIL DE JESÚS, Fray Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARTÍN, Juana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIR DE ANGLERÍA, Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES COLOMBIANOS DE LA ORDEN HOSPITALARIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DE SAHUAYO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DE SAN JOAQUÍN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Contexto geográfico y social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Fuentes y bibliografía]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Primeras acciones evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Testimonios del martirio formal y material]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES MEXICANOS DE LA FE CATÓLICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES MEXICANOS EN JAPÓN (1597, 1627 Y 1632)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARTIRIO Cristiano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARTIROLOGIO MEXICANO ( 1914- 1940)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MASONERÍA EN MÉXICO; Antecedentes europeos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MASONERÍA EN MÉXICO; LAS LOGIAS EN EL SIGLO XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MASONERÍA EN URUGUAY]]'''				          &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MATRIMONIO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYAS.  Evangelización de su mundo cultural. I]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYAS.  Evangelización de su mundo cultural. II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; Cambios en la Misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; Características de la Misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; La Memoria Histórica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; Situación en la etapa post-jesuítica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAXIMATO; Los presidentes del periodo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[McGRATH RENAULD, MARCOS GREGORIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDELLÍN; Arquidiócesis de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDELLÍN, Diego De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDINA, Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEERMAN Arnould OFM]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MELO D. ANTÔNIO JOAQUIM DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MELO; Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉNDEZ MONTOYA, San Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo. Crítica de las religiones mesoamericanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo. «Semillas del Verbo» en las religiones mesoamericanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDOZA, fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDOZA  Y PACHECO, Antonio de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENTALIDADES CULTURALES EN EUROPA; en la vigilia de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCATOR, Gerard]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN LA EVANGELIZACIÓN DEL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS; La defensa del hombre andino]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MERCEDARIOS; Secularización de las doctrinas]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MESTIZAJE CULTURAL; Escritura pictográfica, jeroglífica y alfabética]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (III)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un Estado laico (XX)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un Estado Laico. (XXI)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un Estado laico (XXII)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Constitución de 1917; artículos antirreligiosos.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Del Estado liberal al positivismo de Estado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[MÚSICA  PREHISPÁNICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== N ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA ESPAÑA Y FILIPINAS; Plataforma de misiones agustinianas a China]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[NUEVA GRANADA; Proceso emancipador]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA GRANADA Y VENEZUELA. Movimientos pre-independentistas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA VIZCAYA. Proceso de su Evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVO MUNDO. América y el Pacífico]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVO MUNDO; Expansión de los encuentros]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[NUEVO MUNDO. PRIMEROS ENCUENTROS EN LAS COSTAS DEL GOLFO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVO MUNDO; Teorías escatológicas de fray Gonzalo Tenorio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
=== O ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OBREGÓN ÁLVARO]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[OAXACA Y LA CONQUISTA ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[ORDEM MILITAR DE JESUS CRISTO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ORDEN POLÍTICO Y SOCIAL EN HISPANOAMÉRICA. Siglos XVI-XVII]]'''&lt;br /&gt;
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=== P ===&lt;br /&gt;
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'''[[PERIODISMO CATÓLICO EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUSIÓN A LA IGLESIA EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUSIÓN EN JALISCO (1914-1921)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUCIÓN EN  JALISCO (1923-1929)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUCIÓN EN MÉXICO; intervenciones de Pío XI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN MÉXICO. Vivencia de los Salesianos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; Comunismo y anticomunismo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; El liberalismo y la masonería]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; La Iglesia y la justicia social]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; La invasión de las sectas fundamentalistas]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; Militarismo y seguridad nacional]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN JURÍDICA EN MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUCIÓN Y MARTIRIO EN TABASCO]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUCIONES EN AMÉRICA LATINA; El caso ecuatoriano]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ; El clero diocesano en el siglo XVI (II)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ; Elementos de la religiosidad popular]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ; El patronato republicano y los gobiernos anticlericales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERÚ; El Tercer Concilio Limense y la Cristiandad indiana]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ; Entradas públicas de arzobispos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERÚ; Erección y organización de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ; La cultura en tiempos de la evangelización]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ; La evangelización en el contexto andino del siglo XVI]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PIEDAD POPULAR Y MARIOLOGÍA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PLANCARTE Y LABASTIDA JOSÉ ANTONIO; Controversias que enfrentó]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PLANCARTE Y LABASTIDA JOSÉ ANTONIO; Personalidad y escritos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[POBLACION EN EL NUEVO MUNDO; Cálculos muy variados y discutidos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[POBLAMIENTO INICIAL DEL CONTINENTE AMERICANO]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[POBLAMIENTO; normatividad en la Tercera Junta Eclesiástica de México]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[POESÍA DEL SIGLO XX EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[POLÍTICA y RELIGIÓN en los proyectos insurgentes y realistas de la independencia de Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PRO, Miguel Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[PUEBLA; Presencia de las órdenes religiosas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[PUEBLA; Tercera Conferencia del CELAM (1979)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PUEBLA; su desarrollo durante el Virreinato]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PUEBLA; su gobierno durante el Virreinato (1531-1821)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PUEBLA VIRREINAL; Fiscalías y cofradías de indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PUEBLA VIRREINAL; La República de Indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PUERTO RICO; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Q ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUERÉTARO, Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[QUIROGA VASCO DE; Texto de su testamento]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== R ===&lt;br /&gt;
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'''[[REDUCCIONES  DE  LOS  INDIOS; directrices de la Junta eclesiástica de 1546]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REESTRUTURAÇÃO ECLESIAL NA REPÚBLICA VELHA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REFORMA DE LA IGLESIA ESPAÑOLA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[REFORMA MEXICANA DE 1833. Eliminación de la cristiandad indiana]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[REFORMAS DE CARLOS III PARA AMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[REGALISMO BORBÓNICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REGULES, Dardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REINO DE LAS ESPAÑAS. Un Estado Misional]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[RELACIONES IGLESIA ESTADO EN MÉXICO. Periodo Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[RELACIONES IGLESIA ESTADO EN MÉXICO. En el Segundo Imperio]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[RELACIONES IGLESIA-ESTADO EN MÉXICO. Siglo XIX]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[RELACIONES IGLESIA ESTADO EN MÉXICO. Siglo XX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELIGIONES AFROAMERICANAS]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[REMÍREZ SÁNCHEZ  Fernando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPISO MARTÍNEZ DE ORBE, Antonio ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPÚBLICA DOMINICANA; Concordato de 1954]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPÚBLICA DOMINICANA; La bula «In apostolatus culmine»]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[REPÚBLICA DOMINICANA; La Constitución de San Cristóbal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPÚBLICA DOMINICANA; Nacionalidad y catolicismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REQUERIMIENTO; Origen, práctica y derogación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RERUM NOVARUM; Una encíclica profética]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REVOLUCIONES MEXICANAS; la facción «carrancista»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REVOLUCIONES MEXICANAS; La facción «zapatista»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REVOLUÇÃO DOS PADRES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REVUELTAS SÁNCHEZ, Silvestre]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REYES SALAZAR, San Sabás]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REYES  OCHOA, Alfonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RÍO DE LA PLATA; Su mundo cultural, económico y político]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RIVA PALACIO, Guerrero Vicente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROBLES HURTADO,  San José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[ROMERO DE TERREROS, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROMERO OSCAR ARNULFO. Posición ante la crisis Salvadoreña]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[ROSSELL Y ARELLANO Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROSS EDWARDS, Juana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUIZ DE ALARCÓN Y MENDOZA, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUIZ Y FLORES, Leopoldo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RULFO, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUSCELLI, Girolamo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUTA DE LAS ESPECIAS; Rivalidad entre España y Portugal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== S ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SACRIFICIOS HUMANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAHAGÚN, Bernardino de Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAS, Antonia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAS Y TORO, José Hipólito]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAMANCA EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALTO, Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALVADOR; (Bahía) - Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANDOVAL, Alonso de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ DE TAGLE VARELA, Francisco Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ DELGADILLO, San Jenaro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANCHEZ DEL RÍO, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ SANTOS Trinidad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN ALBERTO JOSÉ ANTONIO DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN BERNARDINO DE MONTEVIDEO; Convento y colegio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN FELIPE Y SANTIAGO DE MONTEVIDEO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN JUAN DE ULÚA.  Castillo-Fortaleza]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN LUIS POTOSÍ; Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN MARTÍN, FRAY TOMÁS DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN MIGUEL DE ALLENDE; Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ. Arquidiócesis (1562-1625)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ; Retrato moral y espiritual de Jiménez de Quesada]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ; Sentido de su fundación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA MARIA; (Rio Grande do Sul) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA MARIA DE GUADALUPE; La Primera Misionera]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTERÍA Y SINCRETISMO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTO TOMÁS, Fray Domingo De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTO TOMÁS FRAY DOMINGO DE: Cartas a Felipe II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTOS;  Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTOS LATINOAMERICANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTIAGO DE CHILE; Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIO NACIONAL DE LA GRUTA DE LOURDES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIO NACIONAL DE LA VIRGEN DEL VERDÚN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIO POPULAR DE SAN CONO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIO URUGUAYO-ARGENTINO EN TIERRA SANTA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS DE MÉXICO; Bajío]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS DE MÉXICO; Sureste]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS EN MÉXICO; Ciudad de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS EN MÉXICO; Occidente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS EN MÉXICO; Valle de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES. Argentina; Bolivia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES. Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES. Ecuador, El Salvador, Guatemala]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES; Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES; Uruguay y Venezuela]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÃO PAULO; (São Paulo) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SARMIENTO DE HOJACASTRO, Martín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAUTER PELAGIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SECCO ILLA, Joaquín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SECULARIZACIÓN DE TOPONIMIOS Y CULTO A LA REVOLUCIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SECULARIZACIÓN; Proceso en Uruguay]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEGUNDO IMPÉRIO DO BRASIL; A QUESTÃO RELIGIOSA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEGUNDO IMPERIO MEXICANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO DE SAN CARLOS Y SAN MARCELO (Trujillo)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO CONCILIAR DE SANTO TORIBIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO CONCILIAR DE SAN CRISTOBAL (Huamanga)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIOS CONCILIARES HISPANOAMERICANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO MAYOR INTERDIOCESANO DE CRISTO REY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO MAYOR SAN JOSE; Historia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SENO MEXICANO; Evangelización del Nuevo Santander]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEÑOR DE LOS MILAGROS; Devoción en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEÑORÍOS PREHISPÁNICOS. Los Altépetl mesoamericanos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEPARACIÓN  DE LA IGLESIA Y EL ESTADO  EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERMON GUADALUPANO HISTÓRICO-APOLOGÉTICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERMONES GUADALUPANOS en la formación de la identidad mexicana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA FRAY JUNÍPERO; Historia de su causa de Canonización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA FRAY JUNÍPERO: Reivindicación de su memoria histórica (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA FRAY JUNÍPERO; Reivindicación de su memoria histórica (II)]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA FRAY JUNIPERO; Su perfil espiritual]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA, Fray Junípero]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SETE POVOS DAS MISSÕES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SIERRA MÉNDEZ, Justo ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SIGÜENZA Y GÓNGORA, Carlos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SILVA CHÁVEZ, Fidel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SILVANO, Bernardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SIMÓN BOLÍVAR Y LA IGLESIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINALOA; Conquista y creación de la Provincia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINALOA; LAS MISIONES JESUITAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINALOA; Primeras acciones evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINCRETISMO AFRO-BRASILEIRO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINCRETISMO Y EVANGELIZACIÓN EN NUEVA ESPAÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOCIEDAD MEXICANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOCIEDADES DE PENSAMIENTO. Los Guadalupes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOCIEDADES FILARMÓNICAS EN MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOLANO, San Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOLER, Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOTO, Domingo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOTO, Fray Francisco de]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SPAGNOLI, Battista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SUÁREZ, Sor Úrsula ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SUBLIMIS DEUS; Bula y Breves de Paulo III]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== T ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Promotor de la independencia Novohispana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Su vida en México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Su vida en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TAMEMES; Leyes sobre su oficio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TAPIA,  Andrés de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TAPIA, Gonzalo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TARIJA; Centro Eclesial de Documentación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TARIJA; El Archivo Franciscano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TARIJA; El Convento Franciscano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TARIJA; Historiadores del Convento]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TELPOCHCALLI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TENOCHTITLAN; Capital del pueblo  Azteca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TENOCHTITLÁN. Mitos, leyendas y realidades]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGÍA CONCILIAR. Reformas en España y Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGIA CONCILIAR. Trento en América]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGÍA EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGÍA EN LATINOAMÉRICA. Perspectiva del Arzobispo Romero]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGÍA Y DERECHO; La presencia española en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOTIHUACÁN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEPEACA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEPEYAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEPIC. Vicisitudes pastorales, sociales y educativas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TERESA DE MIER Y NORIEGA, Servando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEJEDA Y GUZMÁN Luis De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEXAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEXCOCO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEZCATLIPOCA;  Deidad azteca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[THEVET, Andre de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TILMA GUADALUPANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TLAXCALTECAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TOLTECAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TONÁNTZIN (Cihuacóatl o Centeótl) ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TORIBIO DE MOGROVEJO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TORQUEMADA, Fray Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TOTONACAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TOUSSAINT  Y  RITTER, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN ORAL EN MESOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN Y MODERNIDAD; El laboratorio y la biblioteca ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN Y MODERNIDAD; los Colegios Jesuitas del S. XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; O fenômeno em Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; Senzalas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; O fenômeno em nas terras Campestrenses]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; Transformações na Provincia de São Paulo ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRANSMISIÓN DE LA FE EN EL NUEVO MUNDO I]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRANSMISIÓN DE LA FE EN EL NUEVO MUNDO II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Comienzos y expansión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Condenas de la Teología y de la razón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Condenas de los Papas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El alquiler como ruptura de la esclavitud]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El Calvinismo anglicano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El camino de su abolición]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El «Quilombo» de Los Palmares]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; La conciencia cristiana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Las Indias Occidentales Danesas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; La participación de Francia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Juicio de San Juan Pablo II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; La Compañía Holandesa de las Indias Occidentales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS: La participación de España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS: Los intentos de justificación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Los países europeos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Los portugueses en África]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Responsabilidades jurídicas y espirituales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en Hispanoamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en los Estados Unidos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATADO DE ALCAZOVAS-TOLEDO ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRAVADA Y CÓRDOVA; Su vida y su obra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRITSCHLER Y CÓRDOVA, Martín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRUJILLO; Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TULPETLAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== U ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UBERABA; (Minas gerais) – Arquidiocese ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UBIARCO ROBLES, San Tranquilino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ULTRAMONTANISMO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNEC]]'''	&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL URUGUAY]]'''	&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD DE MÉXICO REAL Y PONTIFICIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD DE SALAMANCA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD EN CRISIS Y EL POSITIVISMO EN ARGENTINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES HISPANOAMERICANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS; Archivos, Fuentes y Reseñas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UPPSALA; Mapa de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[URUGUAY; Decreto Ley de Educación Común]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[URUGUAY; Episcopologio]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[URUGUAY; Ley de supresión de la Enseñanza y Práctica Religiosa]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Su génesis cultural y religiosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== V ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VAÏSSE, Emilio (Omer Emeth)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[VALDÉS OSSA, Elisa ]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[VALDIVIESO, Rafael Valentín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALENCIA, Fray Martín de]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALERIANO, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE Fray Vicente De. Evangelizador pionero del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE Fray Vicente De. Primer obispo del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE TÉLLEZ, Emeterio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VAN UFFELDRE DE SANTO TOMÁS, Fray Adrián]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Vida y Obra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Proceso de beatificación; Parte 1]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Proceso de beatificación; Parte 2]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA, José Pedro]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARGAS GONZÁLEZ,  Jorge y Ramón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASCO DE PUGA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASCONCELOS  CALDERÓN, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASQUEZ Eduardo Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VEGA  ANDRES  DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VELASCO Y RUIZ DE ALARCÓN, Luis de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VELAZQUEZ RODRÍGUEZ, Primo Feliciano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VENEZUELA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VENEZUELA: Lectura historiográfica de su Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERA Y DURÁN, Jacinto]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ. Arquidiócesis y diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ, Fray Alonso de la]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ: Puerta del encuentro de dos mundos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERSTEGEN (Richard Rowlands)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJE DE CIRCUNNAVEGACIÓN 1519-1522. Magallanes y Elcano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJES DE JUAN PABLO II A MÉXICO]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJES DE JUAN PABLO II A URUGUAY]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VICARIATO APOSTÓLICO DEL URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VICUÑA LARRAÍN, Manuel ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILASECA AGUILERA, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLAGRÁ, Gaspar de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLALPANDO, Cristóbal de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLANUEVA, Tomás de, O.S.A]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLARROEL, Gaspar de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRREYES; Facultades y limitaciones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRUELA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; El Derecho de Gentes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA, Francisco De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; Influencia de la «Relectio de indis» en las «Leyes Nuevas»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; La Relectio de Indis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; los justos títulos de la conquista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; Principios, Fuentes y Bibliografía Indianas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIVES SOLAR, Fernando ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VUDÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== W ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[WAST, Hugo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== X ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XALAMBRÍ, Arturo Estanislao]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XICONTÉNCATL, El viejo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XICOTÉNCATL Luisa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XIMENEZ Fray Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XOCHIMILCO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Y ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YÉREGUI, Inocencio María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YERMO Y PARRES, San Jóse María de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Conquista y evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN EN EL TIEMPO. Enciclopedia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. La Guerra de Castas (1847-1901)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Problemáticas en su evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Z ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAPATA DE CÁRDENAS, Luis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAPATA  SALAZAR, Emiliano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZÁRATE, Agustín de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZARCO, Francisco.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAVALA SÁENZ, Lorenzo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZORITA, Alonso de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZORRILLA DE SAN MARTÍN, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA; Proceso al cacique Carlos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA, Fray Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA FRAY JUAN; Aspecto material de su episcopado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA; La salvación de los indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA: Su visión de los indígenas mexicanos]]'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=CARMELITAS_DESCALZOS_EN_NUEVA_ESPA%C3%91A&amp;diff=3706919</id>
		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-26T02:40:56Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la [[IGLESIA_EN_AMÉRICA_(SIGLOS_XVI-XX) | Iglesia en América]], el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los [[EVANGELIZACIÓN_DE_AMÉRICA;_contribución_de_los_jesuitas | jesuitas]] españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de [[LAS_CASAS,_Fray_Bartolomé_de | Bartolomé de las Casas]], ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: ''“Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 200.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el [[CONSEJO_REAL_DE_INDIAS | Consejo de Indias]] el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe&amp;lt;ref&amp;gt;Los estudiosos actuales señalan que esta entrada de su Libro de los fundamentos fue redactada en algún momento de 1570 en el monasterio de Salamanca (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671).&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.101-102.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la [[INQUISICIÓN_ESPAÑOLA._Mitos_y_realidades | Inquisición española]][[INQUISICIÓN_APOSTÓLICA | Inquisición]] española. Tomás Álvarez escribe: ''“Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la [[INQUISICIÓN_APOSTÓLICA | Inquisición]]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 201.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Teresa continúa&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671.&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 102.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, el [[CONQUISTA_DE_MEXICO._El_drama_del_encuentro_(II) | celo misionero]] de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: ''“Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Constituciones y Normas de los Carmelitas Descalzos 75, 76.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “''esos indios me preocupan bastante”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 893. Le escribe desde Toledo a su hermano, que vive en Quito (Ecuador). En la carta, Teresa se muestra contenta por la noticia de que su hermano va a volver a España. Además de aconsejarle sobre los lugares en los que podría plantearse vivir, le cuenta cómo está gastando el dinero que él le ha enviado.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “''Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 894.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos.&amp;lt;ref&amp;gt;Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002, p. 257.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior ''“que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, pp. 335-336.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al [[CONSEJO_REAL_DE_INDIAS | Consejo de Indias]] autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 336.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz ([[SAN_JUAN_DE_ULÚA._Castillo-Fortaleza | San Juan de Ulúa]]),&amp;lt;ref&amp;gt;Los elegidos fueron fray Juan de la Madre de Dios (superior durante el viaje), fray Pedro de los Apóstoles, fray Pedro de San Hilarión, fray Ignacio de Jesús, fray Francisco Bautista de Magdalena, hermano José de Jesús María, hermano Juan de Jesús María, hermano Hilarión de Jesús, hermano Arsenio de San Ildefonso, hermano Gabriel de la Madre de Dios, hermano Anastacio de la Madre de Dios, y el hermano diácono Cristóbal del Espíritu Santo quien había muerto al llegar al puerto de Sevilla.&amp;lt;/ref&amp;gt;a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: ''“Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 338.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: ''“De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342. Gracián redactó una patente dirigida a fray Antonio de la Madre de Dios, quien había sido nombrado superior de los frailes durante el viaje, el 19 de marzo de 1582 en el monasterio de San Alejandro de Valladolid. Dice lo siguiente: ''“Nuestro Señor y Maestro Jesucristo, que es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, envió a sus discípulos a recorrer el mundo y predicar el Evangelio a todas las criaturas, para que los que creyeran fueran bautizados y se salvaran... Y todos los religiosos y sacerdotes que se embarcan en este ministerio de discipulado del Señor, sería bueno que siempre mantuviéramos en nuestro corazón el hambre y la sed de almas, aunque seamos vasos de barro. Nuestro Señor nos confía este excelente tesoro de su preciosa sangre, de la que somos ministros, dispensadores y distribuidores. Como carmelitas, conviene que nos ocupemos con mayor atención y celo de la salvación de las almas y de la erradicación de las herejías, así como de la conversión de los gentiles, pues tenemos ante nosotros el nombre de muchos sucesores e imitadores del celoso Elías... Prestad también atención a quienes están por encima de vosotros en aquellas regiones [dirigiendo] a los religiosos de nuestra orden... [vosotros] responderéis a los deseos del rey católico Felipe II, bajo cuya protección se encuentran estas almas... Pues no hay mayor compromiso que el de... Pues no hay mayor compromiso que el de observar nuestra Regla y desempeñar nuestra labor según nuestro estado dentro de la religión que profesamos... adaptándoos a los tiempos y al lugar en que os encontréis, dedicándoos principalmente a la conversión de las almas”.'' (Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929. pp. 18-19).&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El legado misionero carmelita en México==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.&amp;lt;ref&amp;gt;En 1605, la misión de San Sebastián fue cedida a los [[AGUSTINOS | agustinos]] por orden del general de los carmelitas. En España, la dirección de la orden se estaba alejando de los ministerios misioneros para acercarse a la contemplación y al estilo de vida eremítico (Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 340). El 1 de enero de 1605 se inicia la primera fundación de un monasterio contemplativo para las carmelitas descalzas en el Desierto de los Leones (un bosque a las afueras de la Ciudad de México). El virrey Marqués de Montesclaros donó los terrenos y Melchor de Cuéllar aportó los materiales de construcción. Los frailes destinados a este monasterio fueron fray Juan de Jesús María, superior; fray José de la Anunciación; fray Andrés de San Miguel, muy conocido por sus dotes arquitectónicas; y fray Antonio de la Ascensión (Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 274-293).&amp;lt;/ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: ''“Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las [[INDIAS_OCCIDENTALES._Cronología_de_una_trascedente_aventura | Indias Occidentales]]”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948, p. 149.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a [[CALIFORNIA;_Misiones | California]] tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de [[CALIFORNIA;_Misiones | California]]. Así lo ordeno y firmo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 248-249.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. ''“A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Jessica Ramírez Méndez, “Los carmelitas descalzos en [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2015, p. 14.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida [[CALIFORNIA;_Plan_misionero_de_Fray_Antonio_de_la_Ascensión | evangelización de California]][[CALIFORNIA;_Misiones | California]], y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual.&amp;lt;ref&amp;gt;El explorador Tomás de Cardona en 1613, historiadores como fray [[TORQUEMADA,_Fray_Juan_de | Juan de Torquemada]], Miguel Venegas y misioneros como Eusebio Francisco Kino y san [[SERRA,_Fray_Junípero | Junípero Serra]] fueron fuertemente influenciados por fray Antonio y su ardiente deseo de establecer misiones en [[CALIFORNIA;_Misiones | California]]. Desafortunadamente, la guerra con Francia en la década de 1620 trajo consigo una limitación financiera a los intentos de España por construir un imperio global. Como resultado, Felipe III se alejó de las exploraciones en [[CALIFORNIA;_Misiones | California]] y dirigió sus esfuerzos a encontrar islas en el Pacífico que pudieran funcionar como estaciones de atraque para galeones mercantes procedentes del este. [[CALIFORNIA;_Misiones | California]] no parecía ser una empresa viable para la [[CORONA_ESPAÑOLA:_Su_papel_en_la_evangelización_y_en_los_derechos_del_indio | Corona española]] en ese momento. La [[CALIFORNIA;_Plan_misionero_de_Fray_Antonio_de_la_Ascensión | evangelización de California]][[CALIFORNIA;_Misiones | California]] no podía tener un avance apropiado sin un esfuerzo cooperativo.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y [[CALIFORNIA;_Misiones | California]], para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]] estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de [[CRIOLLOS;_su_aporte_a_la_evangelización | criollos]] como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]], muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los [[EVANGELIZACIÓN_DE_AMÉRICA;_contribución_de_los_jesuitas | jesuitas]], los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del [[ARTE_SACRO_EN_AMÉRICA_Y_CHILE | arte sacro]], dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]], destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references&amp;gt;&amp;lt;/references&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. ''Estudios Teresianos.'' 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. ''Revista de Espiritualidad,'' 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las [[INDIAS_OCCIDENTALES._Cronología_de_una_trascedente_aventura | Indias Occidentales]]”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;relatedtags&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[ARTE_SACRO_EN_AMÉRICA_Y_CHILE|ARTE SACRO EN AMÉRICA Y CHILE]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[AGUSTINOS|AGUSTINOS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CONSEJO_REAL_DE_INDIAS|CONSEJO REAL DE INDIAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[TORQUEMADA,_Fray_Juan_de|TORQUEMADA, Fray Juan de]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[SERRA,_Fray_Junípero|SERRA, Fray Junípero]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CONQUISTA_DE_MEXICO._El_drama_del_encuentro_(II)|CONQUISTA DE MEXICO. El drama del encuentro (II)]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CRIOLLOS;_su_aporte_a_la_evangelización|CRIOLLOS; su aporte a la evangelización]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CALIFORNIA;_Misiones|CALIFORNIA; Misiones]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CALIFORNIA;_Plan_misionero_de_Fray_Antonio_de_la_Ascensión|CALIFORNIA; Plan misionero de Fray Antonio de la Ascensión]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la|NUEVA ESPAÑA; Virreinato de la]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[EVANGELIZACIÓN_DE_AMÉRICA;_contribución_de_los_jesuitas|EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; contribución de los jesuitas]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[INDIAS_OCCIDENTALES._Cronología_de_una_trascedente_aventura|INDIAS OCCIDENTALES. Cronología de una trascedente aventura]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[SAN_JUAN_DE_ULÚA._Castillo-Fortaleza|SAN JUAN DE ULÚA. Castillo-Fortaleza]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[INQUISICIÓN_APOSTÓLICA|INQUISICIÓN APOSTÓLICA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[INQUISICIÓN_ESPAÑOLA._Mitos_y_realidades|INQUISICIÓN ESPAÑOLA. Mitos y realidades]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[LAS_CASAS,_Fray_Bartolomé_de|LAS CASAS, Fray Bartolomé de]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CORONA_ESPAÑOLA:_Su_papel_en_la_evangelización_y_en_los_derechos_del_indio|CORONA ESPAÑOLA: Su papel en la evangelización y en los derechos del indio]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[IGLESIA_EN_AMÉRICA_(SIGLOS_XVI-XX)|IGLESIA EN AMÉRICA (SIGLOS XVI-XX)]]&lt;br /&gt;
 &amp;lt;/relatedtags&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
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		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* BIBLIOGRAFÍA */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: ''“Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 200.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe&amp;lt;ref&amp;gt;Los estudiosos actuales señalan que esta entrada de su Libro de los fundamentos fue redactada en algún momento de 1570 en el monasterio de Salamanca (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671).&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.101-102.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: ''“Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 201.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Teresa continúa&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671.&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 102.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: ''“Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Constituciones y Normas de los Carmelitas Descalzos 75, 76.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “''esos indios me preocupan bastante”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 893. Le escribe desde Toledo a su hermano, que vive en Quito (Ecuador). En la carta, Teresa se muestra contenta por la noticia de que su hermano va a volver a España. Además de aconsejarle sobre los lugares en los que podría plantearse vivir, le cuenta cómo está gastando el dinero que él le ha enviado.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “''Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 894.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos.&amp;lt;ref&amp;gt;Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002, p. 257.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior ''“que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, pp. 335-336.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 336.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),&amp;lt;ref&amp;gt;Los elegidos fueron fray Juan de la Madre de Dios (superior durante el viaje), fray Pedro de los Apóstoles, fray Pedro de San Hilarión, fray Ignacio de Jesús, fray Francisco Bautista de Magdalena, hermano José de Jesús María, hermano Juan de Jesús María, hermano Hilarión de Jesús, hermano Arsenio de San Ildefonso, hermano Gabriel de la Madre de Dios, hermano Anastacio de la Madre de Dios, y el hermano diácono Cristóbal del Espíritu Santo quien había muerto al llegar al puerto de Sevilla.&amp;lt;/ref&amp;gt;a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: ''“Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 338.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: ''“De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342. Gracián redactó una patente dirigida a fray Antonio de la Madre de Dios, quien había sido nombrado superior de los frailes durante el viaje, el 19 de marzo de 1582 en el monasterio de San Alejandro de Valladolid. Dice lo siguiente: ''“Nuestro Señor y Maestro Jesucristo, que es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, envió a sus discípulos a recorrer el mundo y predicar el Evangelio a todas las criaturas, para que los que creyeran fueran bautizados y se salvaran... Y todos los religiosos y sacerdotes que se embarcan en este ministerio de discipulado del Señor, sería bueno que siempre mantuviéramos en nuestro corazón el hambre y la sed de almas, aunque seamos vasos de barro. Nuestro Señor nos confía este excelente tesoro de su preciosa sangre, de la que somos ministros, dispensadores y distribuidores. Como carmelitas, conviene que nos ocupemos con mayor atención y celo de la salvación de las almas y de la erradicación de las herejías, así como de la conversión de los gentiles, pues tenemos ante nosotros el nombre de muchos sucesores e imitadores del celoso Elías... Prestad también atención a quienes están por encima de vosotros en aquellas regiones [dirigiendo] a los religiosos de nuestra orden... [vosotros] responderéis a los deseos del rey católico Felipe II, bajo cuya protección se encuentran estas almas... Pues no hay mayor compromiso que el de... Pues no hay mayor compromiso que el de observar nuestra Regla y desempeñar nuestra labor según nuestro estado dentro de la religión que profesamos... adaptándoos a los tiempos y al lugar en que os encontréis, dedicándoos principalmente a la conversión de las almas”.'' (Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929. pp. 18-19).&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El legado misionero carmelita en México==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.&amp;lt;ref&amp;gt;En 1605, la misión de San Sebastián fue cedida a los agustinos por orden del general de los carmelitas. En España, la dirección de la orden se estaba alejando de los ministerios misioneros para acercarse a la contemplación y al estilo de vida eremítico (Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 340). El 1 de enero de 1605 se inicia la primera fundación de un monasterio contemplativo para las carmelitas descalzas en el Desierto de los Leones (un bosque a las afueras de la Ciudad de México). El virrey Marqués de Montesclaros donó los terrenos y Melchor de Cuéllar aportó los materiales de construcción. Los frailes destinados a este monasterio fueron fray Juan de Jesús María, superior; fray José de la Anunciación; fray Andrés de San Miguel, muy conocido por sus dotes arquitectónicas; y fray Antonio de la Ascensión (Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 274-293).&amp;lt;/ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: ''“Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948, p. 149.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 248-249.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. ''“A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Jessica Ramírez Méndez, “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2015, p. 14.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual.&amp;lt;ref&amp;gt;El explorador Tomás de Cardona en 1613, historiadores como fray Juan de Torquemada, Miguel Venegas y misioneros como Eusebio Francisco Kino y san Junípero Serra fueron fuertemente influenciados por fray Antonio y su ardiente deseo de establecer misiones en California. Desafortunadamente, la guerra con Francia en la década de 1620 trajo consigo una limitación financiera a los intentos de España por construir un imperio global. Como resultado, Felipe III se alejó de las exploraciones en California y dirigió sus esfuerzos a encontrar islas en el Pacífico que pudieran funcionar como estaciones de atraque para galeones mercantes procedentes del este. California no parecía ser una empresa viable para la Corona española en ese momento. La evangelización de California no podía tener un avance apropiado sin un esfuerzo cooperativo.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. ''Estudios Teresianos.'' 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. ''Revista de Espiritualidad,'' 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-26T02:37:38Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: ''“Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 200.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe&amp;lt;ref&amp;gt;Los estudiosos actuales señalan que esta entrada de su Libro de los fundamentos fue redactada en algún momento de 1570 en el monasterio de Salamanca (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671).&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.101-102.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: ''“Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 201.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Teresa continúa&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671.&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 102.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: ''“Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Constituciones y Normas de los Carmelitas Descalzos 75, 76.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “''esos indios me preocupan bastante”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 893. Le escribe desde Toledo a su hermano, que vive en Quito (Ecuador). En la carta, Teresa se muestra contenta por la noticia de que su hermano va a volver a España. Además de aconsejarle sobre los lugares en los que podría plantearse vivir, le cuenta cómo está gastando el dinero que él le ha enviado.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “''Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 894.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos.&amp;lt;ref&amp;gt;Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002, p. 257.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior ''“que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, pp. 335-336.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 336.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),&amp;lt;ref&amp;gt;Los elegidos fueron fray Juan de la Madre de Dios (superior durante el viaje), fray Pedro de los Apóstoles, fray Pedro de San Hilarión, fray Ignacio de Jesús, fray Francisco Bautista de Magdalena, hermano José de Jesús María, hermano Juan de Jesús María, hermano Hilarión de Jesús, hermano Arsenio de San Ildefonso, hermano Gabriel de la Madre de Dios, hermano Anastacio de la Madre de Dios, y el hermano diácono Cristóbal del Espíritu Santo quien había muerto al llegar al puerto de Sevilla.&amp;lt;/ref&amp;gt;a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: ''“Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 338.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: ''“De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342. Gracián redactó una patente dirigida a fray Antonio de la Madre de Dios, quien había sido nombrado superior de los frailes durante el viaje, el 19 de marzo de 1582 en el monasterio de San Alejandro de Valladolid. Dice lo siguiente: ''“Nuestro Señor y Maestro Jesucristo, que es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, envió a sus discípulos a recorrer el mundo y predicar el Evangelio a todas las criaturas, para que los que creyeran fueran bautizados y se salvaran... Y todos los religiosos y sacerdotes que se embarcan en este ministerio de discipulado del Señor, sería bueno que siempre mantuviéramos en nuestro corazón el hambre y la sed de almas, aunque seamos vasos de barro. Nuestro Señor nos confía este excelente tesoro de su preciosa sangre, de la que somos ministros, dispensadores y distribuidores. Como carmelitas, conviene que nos ocupemos con mayor atención y celo de la salvación de las almas y de la erradicación de las herejías, así como de la conversión de los gentiles, pues tenemos ante nosotros el nombre de muchos sucesores e imitadores del celoso Elías... Prestad también atención a quienes están por encima de vosotros en aquellas regiones [dirigiendo] a los religiosos de nuestra orden... [vosotros] responderéis a los deseos del rey católico Felipe II, bajo cuya protección se encuentran estas almas... Pues no hay mayor compromiso que el de... Pues no hay mayor compromiso que el de observar nuestra Regla y desempeñar nuestra labor según nuestro estado dentro de la religión que profesamos... adaptándoos a los tiempos y al lugar en que os encontréis, dedicándoos principalmente a la conversión de las almas”.'' (Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929. pp. 18-19).&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El legado misionero carmelita en México==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.&amp;lt;ref&amp;gt;En 1605, la misión de San Sebastián fue cedida a los agustinos por orden del general de los carmelitas. En España, la dirección de la orden se estaba alejando de los ministerios misioneros para acercarse a la contemplación y al estilo de vida eremítico (Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 340). El 1 de enero de 1605 se inicia la primera fundación de un monasterio contemplativo para las carmelitas descalzas en el Desierto de los Leones (un bosque a las afueras de la Ciudad de México). El virrey Marqués de Montesclaros donó los terrenos y Melchor de Cuéllar aportó los materiales de construcción. Los frailes destinados a este monasterio fueron fray Juan de Jesús María, superior; fray José de la Anunciación; fray Andrés de San Miguel, muy conocido por sus dotes arquitectónicas; y fray Antonio de la Ascensión (Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 274-293).&amp;lt;/ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: ''“Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948, p. 149.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 248-249.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. ''“A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Jessica Ramírez Méndez, “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2015, p. 14.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual.&amp;lt;ref&amp;gt;El explorador Tomás de Cardona en 1613, historiadores como fray Juan de Torquemada, Miguel Venegas y misioneros como Eusebio Francisco Kino y san Junípero Serra fueron fuertemente influenciados por fray Antonio y su ardiente deseo de establecer misiones en California. Desafortunadamente, la guerra con Francia en la década de 1620 trajo consigo una limitación financiera a los intentos de España por construir un imperio global. Como resultado, Felipe III se alejó de las exploraciones en California y dirigió sus esfuerzos a encontrar islas en el Pacífico que pudieran funcionar como estaciones de atraque para galeones mercantes procedentes del este. California no parecía ser una empresa viable para la Corona española en ese momento. La evangelización de California no podía tener un avance apropiado sin un esfuerzo cooperativo.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-26T02:21:40Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: ''“Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 200.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe&amp;lt;ref&amp;gt;Los estudiosos actuales señalan que esta entrada de su Libro de los fundamentos fue redactada en algún momento de 1570 en el monasterio de Salamanca (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671).&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.101-102.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: ''“Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 201.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Teresa continúa&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671.&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 102.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: ''“Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Constituciones y Normas de los Carmelitas Descalzos 75, 76.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “''esos indios me preocupan bastante”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 893. Le escribe desde Toledo a su hermano, que vive en Quito (Ecuador). En la carta, Teresa se muestra contenta por la noticia de que su hermano va a volver a España. Además de aconsejarle sobre los lugares en los que podría plantearse vivir, le cuenta cómo está gastando el dinero que él le ha enviado.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “''Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 894.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos.&amp;lt;ref&amp;gt;Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002, p. 257.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior ''“que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, pp. 335-336.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 336.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),&amp;lt;ref&amp;gt;Los elegidos fueron fray Juan de la Madre de Dios (superior durante el viaje), fray Pedro de los Apóstoles, fray Pedro de San Hilarión, fray Ignacio de Jesús, fray Francisco Bautista de Magdalena, hermano José de Jesús María, hermano Juan de Jesús María, hermano Hilarión de Jesús, hermano Arsenio de San Ildefonso, hermano Gabriel de la Madre de Dios, hermano Anastacio de la Madre de Dios, y el hermano diácono Cristóbal del Espíritu Santo quien había muerto al llegar al puerto de Sevilla.&amp;lt;/ref&amp;gt;a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: ''“Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 338.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: ''“De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342. Gracián redactó una patente dirigida a fray Antonio de la Madre de Dios, quien había sido nombrado superior de los frailes durante el viaje, el 19 de marzo de 1582 en el monasterio de San Alejandro de Valladolid. Dice lo siguiente: “Nuestro Señor y Maestro Jesucristo, que es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, envió a sus discípulos a recorrer el mundo y predicar el Evangelio a todas las criaturas, para que los que creyeran fueran bautizados y se salvaran... Y todos los religiosos y sacerdotes que se embarcan en este ministerio de discipulado del Señor, sería bueno que siempre mantuviéramos en nuestro corazón el hambre y la sed de almas, aunque seamos vasos de barro. Nuestro Señor nos confía este excelente tesoro de su preciosa sangre, de la que somos ministros, dispensadores y distribuidores. Como carmelitas, conviene que nos ocupemos con mayor atención y celo de la salvación de las almas y de la erradicación de las herejías, así como de la conversión de los gentiles, pues tenemos ante nosotros el nombre de muchos sucesores e imitadores del celoso Elías... Prestad también atención a quienes están por encima de vosotros en aquellas regiones [dirigiendo] a los religiosos de nuestra orden... [vosotros] responderéis a los deseos del rey católico Felipe II, bajo cuya protección se encuentran estas almas... Pues no hay mayor compromiso que el de... Pues no hay mayor compromiso que el de observar nuestra Regla y desempeñar nuestra labor según nuestro estado dentro de la religión que profesamos... adaptándoos a los tiempos y al lugar en que os encontréis, dedicándoos principalmente a la conversión de las almas”. (Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929. pp. 18-19).&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El legado misionero carmelita en México==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.&amp;lt;ref&amp;gt;En 1605, la misión de San Sebastián fue cedida a los agustinos por orden del general de los carmelitas. En España, la dirección de la orden se estaba alejando de los ministerios misioneros para acercarse a la contemplación y al estilo de vida eremítico (Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 340). El 1 de enero de 1605 se inicia la primera fundación de un monasterio contemplativo para las carmelitas descalzas en el Desierto de los Leones (un bosque a las afueras de la Ciudad de México). El virrey Marqués de Montesclaros donó los terrenos y Melchor de Cuéllar aportó los materiales de construcción. Los frailes destinados a este monasterio fueron fray Juan de Jesús María, superior; fray José de la Anunciación; fray Andrés de San Miguel, muy conocido por sus dotes arquitectónicas; y fray Antonio de la Ascensión (Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 274-293).&amp;lt;/ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: ''“Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948, p. 149.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 248-249.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. ''“A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Jessica Ramírez Méndez, “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2015, p. 14.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual.&amp;lt;ref&amp;gt;El explorador Tomás de Cardona en 1613, historiadores como fray Juan de Torquemada, Miguel Venegas y misioneros como Eusebio Francisco Kino y san Junípero Serra fueron fuertemente influenciados por fray Antonio y su ardiente deseo de establecer misiones en California. Desafortunadamente, la guerra con Francia en la década de 1620 trajo consigo una limitación financiera a los intentos de España por construir un imperio global. Como resultado, Felipe III se alejó de las exploraciones en California y dirigió sus esfuerzos a encontrar islas en el Pacífico que pudieran funcionar como estaciones de atraque para galeones mercantes procedentes del este. California no parecía ser una empresa viable para la Corona española en ese momento. La evangelización de California no podía tener un avance apropiado sin un esfuerzo cooperativo.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-26T02:18:09Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: ''“Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 200.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe&amp;lt;ref&amp;gt;Los estudiosos actuales señalan que esta entrada de su Libro de los fundamentos fue redactada en algún momento de 1570 en el monasterio de Salamanca (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671).&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.101-102.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: ''“Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 201.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Teresa continúa&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671.&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 102.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: ''“Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Constituciones y Normas de los Carmelitas Descalzos 75, 76.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “''esos indios me preocupan bastante”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 893. Le escribe desde Toledo a su hermano, que vive en Quito (Ecuador). En la carta, Teresa se muestra contenta por la noticia de que su hermano va a volver a España. Además de aconsejarle sobre los lugares en los que podría plantearse vivir, le cuenta cómo está gastando el dinero que él le ha enviado.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “''Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 894.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos.&amp;lt;ref&amp;gt;Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002, p. 257.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior ''“que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, pp. 335-336.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 336.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),&amp;lt;ref&amp;gt;Los elegidos fueron fray Juan de la Madre de Dios (superior durante el viaje), fray Pedro de los Apóstoles, fray Pedro de San Hilarión, fray Ignacio de Jesús, fray Francisco Bautista de Magdalena, hermano José de Jesús María, hermano Juan de Jesús María, hermano Hilarión de Jesús, hermano Arsenio de San Ildefonso, hermano Gabriel de la Madre de Dios, hermano Anastacio de la Madre de Dios, y el hermano diácono Cristóbal del Espíritu Santo quien había muerto al llegar al puerto de Sevilla.&amp;lt;/ref&amp;gt;a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: ''“Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 338.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: ''“De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342. Gracián redactó una patente dirigida a fray Antonio de la Madre de Dios, quien había sido nombrado superior de los frailes durante el viaje, el 19 de marzo de 1582 en el monasterio de San Alejandro de Valladolid. Dice lo siguiente: “Nuestro Señor y Maestro Jesucristo, que es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, envió a sus discípulos a recorrer el mundo y predicar el Evangelio a todas las criaturas, para que los que creyeran fueran bautizados y se salvaran... Y todos los religiosos y sacerdotes que se embarcan en este ministerio de discipulado del Señor, sería bueno que siempre mantuviéramos en nuestro corazón el hambre y la sed de almas, aunque seamos vasos de barro. Nuestro Señor nos confía este excelente tesoro de su preciosa sangre, de la que somos ministros, dispensadores y distribuidores. Como carmelitas, conviene que nos ocupemos con mayor atención y celo de la salvación de las almas y de la erradicación de las herejías, así como de la conversión de los gentiles, pues tenemos ante nosotros el nombre de muchos sucesores e imitadores del celoso Elías... Prestad también atención a quienes están por encima de vosotros en aquellas regiones [dirigiendo] a los religiosos de nuestra orden... [vosotros] responderéis a los deseos del rey católico Felipe II, bajo cuya protección se encuentran estas almas... Pues no hay mayor compromiso que el de... Pues no hay mayor compromiso que el de observar nuestra Regla y desempeñar nuestra labor según nuestro estado dentro de la religión que profesamos... adaptándoos a los tiempos y al lugar en que os encontréis, dedicándoos principalmente a la conversión de las almas”. (Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929. pp. 18-19).&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El legado misionero carmelita en México==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.&amp;lt;ref&amp;gt;En 1605, la misión de San Sebastián fue cedida a los agustinos por orden del general de los carmelitas. En España, la dirección de la orden se estaba alejando de los ministerios misioneros para acercarse a la contemplación y al estilo de vida eremítico (Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 340). El 1 de enero de 1605 se inicia la primera fundación de un monasterio contemplativo para las carmelitas descalzas en el Desierto de los Leones (un bosque a las afueras de la Ciudad de México). El virrey Marqués de Montesclaros donó los terrenos y Melchor de Cuéllar aportó los materiales de construcción. Los frailes destinados a este monasterio fueron fray Juan de Jesús María, superior; fray José de la Anunciación; fray Andrés de San Miguel, muy conocido por sus dotes arquitectónicas; y fray Antonio de la Ascensión (Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 274-293).&amp;lt;/ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: ''“Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948, p. 149.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 248-249.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. ''“A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Jessica Ramírez Méndez, “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2015, p. 14.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
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		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-26T02:15:43Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: ''“Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 200.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe&amp;lt;ref&amp;gt;Los estudiosos actuales señalan que esta entrada de su Libro de los fundamentos fue redactada en algún momento de 1570 en el monasterio de Salamanca (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671).&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.101-102.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: ''“Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 201.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Teresa continúa&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671.&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 102.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: ''“Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Constituciones y Normas de los Carmelitas Descalzos 75, 76.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “''esos indios me preocupan bastante”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 893. Le escribe desde Toledo a su hermano, que vive en Quito (Ecuador). En la carta, Teresa se muestra contenta por la noticia de que su hermano va a volver a España. Además de aconsejarle sobre los lugares en los que podría plantearse vivir, le cuenta cómo está gastando el dinero que él le ha enviado.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “''Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 894.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos.&amp;lt;ref&amp;gt;Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002, p. 257.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior ''“que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, pp. 335-336.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 336.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),&amp;lt;ref&amp;gt;Los elegidos fueron fray Juan de la Madre de Dios (superior durante el viaje), fray Pedro de los Apóstoles, fray Pedro de San Hilarión, fray Ignacio de Jesús, fray Francisco Bautista de Magdalena, hermano José de Jesús María, hermano Juan de Jesús María, hermano Hilarión de Jesús, hermano Arsenio de San Ildefonso, hermano Gabriel de la Madre de Dios, hermano Anastacio de la Madre de Dios, y el hermano diácono Cristóbal del Espíritu Santo quien había muerto al llegar al puerto de Sevilla.&amp;lt;/ref&amp;gt;a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: ''“Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 338.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: ''“De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Citado en Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.&amp;lt;ref&amp;gt;Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 342. Gracián redactó una patente dirigida a fray Antonio de la Madre de Dios, quien había sido nombrado superior de los frailes durante el viaje, el 19 de marzo de 1582 en el monasterio de San Alejandro de Valladolid. Dice lo siguiente: “Nuestro Señor y Maestro Jesucristo, que es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida, envió a sus discípulos a recorrer el mundo y predicar el Evangelio a todas las criaturas, para que los que creyeran fueran bautizados y se salvaran... Y todos los religiosos y sacerdotes que se embarcan en este ministerio de discipulado del Señor, sería bueno que siempre mantuviéramos en nuestro corazón el hambre y la sed de almas, aunque seamos vasos de barro. Nuestro Señor nos confía este excelente tesoro de su preciosa sangre, de la que somos ministros, dispensadores y distribuidores. Como carmelitas, conviene que nos ocupemos con mayor atención y celo de la salvación de las almas y de la erradicación de las herejías, así como de la conversión de los gentiles, pues tenemos ante nosotros el nombre de muchos sucesores e imitadores del celoso Elías... Prestad también atención a quienes están por encima de vosotros en aquellas regiones [dirigiendo] a los religiosos de nuestra orden... [vosotros] responderéis a los deseos del rey católico Felipe II, bajo cuya protección se encuentran estas almas... Pues no hay mayor compromiso que el de... Pues no hay mayor compromiso que el de observar nuestra Regla y desempeñar nuestra labor según nuestro estado dentro de la religión que profesamos... adaptándoos a los tiempos y al lugar en que os encontréis, dedicándoos principalmente a la conversión de las almas”. (Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929. pp. 18-19).&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El legado misionero carmelita en México==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.&amp;lt;ref&amp;gt;En 1605, la misión de San Sebastián fue cedida a los agustinos por orden del general de los carmelitas. En España, la dirección de la orden se estaba alejando de los ministerios misioneros para acercarse a la contemplación y al estilo de vida eremítico (Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996, p. 340). El 1 de enero de 1605 se inicia la primera fundación de un monasterio contemplativo para las carmelitas descalzas en el Desierto de los Leones (un bosque a las afueras de la Ciudad de México). El virrey Marqués de Montesclaros donó los terrenos y Melchor de Cuéllar aportó los materiales de construcción. Los frailes destinados a este monasterio fueron fray Juan de Jesús María, superior; fray José de la Anunciación; fray Andrés de San Miguel, muy conocido por sus dotes arquitectónicas; y fray Antonio de la Ascensión (Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986, pp. 274-293).&amp;lt;/ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: ''“Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948, p. 149.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”. &lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. “A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”. &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
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		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-22T03:25:57Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* BIBLIOGRAFÍA */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: ''“Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 200.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe&amp;lt;ref&amp;gt;Los estudiosos actuales señalan que esta entrada de su Libro de los fundamentos fue redactada en algún momento de 1570 en el monasterio de Salamanca (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671).&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.101-102.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: ''“Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 201.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Teresa continúa&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671.&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 102.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: ''“Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Constituciones y Normas de los Carmelitas Descalzos 75, 76.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “''esos indios me preocupan bastante”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 893. Le escribe desde Toledo a su hermano, que vive en Quito (Ecuador). En la carta, Teresa se muestra contenta por la noticia de que su hermano va a volver a España. Además de aconsejarle sobre los lugares en los que podría plantearse vivir, le cuenta cómo está gastando el dinero que él le ha enviado.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “''Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 894.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos.&amp;lt;ref&amp;gt;Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002, p. 257.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior “que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.  &lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.  &lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),   a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: “Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”. &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: “De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”. &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.  &lt;br /&gt;
El legado misionero carmelita en México&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.   Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: “Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”. &lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”. &lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. “A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”. &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=CARMELITAS_DESCALZOS_EN_NUEVA_ESPA%C3%91A&amp;diff=3706911</id>
		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-22T03:25:41Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: ''“Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 200.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe&amp;lt;ref&amp;gt;Los estudiosos actuales señalan que esta entrada de su Libro de los fundamentos fue redactada en algún momento de 1570 en el monasterio de Salamanca (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671).&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.101-102.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: ''“Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 201.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Teresa continúa&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 671.&amp;lt;/ref&amp;gt;: ''“Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 3. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 102.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: ''“Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Constituciones y Normas de los Carmelitas Descalzos 75, 76.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “''esos indios me preocupan bastante”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 893. Le escribe desde Toledo a su hermano, que vive en Quito (Ecuador). En la carta, Teresa se muestra contenta por la noticia de que su hermano va a volver a España. Además de aconsejarle sobre los lugares en los que podría plantearse vivir, le cuenta cómo está gastando el dinero que él le ha enviado.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “''Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 894.&amp;lt;/ref&amp;gt;En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos.&amp;lt;ref&amp;gt;Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002, p. 257.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior “que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.  &lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.  &lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),   a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: “Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”. &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: “De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”. &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.  &lt;br /&gt;
El legado misionero carmelita en México&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.   Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: “Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”. &lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”. &lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. “A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”. &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 “Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=CARMELITAS_DESCALZOS_EN_NUEVA_ESPA%C3%91A&amp;diff=3706910</id>
		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-22T03:01:51Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* NOTAS */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: “Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe  : “Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”. &lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: “Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”. &lt;br /&gt;
Teresa continúa   : “Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”  &lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: “Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero &lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “esos indios me preocupan bastante”.  En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”.  En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos. &lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior “que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.  &lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.  &lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),   a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: “Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”. &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: “De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”. &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.  &lt;br /&gt;
El legado misionero carmelita en México&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.   Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: “Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”. &lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”. &lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. “A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”. &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 “Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
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		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-22T03:01:18Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “''una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, ''“hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”.''&amp;lt;ref&amp;gt;“Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/historia/historia-del-carmelo-descalzo/&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
==Santa Teresa y la labor misionera==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:&amp;lt;ref&amp;gt;Tras haber escrito su autobiografía a principios de 1562, los confesores de santa Teresa quedaron asombrados y acordaron que podía escribir un tratado sobre la vida espiritual basándose en la experiencia que había plasmado en «El libro de su vida». Las monjas le pidieron a Teresa que escribiera otro libro. «El camino de la perfección» se comenzó a escribir hacia finales de 1562, en el recién fundado monasterio de San José en Ávila, y se terminó en 1564. (Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, p. 233). Algunos estudiosos creen que su obra se compuso en 1566 (Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001, p. 17).&amp;lt;/ref&amp;gt;''“[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp. 41-42.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: ''“Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 359.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: ''“Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, pp.49-50.&amp;lt;/ref&amp;gt;La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “''Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 48.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “''Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. Vol. 2. Washington, D.C.: ICS, 1985, p. 114.&amp;lt;/ref&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que ''“su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, p. 198.&amp;lt;/ref&amp;gt;Más bien, continúa Álvarez, “''reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.''&amp;lt;ref&amp;gt;Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. Vol. 3. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000, pp. 195-196.&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: “Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe  : “Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”. &lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: “Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”. &lt;br /&gt;
Teresa continúa   : “Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”  &lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: “Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero &lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “esos indios me preocupan bastante”.  En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”.  En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos. &lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior “que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.  &lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.  &lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),   a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: “Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”. &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: “De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”. &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.  &lt;br /&gt;
El legado misionero carmelita en México&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.   Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: “Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”. &lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”. &lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. “A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”. &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 “Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=CARMELITAS_DESCALZOS_EN_NUEVA_ESPA%C3%91A&amp;diff=3706908</id>
		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-22T02:51:36Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los orígenes de la orden del Carmelo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia del Carmelo Descalzo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, “hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”. &lt;br /&gt;
Santa Teresa y la labor misionera&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:  “[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”. &lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: “Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”. &lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: “Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.  La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”. &lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.   &lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que “su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”.  Más bien, continúa Álvarez, “reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: “Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”. &lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe  : “Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”. &lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: “Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”. &lt;br /&gt;
Teresa continúa   : “Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”  &lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: “Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero &lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “esos indios me preocupan bastante”.  En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”.  En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos. &lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior “que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.  &lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.  &lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),   a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: “Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”. &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: “De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”. &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.  &lt;br /&gt;
El legado misionero carmelita en México&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.   Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: “Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”. &lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”. &lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. “A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”. &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 “Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=CARMELITAS_DESCALZOS_EN_NUEVA_ESPA%C3%91A&amp;diff=3706907</id>
		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-22T02:50:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: Protegió «CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA»: Página muy visitada ([Editar=Solo administradores] (indefinido) [Trasladar=Solo administradores] (indefinido)) [en cascada]&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;INTRODUCCIÓN&lt;br /&gt;
Los orígenes de la orden del Carmelo&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
Historia del Carmelo Descalzo &lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, “hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”. &lt;br /&gt;
Santa Teresa y la labor misionera&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:  “[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”. &lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: “Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”. &lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: “Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.  La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”. &lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.   &lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que “su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”.  Más bien, continúa Álvarez, “reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: “Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”. &lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe  : “Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”. &lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: “Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”. &lt;br /&gt;
Teresa continúa   : “Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”  &lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: “Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero &lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “esos indios me preocupan bastante”.  En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”.  En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos. &lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior “que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.  &lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.  &lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),   a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: “Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”. &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: “De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”. &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.  &lt;br /&gt;
El legado misionero carmelita en México&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.   Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: “Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”. &lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”. &lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. “A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”. &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 “Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran y Rodríguez, Otilio. “The collected works of St. Teresa of Avila”. 3 vols. Washington D.C.: ICS, 1985.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ortega García, Pedro. “Historia del Carmelo Teresiano”. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1996. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ramírez Méndez, Jessica. “Los carmelitas descalzos en la Nueva España. Del activismo misional al apostolado urbano, 1585-1614”. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2015.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vázquez de Espinoza, Antonio. “Compendio y descripción de las Indias Occidentales”. Charles Upson, ed. Washington D.C.: Smithsonian, 1948.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA</title>
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		<updated>2026-04-22T02:50:24Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: Página creada con «INTRODUCCIÓN Los orígenes de la orden del Carmelo Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  a…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;INTRODUCCIÓN&lt;br /&gt;
Los orígenes de la orden del Carmelo&lt;br /&gt;
Hacia finales del siglo XII, un grupo de  laicos, peregrinos y cruzados se retiraron a la montaña del Carmelo, donde  adoptaron el estilo de  vida eremítico, como oposición y reforma al movimiento monástico. Se dedicaron  a la oración y la meditación de la Palabra de Dios pero de manera independiente; buscaban la perfección a través de la soledad.&lt;br /&gt;
En un segundo momento pidieron a Alberto Avogadro, patriarca de Jerusalén, que les diese una Regla por la que regirse. La falta de seguridad en Tierra Santa provocó que, a partir de 1220, los carmelitas emigraran hacia Europa estableciéndose en Chipre, Sicilia, Francia, e Inglaterra. &lt;br /&gt;
Más tarde, Inocencio IV estableció una modificación de la Regla Primitiva de San Alberto  que suavizó las exigencias de vida eremítica y de ayuno, debido a las nuevas necesidades de la orden en Europa. Fue entonces cuando comenzó la adaptación de la orden del Carmen al esquema de vida mendicante, al permitirse a los carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar. &lt;br /&gt;
Historia del Carmelo Descalzo &lt;br /&gt;
En 1562 inició la reforma carmelitana con santa Teresa, a la que pronto se incorporó san Juan de la Cruz. El resultado fue la orden de carmelitas descalzos, que fue aprobada por el Papa Clemente VIII en 1593. Santa Teresa buscó devolver a la orden del Carmen a sus orígenes de austeridad, pobreza, clausura y oración profunda.&lt;br /&gt;
El Carmelo Descalzo es la única orden que ha tenido por fundadora a una mujer y que, a diferencia de otras órdenes con rama masculina y femenina, ha sido la femenina la que ha precedido a la masculina.&lt;br /&gt;
En las constituciones del Carmelo Descalzo se definen como “una orden antigua, que hermana la fidelidad a la tradición espiritual del Carmelo con un afán de renovación permanente”.  &lt;br /&gt;
En su fundadora, santa Teresa, “hay un crecimiento que va desde su deseo de reformarse a ella, o de reformar su orden […] a una preocupación eclesial, el de la unidad de la Iglesia, la vieja cristiandad, y finalmente, la preocupación apostólica al descubrir la misión, los nuevos espacios que se abren para la Iglesia en América, el nuevo mundo”. &lt;br /&gt;
Santa Teresa y la labor misionera&lt;br /&gt;
Santa Teresa, una monja de clausura inmersa en la contemplación y la oración, desarrolló y fomentó un anhelo misionero que la llevó más allá de los límites de los muros de su monasterio. A finales del siglo XVI, en toda España se sabía que, una vez que santa Teresa obtenía permiso para fundar nuevos conventos para sus monjas, dedicaba gran parte de su tiempo fuera del claustro a ocuparse de los asuntos relacionados con ellos. Sin embargo, escribía sobre la vida espiritual y contemplativa como si nunca hubiera salido del monasterio. La vida de Santa Teresa fue una paradoja.&lt;br /&gt;
Es probable que Santa Teresa recibiera cartas de los jesuitas españoles que estaban explorando Alemania y Hungría. Esas referencias habrían influido en el convento de Ávila, despertando en ella sus primeros intereses por la labor misionera. Ese temprano anhelo por la salvación de las almas habría suscitado en su interior las palabras escritas en su libro «Camino de perfección»:  “[...] Deseo morir al servicio del Señor. Mi único anhelo era, y sigue siendo, que, dado que Él tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, esos pocos amigos sean buenos. Por eso decidí hacer lo poco que estaba en mi mano [...]”. &lt;br /&gt;
Ella habla de la Iglesia como si fuera un campo de batalla, y su vida adquiere un carácter militante, que transmite a sus monjas y frailes: “Estaba rezando, y mi espíritu se trasladó a lo que parecía ser un campo más amplio en el que muchos luchaban, y los que pertenecían a esta Orden combatían con gran fervor”. &lt;br /&gt;
Extendió este pensamiento a sus monjas cuando les dijo que ser carmelita es entrar en batalla: “Si logramos obtener de Dios alguna respuesta a estas peticiones [de oración], estaremos luchando por Él, aunque vivamos enclaustradas”.  La Iglesia es un castillo en cuyo centro se sienta el rey (Dios) en su trono, y dentro del castillo hay castillitos en los que se encuentran soldados selectos dispuestos a dar la vida y que no están dispuestos a rendirse ante el enemigo: “Hermanas mías, lo que debemos pedirle a Dios es que en este pequeño castillo, donde ya hay buenos cristianos, ninguna de nosotras se pase al bando enemigo [...]”. &lt;br /&gt;
Santa Teresa procede de una ciudad y de una visión del mundo de carácter militante. Su ciudad, Ávila, es una auténtica fortaleza. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de una fachada marcial, adopta una postura bíblica en su visión del soldado cristiano, siguiendo los pasos de San Pablo. En los últimos capítulos de su autobiografía, Santa Teresa se centra en el quinto, que trata de conservar la fe hasta el final de la vida: “Como los fuertes, lucha hasta la muerte en esta misión, pues no estás aquí por otra razón que no sea luchar”.   &lt;br /&gt;
Tomás Álvarez, OCD, deja claro que “su ideal militante no se basa en la violencia, aunque tampoco promueve el ‘«triunfalismo’»de la Iglesia”.  Más bien, continúa Álvarez, “reúne a mujeres que quizá no sean fuertes y les transmite su visión de que la Iglesia debe ser una Iglesia que necesita personas comprometidas”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El encuentro de Santa Teresa con Alonso Maldonado&lt;br /&gt;
El 18 de julio de 1566, tras la muerte de Bartolomé de las Casas, ocurrida en Madrid hacía poco, el sacerdote franciscano fray Alonso Maldonado llegó a España procedente de América, con el propósito de presentar ante el rey y el tribunal eclesiástico su última petición en defensa de la protección y los derechos de los indígenas americanos. En el verano de 1566, de camino hacia la Corte, se detuvo en el monasterio de San José en Ávila para hablar con santa Teresa y sus monjas. Ella comenta sobre él: “Fray Maldonado no solo es un misionero que comparte el ideal indígena del obispo de Chiapas, sino que es un hombre lleno de fervor y un predicador compasivo”. &lt;br /&gt;
Durante un largo periodo de tiempo viajó a la Corte Real de Madrid, para presentar ante el Consejo de Indias el caso sobre los derechos de los indígenas de América, y para denunciar ante dicho consejo el incumplimiento de los preceptos cristianos defendidos por Las Casas en Chiapas, México. Fue en uno de esos viajes cuando se detuvo para hacer aquella visita. Santa Teresa escribe  : “Él [Maldonado] empezó a hablarme de los muchos millones de almas que se estaban perdiendo allí por falta de instrucción cristiana, y antes de marcharse nos dio un sermón, o charla, animándonos a hacer penitencia”. &lt;br /&gt;
Más tarde, Maldonado partió hacia Roma para exponer el caso ante el papa Pío V, y a su regreso a España fue detenido y puesto a disposición de la Inquisición española. Tomás Álvarez escribe: “Se trata del mismo hombre que ahora se encuentra en el salón del monasterio de San José en Ávila, al que probablemente convocó la propia santa Teresa para hablar detenidamente sobre las tierras de misión, los misioneros y las personas evangelizadas, sin temor alguno a ser censurado por la Inquisición”. &lt;br /&gt;
Teresa continúa   : “Estaba tan afligida por la pérdida de tantas almas que no pude contenerme [...] y clamé al Señor, suplicándole que me diera los medios para poder hacer algo que ganara algunas almas para su servicio”.&lt;br /&gt;
El general de la orden, Juan Bautista Rubeo, a petición de santa Teresa, autorizó la fundación de dos monasterios de hombres. El primero se estableció a nueve leguas al este de Ávila, en un pueblo llamado Duruelo, en 1568. Fray Antonio de Jesús y San Juan de la Cruz se habían instalado en una vivienda de precaria estructura cuando la propia santa Teresa, durante una visita, observó que los frailes, en su celo, se dedicaban a la labor apostólica en los pueblos de los alrededores:&lt;br /&gt;
“Solían ir a predicar a muchos de los pueblos vecinos, donde la gente carecía de instrucción en la doctrina cristiana... En poco tiempo, la reputación de los padres era tan grande que sentí un profundo consuelo al enterarme de ello. Para predicar, como digo, recorrían descalzos una legua y media, o dos...”  &lt;br /&gt;
Hoy, el celo misionero de santa Teresa se ha incorporado a la Constitución de los carmelitas descalzos: “Cuando se propuso fundar una nueva familia de frailes, también pretendía que sus almas fueran cultas y experimentadas en los caminos de Dios, y que participaran activamente en un servicio múltiple a la Iglesia mediante su enseñanza y su ejemplo, haciendo hincapié en este último”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El creciente interés por la labor misionera a través de sus familiares en el extranjero &lt;br /&gt;
Santa Teresa estaba al corriente de lo que ocurría en América gracias a la correspondencia que mantenía con sus hermanos. Algunos de ellos habían fallecido allí, como Rodrigo y Antonio. Sentía tanto la presencia de sus hermanos en su labor misionera, que el 17 de enero de 1570 le escribe a su hermano Lorenzo, destinado en Ecuador: “esos indios me preocupan bastante”.  En esa carta en concreto, muestra su preocupación por los nativos americanos, a quienes considera igualmente redimidos por Cristo.&lt;br /&gt;
Critica a las personas que no aceptan su dignidad como seres humanos iguales y dice: “Que el Señor les ilumine. Hay tanta miseria por todas partes. Y en mis viajes, tanta gente me habla, que no comprendo cuán grande es la dignidad de nuestra alma”.  En esta parte de su carta, se muestra crítica y denuncia los abusos cometidos contra los nativos americanos. &lt;br /&gt;
Álvarez considera que la visión de santa Teresa sobre las misiones pasó de ser estrictamente teórica, a convertirse en una visión realista y concreta del mundo. Es una etapa de su vida en la que descubre América, con sus vastas tierras y su gente, que espera escuchar el Evangelio. Su mente se abre a ideas que trascienden las tierras de los moros y el Islam. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CARMELITAS EN LA MISIÓN EN EL NUEVO MUNDO&lt;br /&gt;
La labor misionera de los frailes carmelitas descalzos es reconocida oficialmente&lt;br /&gt;
La bula papal «Ominimodo» (Expno nobis) de Adriano VI, de 9 de mayo de 1522, que fue remitida a Carlos V, autorizaba a “todos los frailes de las órdenes mendicantes” designados por su superior “que desearan ir a las Indias a hacerlo libre y lícitamente, con la condición de que su modo de vida y sus enseñanzas fueran suficientemente aceptables para vuestro rey (Carlos V) y su Consejo Real”.  &lt;br /&gt;
Los carmelitas, una de las cuatro órdenes mendicantes de España, llegaron demasiado tarde a la hora de obtener una patente real en 1535 para las Américas. El general de la orden, Rubeo, se desplazó a Madrid para solicitar al rey Carlos V y al Consejo de Indias autorización para enviar a carmelitas españoles a las Américas, en 1567; sin embargo, el esfuerzo fue en vano.  &lt;br /&gt;
Tres años después de la muerte de Teresa de Jesús, fray Jerónimo Gracián, primer provincial de los carmelitas descalzos, envió en 1585 a unos frailes a México con la aprobación de su Consejo, del que formaba parte san Juan de la Cruz. Se eligió a doce frailes, quienes partieron de Sevilla con numerosos pasajeros, entre ellos un virrey y su séquito, en un viaje con destino a Veracruz (San Juan de Ulúa),   a donde arribaron el 27 de septiembre de 1585.&lt;br /&gt;
Fray Agustín de la Madre de Dios, un historiador carmelita descalzo que vivió en México a principios del siglo XVII, expresó esta opinión: “Felipe II, movido por el celo por las almas y por su obligación de enviar misioneros a las Indias, vio en los carmelitas descalzos las cualidades necesarias para esta labor [la evangelización]». Hizo saber a fray Juan de la Cruz y a fray Jerónimo Gracián, el provincial, y a otros prelados de la Iglesia que sería de gran servicio y alegría para Nuestro Señor que ellos supervisaran la fundación en Nueva España”. &lt;br /&gt;
Antonio Vázquez de Espinoza, un reconocido historiador carmelita, al visitar México en 1613, describió el favor que Felipe II mostró a los frailes de Santa Teresa. Vázquez de Espinoza, citando una carta del rey, escribió: “De ahora en adelante, no permitáis el paso a ningún religioso de esta orden [carmelitas calzados], aunque cuente con mi permiso; sin perjuicio de esta disposición, sí podréis permitir el paso a los descalzos de dicha orden”. &lt;br /&gt;
¿Por qué Felipe II permitió a los descalzos y no a los calzados? Los estudiosos modernos llevan tiempo debatiendo este punto, lo que ha dado lugar a tres teorías formuladas por Pedro Ortega García O.C.D.: 1. La petición de Gracián llegó en un momento oportuno, cuando el Gobierno buscaba misioneros para enviarlos a México; 2. El estilo de vida y el espíritu teresianos se habían extendido por toda España, ganando gran popularidad incluso en la Corte Real; 3. Felipe II había eximido personalmente a los descalzos de su mandato, ya que los conocía bien desde que los envió en misión al Congo en 1582.  &lt;br /&gt;
El legado misionero carmelita en México&lt;br /&gt;
Recién llegados, los carmelitas fundaron una misión y un centro de enseñanza en Atzacualco, en las cercanías de la Ciudad de México, que más tarde pasó a conocerse como San Sebastián.   Vázquez de Espinoza comentó lo siguiente sobre el establecimiento carmelita: “Los frailes de Nuestra Señora del Monte Carmelo tenían dos monasterios en la Ciudad de México. El de San Sebastián, que contaba con más de 80 frailes, observaba fielmente su Regla en el lugar donde vivían. Hay muchos frailes santos conocidos por su gran ejemplo y virtud, y son muy apreciados y respetados en toda la ciudad”. &lt;br /&gt;
Esto les llevó a dar un paso adelante y expandirse más allá de los límites de la Ciudad de México. Tras obtener el permiso de Felipe II, los carmelitas solicitaron al virrey la autorización para emprender la misión, que recibieron en la siguiente carta: &lt;br /&gt;
“Aquí, en la ciudad de México, el 24 de noviembre de 1601, Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tras haber examinado las licencias presentadas —que se conservan en los archivos del gobierno y que fueron otorgadas por Su Majestad a favor de los frailes carmelitas descalzos con el fin de que entraran a predicar el Santo Evangelio en Nuevo México y en otras tierras... Concedí la licencia a estos carmelitas en su nombre para que puedan enviar a California tantos frailes como consideren necesario. Y recomiendo que, mientras tanto, se encarguen de proporcionar algunos [franciscanos] para que embarquen en los barcos y sean enviados a explorar los puertos de los mares del Sur y las costas de California. Así lo ordeno y firmo”. &lt;br /&gt;
Como señala Jessica Ramírez Méndez, en efecto, la intención de los carmelitas era fundar cinco conventos para poder constituirse como provincia, a la que llamaron San Alberto de Indias. Fue así que entre 1585 y 1593, fundaron conventos en la ciudad de México, Puebla, Atlixco, Valladolid y Guadalajara. “A partir de este logro se  concentraron en desarrollar su actividad misionera (1594-1605), de tal  forma que, además de Valladolid y Guadalajara, fundaron el convento  de Celaya perfilándose hacia la frontera chichimeca. Asimismo, esos  años fueron en los que se embarcaron a las Californias e intentaron ir de misión a Nuevo México y Filipinas”. &lt;br /&gt;
Sin embargo, abandonaron su misión inicial en las fronteras debido a diversas razones. Una de ellas fue la tensión interna entre el activismo misional y su vocación eremítica: hay que recordar que los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila, y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y del espíritu de la regla carmelita ¿Debían ser estrictamente contemplativos como las monjas carmelitas descalzas? ¿Debían ser activos, o ambos?&lt;br /&gt;
Aunque mientras estas disputas continuaban en el gobierno central de la Orden, hubo muchos frailes carmelitas que ya interpretaban el carisma de sus reformadores a la luz de la regla, como fray Antonio de la Ascensión, quien fue el primer misionero del que se tiene constancia oficial que se acercó y evangelizó a los nativos americanos de la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: elaboró mapas, cartas y diarios en los que plasmaba su entusiasmo y su esperanza de que se llevara a cabo una rápida evangelización de California, y de que se confiara a la Orden de los Carmelitas Descalzos su cuidado espiritual. &lt;br /&gt;
Por otro lado, las dificultades logísticas y la falta de apoyo para sostenerse en zonas remotas, tampoco abonaron a la misión. Así, aunque llegaron con el mandato de evangelizar en regiones como Nuevo México y California, para 1614 ya habían regresado al centro del virreinato para enfocarse hacia una evangelización en las ciudades.&lt;br /&gt;
No obstante que la labor de los carmelitas descalzos en la Nueva España estaba centrada en el orden religioso –introdujeron una espiritualidad centrada en la contemplación, el silencio y la oración interior, influyendo en la vida devocional tanto de criollos como de indígenas–, su legado se manifestó también en los ámbitos cultural, educativo y artístico. &lt;br /&gt;
Establecieron importantes conventos y colegios en ciudades clave de la Nueva España, muchos de los cuales hoy son patrimonio histórico, y que en su momento no solo eran centros religiosos, sino también culturales y educativos. Aunque no eran una orden enfocada principalmente en la enseñanza como los jesuitas, los carmelitas descalzos contribuyeron al desarrollo intelectual mediante la producción de textos místicos y teológicos, tuvieron influencia en la literatura espiritual novohispana, y en la formación de élites religiosas. También propiciaron el desarrollo del arte sacro, dentro del cual destacó –evidentemente–su impulso a la devoción de Nuestra Señora del Carmen en el Nuevo Mundo. &lt;br /&gt;
Si bien su labor misionera no fue la que en un inicio imaginó santa Teresa –la de una evangelización masiva entre los naturales de las tierras recién descubiertas– su relevante tarea fue la de consolidar la espiritualidad cristiana mediante un apostolado urbano. En conjunto, los carmelitas descalzos dejaron un legado duradero en la espiritualidad, el arte y la cultura de la Nueva España, destacando por su enfoque contemplativo y su influencia en la religiosidad profunda del virreinato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agustín de la Madre de Dios. “Tesoro escondido en el Monte Carmelo mexicano: mina rica de ejemplos y virtudes en la historia de los carmelitas descalzos de la Provincia de la Nueva España”. Eduardo B. Macías, ed. México D.F.: UNAM, 1986.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Álvarez, Tomás. Estudios Teresianos. 3 vols. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2000.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 “Desde el Monte Carmelo” e “Historia del Carmelo Descalzo”. Curia General del Carmelo Teresiano. https://www.carmelitaniscalzi.com/es/quienes-somos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efrén de la Madre de Dios y Steggink, Otger. “Santa Teresa de Jesús: obras completas”, 9th ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ferroni Palacios, José Luis. “Antonio de la Ascensión y su plan misionero”. 2002.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Florencio del Niño Jesús, “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”. Pamplona: Bengaray, 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Garrido, José Miguel. “La Misión en las cartas de Santa Teresa”. Revista de Espiritualidad, 61, 2002: 255-321.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Kavanaugh, Kieran. “The collected letters of St. Teresa of Avila”. Vol. 1. Washington, D.C.: ICS, 2001.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS / SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* C */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
{{Índice}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== A ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ABAD Y QUEIPO, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ABSOLUTISMO DE ESTADO E IGLESIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ABSOLUTISMO DE ESTADO; El Regalismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ABSOLUTISMO DE ESTADO; Las Iglesias de Estado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACADEMIA COLOMBIANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACADEMIA DE SAN CARLOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE MEXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACADEMIA PERUANA DE HISTORIA ECLESIASTICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACAMAPICHTLI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACCIÓN  SOCIAL DE LA IGLESIA LATINOAMERICANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACERBA ANIMI; Sobre la persecución en México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACOLMAN; Convento de San Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC.  El Kairós de María en el Nuevo Mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACOSTA ZURITA, Darío]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACTOPAN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ACUÑA Y MANRIQUE, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ADAME ROSALES, San Román]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ADORATRICES PERPETUAS; de Santa María de Guadalupe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ADVOCACIONES MARIANAS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ADVOCACIONES Y DEVOCIÓN MARIANA EN PANAMÁ ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AFROPANAMEÑOS EN LA CONFORMACIÓN DE LA IDENTIDAD PANAMEÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁGREDA, María de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUASCALIENTES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUIAR Y SEIJAS, Francisco de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUILAR ALEMÁN, San Rodrigo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUIRRE MOCTEZUMA, Rafael]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS EN LA CULTURA UNIVERSITARIA HISPANOAMERICANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS EN LA EVANGELIZACIÓN DE BOLIVIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS EN LA EVANGELIZACIÓN DEL PERÚ; Características generales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AGUSTINOS EN LA EVANGELIZACIÓN DEL PERÚ; Doctrinas en el siglo XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALAMÁN Y ESCALADA, Lucas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALARCÓN Y SÁNCHEZ DE LA BARQUERA, Próspero María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁLBUM DE LA CORONACIÓN de la Santísima Virgen de Guadalupe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALCALDE Y BARRIGA, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALDAY Y ASPEE, De Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALEGRE, Francisco Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALEJANDRO VI. Pontificado (1492-1503)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ALFARO, Luis Felipe Neri de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALMA CRISTIANA DE AMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ALMANZA RIAÑO, Miguel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[ALVARADO, Tezozómoc Fernando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁLVAREZ CABRAL; chegada ao Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁLVAREZ HERRERA, Bernardino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁLVAREZ MENDOZA, San Julio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ALZATE Y RAMÍREZ, JOSÉ ANTONIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMAZONIA; Sínodo de los Obispos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMÉRICA;  nacimiento y personalidad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMÉRICA LATINA; Continente de mártires I]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMÉRICA LATINA; Continente de mártires II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMÉRICA LATINA: El Término]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMERICA PONTIFICIA; Documentos del Archivo Secreto Vaticano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AMIESIC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ANÁHUAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ANAHUAC PRECORTESIANO; Agricultura, Comercio e Industria]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ANALES ANTIGUOS de México y sus contornos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[APARECIDA. Cristología de la vida (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA. Cristología de la vida (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA: Cristología de la vida (III)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA. Cristología de la vida (IV)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARECIDA; El sacerdote y la cultura emergente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[APARICIO, Sebastián de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARABESCO; estilo artístico]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARACENA BAIGORRI, Domingo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARAGONE, Juan Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARANEDA BRAVO, Fidel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARBELÁEZ GÓMEZ, Juan Vicente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVO ARZOBISPAL DEL CUZCO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVO DEL CABILDO METROPOLITANO DE LIMA; Documentos interesantes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVO DEL CABILDO METROPOLITANO DE LIMA; Historia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVOS ECLESIÁSTICOS DEL PERÚ; Los problemas de su conservación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS ECLESIASTICAS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÁRCIGA Y RUIZ DE CHÁVEZ, José Ignacio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARENAS Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARGENTINA; ambiente histórico-cultural a inicios del siglo XX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARGENTINA; consecuencias de la expulsión de los jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARGENTINA; La Iglesia y el movimiento de independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARGENTINA; La Revolución y la continuidad religiosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARIAS DE UGARTE, Hernando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARRANGOIZ Y BERZÁBAL, Francisco de Paula]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARREGLOS DE 1929]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ARTIGAS JOSÉ. Recuperación de las raíces católicas de Uruguay]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARTIGAS, José Gervasio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARQUIDIÓCESIS DE MONTEVIDEO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ARQUITECTURA RELIGIOSA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ASOCIACIÓN CATÓLICA DE LA JUVENTUD MEXICANA (ACJM)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ASOCIACIÓN URUGUAYA DE EDUCACIÓN CATÓLICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ATENEO LITERARIO DE CÓRDOBA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AUDIENCIAS REALES EN EL NUEVO MUNDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AVENDAÑO DIEGO DE; Biografía]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[AYORA, Fray Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AZNAR Barbachano, Tomás]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AZTECAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[AZTECAS. EL Emperador y el Sol.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== B ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BAHIA; Constituições primieras do arcebispado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BALBUENA, Bernardo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[BARDECI DE AGUINACO, Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARRIOS, Juan de los]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARROCO. Caracterización de la Cultura Iberoamericana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARROCO INDIANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARROCO. Núcleo del ethos cultural iberoamericano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARTOLACHE y DIAZ POSADA, José Ignacio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARZANA ALONSO; Apóstol de Sudamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARZANA ALONSO; Dones lingüísticos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARZANA ALONSO; En camino a los altares]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BASALENQUE, Fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BASASIO fray Arnaldo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[BETLEMITAS; orden religiosa]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BETTENDORFF; Início da Missão no Maranhão]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[BIBLIA Y EVANGELIZACIÓN; Presencia en el Virreinato del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BIBLIA Y EVANGELIZACIÓN; Primeras referencias en América]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BIBLIOTECAS ECLESIÁSTICAS EN URUGUAY ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[BOCAS DEL TORO; Prelatura]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BOGOTÁ, Arquidiócesis de]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BOLIVIA; La evangelización de Charcas]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[BOTURINI BENADUCCI, Lorenzo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Contexto do descobrimento e início da colonização]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Educação, Arte e Literatura na colônia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Pastorais coletivas na Primeira República]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Protestantismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL: Quebra quilos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Referencias étnicas, geográficas e históricas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; reforma eclesial ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; ressonâncias históricas e desafios atuais]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Romanização]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Sociedade e cultura coloniais]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRASIL; Secularização do estado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BRAVO UGARTE, José S.J.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[BULA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BULAS ALEJANDRINAS Y LOS REYES CATÓLICOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BULA INTER CETERA; Texto latino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BULAS ALEJANDRINAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BULAS Y BREVES; Siglos XV y XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BURGOA, Fray Francisco de. (Oaxaca, 1604? - Zaachila, 1681) Sacerdote de la Orden de Predicadores; Historiador]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BURRUS, Ernest Joseph]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BUSTAMANTE, fray Francisco de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== C ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABARCAS GONZÁLEZ Y ARGÜELLES,  Juan José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABILDO ECLESIÁSTICO DE MÉXICO; sus actas capitulares]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABILDOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABRERA, Miguel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CACES DE BROWN, Isabel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAGLIERO, Giovanni]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALANCHA, FRAY ANTONIO DE LA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALDERÓN, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALDERÓN DE LA BARCA, Erskine Frances, Marquesa de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALENDARIO AZTECA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALENDARIOS AZTECAS; Datación de hechos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIFORNIA; Misiones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIFORNIA; Plan misionero de Fray Antonio de la Ascensión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIXTO DE SAN JOSE, Tupac Inga Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALLES, Plutarco Elías]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALMECAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALOCA CORTÉS, San Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALPAN, Convento de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMACHO MARÍA DE LA LUZ. La Mártir de Coyoacán]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMETÁ (Pará); Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMPECHE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMPINA GRANDE (Paraíba) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CANECA, (Frei Joaquim do Amor Divino Rabelo)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CANUDOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAÑAS Y CALVO, Blas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPITANIAS HEREDITÁRIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Impugnadores de la Trata]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Labor misional en las Villas de españoles]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; La devoción a la Divina Pastora]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Realizaciones en las zonas de misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Su aportación artística, científica y cultural]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Su apostolado asistencial]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÁRDENAS,  Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARDENAL DE CISNEROS (Francisco Jiménez de Cisneros)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARIDAD EN LA CRISTIANDAD INDIANA ]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARIDAD Y ASISTENCIA EN CHILE]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARLOS V; Leyes y Ordenanzas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARMELITAS DESCALZOS EN NUEVA ESPAÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARO RODRÍGUEZ, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARRASCO y SAAVEDRA, Bernardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARRILLO CÁRDENAS, SILVIANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTA PASTORAL CONTRA LA FE RACIONALISTA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTAS DE RELACIÓN. Hernán Cortés a Carlos V]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTOGRAFÍA. América en los primeros mapas europeos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTILLAS  ALFABETIZADORAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARVAJAL, Fray Agustín de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASA DE CONTRATACIÓN DE SEVILLA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASAL, Julio J.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASAL MUÑOZ, Marynés]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASANOVA CASANOVA, Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASANUEVA OPAZO, Carlos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASCAVEL; (Paraná) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASTELLANOS Y CASTELLANOS, Leonardo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CASO, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CATALÁ Y GUASCH, FRAY MAGÍN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CATECISMO LIMENSE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CATECISMOS en México]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CATECISMOS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CATEDRAL DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CATEQUESIS EN EL SIGLO XVI (I)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CATEQUESIS EN EL SIGLO XVI (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CATOLICISMO SOCIAL EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CATOLICISMO SOCIAL LATINOAMERICANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CATOLICISMO SOCIAL EN MÉXICO. Entre aniquilamiento y resurrección]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CATOLICISMO EN LA HISTORIA DE LATINOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CATOLICISMO y cultura en el nuevo mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CATOLICISMO LIBERAL en Chile]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAXIAS DO SUL; (Rio Grande do Sul) – Diocese]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CEARÁ; Sua história eclesiástica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CELAM. Conferencias generales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CENICEROS Y VILLARREAL RAFAEL]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CENTROAMÉRICA; Iglesia y Estados liberales]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CENTROAMÉRICA; Iglesia y Sociedad]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CHILE: Archivos eclesiásticos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CHILE; Diócesis creadas en el siglo XX]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CHILE; Diócesis creadas en el siglo XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE; fiestas religiosas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE; Financiamiento de la iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE. Historiografía eclesiástica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE; Interpretaciones religiosas del proceso de Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE; la acción católica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE: la Iglesia ante el proceso de independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE; Órdenes y Congregaciones Religiosas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE; Orígenes y desarrollo del laicismo y de la masonería.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE; Recepción de las encíclicas sociales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE, RELACIONES IGLESIA ESTADO. Chile independiente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE, RELACIONES IGLESIA-ESTADO; El precedente indiano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE, RELACIONES IGLESIA-ESTADO. El Real Patronato]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE, RELACIONES IGLESIA-ESTADO. Relaciones con la Santa Sede]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHILE, RELACIONES IGLESIA-ESTADO. Tensiones en el siglo XIX]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CHILE. Regiones misioneras siglos XVI, XVII y XVIII]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CHILE: Sínodos diocesanos y concilios provinciales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHINA POBLANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHITRÉ, Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHOLULA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CHOLULA; Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN LA HISTORIA DE AMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CIENFUEGOS ARTEAGA, José Ignacio.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CIEZA DE LEON, Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CIHUACÓATL; Deidad femenina de la mitología azteca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÍRCULOS CATÓLICOS DE OBREROS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CISNEROS, Diego]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CIUDAD RODRIGO, Fray Antonio de]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CLAVIJERO, Francisco Javier]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CLÉRIGOS E INDEPENDENCIA DE URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CLERO INDÍGENA Y CLERO MESTIZO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CLERO SECULAR EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CLUB CATÓLICO DE MONTEVIDEO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[CÓDICE OSUNA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÓDICES precolombinos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÓDICE VATICANO B]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COELHO DE ALMEIDA Víctor]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COFRADIAS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
'''[[COFRADÍAS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COFRADÍAS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COFRADÍAS MARIANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLATINA; (Espírito Santo) - Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIOS APOSTÓLICOS de Propaganda Fide]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO DE SAN NICOLÁS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO PÍO DE VILLA COLÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIOS MAYORES DE LA UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO NUESTRA SEÑORA DEL HUERTO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO ORIENTAL DE HUMANIDADES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO SEMINARIO – PADRES JESUITAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO  VIZCAÍNAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Bolívar frente a la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Clérigos patriotas y clérigos realistas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; División del clero en el proceso de Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Participación del clero en la Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica, el mito de Bochica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica. El totemismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica en las crónicas españolas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLÓN, Cristóbal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLON CRISTOBAL; cartas sobre el descubrimiento]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLON, Fernando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOQUIOS DE LOS DOCE APÓSTOLES DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Arribo y expansión en las Indias Occidentales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Efectos de su expulsión de la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Elementos auxiliares de evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Métodos misionales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESUS: Proceso histórico de su supresión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESUS. Supresión en España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS. Supresión en Hispanoamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS. Supresión y restauración pontificia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPLEJO Tupí-Guaraní]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCEPCIÓN, Diócesis de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO DE TRENTO: SU APLICACIÓN EN EL VIRREINATO DEL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS LIMENSES; Su atención a la población nativa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO LIMENSE III: Doctrina sobre la Iglesia en sus documentos pastorales ]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO MEXICANO TERCERO; Intervención  jesuítica]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO PLENARIO LATINOAMERICANO; Documentos]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO PLENARIO LATINOAMERICANO DE 1899]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO PROVINCIAL MEXICANO PRIMERO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS PROVINCIALES EN EL SIGLO XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS PROVINCIALES  MEXICANOS PREPARATORIOS AL PLENARIO LATINOAMERICANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO TERCERO DE LIMA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS Y SÍNODOS LATINOAMERICANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCHA, Andrés de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCHA SUBERCASEAUX, JUAN ENRIQUE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONDICIÓN JURÍDICA, SOCIAL Y ECONÓMICA DE LOS INDIOS ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFESIÓN; Lenguas indígenas y pastoral del Sacramento]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFESIÓN; impacto de los ritos prehispánicos en la pastoral cristiana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFESIÓN; Rituales prehispánicos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFISCACIÓN DE BIENES ECLESIÁSTICOS. La piqueta liberal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONGREGACIONES RELIGIOSAS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONGRESOS ANFICTIÓNICOS. Panamá y Nueva Orleans]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONGRESOS CATÓLICOS URUGUAYOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONGREGACIONES FEMENINAS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA DE AMÉRICA; Vitoria y la Escuela de Salamanca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA DE MÉXICO ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA DE MEXICO: El drama del encuentro (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA DE MEXICO. El drama del encuentro (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA PACÍFICA (1); El Padre Córdoba y el Padre Las Casas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA PACÍFICA (2); Iniciación del Plan de Tierra Firme]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA PACÍFICA (3); Fundaciones evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CONQUISTA PACÍFICA (5); El hundimiento del Plan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y COLONIZACIÓN; Debates jurídicos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y COLONIZACIÓN: La acción de Vasco de Quiroga]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y COLONIZACIÓN; Situación de los indígenas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN; Directrices y acciones de la Corona Española]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN: El encuentro de los dos mundos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN: El problema jurídico y misional]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN; La experiencia cristiana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN; La conciencia cristiana de la Corona]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO (CELAM)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONSEJO REAL DE INDIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONSTITUCIÓN CRISTERA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONSTITUIÇÕES DO ARCEBISPADO DA BAHIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONTINENTE DE LA ESPERANZA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONTRIBUCIÓN CATÓLICA A LA  AGRICULTURA DE URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONTRIBUCIÓN  CATÓLICA A LAS CIENCIAS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÓRDOBA DE  LA NUEVA ANDALUCÍA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÓRDOVA Y SALINAS, fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORONA ESPAÑOLA Y POBLACIÓN INDÍGENA; Legislación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORONA ESPAÑOLA Y POBLACION INDIGENA; Organismos y convivencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORONA ESPAÑOLA: Su papel en la evangelización y en los derechos del indio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORREA MAGALLANES, San Mateo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORTÉS, Hernán]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORTÉS HERNÁN; Cartas de relación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[CRISTIADA; Intervención de los Estados Unidos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CRISTIANDAD INDIANA; Origen, desarrollo y ocaso]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CRISTO REY; La fiesta de los laicos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CRÓNICA EN EL ISTMO PANAMEÑO]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CRÓNICAS ANÓNIMAS DE INDIAS]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CRONISTAS ANTIGUOS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CRONISTAS DE INDIAS Y LA RELIGIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRONISTAS DE LA EVANGELIZACIÓN EN MEXICO (1519-1530)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CRONISTAS EN INDIAS]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[CRUZ ALVARADO, San Atilano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUAUHTÉMOC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUAUTITLÁN; Convento franciscano y Juan Diego Cuahutlatoatzin]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; erección de templos a la Virgen de la Caridad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; la Virgen de la Caridad y la formación de la Nación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; la Iglesia y la Virgen en el Congreso Católico Nacional de 1959]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; ¿un fósil prehistórico?]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUEVAS, Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA DE LA INTEROCEANIDAD DE PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA EMERGENTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA HISPANOAMERICANA. Origen, desarrollo y características]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA MESTIZA DE SAN JUAN DE PENONOMÉ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS ABORÍGENES DEL URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS CANALERAS DE PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS INDÍGENAS DE AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA LATINOAMERICANA; origen, evolución e identidad ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS: El Tawantisuyo incaico (1438-1533)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Los Pueblos del Delta del Orinoco ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS REGIONALES DE URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA Y SOCIEDAD EN HISPANOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS; América Central y Nor Andina]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Los pueblos del Caribe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS; Los pueblos en Norteamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Panorama general]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUZCO; Colegio de San Bernardo Abad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== D ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DARIÉN, Misiones Jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DAS CHAGAS LIMA Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[D'ANANIA, Giovanni Lorenzo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEBATE DE VALLADOLID; Sepúlveda y Las Casas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE ALLOZA, JUAN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY: Empresas inglesas en Norteamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY, Theodor]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY THEODOR; Obras en la Biblioteca Apostólica Vaticana (BAV)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE CASTRO BARROS, Pedro Ignacio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEL BUSTO DUTHURBURU JOSÉ ANTONIO. Historiador de la Peruanidad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LA CRUZ, SOR JUANA INÉS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LA CUEVA PONCE DE LEÓN, Alonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LA SANTA Y ORTEGA, Remigio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LANDA Fray Diego]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LEÓN, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DELGADO JOSÉ MATÍAS. La cuestión del obispado salvadoreño]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DELGADO JOSÉ MATÍAS. Las independencias de Centro América]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LOS RIOS Y ARMENGOL Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LUNA VICTORIA y CASTRO, Francisco Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE ROSALES, Diego]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE VEGA, Feliciano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE VEGA, Feliciano; Su obra episcopal y literaria]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA; misiones en Panamá]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA Y DIGNIDAD DEL INDÍGENA EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHO CANÓNICO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHO DE ASILO EN LAS IGLESIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHO INDIANO; La búsqueda de la justicia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHOS DE LOS INDIOS; la controversia Sepúlveda-Las Casas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHOS HUMANOS; Documentos de Francisco José de Jaca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHOS HUMANOS Y LIBERTAD DE LOS INDIOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA; su repercusión en Europa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO DEL NUEVO MUNDO: Mentalidades culturales en el Mundo Europeo en la vigilia de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO, HALLAZGO Y ENCUENTRO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA. Los debates preparatorios (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA. Los debates preparatorios (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA. Los debates preparatorios (III)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Conciencia de Isabel la Católica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; El ocaso de Cristóbal Colón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Su sentido en las Bulas Alejandrinas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Preparación de la Expedición descubridora]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Primeros frutos evangélicos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Isabel ante la esclavitud de los indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA; Altares y capillas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA; cofradías y advocaciones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA; En Indios y Frailes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA. Influencia de Lepanto]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA; Su importancia en el arte]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN MARIANA EN PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[DEZA, Diego de]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[DIARIO LITERARIO DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DÍAZ BARRETO, Pascual]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DÍAZ MORI, Porfirio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DÍAZ NUÑEZ JUAN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIEZMOS DE LOS INDIOS; directrices de la Junta eclesiástica de 1546]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIGNIDAD HUMANA. La encíclica «Lacrimabili statu Indorum»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIGNIFICACIÓN DE LA MUJER]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIÓCESIS; Solicitudes de Creación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOCTRINAS FRANCISCANAS EN EL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOCTRINAS; su publicación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOCUMENTOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Fundación de la Provincia peruana de San Juan Bautista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Las misiones  de Puerto Maldonado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Misión de Fray Vicente Valverde en Cajamarca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Papel pacificador en el siglo XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Su impulso misionero en el Perú del siglo XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS  en el « Novus Orbis »]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS en la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DONDERS Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DONOSO VIVANCO, Justo Pastor]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DUARTE CANCINO, Isaías]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DURÁN Y MARTEL, Fray José Higinio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DU ROUSIER, Ana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== E ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR; Ardor patriótico del clero]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: El clero en el proceso de independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: Factores fundantes de la Nación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: Iglesia, historia y cultura.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN DE LA MUJER EN NUEVA ESPAÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA. Época contemporánea]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN MÉXICO. Trinchera de la confrontación Iglesia-Estado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EGUIARA Y EGUREN, Juan José de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EJIDO. Defensa y manipulación de las comunidades indígenas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL BIEN PÚBLICO; Periódico uruguayo ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ELÍZAGA PRADO, José Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[EL SALVADOR: CONCORDATO CON LA SANTA SEDE]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR EN EL SIGLO XX (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR EN EL SIGLO XX. (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR. Fe y política en el arzobispado de Oscar Arnulfo Romero (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR. Fe y política en el arzobispado de Oscar Arnulfo Romero (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR; La Iglesia y la Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR; Raíces prehispánicas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCINAS, Diego De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDA; Origen y características]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; El dramático caso del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; En la Real Audiencia de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; Su tratamiento en la Junta eclesiástica de 1546 ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EPISCOPOLOGIO MEXICANO; 1831-1931]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ERMITA DEL TEPEYAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ERRÁZURIZ VALDIVIESO, Crescente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCALANTE y ESCALANTE, Alonso M]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVITUD; La Iglesia ante la población negra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVITUD NEGRA EN AMERICA; Gradualidades jurídicas y prácticas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN LAS HACIENDAS JESUÍTICAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN PERÚ; Condición jurídica y social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN PERÚ;  Moderación de castigos y trabajos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCRITURA Y EVANGELIZACIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCUDERO ESCUDERO, Alfonso María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESPAÑA; la sociedad española  en la época de los descubrimientos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESPIRITUALIDAD GUADALUPANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESQUEDA RAMÍREZ, San Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESTÂNCIA; (Sergipe) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EUCARISTÍA; distribución a los indios]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EUSE HOYOS, Mariano de Jesús]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIO EN MÉXICO; Primeros pasos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN. El papel de la Corona española]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN. Las Cátedras de Lengua]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y POLÍTICA DE POBLAMIENTO I]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y POLÍTICA DE POBLAMIENTO II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN: aportes de los Agustinos en Filipinas y Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN: aportes de los Agustinos en  Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; contribución del poder temporal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; colaboración de  «otras» órdenes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y ENCOMIENDAS EN PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN E IDENTIDAD DE AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; El escándalo del antitestimonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; El libro y la imprenta en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN: Experiencias  laicales]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[EVANGELIZACIÓN; gentes, tierras y caminos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; interpretaciones]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[EVANGELIZACIÓN; La transfiguración del mundo prehispánico]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN. Los clérigos indignos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; Los movimientos misioneros]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; su impacto en un nuevo mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACION; Sus rutas americanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; participación de las mujeres]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; participación del clero secular]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; Promoción socio-cultural]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; proyecto de una sociedad integrada]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; Cifras y datos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; contribución de los jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; los primeros evangelizadores y sus métodos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE IBEROAMÉRICA; contexto inicial]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN EN IBEROAMÉRICA: Documentación en la BAV y ASV]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN FUNDANTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y CARIDAD EN AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN Y EDUCACIÓN; Colegios y Universidades]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZADORES; La misionera «Christianitas» hispana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZADORES; La Nueva España misionera]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZADORES; Los misioneros del Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACÁO;  dos afro-americanos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPANSIÓN MISIONAL. Rutas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPLORACIONES AUSTRALES DESDE HISPANOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS; Análisis del Edicto de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS; Su condición jurídica y social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS; El Edicto de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS; La Reina Isabel y la Reconquista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EYZAGUIRRE PORTALES, José Ignacio Víctor]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== F ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FACULTAD DE TEOLOGÍA «MONS. MARIANO SOLER»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FEIJÓ, Diogo Antônio]]'''&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Domingo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Josefa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Rosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNANDEZ DE OVIEDO  Y  VALDES, Gonzalo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ DE PIEDRAHITA, Lucas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNANDEZ DE SANTA CRUZ Y SAHAGÚN, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ DE URIBE Y CASAREJOS, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERRI, Alfonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERROCARRIL TRANSÍSTMICO DE  PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILHAS DA CARIDADE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. Inicio de su incorporación a la Corona española]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. LABOR DE BENEFICENCIA DE LA IGLESIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. Labor educativa de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. La Nao de la China y el regreso imposible]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS; Metodología misionológica-pastoral]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS: Órdenes religiosas y Clero secular]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS: Organización de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS: Proceso histórico de su evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS.  Su colonización desde Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA Náhuatl]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA Y CATOLICISMO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLOR Y CANTO DEL NACIMIENTO DEL NUEVO MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES, Ana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES GARCÍA, San Margarito]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES y TRONCOSO, Francisco de Asís]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES VARELA, San José Isabel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORIANÓPOLIS; (Santa Catarina)  Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FONTE  José De.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRACASTORO, Girolamo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRAGUEIRO ALFREDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS DEL PERU; Defensores de los nativos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS en Chile]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS  en el Nuevo Mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; estructura y acción evangelizadora]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS NOTABLES EN PERÚ; Siglos XVI y XVII]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Orígenes de la Provincia de los Doce Apóstoles ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Sus archivos en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Sus Bibliotecas en el Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRESNO LARRAÍN, Juan Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FUEROS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FUNDACIÓN DE AMÉRICA ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== G ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GACETA OFICIAL del Arzobispado de México 1897-2011]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GALVÁN BERMÚDEZ, San David]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GANTE, Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÉS, Fray Julián]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA ACOSTA, Andrés]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA DE LA HUERTA, Tadea]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA DE PALACIO, Diego]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA ICAZBALCETA, Joaquín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA Pantaleón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA ZAVALA María de Guadalupe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCIDUEÑAS ARGÜELLO, Salvador]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARIBAY Y KINTANA, Ángel María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GASTRONOMÍA VIRREINAL POBLANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GAY CASTAÑEDA, José Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GENTES, TIERRAS Y CAMINOS DE LA EVANGELIZACIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GERALDINI, Alessandro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GERSON, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GILLOW Y ZAVALZA, Eulogio Gregorio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GIUSTINIANI, Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GLAREANUS, Henricus]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GOIÂNIA; (Goiás) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GOLFO DE MÉXICO. Exploración de sus costas (1513-1535)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GÓMEZ DE PORTUGAL Y SOLÍS, Juan Cayetano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GOMEZ FARÍAS VALENTÍN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GÓMEZ LOZA, Miguel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONÇALVES DE OLIVEIRA, Vital Maria]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONZAGA, Francesco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[GONZÁLEZ DE MARMOLEJO, Rodrigo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONZALEZ DE SANTA CRUZ, SAN ROQUE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[GOVERNADOR VALADARES; (Minas Gerais) – Diocese]]'''	 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GRANADO CAPRILES,  Francisco Maria del]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GREGORIO XVI; La revitalización misionera]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GREGORIO XVI; política ante los cambios de autoridades]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[HISTORIOGRAFÍA ECLESIÁSTICA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ICONOGRAFÍA MARIANA EN LA INDEPENDENCIA MEXICANA (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[IDEOLOGÍAS  EN EL  MÉXICO PORFIRISTA Y REVOLUCIONARIO]]''' &lt;br /&gt;
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'''[[IDOLATRÍA; Problemática, reaparición y extirpación]]''' &lt;br /&gt;
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'''[[IGLESIA ANTIGUA de los indios en el Tepeyac.]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[IGLESIA EN AMÉRICA (SIGLOS XVI-XX)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[IGLESIA EN AMÉRICA; Primeras Diócesis y Obispos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[IGLESIA MEXICANA EN EL SIGLO XIX]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[IGLESIA Y LIBERARISMO EN LATINOAMERICA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[INDEPENDENCIAS DE LOS PAISES LATINOAMERICANOS; una lectura de conjunto I]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[INDEPENDENCIAS DE LOS PAISES LATINOAMERICANOS; una lectura de conjunto II]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[INDEPENDENCIA DE MÉXICO; Gestación y desarrollo (I)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[INDEPENDENCIA DE PANAMÁ EN 1821]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
=== J ===&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[JESUITAS NO BRASIL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN. Espiritualidad de un laico]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[JUDÍOS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[JUNDIAÍ; (São Paulo) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JULIO II Y EL NUEVO MUNDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNGUITO, Francisco Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNTA APOSTÓLICA DE 1524; Catequesis y sacramentos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNTA APOSTÓLICA DE 1526]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNTA ECLESIÁSTICA MEXICANA DE 1546]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JURISDICCIONES ECLESIASTICAS DEL PERU]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== K ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[KAINGANG; a missão do padre Chagas Lima]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
=== L ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[LEDESMA, Bartolomé de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEGISLACIONES ECLESIÁSTICAS EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LENGUAS, Luis Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LENGUAS ORIGINARIAS, EVANGELIZACIÓN E IDENTIDAD]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LEYENDA NEGRA; La obra de Julián Juderías]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA: Colegio de San Ildefonso]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA; Colegio de San Martin]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA: COLEGIO DE SAN PABLO]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA: COLEGIO DE SANTO TOMAS]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA. El conflicto de la doctrina del Cercado (1590-1592)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA: REAL CONVICTORIO DE SAN CARLOS.  (I)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA: REAL CONVICTORIO DE SAN CARLOS.  (II)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMA: Real convictorio de San Carlos. (III)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[LIMPIEZA DE SANGRE Y NOBLEZA DE LOS INDIOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIRA PÉREZ, Osvaldo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIRIO  DE PUEBLA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LISSÓN CHAVES Emilio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA BRASILEÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA DEL BARROCO EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA EN LAS IGLESIAS NOVOHISPANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA PANAMEÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIZANA Y BEAUMONT Francisco. Su protagonismo en la Independencia de la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIZANA Y BEAUMONT Francisco Javier ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIZÁRRAGA, Reginaldo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOAYZA, Jerónimo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOAYZA, Rodrigo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOBO GUERRERO, Bartolomé]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE GÓMARA, Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE HERRERA, Fray Alonso  ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE SANTA ANNA, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE SOLÍS, Luis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ, Gregorio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE MEDINA Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOS ANDES, Santa Teresa de Jesús de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LUMNIUS, Ioannes Fredericus]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== M ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAÇONARIA E IGREJA NO BRASIL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAGALLANES JARA, San Cristóbal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAGAÑA SERVÍN, Luis ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAJOR JOHN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAÍZTEGUI Y BESOITAITURRIA, Juan José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MALDONADO MELÉNDEZ,  San Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MALINCHE; Tenépatl (Doña Marina)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MANRÍQUEZ Y ZÁRATE, José de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAPAS DEL NUEVO MUNDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAPUCHES EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARCHETTI JOSÉ (I). Sua vida no contexto do Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARCHETTI JOSÉ. (II) contribuições para o pobre, o órfão, a viuva]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARGIL DE JESÚS, Fray Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARTÍN, Juana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIR DE ANGLERÍA, Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES COLOMBIANOS DE LA ORDEN HOSPITALARIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DE SAHUAYO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DE SAN JOAQUÍN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Contexto geográfico y social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Fuentes y bibliografía]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Primeras acciones evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Testimonios del martirio formal y material]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES MEXICANOS DE LA FE CATÓLICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES MEXICANOS EN JAPÓN (1597, 1627 Y 1632)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARTIRIO Cristiano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARTIROLOGIO MEXICANO ( 1914- 1940)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MASONERÍA EN MÉXICO; Antecedentes europeos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MASONERÍA EN MÉXICO; LAS LOGIAS EN EL SIGLO XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MASONERÍA EN URUGUAY]]'''				          &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MATRIMONIO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYAS.  Evangelización de su mundo cultural. I]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYAS.  Evangelización de su mundo cultural. II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; Cambios en la Misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; Características de la Misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; La Memoria Histórica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; Situación en la etapa post-jesuítica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAXIMATO; Los presidentes del periodo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[McGRATH RENAULD, MARCOS GREGORIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDELLÍN; Arquidiócesis de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDELLÍN, Diego De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDINA, Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEERMAN Arnould OFM]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MELO D. ANTÔNIO JOAQUIM DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MELO; Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉNDEZ MONTOYA, San Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo. Crítica de las religiones mesoamericanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo. «Semillas del Verbo» en las religiones mesoamericanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDOZA, fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDOZA  Y PACHECO, Antonio de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENTALIDADES CULTURALES EN EUROPA; en la vigilia de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCATOR, Gerard]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN LA EVANGELIZACIÓN DEL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS; La defensa del hombre andino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS; Misiones en el Cuzco y en Lima]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS; Secularización de las doctrinas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCURIO VOLANTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESA DE CONSCIÊNCIA E ORDENS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZAJE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZAJE CULTURAL; Escritura pictográfica, jeroglífica y alfabética]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZAJE E IDENTIDAD DE AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZAJE Y SINCRETISMO. Diferencias y similitudes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZOS HISPANOAMERICANOS; Destinatarios del Evangelio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[METODOLOGÍA EVANGELIZADORA; Características y limitaciones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[METODOLOGÍA EVANGELIZADORA; Problemas y caminos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEXICANIDAD; Aporte cristiano-católico a su formación]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO: Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO: Camino del nacimiento de un estado laico (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (III)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (IV)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un Estado laico (V)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (VI)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (VII)]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (IX)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (X)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (XVIII)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un Estado laico (XX)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un Estado Laico. (XXI)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un Estado laico (XXII)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Constitución de 1917; artículos antirreligiosos.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[MOGROVEJO; Pastor de la Misericordia (II)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MONJAS, MUJERES y Conventos en el Nuevo Mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MONTEVIDEO; La Diócesis durante el gobierno de Mariano Soler]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MONTOYA UPEGUI, Santa Laura]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MONTÚFAR, Alonso de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MONUMENTA CARTOGRÁFICA VATICANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MORA Y DE LA MORA, San Miguel de la]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[MORELOS Y PAVÓN, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[MOVIMIENTOS CATÓLICOS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOVIMIENTOS ECLESIALES; Carismas y Misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOZÁRABE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUDÉJARES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUJER EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUJER en Uruguay]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUNGUÍA Y NÚÑEZ, Clemente de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[MUÑOZ, Juan Bautista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUÑOZ Y CAPURÓN Luis Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÜNSTER, Sebastian]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MURIEL Domingo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÚSICA en Chile]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÚSICA  PREHISPÁNICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== N ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NACIONALISMOS Y NACIONALIDADES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NAMUNCURÁ, Ceferino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NATAL; (Rio Grande do Norte) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NAVARRETE GUERRERO, Julia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NAVARRO ORIGEL LUIS;  el primer cristero]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NEOPATRONATOS; La misión chilena en Roma]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NEOPATRONATOS; La misión colombiana en Roma]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NEOPATRONATOS; La misión mexicana en Roma]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NERVO,  Amado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NEZAHUALCÓYOTL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICAN  MOTECPANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA; Concordato de 1861]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA. Expulsión de la Compañía de Jesús en 1881]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA; La Iglesia en la prueba]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA. Institucionalización de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NIEVES CASTILLO Fray Elías del Socorro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NIÑOS MÁRTIRES DE TLAXCALA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NIZA, Fray Marcos de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[REFORMA DE LA IGLESIA ESPAÑOLA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[REFORMAS DE CARLOS III PARA AMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[RELACIONES IGLESIA ESTADO EN MÉXICO. En el Segundo Imperio]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[ROSSELL Y ARELLANO Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROSS EDWARDS, Juana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUIZ DE ALARCÓN Y MENDOZA, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUIZ Y FLORES, Leopoldo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RULFO, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUSCELLI, Girolamo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUTA DE LAS ESPECIAS; Rivalidad entre España y Portugal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== S ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SACRIFICIOS HUMANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAHAGÚN, Bernardino de Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAS, Antonia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAS Y TORO, José Hipólito]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAMANCA EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALTO, Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALVADOR; (Bahía) - Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANDOVAL, Alonso de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ DE TAGLE VARELA, Francisco Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ DELGADILLO, San Jenaro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANCHEZ DEL RÍO, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ SANTOS Trinidad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN ALBERTO JOSÉ ANTONIO DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN BERNARDINO DE MONTEVIDEO; Convento y colegio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN FELIPE Y SANTIAGO DE MONTEVIDEO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN JUAN DE ULÚA.  Castillo-Fortaleza]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN LUIS POTOSÍ; Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN MARTÍN, FRAY TOMÁS DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN MIGUEL DE ALLENDE; Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ. Arquidiócesis (1562-1625)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ; Retrato moral y espiritual de Jiménez de Quesada]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ; Sentido de su fundación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA MARIA; (Rio Grande do Sul) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA MARIA DE GUADALUPE; La Primera Misionera]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTERÍA Y SINCRETISMO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTO TOMÁS, Fray Domingo De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTO TOMÁS FRAY DOMINGO DE: Cartas a Felipe II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTOS;  Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTOS LATINOAMERICANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTIAGO DE CHILE; Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIO NACIONAL DE LA GRUTA DE LOURDES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIO NACIONAL DE LA VIRGEN DEL VERDÚN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIO POPULAR DE SAN CONO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIO URUGUAYO-ARGENTINO EN TIERRA SANTA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS DE MÉXICO; Bajío]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS DE MÉXICO; Sureste]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS EN MÉXICO; Ciudad de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS EN MÉXICO; Occidente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS MARIANOS EN MÉXICO; Valle de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES. Argentina; Bolivia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES. Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES. Ecuador, El Salvador, Guatemala]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES; Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTUARIOS NACIONALES; Uruguay y Venezuela]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÃO PAULO; (São Paulo) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SARMIENTO DE HOJACASTRO, Martín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAUTER PELAGIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SECCO ILLA, Joaquín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SECULARIZACIÓN DE TOPONIMIOS Y CULTO A LA REVOLUCIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SECULARIZACIÓN; Proceso en Uruguay]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEGUNDO IMPÉRIO DO BRASIL; A QUESTÃO RELIGIOSA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEGUNDO IMPERIO MEXICANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO DE SAN CARLOS Y SAN MARCELO (Trujillo)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO CONCILIAR DE SANTO TORIBIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO CONCILIAR DE SAN CRISTOBAL (Huamanga)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIOS CONCILIARES HISPANOAMERICANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO MAYOR INTERDIOCESANO DE CRISTO REY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEMINARIO MAYOR SAN JOSE; Historia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SENO MEXICANO; Evangelización del Nuevo Santander]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEÑOR DE LOS MILAGROS; Devoción en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEÑORÍOS PREHISPÁNICOS. Los Altépetl mesoamericanos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SEPARACIÓN  DE LA IGLESIA Y EL ESTADO  EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERMON GUADALUPANO HISTÓRICO-APOLOGÉTICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERMONES GUADALUPANOS en la formación de la identidad mexicana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA FRAY JUNÍPERO; Historia de su causa de Canonización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA FRAY JUNÍPERO: Reivindicación de su memoria histórica (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA FRAY JUNÍPERO; Reivindicación de su memoria histórica (II)]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA FRAY JUNIPERO; Su perfil espiritual]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SERRA, Fray Junípero]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SETE POVOS DAS MISSÕES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SIERRA MÉNDEZ, Justo ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SIGÜENZA Y GÓNGORA, Carlos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SILVA CHÁVEZ, Fidel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SILVANO, Bernardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SIMÓN BOLÍVAR Y LA IGLESIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINALOA; Conquista y creación de la Provincia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINALOA; LAS MISIONES JESUITAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINALOA; Primeras acciones evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINCRETISMO AFRO-BRASILEIRO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SINCRETISMO Y EVANGELIZACIÓN EN NUEVA ESPAÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOCIEDAD MEXICANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOCIEDADES DE PENSAMIENTO. Los Guadalupes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOCIEDADES FILARMÓNICAS EN MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOLANO, San Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOLER, Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOTO, Domingo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SOTO, Fray Francisco de]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SPAGNOLI, Battista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SUÁREZ, Sor Úrsula ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SUBLIMIS DEUS; Bula y Breves de Paulo III]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== T ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Promotor de la independencia Novohispana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Su vida en México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Su vida en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TAMEMES; Leyes sobre su oficio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TAPIA,  Andrés de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TAPIA, Gonzalo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TARIJA; Centro Eclesial de Documentación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TARIJA; El Archivo Franciscano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TARIJA; El Convento Franciscano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TARIJA; Historiadores del Convento]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TELPOCHCALLI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TENOCHTITLAN; Capital del pueblo  Azteca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TENOCHTITLÁN. Mitos, leyendas y realidades]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGÍA CONCILIAR. Reformas en España y Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGIA CONCILIAR. Trento en América]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGÍA EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGÍA EN LATINOAMÉRICA. Perspectiva del Arzobispo Romero]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOLOGÍA Y DERECHO; La presencia española en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEOTIHUACÁN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEPEACA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEPEYAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEPIC. Vicisitudes pastorales, sociales y educativas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TERESA DE MIER Y NORIEGA, Servando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEJEDA Y GUZMÁN Luis De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEXAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEXCOCO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TEZCATLIPOCA;  Deidad azteca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[THEVET, Andre de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TILMA GUADALUPANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TLAXCALTECAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TOLTECAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TONÁNTZIN (Cihuacóatl o Centeótl) ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TORIBIO DE MOGROVEJO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TORQUEMADA, Fray Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TOTONACAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TOUSSAINT  Y  RITTER, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN ORAL EN MESOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN Y MODERNIDAD; El laboratorio y la biblioteca ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN Y MODERNIDAD; los Colegios Jesuitas del S. XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; O fenômeno em Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; Senzalas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; O fenômeno em nas terras Campestrenses]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; Transformações na Provincia de São Paulo ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRANSMISIÓN DE LA FE EN EL NUEVO MUNDO I]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRANSMISIÓN DE LA FE EN EL NUEVO MUNDO II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Comienzos y expansión]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Condenas de la Teología y de la razón]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Condenas de los Papas]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El alquiler como ruptura de la esclavitud]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El camino de su abolición]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El «Quilombo» de Los Palmares]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[TRATA DE ESCLAVOS; La conciencia cristiana]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Las Indias Occidentales Danesas]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Juicio de San Juan Pablo II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; La Compañía Holandesa de las Indias Occidentales]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[TRATA DE ESCLAVOS: La participación de España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS: Los intentos de justificación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Los países europeos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Los portugueses en África]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Responsabilidades jurídicas y espirituales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en Hispanoamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en los Estados Unidos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATADO DE ALCAZOVAS-TOLEDO ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[TRITSCHLER Y CÓRDOVA, Martín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[TULPETLAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== U ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UBERABA; (Minas gerais) – Arquidiocese ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UBIARCO ROBLES, San Tranquilino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ULTRAMONTANISMO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNEC]]'''	&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL URUGUAY]]'''	&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[UNIVERSIDAD DE MÉXICO REAL Y PONTIFICIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD DE SALAMANCA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD EN CRISIS Y EL POSITIVISMO EN ARGENTINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES HISPANOAMERICANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS; Archivos, Fuentes y Reseñas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UPPSALA; Mapa de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URBANISMO EN EL PERÚ VIRREINAL (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URBANISMO EN EL PERÚ VIRREINAL (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URIBE VELASCO, San David]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Decreto Ley de Educación Común]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; el Clero secular]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Episcopologio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Ley de supresión de la Enseñanza y Práctica Religiosa]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[URUGUAY; Fisonomía antropológica, cultural, religiosa, eclesial, y política]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Primera Biblioteca Pública]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Primeras corrientes evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Protestantismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Provincia eclesiástica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Rebeliones indígenas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Santoral]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Su génesis cultural y religiosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== V ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VAÏSSE, Emilio (Omer Emeth)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[VALENCIA, Fray Martín de]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALERIANO, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE Fray Vicente De. Evangelizador pionero del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE Fray Vicente De. Primer obispo del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE TÉLLEZ, Emeterio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VAN UFFELDRE DE SANTO TOMÁS, Fray Adrián]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Vida y Obra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Proceso de beatificación; Parte 1]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Proceso de beatificación; Parte 2]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA, José Pedro]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARGAS GONZÁLEZ,  Jorge y Ramón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASCO DE PUGA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASCONCELOS  CALDERÓN, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASQUEZ Eduardo Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VEGA  ANDRES  DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[VENEZUELA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VENEZUELA: Lectura historiográfica de su Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERA Y DURÁN, Jacinto]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ. Arquidiócesis y diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ, Fray Alonso de la]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ: Puerta del encuentro de dos mundos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERSTEGEN (Richard Rowlands)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJE DE CIRCUNNAVEGACIÓN 1519-1522. Magallanes y Elcano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJES DE JUAN PABLO II A MÉXICO]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJES DE JUAN PABLO II A URUGUAY]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VICARIATO APOSTÓLICO DEL URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VICUÑA LARRAÍN, Manuel ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILASECA AGUILERA, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLAGRÁ, Gaspar de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLALPANDO, Cristóbal de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLANUEVA, Tomás de, O.S.A]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLARROEL, Gaspar de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRREYES; Facultades y limitaciones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRUELA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; El Derecho de Gentes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA, Francisco De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; Influencia de la «Relectio de indis» en las «Leyes Nuevas»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; La Relectio de Indis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; los justos títulos de la conquista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; Principios, Fuentes y Bibliografía Indianas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIVES SOLAR, Fernando ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VUDÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== W ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[WAST, Hugo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== X ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XALAMBRÍ, Arturo Estanislao]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XICONTÉNCATL, El viejo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XICOTÉNCATL Luisa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XIMENEZ Fray Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XOCHIMILCO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Y ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YÉREGUI, Inocencio María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YERMO Y PARRES, San Jóse María de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Conquista y evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN EN EL TIEMPO. Enciclopedia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. La Guerra de Castas (1847-1901)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Problemáticas en su evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Z ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAPATA DE CÁRDENAS, Luis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAPATA  SALAZAR, Emiliano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZÁRATE, Agustín de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZARCO, Francisco.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAVALA SÁENZ, Lorenzo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZORITA, Alonso de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZORRILLA DE SAN MARTÍN, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA; Proceso al cacique Carlos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA, Fray Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA FRAY JUAN; Aspecto material de su episcopado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA; La salvación de los indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA: Su visión de los indígenas mexicanos]]'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706904</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706904"/>
		<updated>2026-04-19T00:47:34Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.&amp;lt;ref&amp;gt;https://dle.rae.es/acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;''Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/wiki/Acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente».&amp;lt;ref&amp;gt;CFR: https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/4926/impotencia-divina.html#google_vignette&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”''.&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991, p.322&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del [[TEPEYAC | Tepeyac]], la aparición de María al indio [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]], fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del [[TEPEYAC | Tepeyac]] se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del [[TEPEYAC | Tepeyac]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de [[TEXCOCO | Texcoco]]. Su terreno es arcilloso, salitroso ''“muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Así lo describía Fray Diego de Santamaría en carta a Felipe II.&amp;lt;/ref&amp;gt;“''con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”''.&amp;lt;ref&amp;gt;FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, ''México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América,'' Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931, p.18&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,&amp;lt;ref&amp;gt;Los nombres de las [[DESCUBRIMIENTO_Y_EVANGELIZACIÓN;_Preparación_de_la_Expedición_descubridora | tres carabelas]] parecían preanunciar el Acontecimiento del [[TEPEYAC | Tepeyac]], donde se Pintó la Niña Santa María.&amp;lt;/ref&amp;gt;y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los [[AZTECAS | aztecas]] compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de [[TENOCHTITLAN;_Capital_del_pueblo_Azteca | Tenochtitlán]] (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente [[EVANGELIZACIÓN;_El_escándalo_del_antitestimonio | antitestimonio]] de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; [[EVANGELIZACIÓN;_El_escándalo_del_antitestimonio | antitestimonio]] este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en [[TEXCOCO | Texcoco]] la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray [[VALENCIA,_Fray_Martín_de | Martín de Valencia]] OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente [[CORTÉS,_Hernán | Hernán Cortés]]. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de [[TENOCHTITLAN;_Capital_del_pueblo_Azteca | Tenochtitlán]]: fray Juan de Tecto, Fray [[AYORA,_Fray_Juan_de | Juan de Ayora]] y Fray [[GANTE,_Pedro_de | Pedro de Gante]].&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. CUEVAS Mariano. ''Historia de la Iglesia en México'', El Paso, [[TEXAS | Texas]], 1928 (4 vol.), Vol. I pp. 116-117.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los [[DOMINICOS;_Fundación_de_la_Provincia_peruana_de_San_Juan_Bautista | misioneros dominicos]], también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]] en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la [[IDOLATRÍA;_Problemática,_reaparición_y_extirpación | idolatría]] y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]] estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, ''“como bestias que pacen la yerba”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA.Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;…y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.&amp;lt;ref&amp;gt;JOSÉ BRAVO UGARTE, ''Instituciones Políticas de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]],'' Ed. JUS, México, 1968, p. 33&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a [[CORTÉS,_Hernán | Hernán Cortés]] tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. SCHLARMAN, Joseph. ''México, tierra de volcanes.'' Ed. Porrúa, México, 1987, p. 99 y ss.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray [[ZUMÁRRAGA,_Fray_Juan_de | Juan de Zumárraga]] OFM, y fray [[GARCÉS,_Fray_Julián | Julián Garcés]] OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, ''“replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray [[GARCÉS,_Fray_Julián | Julián Garcés]], quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia”'' (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como ''“llena de Gracia”'' (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan ''“Madre, he ahí a tu hijo”'' (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del [[TEPEYAC | Tepeyac]] al indio macehual [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]] Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: ''&amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”''.&amp;lt;ref&amp;gt;VALERIANO Antonio. Nican Mopohua (aquí se narra), N°. 23&amp;lt;/ref&amp;gt;La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]] que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la [[CRISTIANDAD_INDIANA;_Origen,_desarrollo_y_ocaso | Cristiandad indiana]] que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“El [[GUADALUPE;_Acontecimiento_Guadalupano | Acontecimiento Guadalupano]] fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]] fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]]. Ed. Porrúa, México, 3ed. 2000, p. XXXV&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del [[TEPEYAC | Tepeyac]], pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las [[CULTURAS_PRECOLOMBINAS._Panorama_general | culturas precolombinas]] y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el [[TEPEYAC | Tepeyac]] María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,&amp;lt;ref&amp;gt;CFR. Tercera [[CELAM._Conferencias_generales | Conferencia General]] del [[CONSEJO_EPISCOPAL_LATINOAMERICANO_(CELAM) | CELAM]], Documento de Puebla, 1979, N° 303&amp;lt;/ref&amp;gt;al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el ''“verdaderísimo Dios por quien se vive”'' (N.M.26). Desde el [[TEPEYAC | Tepeyac]] promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: ''“lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.”'' (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del [[TEPEYAC | Tepeyac]] haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de [[ALTAMIRANO,_Basilio_Ignacio_Manuel | Ignacio Manuel Altamirano]],&amp;lt;ref&amp;gt;[[ALTAMIRANO,_Basilio_Ignacio_Manuel | Ignacio Manuel Altamirano]] (1834-1893) Indígena chontal, nació en Tixtla. Aprendió a leer y escribir a los 14 años; estudió en el Instituto Literario de Toluca. Participó en la Revolución de Ayutla. En 1870 ingresó a la [[MASONERÍA_EN_URUGUAY | masonería]] en la Logia de Tixtla (Rito escocés), y en 1878 fue designado Gran Maestro de la Gran Logia del Valle de México. Cfr. https://web.archive.org/web/20160419063429/http://www2.uned.es/dpto-hdi/museovirtualhistoriamasoneria/14literatura_y_masoneria/altamirano.htm&amp;lt;/ref&amp;gt;quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la [[GUADALUPE;_Aprobación_implícita | Aparición de la Virgen de Guadalupe]] (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la [[GUADALUPE;_Aprobación_implícita | Aparición de la Virgen de Guadalupe]] (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]] que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada”''&amp;lt;ref&amp;gt;ALTAMIRANO Ignacio Manuel. ''La Fiesta de Guadalupe''. México, 1884, pp. 1130-1133.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references&amp;gt;&amp;lt;/references&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ALTAMIRANO Ignacio Manuel. ''La Fiesta de Guadalupe. México'', 1884&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. ''Instituciones Políticas de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]'', Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto, ''El Nuevo Mundo.'' Ed. Edamex-Upaep, México, 1991&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[CONSEJO_EPISCOPAL_LATINOAMERICANO_(CELAM) | CELAM]], Documento de Puebla, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS Mariano. ''Historia de la Iglesia en México'', El Paso, [[TEXAS | Texas]], 1928 (4 vol.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, ''México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América,'' Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. ''El encuentro de la Virgen de Guadalupe y [[JUAN_DIEGO_CUAUHTLATOATZIN | Juan Diego]].'' Ed. Porrúa, 3 ed. México. 2000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, ''Historia de la Iglesia en la América Española''. Ed. BAC, Madrid, 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VALERIANO Antonio. ''Nican Mopohua''. Ed. Buena Prensa, México, 2024&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;relatedtags&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[CONSEJO_EPISCOPAL_LATINOAMERICANO_(CELAM)|CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO (CELAM)]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[AZTECAS|AZTECAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[AYORA,_Fray_Juan_de|AYORA, Fray Juan de]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CULTURAS_PRECOLOMBINAS._Panorama_general|CULTURAS PRECOLOMBINAS. Panorama general]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[MASONERÍA_EN_URUGUAY|MASONERÍA EN URUGUAY]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CELAM._Conferencias_generales|CELAM. Conferencias generales]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[TEXAS|TEXAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[DESCUBRIMIENTO_Y_EVANGELIZACIÓN;_Preparación_de_la_Expedición_descubridora|DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Preparación de la Expedición descubridora]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[GANTE,_Pedro_de|GANTE, Pedro de]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CORTÉS,_Hernán|CORTÉS, Hernán]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[GUADALUPE;_Aprobación_implícita|GUADALUPE; Aprobación implícita]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
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 &amp;lt;/relatedtags&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706903</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706903"/>
		<updated>2026-04-19T00:46:01Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* BIBLIOGRAFÍA */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.&amp;lt;ref&amp;gt;https://dle.rae.es/acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;''Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/wiki/Acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente».&amp;lt;ref&amp;gt;CFR: https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/4926/impotencia-divina.html#google_vignette&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”''.&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991, p.322&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso ''“muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Así lo describía Fray Diego de Santamaría en carta a Felipe II.&amp;lt;/ref&amp;gt;“''con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”''.&amp;lt;ref&amp;gt;FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, ''México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América,'' Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931, p.18&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,&amp;lt;ref&amp;gt;Los nombres de las tres carabelas parecían preanunciar el Acontecimiento del Tepeyac, donde se Pintó la Niña Santa María.&amp;lt;/ref&amp;gt;y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. CUEVAS Mariano. ''Historia de la Iglesia en México'', El Paso, Texas, 1928 (4 vol.), Vol. I pp. 116-117.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, ''“como bestias que pacen la yerba”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA.Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;…y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.&amp;lt;ref&amp;gt;JOSÉ BRAVO UGARTE, ''Instituciones Políticas de la Nueva España,'' Ed. JUS, México, 1968, p. 33&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. SCHLARMAN, Joseph. ''México, tierra de volcanes.'' Ed. Porrúa, México, 1987, p. 99 y ss.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, ''“replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia”'' (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como ''“llena de Gracia”'' (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan ''“Madre, he ahí a tu hijo”'' (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: ''&amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”''.&amp;lt;ref&amp;gt;VALERIANO Antonio. Nican Mopohua (aquí se narra), N°. 23&amp;lt;/ref&amp;gt;La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, México, 3ed. 2000, p. XXXV&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,&amp;lt;ref&amp;gt;CFR. Tercera Conferencia General del CELAM, Documento de Puebla, 1979, N° 303&amp;lt;/ref&amp;gt;al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el ''“verdaderísimo Dios por quien se vive”'' (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: ''“lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.”'' (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,&amp;lt;ref&amp;gt;Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893) Indígena chontal, nació en Tixtla. Aprendió a leer y escribir a los 14 años; estudió en el Instituto Literario de Toluca. Participó en la Revolución de Ayutla. En 1870 ingresó a la masonería en la Logia de Tixtla (Rito escocés), y en 1878 fue designado Gran Maestro de la Gran Logia del Valle de México. Cfr. https://web.archive.org/web/20160419063429/http://www2.uned.es/dpto-hdi/museovirtualhistoriamasoneria/14literatura_y_masoneria/altamirano.htm&amp;lt;/ref&amp;gt;quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada”''&amp;lt;ref&amp;gt;ALTAMIRANO Ignacio Manuel. ''La Fiesta de Guadalupe''. México, 1884, pp. 1130-1133.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ALTAMIRANO Ignacio Manuel. ''La Fiesta de Guadalupe. México'', 1884&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. ''Instituciones Políticas de la Nueva España'', Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto, ''El Nuevo Mundo.'' Ed. Edamex-Upaep, México, 1991&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CELAM, Documento de Puebla, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS Mariano. ''Historia de la Iglesia en México'', El Paso, Texas, 1928 (4 vol.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, ''México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América,'' Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. ''El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego.'' Ed. Porrúa, 3 ed. México. 2000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, ''Historia de la Iglesia en la América Española''. Ed. BAC, Madrid, 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VALERIANO Antonio. ''Nican Mopohua''. Ed. Buena Prensa, México, 2024&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706902</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
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		<updated>2026-04-19T00:43:26Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.&amp;lt;ref&amp;gt;https://dle.rae.es/acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;''Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/wiki/Acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente».&amp;lt;ref&amp;gt;CFR: https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/4926/impotencia-divina.html#google_vignette&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”''.&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991, p.322&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso ''“muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Así lo describía Fray Diego de Santamaría en carta a Felipe II.&amp;lt;/ref&amp;gt;“''con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”''.&amp;lt;ref&amp;gt;FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, ''México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América,'' Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931, p.18&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,&amp;lt;ref&amp;gt;Los nombres de las tres carabelas parecían preanunciar el Acontecimiento del Tepeyac, donde se Pintó la Niña Santa María.&amp;lt;/ref&amp;gt;y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. CUEVAS Mariano. ''Historia de la Iglesia en México'', El Paso, Texas, 1928 (4 vol.), Vol. I pp. 116-117.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, ''“como bestias que pacen la yerba”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA.Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;…y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.&amp;lt;ref&amp;gt;JOSÉ BRAVO UGARTE, ''Instituciones Políticas de la Nueva España,'' Ed. JUS, México, 1968, p. 33&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. SCHLARMAN, Joseph. ''México, tierra de volcanes.'' Ed. Porrúa, México, 1987, p. 99 y ss.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, ''“replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia”'' (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como ''“llena de Gracia”'' (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan ''“Madre, he ahí a tu hijo”'' (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: ''&amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”''.&amp;lt;ref&amp;gt;VALERIANO Antonio. Nican Mopohua (aquí se narra), N°. 23&amp;lt;/ref&amp;gt;La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, México, 3ed. 2000, p. XXXV&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,&amp;lt;ref&amp;gt;CFR. Tercera Conferencia General del CELAM, Documento de Puebla, 1979, N° 303&amp;lt;/ref&amp;gt;al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el ''“verdaderísimo Dios por quien se vive”'' (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: ''“lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.”'' (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,&amp;lt;ref&amp;gt;Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893) Indígena chontal, nació en Tixtla. Aprendió a leer y escribir a los 14 años; estudió en el Instituto Literario de Toluca. Participó en la Revolución de Ayutla. En 1870 ingresó a la masonería en la Logia de Tixtla (Rito escocés), y en 1878 fue designado Gran Maestro de la Gran Logia del Valle de México. Cfr. https://web.archive.org/web/20160419063429/http://www2.uned.es/dpto-hdi/museovirtualhistoriamasoneria/14literatura_y_masoneria/altamirano.htm&amp;lt;/ref&amp;gt;quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada”''&amp;lt;ref&amp;gt;ALTAMIRANO Ignacio Manuel. ''La Fiesta de Guadalupe''. México, 1884, pp. 1130-1133.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ALTAMIRANO Ignacio Manuel. La Fiesta de Guadalupe. México, 1884&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CELAM, Documento de Puebla, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, 3 ed. México. 2000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VALERIANO Antonio. Nican Mopohua. Ed. Buena Prensa, México, 2024&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706901</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706901"/>
		<updated>2026-04-19T00:34:42Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.&amp;lt;ref&amp;gt;https://dle.rae.es/acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;''Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/wiki/Acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente».&amp;lt;ref&amp;gt;CFR: https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/4926/impotencia-divina.html#google_vignette&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”''.&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991, p.322&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso ''“muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Así lo describía Fray Diego de Santamaría en carta a Felipe II.&amp;lt;/ref&amp;gt;“''con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”''.&amp;lt;ref&amp;gt;FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931, p.18&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,&amp;lt;ref&amp;gt;Los nombres de las tres carabelas parecían preanunciar el Acontecimiento del Tepeyac, donde se Pintó la Niña Santa María.&amp;lt;/ref&amp;gt;y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.), Vol. I pp. 116-117.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, ''“como bestias que pacen la yerba”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA.Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;…y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.&amp;lt;ref&amp;gt;JOSÉ BRAVO UGARTE, Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968, p. 33&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. SCHLARMAN, Joseph. México, tierra de volcanes. Ed. Porrúa, México, 1987, p. 99 y ss.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, ''“replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como “llena de Gracia” (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan “Madre, he ahí a tu hijo” (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: ''&amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”''.&amp;lt;ref&amp;gt;VALERIANO Antonio. Nican Mopohua (aquí se narra), N°. 23&amp;lt;/ref&amp;gt;La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, México, 3ed. 2000, p. XXXV&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,&amp;lt;ref&amp;gt;CFR. Tercera Conferencia General del CELAM, Documento de Puebla, 1979, N° 303&amp;lt;/ref&amp;gt;al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el “verdaderísimo Dios por quien se vive” (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: “lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.” (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,&amp;lt;ref&amp;gt;Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893) Indígena chontal, nació en Tixtla. Aprendió a leer y escribir a los 14 años; estudió en el Instituto Literario de Toluca. Participó en la Revolución de Ayutla. En 1870 ingresó a la masonería en la Logia de Tixtla (Rito escocés), y en 1878 fue designado Gran Maestro de la Gran Logia del Valle de México. Cfr. https://web.archive.org/web/20160419063429/http://www2.uned.es/dpto-hdi/museovirtualhistoriamasoneria/14literatura_y_masoneria/altamirano.htm&amp;lt;/ref&amp;gt;quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada”''&amp;lt;ref&amp;gt;ALTAMIRANO Ignacio Manuel. La Fiesta de Guadalupe. México, 1884, pp. 1130-1133.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ALTAMIRANO Ignacio Manuel. La Fiesta de Guadalupe. México, 1884&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CELAM, Documento de Puebla, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, 3 ed. México. 2000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VALERIANO Antonio. Nican Mopohua. Ed. Buena Prensa, México, 2024&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706900</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706900"/>
		<updated>2026-04-18T20:37:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.&amp;lt;ref&amp;gt;https://dle.rae.es/acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;''Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/wiki/Acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente».&amp;lt;ref&amp;gt;CFR: https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/4926/impotencia-divina.html#google_vignette&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”''.&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991, p.322&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso ''“muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Así lo describía Fray Diego de Santamaría en carta a Felipe II.&amp;lt;/ref&amp;gt;“''con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”''.&amp;lt;ref&amp;gt;FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931, p.18&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,&amp;lt;ref&amp;gt;Los nombres de las tres carabelas parecían preanunciar el Acontecimiento del Tepeyac, donde se Pintó la Niña Santa María.&amp;lt;/ref&amp;gt;y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.), Vol. I pp. 116-117.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, ''“como bestias que pacen la yerba”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA.Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;…y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.&amp;lt;ref&amp;gt;JOSÉ BRAVO UGARTE, Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968, p. 33&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. SCHLARMAN, Joseph. México, tierra de volcanes. Ed. Porrúa, México, 1987, p. 99 y ss.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, ''“replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como “llena de Gracia” (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan “Madre, he ahí a tu hijo” (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: ''&amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”''.&amp;lt;ref&amp;gt;VALERIANO Antonio. Nican Mopohua (aquí se narra), N°. 23&amp;lt;/ref&amp;gt;La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”''&amp;lt;ref&amp;gt;GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, México, 3ed. 2000, p. XXXV&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,  al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el “verdaderísimo Dios por quien se vive” (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: “lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.” (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,  quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada”'' . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ALTAMIRANO Ignacio Manuel. La Fiesta de Guadalupe. México, 1884&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CELAM, Documento de Puebla, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, 3 ed. México. 2000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VALERIANO Antonio. Nican Mopohua. Ed. Buena Prensa, México, 2024&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706899</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
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		<updated>2026-04-18T20:23:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* NOTAS */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.&amp;lt;ref&amp;gt;https://dle.rae.es/acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;''Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/wiki/Acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente».&amp;lt;ref&amp;gt;CFR: https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/4926/impotencia-divina.html#google_vignette&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”''.&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991, p.322&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso ''“muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Así lo describía Fray Diego de Santamaría en carta a Felipe II.&amp;lt;/ref&amp;gt;“''con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”''.&amp;lt;ref&amp;gt;FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931, p.18&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,&amp;lt;ref&amp;gt;Los nombres de las tres carabelas parecían preanunciar el Acontecimiento del Tepeyac, donde se Pintó la Niña Santa María.&amp;lt;/ref&amp;gt;y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.), Vol. I pp. 116-117.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, ''“como bestias que pacen la yerba”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA.Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;…y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.&amp;lt;ref&amp;gt;JOSÉ BRAVO UGARTE, Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968, p. 33&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, “replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como “llena de Gracia” (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan “Madre, he ahí a tu hijo” (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: &amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”.   La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,  al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el “verdaderísimo Dios por quien se vive” (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: “lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.” (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,  quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada” . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ALTAMIRANO Ignacio Manuel. La Fiesta de Guadalupe. México, 1884&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CELAM, Documento de Puebla, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, 3 ed. México. 2000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VALERIANO Antonio. Nican Mopohua. Ed. Buena Prensa, México, 2024&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706898</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706898"/>
		<updated>2026-04-18T20:22:48Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* NOTAS */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.&amp;lt;ref&amp;gt;https://dle.rae.es/acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;''Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/wiki/Acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente».&amp;lt;ref&amp;gt;CFR: https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/4926/impotencia-divina.html#google_vignette&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”''.&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991, p.322&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso ''“muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Así lo describía Fray Diego de Santamaría en carta a Felipe II.&amp;lt;/ref&amp;gt;“''con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”''.&amp;lt;ref&amp;gt;FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931, p.18&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,&amp;lt;ref&amp;gt;Los nombres de las tres carabelas parecían preanunciar el Acontecimiento del Tepeyac, donde se Pintó la Niña Santa María.&amp;lt;/ref&amp;gt;y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.), Vol. I pp. 116-117.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, ''“como bestias que pacen la yerba”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA.Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;…y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.&amp;lt;ref&amp;gt;JOSÉ BRAVO UGARTE, Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968, p. 33&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, “replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como “llena de Gracia” (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan “Madre, he ahí a tu hijo” (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: &amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”.   La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,  al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el “verdaderísimo Dios por quien se vive” (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: “lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.” (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,  quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada” . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ALTAMIRANO Ignacio Manuel. La Fiesta de Guadalupe. México, 1884&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BRAVO UGARTE José. Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CELAM, Documento de Puebla, 1979.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ-CHÁVEZ SÁNCHEZ-GUERRERO ROSADO. El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, 3 ed. México. 2000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LOPETEGUI Y ZUBILLAGA, Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VALERIANO Antonio. Nican Mopohua. Ed. Buena Prensa, México, 2024&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
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		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
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		<updated>2026-04-18T20:20:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.&amp;lt;ref&amp;gt;https://dle.rae.es/acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;''Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/wiki/Acontecimiento&amp;lt;/ref&amp;gt;A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente».&amp;lt;ref&amp;gt;CFR: https://www.es.catholic.net/op/vercapitulo/4926/impotencia-divina.html#google_vignette&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”''.&amp;lt;ref&amp;gt;CATURELLI Alberto, El Nuevo Mundo. Ed. Edamex-Upaep, México, 1991, p.322&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso ''“muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”''.&amp;lt;ref&amp;gt;Así lo describía Fray Diego de Santamaría en carta a Felipe II.&amp;lt;/ref&amp;gt;“''con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”''.&amp;lt;ref&amp;gt;FERNÁNDEZ DEL CASTILLO - GARCÍA GRANADOS - MAC GREGOR, México y la Guadalupana. Cuatro siglos de Culto a la Patrona de América, Ed. Comité oficial de Peregrinaciones, México, 1931, p.18&amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,&amp;lt;ref&amp;gt;Los nombres de las tres carabelas parecían preanunciar el Acontecimiento del Tepeyac, donde se Pintó la Niña Santa María.&amp;lt;/ref&amp;gt;y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. CUEVAS Mariano. Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas, 1928 (4 vol.), Vol. I pp. 116-117.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, ''“como bestias que pacen la yerba”''&amp;lt;ref&amp;gt;LOPETEGUI Y ZUBILLAGA.Historia de la Iglesia en la América Española. Ed. BAC, Madrid, 1965, p. 345&amp;lt;/ref&amp;gt;…y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.&amp;lt;ref&amp;gt;JOSÉ BRAVO UGARTE, Instituciones Políticas de la Nueva España, Ed. JUS, México, 1968, p. 33&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, “replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como “llena de Gracia” (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan “Madre, he ahí a tu hijo” (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: &amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”.   La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,  al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el “verdaderísimo Dios por quien se vive” (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: “lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.” (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,  quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada” . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706896</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
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		<updated>2026-04-18T20:08:49Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: Protegió «ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo»: Página muy visitada ([Editar=Solo administradores] (indefinido) [Trasladar=Solo administradores] (indefinido)) [en cascada]&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.  Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”   A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso “muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”.  “con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,  y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, “como bestias que pacen la yerba”  …y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, “replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como “llena de Gracia” (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan “Madre, he ahí a tu hijo” (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: &amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”.   La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,  al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el “verdaderísimo Dios por quien se vive” (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: “lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.” (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,  quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada” . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=ACONTECIMIENTO_DEL_TEPEYAC._El_Kair%C3%B3s_de_Mar%C3%ADa_en_el_Nuevo_Mundo&amp;diff=3706895</id>
		<title>ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC. El Kairós de María en el Nuevo Mundo</title>
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		<updated>2026-04-18T20:08:32Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: Página creada con «==PRÓLOGO==  La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.  Por su parte,  Wikiped…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Real Academia de la Lengua define «acontecimiento» como un “hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia”.  Por su parte,  Wikipedia indica que “Un acontecimiento es un hecho, suceso o episodio significativo y a menudo excepcional que interrumpe la rutina, marcando un «antes» y un «después» en la historia, la sociedad o la vida personal.”   A la definición de «acontecimiento» debemos agregar el concepto griego de «Kairós» (momento oportuno y adecuado para actuar), enriqueciendo la noción a un «acontecimiento excepcional, oportuno y adecuado». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior nos ayuda a calibrar mejor la importancia del escrito de San Pablo a los cristianos de la Provincia romana de Galacia: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Ga. 4, 4-5).&lt;br /&gt;
En estas breves líneas, el Apóstol estaba relatando el Acontecimiento por antonomasia, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos: la irrupción de Dios en la Historia de la humanidad. Pálido reflejo de la importancia de ese Acontecimiento es ya la división de la Historia en «antes» de Cristo (a.C) y «después» de Cristo (d.C.).&lt;br /&gt;
Y como relata el Apóstol, el ACONTECIMIENTO de todos los acontecimientos, el «instrumento» de Dios para enviarnos a Su Hijo fue una mujer: María, que fue «concebida sin pecado» pero con todas las características de la naturaleza humana. Su libertad, su capacidad de elegir estaba en total plenitud en la Anunciación, y pudo contestar sí o no a la propuesta que Dios le hizo por medio del Ángel Gabriel. El FIAT (hágase) de María fue por tanto total, perfecto, libérrimo y permitió a Dios realizar su Plan de salvación, pues respetanto su máxima obra creadora, «ante la libertad del hombre, el Omnipotente se hace impotente». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“(María) se inscribe en el orden misteriosísimo de la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo, y como Cristo es la cabeza de la ciudad de Dios en cuanto cabeza de los predestinados, María coparticipa íntimamente en la dirección providencial de la historia; ante todo, porque la Encarnación se ordena a la Redención, y la Redención es el efecto primero de la entrada del Verbo por María”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Acontecimiento del Tepeyac, la aparición de María al indio Juan Diego, fue el «momento oportuno» (el Kairós) para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo; proyección que también fue realizada por la mediación de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO DEL ACONTECIMIENTO DEL TEPEYAC==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto histórico, todo acontecimiento requiere dos condiciones insustituibles: un tiempo y un lugar determinados. El Acontecimiento del Tepeyac se realizó en un tiempo: diciembre de 1531, y en un lugar: el cerro del Tepeyac. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al lugar, el cerro está situado a 2267 metros sobre el nivel del mar, en el antiguo margen del gran Lago de Texcoco. Su terreno es arcilloso, salitroso “muy malo y pegado a la laguna, malsano y sin agua (potable).”.  “con dificultad nace otra vegetación que no sea el zacahuistle (zacate espinoso) [...] sólo crecen espinas, abrojos y biznagas”.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto al tiempo, la situación era la siguiente: apenas habían transcurrido 39 años desde que Colón descubrió América,  y solo 10 desde que Cortés había concluido la Conquista militar de México; acontecimientos también estos que establecieron un peculiar contexto socio-político, pues a la pesimista cosmovisión fatalista de la vida que los aztecas compartían con los demás pueblos prehispánicos, se sumaba la humillación sufrida por la reciente derrota militar ante los españoles y sus aliados indígenas. &lt;br /&gt;
En los diez años transcurridos desde la caída de Tenochtitlán (13 de agosto de 1521) se habían producido dos situaciones divergentes: por un lado, el inicio de una evangelización sistemática con el arribo de los doce primeros misioneros franciscanos (1524) y los primeros dominicos (1526); y por el otro, el creciente antitestimonio de cristianos incongruentes que realizaban continuas injusticias y abusos para con los indígenas; antitestimonio este que fue encabezado por los integrantes de la Primera Audiencia de México (1528-1530) e imitado por algunos de los cristianos españoles recién llegados. ¿Sería definitiva la incongruencia de esos cristianos que ostentaban el poder político?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el punto de vista meramente humano, ¿podría haber reconciliación entre españoles e indígenas? ¿serían suficientes para la defensa y promoción de los naturales, los extraordinarios esfuerzos de los misioneros? ¿podría ser aplicada la legislación de la Corona en defensa de los indígenas, cuando los encargados de llevarla a cabo eran los primeros en violarla?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==INICIOS DE LA EVANGELIZACIÓN SISTEMÁTICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de 1524 tuvo lugar en Texcoco la primera «Junta Apostólica» -llamada así porque aún no había obispo- para determinar las formas y reglas para llevar a cabo la Evangelización de los habitantes de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta «Junta Apostólica» estuvo presidida por Fray Martín de Valencia OFM, quien había era el superior del grupo «de los doce» recién llegados; en esa Junta estuvo presente Hernán Cortés. Participaron en ella los «doce» y los religiosos que los habían precedido: los capellanes de Cortés, fray Bartolomé Olmedo OM, el presbítero Juan Díaz, y los tres franciscanos enviados directamente por Carlos V que arribaron a Veracruz el 13 de agosto de 1522, cuando se cumplía el año exacto de la toma de Tenochtitlán: fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos años después, el 23 de junio de 1526, arribaron los misioneros dominicos, también en número de doce, presididos por fray Tomás Ortiz. O.P. Sin embargo, las enfermedades hicieron presa de la mayoría de ellos, y dos años después el grupo quedó reducido a sólo tres frailes. En 1528 arribó un segundo grupo de religiosos dominicos en número de veinticuatro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El apenas un centenar de misioneros arribados a la Nueva España en los primeros años del siglo XVI, tenían el reto humanamente imposible de evangelizar a una población de unos cinco millones, distribuidos en un territorio varias veces mayor a España, que hablaban más de cien lenguas diferentes, que no conocían lo que era una letra o signo fonético, pero sobre todo, que vivían sumergidos en una cosmovisión determinista y pesimista, con costumbres tan divergentes a la moral cristiana como la poligamia, la idolatría y los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL CRECIENTE ANTITESTIMONIO DE CRISTIANOS INCONGRUENTES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa problemática se agregaba el hecho de que la Primera Audiencia de la Nueva España estaba formada por verdaderos rufianes, cuta actuación no fue sólo arbitraria e injusta, sino que sus integrantes llegaron al extremo de afirmar que los indígenas eran seres casi irracionales, “como bestias que pacen la yerba”  …y así los trataron. &lt;br /&gt;
La Primera Audiencia estuvo en ejercicio dos años: desde el 6 de diciembre de 1528 hasta el 25 de diciembre de 1530. Fue presidida por Nuño Beltrán de Guzmán, y tuvo como oidores a Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de tratar de arruinar a Hernán Cortés tan de prisa como pudieran, Nuño Beltrán y demás oidores de la Primera Audiencia, oprimieron a los indios, los forzaron a trabajar como esclavos, les marcaron en la frente con hierro candente; en una Palabra, no tuvieron el menor respeto para las instrucciones que habían recibido del Rey Carlos, violando toda ley humana y divina.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los miembros de esta Primera audiencia también se enfrentaron a los misioneros y a los primeros obispos de México y Tlaxcala, Fray Juan de Zumárraga OFM, y fray Julián Garcés OP. A las públicas reprensiones del Obispo Zumárraga a la Audiencia, realizadas desde el púlpito, “replicaron los de la Audiencia con pregón público, amenazando con pena de muerte al indígena o español que presentara queja ante el obispo.”    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Julián Garcés, quien escribió una carta al Papa (Paulo III) para hacerle saber esta situación, tuvo que enviarla a Roma de manera oculta por medio de un mensajero: Fray Bernardino de Minaya OP. Era este el contexto socio-político del Acontecimiento del Tepeyac.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL KAIRÓS DE MARÍA EN EL NUEVO MUNDO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm.5,20) y quien fue saludada por el Ángel como “llena de Gracia” (Lc. 1, 21), sería nuevamente el instrumento escogido por Dios para la proyección intrínseca al Nuevo Mundo del Acontecimiento de la Encarnación del Verbo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El FIAT (hágase) de María en Nazaret, ratificado libremente en el cerro del Gólgota al pie de la Cruz, cuando aceptó ser Madre de todos los representados por el apóstol Juan “Madre, he ahí a tu hijo” (Juan 19:26-27), se actualizó misteriosamente 15 siglos después en otro cerro y a otro Juan: en el cerro del Tepeyac al indio macehual Juan Diego Cuauhtlatoatzin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
María realizó esa  «actualización» mediante las palabras que le dirigió: &amp;quot;Escucha hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”.   La pregunta ¿a donde te diriges? supera la circunstancia del momento (los pasos de Juan Diego que caminaba a escuchar misa en Tlatelolco), para abarcar el destino trascendente de la Cristiandad indiana que estaba surgiendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El Acontecimiento Guadalupano fue la respuesta de gracia a una situación humanamente sin salida: la relación entre los indios y los recién llegados. El indio Juan Diego fue el eslabón entre el mundo antiguo mexicano no cristiano, y la propuesta misionera cristiana llegada a través de la mediación hispana. El resultado fue el alumbramiento de un nuevo pueblo cristianizado.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es posible hallar en la historia del Nuevo Mundo un momento más oportuno – un «kairós» más apropiado-, que las circunstancias alrededor del Acontecimiento del Tepeyac, pues todo indica que estaba en juego no solo la incorporación de los pueblos originarios a la civilización occidental y a la historia universal que hasta hacía poco ignoraba de su existencia, sino lo más importante: la transfiguración de las culturas precolombinas y la salvación de las almas de los indígenas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Tepeyac María señala su papel de «Estrella de la Evangelización»,  al pedir que le sea levantado en ese lugar «un templo» en el que Ella mostrará a su Hijo, el “verdaderísimo Dios por quien se vive” (N.M.26). Desde el Tepeyac promete al pueblo hispanoamericano, que en ese momento estaba naciendo, darle por su mediación a Cristo: “lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación.” (N.M.27-28).&lt;br /&gt;
No deja de llamar la atención que la esencia del Acontecimiento del Tepeyac haya sido captada aún por adversarios de la Iglesia que inició su andadura el día de Pentecostés, cuando María presidía la oración de los Apóstoles. (Act.2,14). Tal es del caso de Ignacio Manuel Altamirano,  quien escribió en 1884: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la Aparición de la Virgen de Guadalupe (…) En ella están acordes no solo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país por espacio de medio siglo (especialmente el liberal, al que él mismo pertenecía) En último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen mexicana es el único vínculo que los une (…) Los autores (del Acontecimiento) fueron el obispo español Zumárraga y en indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición y que se presentan arrodillados ante la Virgen en la misma grada” . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=Glosario&amp;diff=3706894</id>
		<title>Glosario</title>
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		<updated>2026-04-18T20:04:47Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: /* A */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[BARROCO. Núcleo del ethos cultural iberoamericano]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[BARZANA ALONSO; Dones lingüísticos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BARZANA ALONSO; En camino a los altares]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BASALENQUE, Fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BASASIO fray Arnaldo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BASÍLICA DE GUADALUPE]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BATIS SÁINZ, San Luis]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BATTISTA MANTOVANO, Giovanni]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BELAUNZARÁN Y UREÑA, José María de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BIBLIOTECAS ECLESIÁSTICAS EN URUGUAY ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BRASIL; ressonâncias históricas e desafios atuais]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BRASIL; Sociedade e cultura coloniais]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BRAVO UGARTE, José S.J.]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[BULAS ALEJANDRINAS Y LOS REYES CATÓLICOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BULA INTER CETERA; Texto latino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BULAS ALEJANDRINAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BULAS Y BREVES; Siglos XV y XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BURGOA, Fray Francisco de. (Oaxaca, 1604? - Zaachila, 1681) Sacerdote de la Orden de Predicadores; Historiador]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BURRUS, Ernest Joseph]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[BUSTAMANTE, fray Francisco de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== C ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABARCAS GONZÁLEZ Y ARGÜELLES,  Juan José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABILDO ECLESIÁSTICO DE MÉXICO; sus actas capitulares]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABILDOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CABRERA, Miguel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CACES DE BROWN, Isabel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAGLIERO, Giovanni]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALANCHA, FRAY ANTONIO DE LA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALDERÓN, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALDERÓN DE LA BARCA, Erskine Frances, Marquesa de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALENDARIO AZTECA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALENDARIOS AZTECAS; Datación de hechos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIFORNIA; Misiones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIFORNIA; Plan misionero de Fray Antonio de la Ascensión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALIXTO DE SAN JOSE, Tupac Inga Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALLES, Plutarco Elías]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALMECAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALOCA CORTÉS, San Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CALPAN, Convento de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMACHO MARÍA DE LA LUZ. La Mártir de Coyoacán]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMETÁ (Pará); Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMPECHE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAMPINA GRANDE (Paraíba) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CANECA, (Frei Joaquim do Amor Divino Rabelo)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CANUDOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAÑAS Y CALVO, Blas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPITANIAS HEREDITÁRIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Impugnadores de la Trata]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Labor misional en las Villas de españoles]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; La devoción a la Divina Pastora]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Realizaciones en las zonas de misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Su aportación artística, científica y cultural]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CAPUCHINOS EN VENEZUELA; Su apostolado asistencial]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÁRDENAS,  Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARDENAL DE CISNEROS (Francisco Jiménez de Cisneros)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARIDAD EN LA CRISTIANDAD INDIANA ]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARIDAD Y ASISTENCIA EN CHILE]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARLOS V; Leyes y Ordenanzas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARO RODRÍGUEZ, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARRASCO y SAAVEDRA, Bernardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARRILLO CÁRDENAS, SILVIANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTA PASTORAL CONTRA LA FE RACIONALISTA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTAS DE RELACIÓN. Hernán Cortés a Carlos V]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTOGRAFÍA. América en los primeros mapas europeos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARTILLAS  ALFABETIZADORAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CARVAJAL, Fray Agustín de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASA DE CONTRATACIÓN DE SEVILLA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASAL, Julio J.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASAL MUÑOZ, Marynés]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASANOVA CASANOVA, Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[CASCAVEL; (Paraná) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASTELLANOS Y CASTELLANOS, Leonardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CASO, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CATALÁ Y GUASCH, FRAY MAGÍN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[CAXIAS DO SUL; (Rio Grande do Sul) – Diocese]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CEARÁ; Sua história eclesiástica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[CENTROAMÉRICA; Iglesia y Sociedad]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[COFRADÍAS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COFRADÍAS MARIANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLATINA; (Espírito Santo) - Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIOS APOSTÓLICOS de Propaganda Fide]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO DE SAN NICOLÁS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO PÍO DE VILLA COLÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIOS MAYORES DE LA UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO NUESTRA SEÑORA DEL HUERTO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO ORIENTAL DE HUMANIDADES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO SEMINARIO – PADRES JESUITAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLEGIO  VIZCAÍNAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Bolívar frente a la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Clérigos patriotas y clérigos realistas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; División del clero en el proceso de Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Participación del clero en la Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica, el mito de Bochica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica. El totemismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOMBIA; Religiosidad prehispánica en las crónicas españolas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLÓN, Cristóbal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLON CRISTOBAL; cartas sobre el descubrimiento]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLON, Fernando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COLOQUIOS DE LOS DOCE APÓSTOLES DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Arribo y expansión en las Indias Occidentales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Efectos de su expulsión de la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Elementos auxiliares de evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS; Métodos misionales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESUS: Proceso histórico de su supresión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESUS. Supresión en España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS. Supresión en Hispanoamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPAÑÍA DE JESÚS. Supresión y restauración pontificia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COMPLEJO Tupí-Guaraní]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCEPCIÓN, Diócesis de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO DE TRENTO: SU APLICACIÓN EN EL VIRREINATO DEL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS LIMENSES; Su atención a la población nativa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO LIMENSE III: Doctrina sobre la Iglesia en sus documentos pastorales ]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO MEXICANO TERCERO; Intervención  jesuítica]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO PLENARIO LATINOAMERICANO; Documentos]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO PLENARIO LATINOAMERICANO DE 1899]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO PROVINCIAL MEXICANO PRIMERO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS PROVINCIALES EN EL SIGLO XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS PROVINCIALES  MEXICANOS PREPARATORIOS AL PLENARIO LATINOAMERICANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIO TERCERO DE LIMA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCILIOS Y SÍNODOS LATINOAMERICANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCHA, Andrés de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONCHA SUBERCASEAUX, JUAN ENRIQUE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONDICIÓN JURÍDICA, SOCIAL Y ECONÓMICA DE LOS INDIOS ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFESIÓN; Lenguas indígenas y pastoral del Sacramento]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFESIÓN; impacto de los ritos prehispánicos en la pastoral cristiana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFESIÓN; Rituales prehispánicos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONFISCACIÓN DE BIENES ECLESIÁSTICOS. La piqueta liberal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONGREGACIONES RELIGIOSAS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONGRESOS ANFICTIÓNICOS. Panamá y Nueva Orleans]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONGRESOS CATÓLICOS URUGUAYOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONGREGACIONES FEMENINAS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA DE AMÉRICA; Vitoria y la Escuela de Salamanca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA DE MÉXICO ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA DE MEXICO: El drama del encuentro (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA DE MEXICO. El drama del encuentro (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA PACÍFICA (1); El Padre Córdoba y el Padre Las Casas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA PACÍFICA (2); Iniciación del Plan de Tierra Firme]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA PACÍFICA (3); Fundaciones evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA PACÍFICA (4); Cuarteamiento del Plan de Tierra Firme]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA PACÍFICA (5); El hundimiento del Plan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y COLONIZACIÓN; Debates jurídicos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y COLONIZACIÓN: La acción de Vasco de Quiroga]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y COLONIZACIÓN; Situación de los indígenas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN; Directrices y acciones de la Corona Española]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN: El encuentro de los dos mundos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN: El problema jurídico y misional]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN; La experiencia cristiana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN; La conciencia cristiana de la Corona]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO (CELAM)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONSEJO REAL DE INDIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONSTITUCIÓN CRISTERA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONSTITUIÇÕES DO ARCEBISPADO DA BAHIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONTINENTE DE LA ESPERANZA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONTRIBUCIÓN CATÓLICA A LA  AGRICULTURA DE URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CONTRIBUCIÓN  CATÓLICA A LAS CIENCIAS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÓRDOBA DE  LA NUEVA ANDALUCÍA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CÓRDOVA Y SALINAS, fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORONA ESPAÑOLA Y POBLACIÓN INDÍGENA; Legislación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORONA ESPAÑOLA Y POBLACION INDIGENA; Organismos y convivencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORONA ESPAÑOLA: Su papel en la evangelización y en los derechos del indio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORREA MAGALLANES, San Mateo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORTÉS, Hernán]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORTÉS HERNÁN; Cartas de relación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CORUÑA, Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COSMOVISIÓN MÍTICO-MÁGICA Y HUMANISMO CRISTIANO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COSÍO VILLEGAS, Daniel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[COSTA RICA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRATEÚS; (Ceará) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRIOLLISMO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRIOLLOS; su aporte a la evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRISTIADA ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRISTIADA. El recurso de las armas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRISTIADA; Intervención de los Estados Unidos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRISTIANDAD INDIANA; Origen, desarrollo y ocaso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRISTO REY; La fiesta de los laicos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRÓNICA EN EL ISTMO PANAMEÑO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRÓNICAS ANÓNIMAS DE INDIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRONISTAS ANTIGUOS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRONISTAS DE INDIAS Y LA RELIGIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRONISTAS DE LA EVANGELIZACIÓN EN MEXICO (1519-1530)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRONISTAS EN INDIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CRUZ ALVARADO, San Atilano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUAUHTÉMOC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUAUTITLÁN; Convento franciscano y Juan Diego Cuahutlatoatzin]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; erección de templos a la Virgen de la Caridad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; la Virgen de la Caridad y la formación de la Nación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; la Iglesia y la Virgen en el Congreso Católico Nacional de 1959]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUBA; ¿un fósil prehistórico?]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUEVAS, Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA DE LA INTEROCEANIDAD DE PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA EMERGENTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA HISPANOAMERICANA. Origen, desarrollo y características]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA MESTIZA DE SAN JUAN DE PENONOMÉ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS ABORÍGENES DEL URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS CANALERAS DE PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS INDÍGENAS DE AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA LATINOAMERICANA; origen, evolución e identidad ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS: El Tawantisuyo incaico (1438-1533)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Los Pueblos del Delta del Orinoco ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS REGIONALES DE URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURA Y SOCIEDAD EN HISPANOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS; América Central y Nor Andina]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Los pueblos del Caribe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS; Los pueblos en Norteamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CULTURAS PRECOLOMBINAS. Panorama general]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[CUZCO; Colegio de San Bernardo Abad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== D ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DARIÉN, Misiones Jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DAS CHAGAS LIMA Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[D'ANANIA, Giovanni Lorenzo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEBATE DE VALLADOLID; Sepúlveda y Las Casas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE ALLOZA, JUAN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY: Empresas inglesas en Norteamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY, Theodor]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE BRY THEODOR; Obras en la Biblioteca Apostólica Vaticana (BAV)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE CASTRO BARROS, Pedro Ignacio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEL BUSTO DUTHURBURU JOSÉ ANTONIO. Historiador de la Peruanidad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LA CRUZ, SOR JUANA INÉS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LA CUEVA PONCE DE LEÓN, Alonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LA SANTA Y ORTEGA, Remigio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LANDA Fray Diego]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LEÓN, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DELGADO JOSÉ MATÍAS. La cuestión del obispado salvadoreño]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DELGADO JOSÉ MATÍAS. Las independencias de Centro América]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LOS RIOS Y ARMENGOL Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE LUNA VICTORIA y CASTRO, Francisco Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE ROSALES, Diego]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE VEGA, Feliciano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DE VEGA, Feliciano; Su obra episcopal y literaria]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA DEL INDÍGENA; misiones en Panamá]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEFENSA Y DIGNIDAD DEL INDÍGENA EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHO CANÓNICO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHO DE ASILO EN LAS IGLESIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHO INDIANO; La búsqueda de la justicia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHOS DE LOS INDIOS; la controversia Sepúlveda-Las Casas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHOS HUMANOS; Documentos de Francisco José de Jaca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DERECHOS HUMANOS Y LIBERTAD DE LOS INDIOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA; su repercusión en Europa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO DEL NUEVO MUNDO: Mentalidades culturales en el Mundo Europeo en la vigilia de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO, HALLAZGO Y ENCUENTRO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA. Los debates preparatorios (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA. Los debates preparatorios (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA. Los debates preparatorios (III)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Conciencia de Isabel la Católica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; El ocaso de Cristóbal Colón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Su sentido en las Bulas Alejandrinas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Preparación de la Expedición descubridora]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Primeros frutos evangélicos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DESCUBRIMIENTO Y EVANGELIZACIÓN; Isabel ante la esclavitud de los indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA; Altares y capillas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA; cofradías y advocaciones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA; En Indios y Frailes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA. Influencia de Lepanto]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN AL ROSARIO EN LA NUEVA ESPAÑA; Su importancia en el arte]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEVOCIÓN MARIANA EN PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DEZA, Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIARIO LITERARIO DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DÍAZ BARRETO, Pascual]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DÍAZ MORI, Porfirio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DÍAZ NUÑEZ JUAN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIEZMOS DE LOS INDIOS; directrices de la Junta eclesiástica de 1546]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIGNIDAD HUMANA. La encíclica «Lacrimabili statu Indorum»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIGNIFICACIÓN DE LA MUJER]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DIÓCESIS; Solicitudes de Creación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOCTRINAS FRANCISCANAS EN EL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOCTRINAS; su publicación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOCUMENTOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Fundación de la Provincia peruana de San Juan Bautista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Las misiones  de Puerto Maldonado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Misión de Fray Vicente Valverde en Cajamarca]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Papel pacificador en el siglo XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS; Su impulso misionero en el Perú del siglo XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS  en el « Novus Orbis »]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DOMINICOS en la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DONDERS Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[DURÁN Y MARTEL, Fray José Higinio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[DU ROUSIER, Ana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== E ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR; Ardor patriótico del clero]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: El clero en el proceso de independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: Factores fundantes de la Nación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ECUADOR: Iglesia, historia y cultura.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN DE LA MUJER EN NUEVA ESPAÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA. Época contemporánea]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EDUCACIÓN EN MÉXICO. Trinchera de la confrontación Iglesia-Estado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EGUIARA Y EGUREN, Juan José de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EJIDO. Defensa y manipulación de las comunidades indígenas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL BIEN PÚBLICO; Periódico uruguayo ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ELÍZAGA PRADO, José Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ELORDUY Ernesto]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR: CONCORDATO CON LA SANTA SEDE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR; Conquista y organización política]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR EN EL SIGLO XX (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR EN EL SIGLO XX. (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR. Fe y política en el arzobispado de Oscar Arnulfo Romero (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR. Fe y política en el arzobispado de Oscar Arnulfo Romero (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR; La Iglesia y la Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EL SALVADOR; Raíces prehispánicas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCINAS, Diego De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDA; Origen y características]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; El dramático caso del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; En la Real Audiencia de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ENCOMIENDAS; Su tratamiento en la Junta eclesiástica de 1546 ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EPISCOPOLOGIO MEXICANO; 1831-1931]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ERMITA DEL TEPEYAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ERRÁZURIZ VALDIVIESO, Crescente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCALANTE y ESCALANTE, Alonso M]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVITUD; La Iglesia ante la población negra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVITUD NEGRA EN AMERICA; Gradualidades jurídicas y prácticas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN LAS HACIENDAS JESUÍTICAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN PERÚ; Condición jurídica y social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCLAVOS NEGROS EN PERÚ;  Moderación de castigos y trabajos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCRITURA Y EVANGELIZACIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESCUDERO ESCUDERO, Alfonso María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ESPAÑA; la sociedad española  en la época de los descubrimientos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIO EN MÉXICO; Primeros pasos]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN. Las Cátedras de Lengua]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN; proyecto de una sociedad integrada]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; Cifras y datos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA; contribución de los jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Domingo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Josefa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ CONCHA, Rosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNANDEZ DE OVIEDO  Y  VALDES, Gonzalo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ DE PIEDRAHITA, Lucas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNANDEZ DE SANTA CRUZ Y SAHAGÚN, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERNÁNDEZ DE URIBE Y CASAREJOS, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERRI, Alfonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FERROCARRIL TRANSÍSTMICO DE  PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILHAS DA CARIDADE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS. Inicio de su incorporación a la Corona española]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[FILIPINAS. LABOR DE BENEFICENCIA DE LA IGLESIA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[FILIPINAS. Labor educativa de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[FILIPINAS. La Nao de la China y el regreso imposible]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[FILIPINAS; Metodología misionológica-pastoral]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[FILIPINAS: Órdenes religiosas y Clero secular]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS: Organización de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS: Proceso histórico de su evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILIPINAS.  Su colonización desde Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA Náhuatl]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FILOSOFÍA Y CATOLICISMO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLOR Y CANTO DEL NACIMIENTO DEL NUEVO MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES, Ana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES GARCÍA, San Margarito]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORES y TRONCOSO, Francisco de Asís]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[FLORES VARELA, San José Isabel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FLORIANÓPOLIS; (Santa Catarina)  Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FONTE  José De.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRACASTORO, Girolamo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRAGUEIRO ALFREDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS DEL PERU; Defensores de los nativos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS en Chile]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS  en el Nuevo Mundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; estructura y acción evangelizadora]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS NOTABLES EN PERÚ; Siglos XVI y XVII]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Orígenes de la Provincia de los Doce Apóstoles ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Sus archivos en Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRANCISCANOS; Sus Bibliotecas en el Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FRESNO LARRAÍN, Juan Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FUEROS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[FUNDACIÓN DE AMÉRICA ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== G ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GACETA OFICIAL del Arzobispado de México 1897-2011]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GALVÁN BERMÚDEZ, San David]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GANTE, Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÉS, Fray Julián]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA ACOSTA, Andrés]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA DE LA HUERTA, Tadea]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA DE PALACIO, Diego]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA ICAZBALCETA, Joaquín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA Pantaleón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCÍA ZAVALA María de Guadalupe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARCIDUEÑAS ARGÜELLO, Salvador]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GARIBAY Y KINTANA, Ángel María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GASTRONOMÍA VIRREINAL POBLANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GAY CASTAÑEDA, José Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GENTES, TIERRAS Y CAMINOS DE LA EVANGELIZACIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GERALDINI, Alessandro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GERSON, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GILLOW Y ZAVALZA, Eulogio Gregorio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GIUSTINIANI, Agustín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GLAREANUS, Henricus]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GOIÂNIA; (Goiás) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GOLFO DE MÉXICO. Exploración de sus costas (1513-1535)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GÓMEZ DE PORTUGAL Y SOLÍS, Juan Cayetano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GOMEZ FARÍAS VALENTÍN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GÓMEZ LOZA, Miguel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONÇALVES DE OLIVEIRA, Vital Maria]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONZAGA, Francesco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONZÁLEZ, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONZÁLEZ DE MARMOLEJO, Rodrigo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONZALEZ DE SANTA CRUZ, SAN ROQUE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GONZÁLEZ FLORES,  Anacleto]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[GONZÁLEZ VALENCIA, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GOTTARDI, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GOVERNADOR VALADARES; (Minas Gerais) – Diocese]]'''	 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GRANADO CAPRILES,  Francisco Maria del]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GREGORIO XVI; La revitalización misionera]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GREGORIO XVI; política ante los cambios de autoridades]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GREGORIO XVI; Reconocimiento de las Independencias Latinoamericanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GREGORIO XVI; Su actuación ante el vacío pastoral en Hispanoamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GREGORIO XVI; Su política Pontificia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GREMIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALAJARA; Arquidiócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Acontecimiento Guadalupano]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; Antiaparicionismo]]'''  &lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; Antigüedad del culto]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; Añadidos y retoques a la imagen]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; Aprobación implícita]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; Atentado contra la Imagen]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Bibliografía general]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Descubrimientos arqueológicos en Estados Unidos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; El Acontecimiento Guadalupano e Inculturación]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; El problema de los &amp;quot;silencios&amp;quot;]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; El Santuario, su Culto y la Plaza Mariana]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE;en la independencia de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Fuentes españolas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[GUADALUPE; Fuentes indígenas]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; fuentes mestizas o indo-hispanas]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; Informaciones jurídicas de 1666]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; Informe sobre aspectos de conservación y restauración  de  la imagen original]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; La hipótesis de imágenes en sus ojos]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUADALUPE; La Virgen María y Juan Diego.]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[GUAL Y PUJADAS Pedro; Su labor en el Perú]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[INSTITUTO DE MISIONES EXTRANJERAS DE YARUMAL (IMEY)]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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'''[[INVASIÓN NAPOLEÓNICA; Repercusiones en Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ISABEL LA CATÓLICA. La libertad de los indios americanos.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[ISABEL LA CATÓLICA; Política y gobierno]]&lt;br /&gt;
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'''[[ISABEL LA CATÓLICA; Su actuación ante la invasión portuguesa de 1475]]&lt;br /&gt;
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'''[[ISABEL LA CATÓLICA; Su formación religiosa ]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ISABEL LA CATÓLICA; Su personalidad]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ISABEL LA CATÓLICA; Sus relaciones con la Iglesia]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ISABEL LA CATOLICA; Testamento y Codicilo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ISABEL LA CATÓLICA Y DON VASCO DE QUIROGA]]  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ISASA Y GOYECHEA, Ricardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ITABIRA – CORONEL FABRICIANO; (Minas Gerais) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ITURBIDE, Agustín de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ITZCÓATL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== J ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JALISCO EN EL MÉXICO INDEPENDIENTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JALISCO EN EL VIRREINATO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JALISCO; Su protagonismo durante la Persecución Religiosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JAMAICA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JARA, Ramón Ángel.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JANSENISMO NO BRASIL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JEREZ, Francisco de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JESUITAS (Compañia de Jesús)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JESUITAS EN EL MUNDO ANDINO; El obstáculo de la idolatría]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JESUITAS EN EL MUNDO ANDINO; Las Reducciones de Juli]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JESUITAS; En Perú en el siglo XX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JESUITAS NO BRASIL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN. Espiritualidad de un laico]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN; Descendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN; Procesos de beatificación y de canonización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUÁREZ GARCÍA, Benito]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUDÍOS EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNDIAÍ; (São Paulo) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JULIO II Y EL NUEVO MUNDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNGUITO, Francisco Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNTA APOSTÓLICA DE 1524; Catequesis y sacramentos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNTA APOSTÓLICA DE 1526]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JUNTA ECLESIÁSTICA MEXICANA DE 1546]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[JURISDICCIONES ECLESIASTICAS DEL PERU]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== K ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[KAINGANG; a missão do padre Chagas Lima]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[KINO, Eusebio Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[KINO FRANCISCO; Misiones en Baja California y la Pimería]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[KINO FRANCISCO; Tras las huellas de San Francisco Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[KUBLER, George Alexander ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[KUNA YALA; Misiones jesuitas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== L ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LABASTIDA Y DÁVALOS, Pelagio  Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LADRÓN DE GUEVARA Y CALDERÓN, Diego]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LA CAJA OBRERA; Banco Uruguayo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LACUNZA Y DÍAZ, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LA ESPAÑOLA. Punto inicial de la evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LA FLORIDA; el Castillo de San Marcos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LA GAZETA DE MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LAICIDAD EN URUGUAY ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LAICISMO en chile]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LAICOS EN LA PRIMERA EVANGELIZACIÓN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LAMAS, José Benito]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LARRAÍN ERRÁZURIZ, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LARRAÍN GANDARILLAS, Joaquín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LARRAÑAGA,  Dámaso Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LARROBLA, Juan Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LASAGNA, Luis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LAS CASAS, Fray Bartolomé de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LAS CASAS, Fray Bartolomé de; ¿Anti-negro?]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LASSO DE LA VEGA Rafael]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LATINOAMÉRICA; historiografía y realismo histórico]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LATINOAMÉRICA; influjo de la Ilustración española]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEDESMA, Bartolomé de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEGISLACIONES ECLESIÁSTICAS EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LENGUAS, Luis Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LENGUAS ORIGINARIAS, EVANGELIZACIÓN E IDENTIDAD]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEÓN CALDERÓN, Nicolás]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEÓN TORAL JOSÉ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEVINUS APOLLONIUS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEY CALLES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEY LARRAÑAGA; o de las Nueve Cátedras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEYENDA NEGRA; La obra de Julián Juderías]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEYENDA NEGRA: Las publicaciones de Thedor De Bry]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEYENDA NEGRA; Significado y desarrollo del término]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LEYES DE INDIAS; Resumen del compendio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIBERALES Y CONSERVADORES EN CENTROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIBERALES Y CONSERVADORES; Su posición frente a la Iglesia en México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIBERALISMO EN LA NUEVA ESPAÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIBERALISMO EN URUGUAY]]'''					&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIBERALISMO MEXICANO; Breve síntesis de un camino constitucional]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIBERALISMO MEXICANO; De la revolución social a la revolución constitucional]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIBERALISMO MEXICANO; La respuesta de la Iglesia a la Constitución de 1917]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LICEO de Estudios Universitarios (LEU)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIGA NACIONAL DEFENSORA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA; Colegio de San Buenaventura de Nuestra Señora de Guadalupe]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA: Colegio de San Ildefonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA; Colegio de San Martin]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA: COLEGIO DE SAN PABLO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA: COLEGIO DE SANTO TOMAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA. El conflicto de la doctrina del Cercado (1590-1592)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA: LA CATEDRAL EN EL SIGLO XVI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA: REAL CONVICTORIO DE SAN CARLOS.  (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA: REAL CONVICTORIO DE SAN CARLOS.  (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMA: Real convictorio de San Carlos. (III)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIMPIEZA DE SANGRE Y NOBLEZA DE LOS INDIOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIRA PÉREZ, Osvaldo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIRIO  DE PUEBLA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LISSÓN CHAVES Emilio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA BRASILEÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA DEL BARROCO EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA EN LAS IGLESIAS NOVOHISPANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LITERATURA PANAMEÑA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIZANA Y BEAUMONT Francisco. Su protagonismo en la Independencia de la Nueva España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIZANA Y BEAUMONT Francisco Javier ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LIZÁRRAGA, Reginaldo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOAYZA, Jerónimo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOAYZA, Rodrigo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOBO GUERRERO, Bartolomé]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE GÓMARA, Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE HERRERA, Fray Alonso  ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE SANTA ANNA, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE SOLÍS, Luis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ, Gregorio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LÓPEZ DE MEDINA Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LOS ANDES, Santa Teresa de Jesús de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[LUMNIUS, Ioannes Fredericus]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== M ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAÇONARIA E IGREJA NO BRASIL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAGALLANES JARA, San Cristóbal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAGAÑA SERVÍN, Luis ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAJOR JOHN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAÍZTEGUI Y BESOITAITURRIA, Juan José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MALDONADO MELÉNDEZ,  San Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MALINCHE; Tenépatl (Doña Marina)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MANRÍQUEZ Y ZÁRATE, José de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAPAS DEL NUEVO MUNDO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAPUCHES EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARCHETTI JOSÉ (I). Sua vida no contexto do Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARCHETTI JOSÉ. (II) contribuições para o pobre, o órfão, a viuva]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARGIL DE JESÚS, Fray Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MARTÍN, Juana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIR DE ANGLERÍA, Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES COLOMBIANOS DE LA ORDEN HOSPITALARIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DE SAHUAYO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DE SAN JOAQUÍN]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Contexto geográfico y social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Fuentes y bibliografía]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Primeras acciones evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÁRTIRES DEL CHACO; Testimonios del martirio formal y material]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[MÁRTIRES MEXICANOS EN JAPÓN (1597, 1627 Y 1632)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[MARTIROLOGIO MEXICANO ( 1914- 1940)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MAYNAS; Características de la Misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; La Memoria Histórica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAYNAS; Situación en la etapa post-jesuítica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MAXIMATO; Los presidentes del periodo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[McGRATH RENAULD, MARCOS GREGORIO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDELLÍN; Arquidiócesis de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDELLÍN, Diego De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEDINA, Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEERMAN Arnould OFM]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MELO D. ANTÔNIO JOAQUIM DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MELO; Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉNDEZ MONTOYA, San Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo. Crítica de las religiones mesoamericanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDIETA, Fray Gerónimo. «Semillas del Verbo» en las religiones mesoamericanas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDOZA, fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENDOZA  Y PACHECO, Antonio de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MENTALIDADES CULTURALES EN EUROPA; en la vigilia de 1492]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCATOR, Gerard]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN LA EVANGELIZACIÓN DEL PERÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS; La defensa del hombre andino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS; Misiones en el Cuzco y en Lima]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCEDARIOS; Secularización de las doctrinas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MERCURIO VOLANTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESA DE CONSCIÊNCIA E ORDENS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZAJE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZAJE CULTURAL; Escritura pictográfica, jeroglífica y alfabética]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZAJE E IDENTIDAD DE AMÉRICA LATINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZAJE Y SINCRETISMO. Diferencias y similitudes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MESTIZOS HISPANOAMERICANOS; Destinatarios del Evangelio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[METODOLOGÍA EVANGELIZADORA; Características y limitaciones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[METODOLOGÍA EVANGELIZADORA; Problemas y caminos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MEXICANIDAD; Aporte cristiano-católico a su formación]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO: Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO: Camino del nacimiento de un estado laico (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (III)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (IV)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un Estado laico (V)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (VI)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (VII)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (VIII)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (IX)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (X)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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'''[[MISIONES DEL SIGLO XIX; La emergencia misionera]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MISIONES DEL SIGLO XIX; Triángulo de la emergencia misionera]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MONARDES, Nicolás]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MONARQUIA ESPAÑOLA. Su política de integración en América]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MONCAYO GARCÍA, José Pablo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOGROVEJO; Pastor de la Misericordia (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOGROVEJO; Pastor de la Misericordia (II)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MONJAS, MUJERES y Conventos en el Nuevo Mundo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[MONTEVIDEO; La Diócesis durante el gobierno de Mariano Soler]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[MONTÚFAR, Alonso de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MONUMENTA CARTOGRÁFICA VATICANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MORA Y DE LA MORA, San Miguel de la]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MORELIA; Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MORELOS Y PAVÓN, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MORENO Y OLLO, Miguel Dr.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MORISCOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MORIN, Bernarda]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOSQUERA Y ARBOLEDA, Manuel José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOYA DE CONTRERAS, Pedro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOYA Y VALENZUELA, Juan Bautista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOVIMIENTOS CATÓLICOS EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOVIMIENTOS ECLESIALES; Carismas y Misión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MOZÁRABE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUDÉJARES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUJER EN PANAMÁ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUJER en Uruguay]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUNGUÍA Y NÚÑEZ, Clemente de Jesús]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUÑOZ CAMARGO, Diego]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUÑOZ, Juan Bautista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MUÑOZ Y CAPURÓN Luis Javier]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÜNSTER, Sebastian]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MURIEL Domingo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÚSICA en Chile]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[MÚSICA  PREHISPÁNICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== N ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NACIONALISMOS Y NACIONALIDADES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NAMUNCURÁ, Ceferino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NATAL; (Rio Grande do Norte) – Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NAVARRETE GUERRERO, Julia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NAVARRO ORIGEL LUIS;  el primer cristero]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NEOPATRONATOS; La misión chilena en Roma]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NEOPATRONATOS; La misión colombiana en Roma]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NEOPATRONATOS; La misión mexicana en Roma]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NERVO,  Amado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NEZAHUALCÓYOTL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICAN  MOTECPANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA; Concordato de 1861]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA. Expulsión de la Compañía de Jesús en 1881]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA; La Iglesia en la prueba]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NICARAGUA. Institucionalización de la Iglesia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NIEVES CASTILLO Fray Elías del Socorro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NIÑOS MÁRTIRES DE TLAXCALA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NIZA, Fray Marcos de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NOCHE TRISTE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NORDESTE BRASILEIRO; Aspectos históricos (1806-1883)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NOVVS ORBIS REGIONVM AC INSVLARVM]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA ESPAÑA. Conciencia de la nacionalidad mexicana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA ESPAÑA; Devoción e influencia de Santo Tomás]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA ESPAÑA; Virreinato de la]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA ESPAÑA Y FILIPINAS; Plataforma de misiones agustinianas a China]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA GRANADA; Proceso emancipador]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA GRANADA Y VENEZUELA. Movimientos pre-independentistas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVA VIZCAYA. Proceso de su Evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVO MUNDO. América y el Pacífico]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVO MUNDO; Expansión de los encuentros]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVO MUNDO. Primeras crónicas del Encuentro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVO MUNDO. PRIMEROS ENCUENTROS EN LAS COSTAS DEL GOLFO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NUEVO MUNDO; Teorías escatológicas de fray Gonzalo Tenorio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[NÚÑEZ DE HARO Y PERALTA, Alonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== O ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OBREGÓN ÁLVARO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OAXACA; Arquidiócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OAXACA; Los mártires de Cajonos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OAXACA PREHISPANICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OAXACA; Proceso de la Evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OAXACA Y LA CONQUISTA ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OCOTLÁN, Nuestra señora de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[O´GORMAN, Edmundo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OLMOS, Fray Andrés de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OÑA, Pedro de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ORDEM MILITAR DE JESUS CRISTO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ORDENES RELIGIOSAS; Vida, extinción y restauración]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ÓRGANOS de la Catedral de México]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ORONA MADRIGAL, San Justino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OROZCO Y JIMÉNEZ, Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OTUMBA; La batalla]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[OVALLE, Alonso De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== P ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PADROADO E EXPANSÃO PORTUGUESA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PADROADO PORTUGUÉS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PADROADO REAL ULTRAMARINO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PALAFOX Y MENDOZA, Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PALOMAR Y VIZCARRA, Miguel]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PANAMÁ; Advocaciones y devoción mariana]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PANAMÁ; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[PERIODISMO CATÓLICO EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERSECUSIÓN A LA IGLESIA EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN DURANGO (1922-1929)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN JALISCO (1914-1921)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUCIÓN EN  JALISCO (1923-1929)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUCIÓN EN MÉXICO; intervenciones de Pío XI]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN MÉXICO. Vivencia de los Salesianos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; Comunismo y anticomunismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; El liberalismo y la masonería]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; La Iglesia y la justicia social]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; La invasión de las sectas fundamentalistas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN EN GUATEMALA; Militarismo y seguridad nacional]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUSIÓN JURÍDICA EN MÉXICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUCIÓN Y MARTIRIO EN TABASCO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUCIONES EN AMÉRICA LATINA; El caso ecuatoriano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERSECUCIONES Y MARTIRIOS EN EL SIGLO XX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERÚ; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PERÚ: Bienes religiosos, culturales y turismo]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ;  Comienzos de la evangelización]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ; El clero diocesano en el siglo XVI (II)]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PERÚ; El debate teológico jurídico misional sobre la conquista]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PIEDAD POPULAR. El Culto a la Virgen en sus advocaciones del Rosario, la Merced y Loreto]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PIEDAD POPULAR. El culto a La Virgen del Carmen]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PIEDAD POPULAR. El culto de Latría y de Hiperdulía ]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PIEDAD POPULAR Y MARIOLOGÍA]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PIZARRO, Francisco]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[PUEBLA; Tercera Conferencia del CELAM (1979)]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[PUEBLA; su gobierno durante el Virreinato (1531-1821)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PUEBLA VIRREINAL; Fiscalías y cofradías de indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PUEBLA VIRREINAL; La República de Indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[PUERTO RICO; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Q ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUERÉTARO, Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUERÉTARO; Diócesis]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUETZALCÓATL]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUEVEDO, Fray Juan De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUINTANA ROO. Marginación y evangelización tardía]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUINTO SOL (La cosmogonía azteca)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUIROGA, Vasco de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUIROGA VASCO DE; Defensor de los Derechos Humanos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUIROGA VASCO DE:  Escritos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUIROGA VASCO DE; Su pensamiento en torno a la Conquista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[QUIROGA VASCO DE; Texto de su testamento]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== R ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RACIONALISMO ESPIRITUALISTA EN URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RADIO DIFUSORA JACKSON]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RAMIREZ ÁLVAREZ, José Fernando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RAMÍREZ, Fray Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RAMOS ARIZPE, José Miguel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RAMOS DE LORA Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RAMUSIO, Giambattista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RAUW, Johann]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REDUCCIONES  DE  LOS  INDIOS; directrices de la Junta eclesiástica de 1546]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REESTRUTURAÇÃO ECLESIAL NA REPÚBLICA VELHA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REFORMA DE LA IGLESIA ESPAÑOLA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REFORMA MEXICANA DE 1833. Eliminación de la cristiandad indiana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REFORMAS DE CARLOS III PARA AMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REGALISMO BRASILEIRO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REGALISMO BORBÓNICO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REGULES, Dardo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REINO DE LAS ESPAÑAS. Un Estado Misional]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELACIONES IGLESIA ESTADO EN MÉXICO. Periodo Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELACIONES IGLESIA ESTADO EN MÉXICO. En el Segundo Imperio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELACIONES IGLESIA-ESTADO EN MÉXICO. Siglo XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELACIONES IGLESIA ESTADO EN MÉXICO. Siglo XX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELIGIONES AFROAMERICANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELIGIÓN EN LOS ESCRITORES DE INDIAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELIGIOSIDAD POPULAR. El culto a la Virgen]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELIGIOSIDAD POPULAR; Manifestaciones de piedad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RELIGIOSIDAD POPULAR; sus manifestaciones artísticas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REMÍREZ SÁNCHEZ  Fernando]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPISO MARTÍNEZ DE ORBE, Antonio ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPÚBLICA DOMINICANA; Concordato de 1954]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPÚBLICA DOMINICANA; La bula «In apostolatus culmine»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPÚBLICA DOMINICANA; La Constitución de San Cristóbal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REPÚBLICA DOMINICANA; Nacionalidad y catolicismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REQUERIMIENTO; Origen, práctica y derogación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RERUM NOVARUM; Una encíclica profética]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REVOLUCIONES MEXICANAS; la facción «carrancista»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REVOLUCIONES MEXICANAS; La facción «zapatista»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REVOLUÇÃO DOS PADRES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REVUELTAS SÁNCHEZ, Silvestre]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REYES SALAZAR, San Sabás]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[REYES  OCHOA, Alfonso]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RÍO DE LA PLATA; Su mundo cultural, económico y político]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RIVA PALACIO, Guerrero Vicente]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROBLES HURTADO,  San José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RODRIGUEZ DE VALDERAS, Fray Gaspar]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RODRIGUEZ TENA, Fray Fernando]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[ROJAS Y ARRIETA, Guillermo]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[ROMERO, Luis Francisco ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROMERO DE TERREROS, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROMERO OSCAR ARNULFO. Posición ante la crisis Salvadoreña]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROMERO, Oscar Arnulfo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROMO GONZÁLEZ, Santo Toribio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROSAS, Juventino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROSSELL Y ARELLANO Mariano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ROSS EDWARDS, Juana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUIZ DE ALARCÓN Y MENDOZA, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUIZ Y FLORES, Leopoldo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RULFO, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUSCELLI, Girolamo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[RUTA DE LAS ESPECIAS; Rivalidad entre España y Portugal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== S ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SACRIFICIOS HUMANOS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAHAGÚN, Bernardino de Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAS, Antonia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAS Y TORO, José Hipólito]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALAMANCA EN IBEROAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALTO, Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SALVADOR; (Bahía) - Arquidiocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANDOVAL, Alonso de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ DE TAGLE VARELA, Francisco Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ DELGADILLO, San Jenaro]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANCHEZ DEL RÍO, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SÁNCHEZ SANTOS Trinidad]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN ALBERTO JOSÉ ANTONIO DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN BERNARDINO DE MONTEVIDEO; Convento y colegio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN FELIPE Y SANTIAGO DE MONTEVIDEO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN JUAN DE ULÚA.  Castillo-Fortaleza]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN LUIS POTOSÍ; Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN MARTÍN, FRAY TOMÁS DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SAN MIGUEL DE ALLENDE; Arte Virreinal]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ. Arquidiócesis (1562-1625)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ; Retrato moral y espiritual de Jiménez de Quesada]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA FE DE BOGOTÁ; Sentido de su fundación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA MARIA; (Rio Grande do Sul) – Diocese]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTA MARIA DE GUADALUPE; La Primera Misionera]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTERÍA Y SINCRETISMO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTO TOMÁS, Fray Domingo De]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[SANTO TOMÁS FRAY DOMINGO DE: Cartas a Felipe II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[SANTOS;  Diocese]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[SANTUARIO NACIONAL DE LA VIRGEN DEL VERDÚN]]'''&lt;br /&gt;
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'''[[SANTUARIO POPULAR DE SAN CONO]]'''&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
=== T ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
'''[[TOUSSAINT  Y  RITTER, Manuel]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN ORAL EN MESOAMÉRICA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN Y MODERNIDAD; El laboratorio y la biblioteca ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRADICIÓN Y MODERNIDAD; los Colegios Jesuitas del S. XIX]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; O fenômeno em Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; Senzalas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; O fenômeno em nas terras Campestrenses]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRÁFICO ESCRAVO; Transformações na Provincia de São Paulo ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRANSMISIÓN DE LA FE EN EL NUEVO MUNDO I]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRANSMISIÓN DE LA FE EN EL NUEVO MUNDO II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Comienzos y expansión]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Condenas de la Teología y de la razón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Condenas de los Papas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El alquiler como ruptura de la esclavitud]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El Calvinismo anglicano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El camino de su abolición]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; El «Quilombo» de Los Palmares]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; La conciencia cristiana]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Las Indias Occidentales Danesas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; La participación de Francia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Juicio de San Juan Pablo II]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; La Compañía Holandesa de las Indias Occidentales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS: La participación de España]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS: Los intentos de justificación]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Los países europeos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Los portugueses en África]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Responsabilidades jurídicas y espirituales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en Brasil]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en Hispanoamérica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATA DE ESCLAVOS; Su abolición en los Estados Unidos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRATADO DE ALCAZOVAS-TOLEDO ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRAVADA Y CÓRDOVA; Su vida y su obra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRITSCHLER Y CÓRDOVA, Martín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TRUJILLO; Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[TULPETLAC]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== U ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UBERABA; (Minas gerais) – Arquidiocese ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UBIARCO ROBLES, San Tranquilino]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ULTRAMONTANISMO EN CHILE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNEC]]'''	&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL URUGUAY]]'''	&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD DE MÉXICO REAL Y PONTIFICIA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD DE SALAMANCA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD EN CRISIS Y EL POSITIVISMO EN ARGENTINA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES HISPANOAMERICANAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDADES DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS; Archivos, Fuentes y Reseñas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[UPPSALA; Mapa de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URBANISMO EN EL PERÚ VIRREINAL (I)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URBANISMO EN EL PERÚ VIRREINAL (II)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URIBE VELASCO, San David]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Decreto Ley de Educación Común]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; el Clero secular]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Episcopologio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Ley de supresión de la Enseñanza y Práctica Religiosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Los “curas constituyentes”]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Fisonomía antropológica, cultural, religiosa, eclesial, y política]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Música folklórica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Música sacra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Oratorios rurales]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Piedad popular]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Primera Biblioteca Pública]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Primeras corrientes evangelizadoras]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Protestantismo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Provincia eclesiástica]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Rebeliones indígenas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Santoral]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[URUGUAY; Su génesis cultural y religiosa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== V ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VAÏSSE, Emilio (Omer Emeth)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALADÉS,  Fray Diego de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALDÉS OSSA, Elisa ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALDIVIA, Luis de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALDIVIESO, Rafael Valentín]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALENCIA, Fray Martín de]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALERIANO, Antonio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE Fray Vicente De. Evangelizador pionero del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE Fray Vicente De. Primer obispo del Perú]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VALVERDE TÉLLEZ, Emeterio]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VAN UFFELDRE DE SANTO TOMÁS, Fray Adrián]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Vida y Obra]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Proceso de beatificación; Parte 1]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA Félix; Proceso de beatificación; Parte 2]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARELA, José Pedro]]'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VARGAS GONZÁLEZ,  Jorge y Ramón]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASCO DE PUGA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASCONCELOS  CALDERÓN, José]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VASQUEZ Eduardo Fray]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VEGA  ANDRES  DE]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VELASCO Y RUIZ DE ALARCÓN, Luis de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VELAZQUEZ RODRÍGUEZ, Primo Feliciano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VENEZUELA; Afrodescendientes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VENEZUELA: Lectura historiográfica de su Independencia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERA Y DURÁN, Jacinto]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ. Arquidiócesis y diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ, Fray Alonso de la]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERACRUZ: Puerta del encuentro de dos mundos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VERSTEGEN (Richard Rowlands)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJE DE CIRCUNNAVEGACIÓN 1519-1522. Magallanes y Elcano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJES DE JUAN PABLO II A MÉXICO]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIAJES DE JUAN PABLO II A URUGUAY]]''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VICARIATO APOSTÓLICO DEL URUGUAY]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VICUÑA LARRAÍN, Manuel ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILASECA AGUILERA, José María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLAGRÁ, Gaspar de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLALPANDO, Cristóbal de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLANUEVA, Tomás de, O.S.A]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VILLARROEL, Gaspar de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRREYES; Facultades y limitaciones]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIRUELA]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; El Derecho de Gentes]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA, Francisco De]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; Influencia de la «Relectio de indis» en las «Leyes Nuevas»]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; La Relectio de Indis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; los justos títulos de la conquista]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VITORIA; Principios, Fuentes y Bibliografía Indianas]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VIVES SOLAR, Fernando ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[VUDÚ]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== W ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[WAST, Hugo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== X ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XALAMBRÍ, Arturo Estanislao]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XICONTÉNCATL, El viejo]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XICOTÉNCATL Luisa]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XIMENEZ Fray Francisco]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[XOCHIMILCO]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Y ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YÉREGUI, Inocencio María]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YERMO Y PARRES, San Jóse María de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Conquista y evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Diócesis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN EN EL TIEMPO. Enciclopedia]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. La Guerra de Castas (1847-1901)]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[YUCATÁN. Problemáticas en su evangelización]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Z ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAPATA DE CÁRDENAS, Luis]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAPATA  SALAZAR, Emiliano]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZÁRATE, Agustín de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZARCO, Francisco.]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZAVALA SÁENZ, Lorenzo de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZORITA, Alonso de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZORRILLA DE SAN MARTÍN, Juan]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA; Proceso al cacique Carlos]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA, Fray Juan de]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA FRAY JUAN; Aspecto material de su episcopado]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA; La salvación de los indios]]'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''[[ZUMÁRRAGA: Su visión de los indígenas mexicanos]]'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SECULARIZACI%C3%93N_DE_TOPONIMIOS_Y_CULTO_A_LA_REVOLUCI%C3%93N&amp;diff=3706893</id>
		<title>SECULARIZACIÓN DE TOPONIMIOS Y CULTO A LA REVOLUCIÓN</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SECULARIZACI%C3%93N_DE_TOPONIMIOS_Y_CULTO_A_LA_REVOLUCI%C3%93N&amp;diff=3706893"/>
		<updated>2026-04-06T01:00:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Libro del Génesis relata que Dios creo al ser humano «a su imagen y semejanza» (Gn.1, 27), e inmediatamente el relato dice que Dios les asignó una tarea: ''“Creced y multiplicaos, y henchid la tierra y enseñoreaos de ella..”'' (Gn.1,28). A continuación, el relato dice que el Creador les presentó ''“todos los animales terrestres y todas las aves del cielo, los trajo al hombre, para que viese «como los había de llamar».”'' (Gen.2,19)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese lenguaje metafórico señala una realidad profundamente enraizada en el ser humano: que éste inicia su dominio sobre la creación «poniéndole nombre» a toda ella. Lo relevante pues no es que nombre le pone, sino el «hecho de poner el nombre», y por eso no importa cuál sea el idioma o vocablo que se emplee; lo realmente importante es el significado que quiso darle quien puso tal nombre a tal cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablamos de «toponimia» (topos=lugar; onyma=nombre) cuando los hombres dan nombre a una realidad geográfica (ríos, montañas, regiones, poblaciones); dicho de otro modo, ''“la toponimia es la disciplina que estudia el origen, significado y evolución de los nombres propios de los lugares.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/w, mientrasiki/Toponimia&amp;lt;/ref&amp;gt;La toponimia tiene pues una relación importante con la historia, la lingüística y la identidad de un pueblo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA PRECOLOMBINA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Continente americano estuvo habitado desde tiempos inmemoriales por una atomización de pueblos que, desde su probable arribo por el norte y a lo largo de muchos siglos, se fueron distribuyendo progresivamente por todas las regiones del inmenso Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los pueblos situados entre los Trópicos (Cáncer y Capricornio) alcanzaron un mayor grado de civilización, fueron sedentarios, conocieron la agricultura y erigieron ciudades. Los situados de los Trópicos hacia los Polos fueron nómadas o seminómadas y vivieron precariamente, muchos de ellos casi en estado de supervivencia. El aislamiento ancestral en que vivieron explica que, antes de la llegada de los europeos, se hablaran alrededor de dos mil lenguas diferentes,&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr.https://es.babbel.com/es/magazine/idiomas-de-la-colonizacion-en-america&amp;lt;/ref&amp;gt;de las cuales actualmente sobreviven aún unas doscientas en Mesoamérica y unas 600 en Sudamérica.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr.https://es.wikipedia.org/wiki/Lenguas_indígenas_de_América_del_Sur&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cinco países hispanoamericanos con mayor número de [[LENGUAS_ORIGINARIAS,_EVANGELIZACIÓN_E_IDENTIDAD | lenguas originarias]] vivas son: México (67), Colombia (65), Perú (47) y Venezuela (37).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa verdadera «Babel» habría que agregar el hecho de que ningún pueblo precolombino alcanzó la escritura «fonética», por lo que se carece de mucha información sobre la toponimia original prehispánica. Ejemplo de ello es que, aún hoy, se desconoce cuál fue el nombre original que dieron quienes habitaron el enorme complejo arqueológico que hoy se conoce como «Teotihuacan».&amp;lt;ref&amp;gt;Los mexicas o [[AZTECAS | aztecas]] —hablantes de la lengua náhuatl— empleaban el nombre de «Teotihuacan» para referirse a las ruinas de la antigua ciudad, la cual tenía cerca de 1000 años de abandono cuando la encontraron en el siglo XIV, y de la cual se ignora su nombre original. El término usado por los [[AZTECAS | aztecas]] fue ampliamente recogido en fuentes históricas (Sahagún: Códice Matritense del Real Palacio; Clavijero: Historia antigua de México).&amp;lt;br&amp;gt;Dichas fuentes son, principalmente, el origen de muchos malentendidos sobre el uso y terminología de un sitio denominado genéricamente como «[[TEOTIHUACÁN | Teotihuacán]]», pues la conocieron cuando únicamente quedaban yacimientos dispersos. Entre las mismas fuentes, [[TEOTIHUACÁN | Teotihuacán]] era una ciudad de un pasado en el que también floreció Tula, por lo que pensaban que sus habitantes fueron, en esencia, [[TOLTECAS | toltecas]].&amp;lt;br&amp;gt; (https://es.wikipedia.org/wiki/[[TEOTIHUACÁN | Teotihuacán]],consultado el 26/03/26)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la [[TRADICIÓN_ORAL_EN_MESOAMÉRICA | tradición oral]] permitió a [[CRONISTAS_EN_INDIAS | cronistas]] y evangelizadores del siglo XVI conocer la toponimia de cientos de lugares, y dejarla registrada en multitud de crónicas como la siguiente: ''“…e allí vinieron luego los caciques de los pueblos de Guaxocingo, ([[HUEJOTZINGO | Huejotzingo]]) questaba cerca, e eran amigos e confederados de los tascaltecas…”''&amp;lt;ref&amp;gt;DÍAZ DE CASTILLO Bernal. Historia verdadera de la conquista de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]. Cap. LXXXVI. Ed. ESPASA-CALPE 8 Ed, p. 174&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA EN EL SURGIMIENTO DE HISPANOAMÉRICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad la que dio origen a Hispanoamérica; es decir, una comunidad de naciones cuya unidad se encuentra más en el espíritu que en la biología, que es más cultural que racial, pues como certeramente afirmaba [[VASCONCELOS_CALDERÓN,_José | José Vasconcelos]], ''“Bajo la acción civilizadora de los españoles se castellanizó el indio de un extremo a otro de América. Y desde entonces cada indio que habla castellano como su lenguaje nativo, es un hijo legítimo de la raza española, que está hecha no sólo de sangres afines, no solo de mestizajes generosos, sino también de formas y alianzas del espíritu”''&amp;lt;ref&amp;gt;VASCONCELOS CALDERÓN José; Discurso del Día de la Raza en San Antonio [[TEXAS | Texas]]. Discursos 1920-1950. Ed. Botas, México, 1950, p. 180r&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese [[CULTURA_Y_SOCIEDAD_EN_HISPANOAMÉRICA | mestizaje cultural]] especifica la identidad de Hispanoamérica, forjada por la acción de la Hispania descubridora y evangelizadora, en la materia prima que fueron los pueblos originarios americanos. De la mezcla de ambas, de la adecuación de una a otra, surgirá entonces el «mestizaje», que es racial y cultural, creando y trayendo a la existencia el nuevo ser hispanoamericano. Esa nueva unidad ontológica de nombre cristiano y apellido indígena surgida en el siglo XVI, abarcó a personas, a instituciones, a templos, y desde luego, también a la toponimia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido podemos citar a personas destacadas como el cronista inca Felipe Poma de Ayala, y al historiador [[ALVA_IXTLILXÓCHITL,_Fernando_de | Fernando de Alva Ixtlilxóchitl]]; a instituciones como el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, y el Colegio de la Trasfiguración de Cuzco; a templos como Santa María Tonanzintla, y Nuestra Señora de Izamal. &lt;br /&gt;
En lo referente a la toponimia es notoria la presencia a lo largo y ancho del Continente del nombre del apóstol Santiago, el que llevan más de veinte poblaciones hispanoamericanas: desde Santiago de Chile, hasta Santiago de [[CUBA;_¿un_fósil_prehistórico? | Cuba]]; desde Santiago de Querétaro hasta Santiago de Atitlán.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL PROCESO DE SECULARIZACIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La raíz del proceso de secularización -entendido como el abandono y alejamiento de la Fe cristiana-, la encontramos en la premisa fundamental del movimiento de la «ilustración», sintéticamente señalada en el periódico «L'Humanité» (La Humanidad) en 1904 por Jean Jaurés:&amp;lt;ref&amp;gt;Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurès (1859-1914)&amp;lt;/ref&amp;gt;«el hombre debe «liberarse» de Dios». En el lugar que debe ocupar Creador, el pensamiento ilustrado no colocó al hombre como falsamente muchos afirman, sino a un remedo de libertad  sin responsabilidad alguna; luego se lanzó contra Iglesia, contra la Ley de Dios, y finalmente también contra la ley natural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre que se creyó «liberado» de Dios perdió de vista su propia realidad de ser finito, ontológicamente limitado pero llamado a la perfección por el Amor del Ser Supremo que le hizo partícipe de su Ser al crearlo ''“a su imagen y semejanza”'' (Gn.1.27). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese hombre «liberado» dejó de ser sabio, pues ''“Sabiduría es vivir y existir según la inteligencia o según el orden del ser; es decir, sentir, conocer y querer a sí mismo y a todo ente «en los» y «con los» límites que les son propios, cumplidamente; que es querer y promover su propia perfección… (La sabiduría) lo vincula a lo real como ser en el mundo, y lo destaca de él como ser para Dios al que se halla ontológicamente vinculado como a lo Otro distinto de él (…) alteridad que asegura la indestructibilidad de su ser y, a la vez, le provoca la atracción a su fin. ”''&amp;lt;ref&amp;gt;SCIACCA Michel Federico. El oscurecimiento de la inteligencia. Ed. Gredos, Madrid, 1973, p. 20-22.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre que dejó de lado la sabiduría se volvió estúpido; y al igual que nuestros primeros padres, volvió a caer en la vieja tentación de aquel que es mentiroso y ''“homicida desde el principio”'' (Jn.8,44): ''“seréis como dioses”'' (Gn.3,5). La Ilustración «liberada» de Dios engendró varios hijos; entre ellos el [[POSITIVISMO_EN_IBEROAMÉRICA | Positivismo]], que acabó sustituyendo a la razón por la experiencia y a la moral por la ciencia experimental. La ciencia experimental absolutizada hizo progresar la materia, pero hizo retroceder al ser humano a un estado de barbarie: el «bárbaro civilizado», capaz de borrar la vida sobre la faz de la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su obra «Los hermanos Karamazov», Fiodor Dostoievski advierte: «Si Dios no existe, todo está permitido».&amp;lt;ref&amp;gt;DOSTOIEVSKI, FIODOR M., Los hermanos Karamázov, Ed. Cátedra, 5 edición, Barcelona 2000, p. 941&amp;lt;/ref&amp;gt;Las dos guerras mundiales, los campos de exterminio, las armas de destrucción masiva, las bombas atómicas, y las dictaduras totalitarias, son algunos de los frutos de la ilustración positivista que dan toda la razón a Dostoievski. &lt;br /&gt;
El [[SECULARIZACIÓN;_Proceso_en_Uruguay | proceso de secularización]] en Hispanoamérica adoptó primero el espejismo de la libertad falsificada de la Ilustración; luego, paulatinamente, hizo a un lado la Ley de Dios, después se lanzó contra la Jerarquía de la Iglesia, contra el pueblo fiel, y contra la cultura católica donde tiene su asiento la toponimia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA SECULARIZADA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los vientos del secularismo ilustrado soplaron en toda la toponimia hispanoamericana; un ejemplo lo tenemos en la capital de Colombia, fundada en 1538 con el nombre de «Santa Fe», y que a lo largo del periodo virreinal fue conocida como «Santa Fe de Bogotá». Oficialmente tuvo ese nombre hasta el año 2000, cuando los vientos secularizantes eliminaron el nombre cristiano para dejarlo solo como Bogotá. Pero en México los vientos del secularismo alcanzaron la categoría de huracán.&lt;br /&gt;
En el caso de México, la eliminación de las referencias cristianas en la toponimia ha sido más radical, pues no solo han sido eliminadas, sino «sustituidas»; en el siglo XIX por nombres del liberalismo jacobino, y en el siglo XX por nombres de personajes de la [[REVOLUCIONES_MEXICANAS;_la_facción_«carrancista» | revolución mexicana]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del siglo XIX podemos citar a la ciudad de San Cristóbal Las Casas a la que se le eliminó el nombre cristiano quedando solo como Las Casas; San José de Toluca fue renombrada como Toluca de Lerdo; Puebla De los Ángeles cambió a Puebla de Zaragoza; a San Andrés [[CHOLULA | Cholula]] se le llamó [[CHOLULA | Cholula]] de Rivadavia (en honor al célebre masón argentino); San Martín Zamora, a Zamora de Hidalgo; San Felipe del Real de Chihuahua quedó solo como Chihuahua, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el siglo XX, la secularización siguió las pautas de la [[REVOLUCIONES_MEXICANAS;_la_facción_«carrancista» | revolución mexicana]], a la que se le llegó a rendir un «culto» irracional, como lo denunció [[VASCONCELOS_CALDERÓN,_José | José Vasconcelos]]: ''“La revolución como tal, no vale el papel en que se escribe un libro. Toda revolución es una pústula que estalla en un cuerpo enfermo. Un pueblo sano no ha menester de revoluciones para consumar su desarrollo. Un pueblo enfermo puede hallar en la revolución alivio, como cuando la inflamación revienta los tejidos, los purifica momentáneamente. Vale más que estalle la pústula y no que el pus envenene todo el sistema orgánico. Pero no por eso es legítimo ponerse a venerar el tumor. Solo las almas menguadas pueden rendir culto a «la revolución», que es lo mismo que venerar podredumbre”.''&amp;lt;ref&amp;gt;VASCONCELOS José. La Flama. Los de arriba en la revolución. Ed. Continental, México, 10 ed. 1979, p.15&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El espíritu de la Revolución, contraria plenamente a la identidad mexicana -magistralmente sintetizada en «Los Sentimientos de la Nación» del prócer insurgente [[MORELOS_Y_PAVÓN,_José_María | José María Morelos]] y Pavón- quedó plasmada en sus artículos 1°, 3°, 5°, 27° y 130°,&amp;lt;ref&amp;gt;Vigentes hasta 1993, excepto el artículo primero, vigente hasta el año 2012. Estos artículos provocaron la persecución religiosa que desembocó en la Guerra Cristera (1926-1929).&amp;lt;/ref&amp;gt;llegando hasta el ridículo durante las discusiones sobre el artículo 5°, el que buscaba prohibir los nombres cristianos no solo en la toponimia sino también en las personas. El diputado constituyente Luis G. Monzón, haciendo gala de su fanatismo anticristiano se vanaglorió de que sus hijos no hubieran sido bautizados, y que se llamaban ¡«uno, dos tres y cuatro»!&amp;lt;ref&amp;gt;TARACENA Alfonso. La verdadera [[REVOLUCIONES_MEXICANAS;_la_facción_«carrancista» | revolución mexicana]]. Vol. V. Ed. JUS, México, 1960, p.19. También cfr. PALAVICINI Félix, Historia de la [[MÉXICO;_Camino_del_nacimiento_de_un_estado_laico_(IV) | Constitución de 1917]]. (Actas, Vol. I) Edición del autor. s/f&amp;lt;/ref&amp;gt;Lo cierto es que, desde entonces, en muchos casos la secularización ha logrado invirtir el mestizaje identitario: del nombre cristiano y apellido indígena, se pasó al nombre indígena y el apellido español.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La toponimia revolucionaria se extendió a las poblaciones que aún conservaban nombres cristianos, generalmente poblaciones pequeñas pues las ciudades grandes ya habían sido secularizadas por el liberalismo decimonónico. San Bartolomé de los Llanos, Chiapas, se convirtió en Venustiano Carranza; San Andrés Chalchicomula fue renombrada como Ciudad Serdán; Santiago Huatusco, en municipio Carrillo Puerto; Villahermosa de San Juan Bautista perdió su apellido y quedó simplemente como Villahermosa; Sonoyta de Nuestra Señora de Loreto, en Municipio Plutarco Elías Calles;  la Villa de Concepción de Zacatula, en Melchor Ocampo del Balsas (en el siglo XIX) y luego en Ciudad Lázaro Cárdenas, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references&amp;gt;&amp;lt;/references&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DÍAZ DE CASTILLO Bernal. Historia verdadera de la conquista de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]]. Ed. ESPASA-CALPE 8 Ed, Madrid, 1989&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DOSTOIEVSKI, FIODOR M., Los hermanos Karamázov, Ed. Cátedra, 5ta edición, Barcelona 2000,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PALAVICINI Félix, Historia de la [[MÉXICO;_Camino_del_nacimiento_de_un_estado_laico_(IV) | Constitución de 1917]]. (Actas, Vol. I) Edición del autor. s/f  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SCIACCA Michel Federico. El oscurecimiento de la inteligencia”. Ed. Gredos, Madrid, 1973&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
TARACENA Alfonso. La verdadera [[REVOLUCIONES_MEXICANAS;_la_facción_«carrancista» | revolución mexicana]]. Vol. V. Ed. JUS, México, 1960, p.19. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VASCONCELOS José. La Flama. Los de arriba en la revolución. Ed. &lt;br /&gt;
Continental, México, 10 ed. 1979&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;relatedtags&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[ALVA_IXTLILXÓCHITL,_Fernando_de|ALVA IXTLILXÓCHITL, Fernando de]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[AZTECAS|AZTECAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CHOLULA|CHOLULA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[TOLTECAS|TOLTECAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[TEXAS|TEXAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la|NUEVA ESPAÑA; Virreinato de la]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[LENGUAS_ORIGINARIAS,_EVANGELIZACIÓN_E_IDENTIDAD|LENGUAS ORIGINARIAS, EVANGELIZACIÓN E IDENTIDAD]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CRONISTAS_EN_INDIAS|CRONISTAS EN INDIAS]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[TEOTIHUACÁN|TEOTIHUACÁN]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[SECULARIZACIÓN;_Proceso_en_Uruguay|SECULARIZACIÓN; Proceso en Uruguay]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[TRADICIÓN_ORAL_EN_MESOAMÉRICA|TRADICIÓN ORAL EN MESOAMÉRICA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[REVOLUCIONES_MEXICANAS;_la_facción_«carrancista»|REVOLUCIONES MEXICANAS; la facción «carrancista»]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[POSITIVISMO_EN_IBEROAMÉRICA|POSITIVISMO EN IBEROAMÉRICA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CULTURA_Y_SOCIEDAD_EN_HISPANOAMÉRICA|CULTURA Y SOCIEDAD EN HISPANOAMÉRICA]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[HUEJOTZINGO|HUEJOTZINGO]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[CUBA;_¿un_fósil_prehistórico?|CUBA; ¿un fósil prehistórico?]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[MORELOS_Y_PAVÓN,_José_María|MORELOS Y PAVÓN, José María]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[MÉXICO;_Camino_del_nacimiento_de_un_estado_laico_(IV)|MÉXICO; Camino del nacimiento de un estado laico (IV)]]&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
[[VASCONCELOS_CALDERÓN,_José|VASCONCELOS CALDERÓN, José]]&lt;br /&gt;
 &amp;lt;/relatedtags&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SECULARIZACI%C3%93N_DE_TOPONIMIOS_Y_CULTO_A_LA_REVOLUCI%C3%93N&amp;diff=3706892</id>
		<title>SECULARIZACIÓN DE TOPONIMIOS Y CULTO A LA REVOLUCIÓN</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SECULARIZACI%C3%93N_DE_TOPONIMIOS_Y_CULTO_A_LA_REVOLUCI%C3%93N&amp;diff=3706892"/>
		<updated>2026-04-06T00:57:20Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Libro del Génesis relata que Dios creo al ser humano «a su imagen y semejanza» (Gn.1, 27), e inmediatamente el relato dice que Dios les asignó una tarea: ''“Creced y multiplicaos, y henchid la tierra y enseñoreaos de ella..”'' (Gn.1,28). A continuación, el relato dice que el Creador les presentó ''“todos los animales terrestres y todas las aves del cielo, los trajo al hombre, para que viese «como los había de llamar».”'' (Gen.2,19)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese lenguaje metafórico señala una realidad profundamente enraizada en el ser humano: que éste inicia su dominio sobre la creación «poniéndole nombre» a toda ella. Lo relevante pues no es que nombre le pone, sino el «hecho de poner el nombre», y por eso no importa cuál sea el idioma o vocablo que se emplee; lo realmente importante es el significado que quiso darle quien puso tal nombre a tal cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablamos de «toponimia» (topos=lugar; onyma=nombre) cuando los hombres dan nombre a una realidad geográfica (ríos, montañas, regiones, poblaciones); dicho de otro modo, ''“la toponimia es la disciplina que estudia el origen, significado y evolución de los nombres propios de los lugares.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/w, mientrasiki/Toponimia&amp;lt;/ref&amp;gt;La toponimia tiene pues una relación importante con la historia, la lingüística y la identidad de un pueblo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA PRECOLOMBINA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Continente americano estuvo habitado desde tiempos inmemoriales por una atomización de pueblos que, desde su probable arribo por el norte y a lo largo de muchos siglos, se fueron distribuyendo progresivamente por todas las regiones del inmenso Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los pueblos situados entre los Trópicos (Cáncer y Capricornio) alcanzaron un mayor grado de civilización, fueron sedentarios, conocieron la agricultura y erigieron ciudades. Los situados de los Trópicos hacia los Polos fueron nómadas o seminómadas y vivieron precariamente, muchos de ellos casi en estado de supervivencia. El aislamiento ancestral en que vivieron explica que, antes de la llegada de los europeos, se hablaran alrededor de dos mil lenguas diferentes,&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr.https://es.babbel.com/es/magazine/idiomas-de-la-colonizacion-en-america&amp;lt;/ref&amp;gt;de las cuales actualmente sobreviven aún unas doscientas en Mesoamérica y unas 600 en Sudamérica.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr.https://es.wikipedia.org/wiki/Lenguas_indígenas_de_América_del_Sur&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cinco países hispanoamericanos con mayor número de lenguas originarias vivas son: México (67), Colombia (65), Perú (47) y Venezuela (37).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa verdadera «Babel» habría que agregar el hecho de que ningún pueblo precolombino alcanzó la escritura «fonética», por lo que se carece de mucha información sobre la toponimia original prehispánica. Ejemplo de ello es que, aún hoy, se desconoce cuál fue el nombre original que dieron quienes habitaron el enorme complejo arqueológico que hoy se conoce como «Teotihuacan».&amp;lt;ref&amp;gt;Los mexicas o aztecas —hablantes de la lengua náhuatl— empleaban el nombre de «Teotihuacan» para referirse a las ruinas de la antigua ciudad, la cual tenía cerca de 1000 años de abandono cuando la encontraron en el siglo XIV, y de la cual se ignora su nombre original. El término usado por los aztecas fue ampliamente recogido en fuentes históricas (Sahagún: Códice Matritense del Real Palacio; Clavijero: Historia antigua de México).&amp;lt;br&amp;gt;Dichas fuentes son, principalmente, el origen de muchos malentendidos sobre el uso y terminología de un sitio denominado genéricamente como «Teotihuacán», pues la conocieron cuando únicamente quedaban yacimientos dispersos. Entre las mismas fuentes, Teotihuacán era una ciudad de un pasado en el que también floreció Tula, por lo que pensaban que sus habitantes fueron, en esencia, toltecas.&amp;lt;br&amp;gt; (https://es.wikipedia.org/wiki/Teotihuacán,consultado el 26/03/26)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la tradición oral permitió a cronistas y evangelizadores del siglo XVI conocer la toponimia de cientos de lugares, y dejarla registrada en multitud de crónicas como la siguiente: ''“…e allí vinieron luego los caciques de los pueblos de Guaxocingo, (Huejotzingo) questaba cerca, e eran amigos e confederados de los tascaltecas…”''&amp;lt;ref&amp;gt;DÍAZ DE CASTILLO Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Cap. LXXXVI. Ed. ESPASA-CALPE 8 Ed, p. 174&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA EN EL SURGIMIENTO DE HISPANOAMÉRICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad la que dio origen a Hispanoamérica; es decir, una comunidad de naciones cuya unidad se encuentra más en el espíritu que en la biología, que es más cultural que racial, pues como certeramente afirmaba José Vasconcelos, ''“Bajo la acción civilizadora de los españoles se castellanizó el indio de un extremo a otro de América. Y desde entonces cada indio que habla castellano como su lenguaje nativo, es un hijo legítimo de la raza española, que está hecha no sólo de sangres afines, no solo de mestizajes generosos, sino también de formas y alianzas del espíritu”''&amp;lt;ref&amp;gt;VASCONCELOS CALDERÓN José; Discurso del Día de la Raza en San Antonio Texas. Discursos 1920-1950. Ed. Botas, México, 1950, p. 180r&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese mestizaje cultural especifica la identidad de Hispanoamérica, forjada por la acción de la Hispania descubridora y evangelizadora, en la materia prima que fueron los pueblos originarios americanos. De la mezcla de ambas, de la adecuación de una a otra, surgirá entonces el «mestizaje», que es racial y cultural, creando y trayendo a la existencia el nuevo ser hispanoamericano. Esa nueva unidad ontológica de nombre cristiano y apellido indígena surgida en el siglo XVI, abarcó a personas, a instituciones, a templos, y desde luego, también a la toponimia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido podemos citar a personas destacadas como el cronista inca Felipe Poma de Ayala, y al historiador Fernando de Alva Ixtlilxóchitl; a instituciones como el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, y el Colegio de la Trasfiguración de Cuzco; a templos como Santa María Tonanzintla, y Nuestra Señora de Izamal. &lt;br /&gt;
En lo referente a la toponimia es notoria la presencia a lo largo y ancho del Continente del nombre del apóstol Santiago, el que llevan más de veinte poblaciones hispanoamericanas: desde Santiago de Chile, hasta Santiago de Cuba; desde Santiago de Querétaro hasta Santiago de Atitlán.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL PROCESO DE SECULARIZACIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La raíz del proceso de secularización -entendido como el abandono y alejamiento de la Fe cristiana-, la encontramos en la premisa fundamental del movimiento de la «ilustración», sintéticamente señalada en el periódico «L'Humanité» (La Humanidad) en 1904 por Jean Jaurés:&amp;lt;ref&amp;gt;Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurès (1859-1914)&amp;lt;/ref&amp;gt;«el hombre debe «liberarse» de Dios». En el lugar que debe ocupar Creador, el pensamiento ilustrado no colocó al hombre como falsamente muchos afirman, sino a un remedo de libertad  sin responsabilidad alguna; luego se lanzó contra Iglesia, contra la Ley de Dios, y finalmente también contra la ley natural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre que se creyó «liberado» de Dios perdió de vista su propia realidad de ser finito, ontológicamente limitado pero llamado a la perfección por el Amor del Ser Supremo que le hizo partícipe de su Ser al crearlo ''“a su imagen y semejanza”'' (Gn.1.27). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese hombre «liberado» dejó de ser sabio, pues ''“Sabiduría es vivir y existir según la inteligencia o según el orden del ser; es decir, sentir, conocer y querer a sí mismo y a todo ente «en los» y «con los» límites que les son propios, cumplidamente; que es querer y promover su propia perfección… (La sabiduría) lo vincula a lo real como ser en el mundo, y lo destaca de él como ser para Dios al que se halla ontológicamente vinculado como a lo Otro distinto de él (…) alteridad que asegura la indestructibilidad de su ser y, a la vez, le provoca la atracción a su fin. ”''&amp;lt;ref&amp;gt;SCIACCA Michel Federico. El oscurecimiento de la inteligencia. Ed. Gredos, Madrid, 1973, p. 20-22.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre que dejó de lado la sabiduría se volvió estúpido; y al igual que nuestros primeros padres, volvió a caer en la vieja tentación de aquel que es mentiroso y ''“homicida desde el principio”'' (Jn.8,44): ''“seréis como dioses”'' (Gn.3,5). La Ilustración «liberada» de Dios engendró varios hijos; entre ellos el Positivismo, que acabó sustituyendo a la razón por la experiencia y a la moral por la ciencia experimental. La ciencia experimental absolutizada hizo progresar la materia, pero hizo retroceder al ser humano a un estado de barbarie: el «bárbaro civilizado», capaz de borrar la vida sobre la faz de la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su obra «Los hermanos Karamazov», Fiodor Dostoievski advierte: «Si Dios no existe, todo está permitido».&amp;lt;ref&amp;gt;DOSTOIEVSKI, FIODOR M., Los hermanos Karamázov, Ed. Cátedra, 5 edición, Barcelona 2000, p. 941&amp;lt;/ref&amp;gt;Las dos guerras mundiales, los campos de exterminio, las armas de destrucción masiva, las bombas atómicas, y las dictaduras totalitarias, son algunos de los frutos de la ilustración positivista que dan toda la razón a Dostoievski. &lt;br /&gt;
El proceso de secularización en Hispanoamérica adoptó primero el espejismo de la libertad falsificada de la Ilustración; luego, paulatinamente, hizo a un lado la Ley de Dios, después se lanzó contra la Jerarquía de la Iglesia, contra el pueblo fiel, y contra la cultura católica donde tiene su asiento la toponimia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA SECULARIZADA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los vientos del secularismo ilustrado soplaron en toda la toponimia hispanoamericana; un ejemplo lo tenemos en la capital de Colombia, fundada en 1538 con el nombre de «Santa Fe», y que a lo largo del periodo virreinal fue conocida como «Santa Fe de Bogotá». Oficialmente tuvo ese nombre hasta el año 2000, cuando los vientos secularizantes eliminaron el nombre cristiano para dejarlo solo como Bogotá. Pero en México los vientos del secularismo alcanzaron la categoría de huracán.&lt;br /&gt;
En el caso de México, la eliminación de las referencias cristianas en la toponimia ha sido más radical, pues no solo han sido eliminadas, sino «sustituidas»; en el siglo XIX por nombres del liberalismo jacobino, y en el siglo XX por nombres de personajes de la revolución mexicana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del siglo XIX podemos citar a la ciudad de San Cristóbal Las Casas a la que se le eliminó el nombre cristiano quedando solo como Las Casas; San José de Toluca fue renombrada como Toluca de Lerdo; Puebla De los Ángeles cambió a Puebla de Zaragoza; a San Andrés Cholula se le llamó Cholula de Rivadavia (en honor al célebre masón argentino); San Martín Zamora, a Zamora de Hidalgo; San Felipe del Real de Chihuahua quedó solo como Chihuahua, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el siglo XX, la secularización siguió las pautas de la revolución mexicana, a la que se le llegó a rendir un «culto» irracional, como lo denunció José Vasconcelos: ''“La revolución como tal, no vale el papel en que se escribe un libro. Toda revolución es una pústula que estalla en un cuerpo enfermo. Un pueblo sano no ha menester de revoluciones para consumar su desarrollo. Un pueblo enfermo puede hallar en la revolución alivio, como cuando la inflamación revienta los tejidos, los purifica momentáneamente. Vale más que estalle la pústula y no que el pus envenene todo el sistema orgánico. Pero no por eso es legítimo ponerse a venerar el tumor. Solo las almas menguadas pueden rendir culto a «la revolución», que es lo mismo que venerar podredumbre”.''&amp;lt;ref&amp;gt;VASCONCELOS José. La Flama. Los de arriba en la revolución. Ed. Continental, México, 10 ed. 1979, p.15&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El espíritu de la Revolución, contraria plenamente a la identidad mexicana -magistralmente sintetizada en «Los Sentimientos de la Nación» del prócer insurgente José María Morelos y Pavón- quedó plasmada en sus artículos 1°, 3°, 5°, 27° y 130°,&amp;lt;ref&amp;gt;Vigentes hasta 1993, excepto el artículo primero, vigente hasta el año 2012. Estos artículos provocaron la persecución religiosa que desembocó en la Guerra Cristera (1926-1929).&amp;lt;/ref&amp;gt;llegando hasta el ridículo durante las discusiones sobre el artículo 5°, el que buscaba prohibir los nombres cristianos no solo en la toponimia sino también en las personas. El diputado constituyente Luis G. Monzón, haciendo gala de su fanatismo anticristiano se vanaglorió de que sus hijos no hubieran sido bautizados, y que se llamaban ¡«uno, dos tres y cuatro»!&amp;lt;ref&amp;gt;TARACENA Alfonso. La verdadera revolución mexicana. Vol. V. Ed. JUS, México, 1960, p.19. También cfr. PALAVICINI Félix, Historia de la Constitución de 1917. (Actas, Vol. I) Edición del autor. s/f&amp;lt;/ref&amp;gt;Lo cierto es que, desde entonces, en muchos casos la secularización ha logrado invirtir el mestizaje identitario: del nombre cristiano y apellido indígena, se pasó al nombre indígena y el apellido español.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La toponimia revolucionaria se extendió a las poblaciones que aún conservaban nombres cristianos, generalmente poblaciones pequeñas pues las ciudades grandes ya habían sido secularizadas por el liberalismo decimonónico. San Bartolomé de los Llanos, Chiapas, se convirtió en Venustiano Carranza; San Andrés Chalchicomula fue renombrada como Ciudad Serdán; Santiago Huatusco, en municipio Carrillo Puerto; Villahermosa de San Juan Bautista perdió su apellido y quedó simplemente como Villahermosa; Sonoyta de Nuestra Señora de Loreto, en Municipio Plutarco Elías Calles;  la Villa de Concepción de Zacatula, en Melchor Ocampo del Balsas (en el siglo XIX) y luego en Ciudad Lázaro Cárdenas, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DÍAZ DE CASTILLO Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Ed. ESPASA-CALPE 8 Ed, Madrid, 1989&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DOSTOIEVSKI, FIODOR M., Los hermanos Karamázov, Ed. Cátedra, 5ta edición, Barcelona 2000,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PALAVICINI Félix, Historia de la Constitución de 1917. (Actas, Vol. I) Edición del autor. s/f  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SCIACCA Michel Federico. El oscurecimiento de la inteligencia”. Ed. Gredos, Madrid, 1973&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
TARACENA Alfonso. La verdadera revolución mexicana. Vol. V. Ed. JUS, México, 1960, p.19. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VASCONCELOS José. La Flama. Los de arriba en la revolución. Ed. &lt;br /&gt;
Continental, México, 10 ed. 1979&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SECULARIZACI%C3%93N_DE_TOPONIMIOS_Y_CULTO_A_LA_REVOLUCI%C3%93N&amp;diff=3706891</id>
		<title>SECULARIZACIÓN DE TOPONIMIOS Y CULTO A LA REVOLUCIÓN</title>
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		<updated>2026-04-06T00:52:18Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: Protegió «SECULARIZACIÓN DE TOPONIMIOS Y CULTO A LA REVOLUCIÓN»: Página muy visitada ([Editar=Solo administradores] (indefinido) [Trasladar=Solo administradores] (indefinido)) [en cascada]&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Libro del Génesis relata que Dios creo al ser humano «a su imagen y semejanza» (Gn.1, 27), e inmediatamente el relato dice que Dios les asignó una tarea: “Creced y multiplicaos, y henchid la tierra y enseñoreaos de ella..” (Gn.1,28). A continuación, el relato dice que el Creador les presentó “todos los animales terrestres y todas las aves del cielo, los trajo al hombre, para que viese «como los había de llamar».” (Gen.2,19)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese lenguaje metafórico señala una realidad profundamente enraizada en el ser humano: que éste inicia su dominio sobre la creación «poniéndole nombre» a toda ella. Lo relevante pues no es que nombre le pone, sino el «hecho de poner el nombre», y por eso no importa cuál sea el idioma o vocablo que se emplee; lo realmente importante es el significado que quiso darle quien puso tal nombre a tal cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablamos de «toponimia» (topos=lugar; onyma=nombre) cuando los hombres dan nombre a una realidad geográfica (ríos, montañas, regiones, poblaciones); dicho de otro modo, ''“la toponimia es la disciplina que estudia el origen, significado y evolución de los nombres propios de los lugares.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/w, mientrasiki/Toponimia&amp;lt;/ref&amp;gt;La toponimia tiene pues una relación importante con la historia, la lingüística y la identidad de un pueblo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA PRECOLOMBINA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Continente americano estuvo habitado desde tiempos inmemoriales por una atomización de pueblos que, desde su probable arribo por el norte y a lo largo de muchos siglos, se fueron distribuyendo progresivamente por todas las regiones del inmenso Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los pueblos situados entre los Trópicos (Cáncer y Capricornio) alcanzaron un mayor grado de civilización, fueron sedentarios, conocieron la agricultura y erigieron ciudades. Los situados de los Trópicos hacia los Polos fueron nómadas o seminómadas y vivieron precariamente, muchos de ellos casi en estado de supervivencia. El aislamiento ancestral en que vivieron explica que, antes de la llegada de los europeos, se hablaran alrededor de dos mil lenguas diferentes,&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr.https://es.babbel.com/es/magazine/idiomas-de-la-colonizacion-en-america&amp;lt;/ref&amp;gt;de las cuales actualmente sobreviven aún unas doscientas en Mesoamérica y unas 600 en Sudamérica.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr.https://es.wikipedia.org/wiki/Lenguas_indígenas_de_América_del_Sur&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cinco países hispanoamericanos con mayor número de lenguas originarias vivas son: México (67), Colombia (65), Perú (47) y Venezuela (37).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa verdadera «Babel» habría que agregar el hecho de que ningún pueblo precolombino alcanzó la escritura «fonética», por lo que se carece de mucha información sobre la toponimia original prehispánica. Ejemplo de ello es que, aún hoy, se desconoce cuál fue el nombre original que dieron quienes habitaron el enorme complejo arqueológico que hoy se conoce como «Teotihuacan».&amp;lt;ref&amp;gt;Los mexicas o aztecas —hablantes de la lengua náhuatl— empleaban el nombre de «Teotihuacan» para referirse a las ruinas de la antigua ciudad, la cual tenía cerca de 1000 años de abandono cuando la encontraron en el siglo XIV, y de la cual se ignora su nombre original. El término usado por los aztecas fue ampliamente recogido en fuentes históricas (Sahagún: Códice Matritense del Real Palacio; Clavijero: Historia antigua de México).&amp;lt;br&amp;gt;Dichas fuentes son, principalmente, el origen de muchos malentendidos sobre el uso y terminología de un sitio denominado genéricamente como «Teotihuacán», pues la conocieron cuando únicamente quedaban yacimientos dispersos. Entre las mismas fuentes, Teotihuacán era una ciudad de un pasado en el que también floreció Tula, por lo que pensaban que sus habitantes fueron, en esencia, toltecas.&amp;lt;br&amp;gt; (https://es.wikipedia.org/wiki/Teotihuacán,consultado el 26/03/26)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la tradición oral permitió a cronistas y evangelizadores del siglo XVI conocer la toponimia de cientos de lugares, y dejarla registrada en multitud de crónicas como la siguiente: ''“…e allí vinieron luego los caciques de los pueblos de Guaxocingo, (Huejotzingo) questaba cerca, e eran amigos e confederados de los tascaltecas…”''&amp;lt;ref&amp;gt;DÍAZ DE CASTILLO Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Cap. LXXXVI. Ed. ESPASA-CALPE 8 Ed, p. 174&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA EN EL SURGIMIENTO DE HISPANOAMÉRICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad la que dio origen a Hispanoamérica; es decir, una comunidad de naciones cuya unidad se encuentra más en el espíritu que en la biología, que es más cultural que racial, pues como certeramente afirmaba José Vasconcelos, ''“Bajo la acción civilizadora de los españoles se castellanizó el indio de un extremo a otro de América. Y desde entonces cada indio que habla castellano como su lenguaje nativo, es un hijo legítimo de la raza española, que está hecha no sólo de sangres afines, no solo de mestizajes generosos, sino también de formas y alianzas del espíritu”''&amp;lt;ref&amp;gt;VASCONCELOS CALDERÓN José; Discurso del Día de la Raza en San Antonio Texas. Discursos 1920-1950. Ed. Botas, México, 1950, p. 180r&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese mestizaje cultural especifica la identidad de Hispanoamérica, forjada por la acción de la Hispania descubridora y evangelizadora, en la materia prima que fueron los pueblos originarios americanos. De la mezcla de ambas, de la adecuación de una a otra, surgirá entonces el «mestizaje», que es racial y cultural, creando y trayendo a la existencia el nuevo ser hispanoamericano. Esa nueva unidad ontológica de nombre cristiano y apellido indígena surgida en el siglo XVI, abarcó a personas, a instituciones, a templos, y desde luego, también a la toponimia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido podemos citar a personas destacadas como el cronista inca Felipe Poma de Ayala, y al historiador Fernando de Alva Ixtlilxóchitl; a instituciones como el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, y el Colegio de la Trasfiguración de Cuzco; a templos como Santa María Tonanzintla, y Nuestra Señora de Izamal. &lt;br /&gt;
En lo referente a la toponimia es notoria la presencia a lo largo y ancho del Continente del nombre del apóstol Santiago, el que llevan más de veinte poblaciones hispanoamericanas: desde Santiago de Chile, hasta Santiago de Cuba; desde Santiago de Querétaro hasta Santiago de Atitlán.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL PROCESO DE SECULARIZACIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La raíz del proceso de secularización -entendido como el abandono y alejamiento de la Fe cristiana-, la encontramos en la premisa fundamental del movimiento de la «ilustración», sintéticamente señalada en el periódico «L'Humanité» (La Humanidad) en 1904 por Jean Jaurés:&amp;lt;ref&amp;gt;Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurès (1859-1914)&amp;lt;/ref&amp;gt;«el hombre debe «liberarse» de Dios». En el lugar que debe ocupar Creador, el pensamiento ilustrado no colocó al hombre como falsamente muchos afirman, sino a un remedo de libertad  sin responsabilidad alguna; luego se lanzó contra Iglesia, contra la Ley de Dios, y finalmente también contra la ley natural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre que se creyó «liberado» de Dios perdió de vista su propia realidad de ser finito, ontológicamente limitado pero llamado a la perfección por el Amor del Ser Supremo que le hizo partícipe de su Ser al crearlo “a su imagen y semejanza” (Gn.1.27). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese hombre «liberado» dejó de ser sabio, pues ''“Sabiduría es vivir y existir según la inteligencia o según el orden del ser; es decir, sentir, conocer y querer a sí mismo y a todo ente «en los» y «con los» límites que les son propios, cumplidamente; que es querer y promover su propia perfección… (La sabiduría) lo vincula a lo real como ser en el mundo, y lo destaca de él como ser para Dios al que se halla ontológicamente vinculado como a lo Otro distinto de él (…) alteridad que asegura la indestructibilidad de su ser y, a la vez, le provoca la atracción a su fin. ”''&amp;lt;ref&amp;gt;SCIACCA Michel Federico. El oscurecimiento de la inteligencia. Ed. Gredos, Madrid, 1973, p. 20-22.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre que dejó de lado la sabiduría se volvió estúpido; y al igual que nuestros primeros padres, volvió a caer en la vieja tentación de aquel que es mentiroso y “homicida desde el principio” (Jn.8,44): “seréis como dioses” (Gn.3,5). La Ilustración «liberada» de Dios engendró varios hijos; entre ellos el Positivismo, que acabó sustituyendo a la razón por la experiencia y a la moral por la ciencia experimental. La ciencia experimental absolutizada hizo progresar la materia, pero hizo retroceder al ser humano a un estado de barbarie: el «bárbaro civilizado», capaz de borrar la vida sobre la faz de la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su obra «Los hermanos Karamazov», Fiodor Dostoievski advierte: «Si Dios no existe, todo está permitido».&amp;lt;ref&amp;gt;DOSTOIEVSKI, FIODOR M., Los hermanos Karamázov, Ed. Cátedra, 5 edición, Barcelona 2000, p. 941&amp;lt;/ref&amp;gt;Las dos guerras mundiales, los campos de exterminio, las armas de destrucción masiva, las bombas atómicas, y las dictaduras totalitarias, son algunos de los frutos de la ilustración positivista que dan toda la razón a Dostoievski. &lt;br /&gt;
El proceso de secularización en Hispanoamérica adoptó primero el espejismo de la libertad falsificada de la Ilustración; luego, paulatinamente, hizo a un lado la Ley de Dios, después se lanzó contra la Jerarquía de la Iglesia, contra el pueblo fiel, y contra la cultura católica donde tiene su asiento la toponimia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA SECULARIZADA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los vientos del secularismo ilustrado soplaron en toda la toponimia hispanoamericana; un ejemplo lo tenemos en la capital de Colombia, fundada en 1538 con el nombre de «Santa Fe», y que a lo largo del periodo virreinal fue conocida como «Santa Fe de Bogotá». Oficialmente tuvo ese nombre hasta el año 2000, cuando los vientos secularizantes eliminaron el nombre cristiano para dejarlo solo como Bogotá. Pero en México los vientos del secularismo alcanzaron la categoría de huracán.&lt;br /&gt;
En el caso de México, la eliminación de las referencias cristianas en la toponimia ha sido más radical, pues no solo han sido eliminadas, sino «sustituidas»; en el siglo XIX por nombres del liberalismo jacobino, y en el siglo XX por nombres de personajes de la revolución mexicana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del siglo XIX podemos citar a la ciudad de San Cristóbal Las Casas a la que se le eliminó el nombre cristiano quedando solo como Las Casas; San José de Toluca fue renombrada como Toluca de Lerdo; Puebla De los Ángeles cambió a Puebla de Zaragoza; a San Andrés Cholula se le llamó Cholula de Rivadavia (en honor al célebre masón argentino); San Martín Zamora, a Zamora de Hidalgo; San Felipe del Real de Chihuahua quedó solo como Chihuahua, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el siglo XX, la secularización siguió las pautas de la revolución mexicana, a la que se le llegó a rendir un «culto» irracional, como lo denunció José Vasconcelos: ''“La revolución como tal, no vale el papel en que se escribe un libro. Toda revolución es una pústula que estalla en un cuerpo enfermo. Un pueblo sano no ha menester de revoluciones para consumar su desarrollo. Un pueblo enfermo puede hallar en la revolución alivio, como cuando la inflamación revienta los tejidos, los purifica momentáneamente. Vale más que estalle la pústula y no que el pus envenene todo el sistema orgánico. Pero no por eso es legítimo ponerse a venerar el tumor. Solo las almas menguadas pueden rendir culto a «la revolución», que es lo mismo que venerar podredumbre”.''&amp;lt;ref&amp;gt;VASCONCELOS José. La Flama. Los de arriba en la revolución. Ed. Continental, México, 10 ed. 1979, p.15&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El espíritu de la Revolución, contraria plenamente a la identidad mexicana -magistralmente sintetizada en «Los Sentimientos de la Nación» del prócer insurgente José María Morelos y Pavón- quedó plasmada en sus artículos 1°, 3°, 5°, 27° y 130°,&amp;lt;ref&amp;gt;Vigentes hasta 1993, excepto el artículo primero, vigente hasta el año 2012. Estos artículos provocaron la persecución religiosa que desembocó en la Guerra Cristera (1926-1929).&amp;lt;/ref&amp;gt;llegando hasta el ridículo durante las discusiones sobre el artículo 5°, el que buscaba prohibir los nombres cristianos no solo en la toponimia sino también en las personas. El diputado constituyente Luis G. Monzón, haciendo gala de su fanatismo anticristiano se vanaglorió de que sus hijos no hubieran sido bautizados, y que se llamaban ¡«uno, dos tres y cuatro»!&amp;lt;ref&amp;gt;TARACENA Alfonso. La verdadera revolución mexicana. Vol. V. Ed. JUS, México, 1960, p.19. También cfr. PALAVICINI Félix, Historia de la Constitución de 1917. (Actas, Vol. I) Edición del autor. s/f&amp;lt;/ref&amp;gt;Lo cierto es que, desde entonces, en muchos casos la secularización ha logrado invirtir el mestizaje identitario: del nombre cristiano y apellido indígena, se pasó al nombre indígena y el apellido español.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La toponimia revolucionaria se extendió a las poblaciones que aún conservaban nombres cristianos, generalmente poblaciones pequeñas pues las ciudades grandes ya habían sido secularizadas por el liberalismo decimonónico. San Bartolomé de los Llanos, Chiapas, se convirtió en Venustiano Carranza; San Andrés Chalchicomula fue renombrada como Ciudad Serdán; Santiago Huatusco, en municipio Carrillo Puerto; Villahermosa de San Juan Bautista perdió su apellido y quedó simplemente como Villahermosa; Sonoyta de Nuestra Señora de Loreto, en Municipio Plutarco Elías Calles;  la Villa de Concepción de Zacatula, en Melchor Ocampo del Balsas (en el siglo XIX) y luego en Ciudad Lázaro Cárdenas, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DÍAZ DE CASTILLO Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Ed. ESPASA-CALPE 8 Ed, Madrid, 1989&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DOSTOIEVSKI, FIODOR M., Los hermanos Karamázov, Ed. Cátedra, 5ta edición, Barcelona 2000,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PALAVICINI Félix, Historia de la Constitución de 1917. (Actas, Vol. I) Edición del autor. s/f  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SCIACCA Michel Federico. El oscurecimiento de la inteligencia”. Ed. Gredos, Madrid, 1973&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
TARACENA Alfonso. La verdadera revolución mexicana. Vol. V. Ed. JUS, México, 1960, p.19. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VASCONCELOS José. La Flama. Los de arriba en la revolución. Ed. &lt;br /&gt;
Continental, México, 10 ed. 1979&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SECULARIZACI%C3%93N_DE_TOPONIMIOS_Y_CULTO_A_LA_REVOLUCI%C3%93N&amp;diff=3706890</id>
		<title>SECULARIZACIÓN DE TOPONIMIOS Y CULTO A LA REVOLUCIÓN</title>
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		<updated>2026-04-06T00:51:10Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Vrosasr: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==PRÓLOGO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Libro del Génesis relata que Dios creo al ser humano «a su imagen y semejanza» (Gn.1, 27), e inmediatamente el relato dice que Dios les asignó una tarea: “Creced y multiplicaos, y henchid la tierra y enseñoreaos de ella..” (Gn.1,28). A continuación, el relato dice que el Creador les presentó “todos los animales terrestres y todas las aves del cielo, los trajo al hombre, para que viese «como los había de llamar».” (Gen.2,19)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese lenguaje metafórico señala una realidad profundamente enraizada en el ser humano: que éste inicia su dominio sobre la creación «poniéndole nombre» a toda ella. Lo relevante pues no es que nombre le pone, sino el «hecho de poner el nombre», y por eso no importa cuál sea el idioma o vocablo que se emplee; lo realmente importante es el significado que quiso darle quien puso tal nombre a tal cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablamos de «toponimia» (topos=lugar; onyma=nombre) cuando los hombres dan nombre a una realidad geográfica (ríos, montañas, regiones, poblaciones); dicho de otro modo, ''“la toponimia es la disciplina que estudia el origen, significado y evolución de los nombres propios de los lugares.”''&amp;lt;ref&amp;gt;https://es.wikipedia.org/w, mientrasiki/Toponimia&amp;lt;/ref&amp;gt;La toponimia tiene pues una relación importante con la historia, la lingüística y la identidad de un pueblo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA PRECOLOMBINA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Continente americano estuvo habitado desde tiempos inmemoriales por una atomización de pueblos que, desde su probable arribo por el norte y a lo largo de muchos siglos, se fueron distribuyendo progresivamente por todas las regiones del inmenso Continente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los pueblos situados entre los Trópicos (Cáncer y Capricornio) alcanzaron un mayor grado de civilización, fueron sedentarios, conocieron la agricultura y erigieron ciudades. Los situados de los Trópicos hacia los Polos fueron nómadas o seminómadas y vivieron precariamente, muchos de ellos casi en estado de supervivencia. El aislamiento ancestral en que vivieron explica que, antes de la llegada de los europeos, se hablaran alrededor de dos mil lenguas diferentes,&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr.https://es.babbel.com/es/magazine/idiomas-de-la-colonizacion-en-america&amp;lt;/ref&amp;gt;de las cuales actualmente sobreviven aún unas doscientas en Mesoamérica y unas 600 en Sudamérica.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr.https://es.wikipedia.org/wiki/Lenguas_indígenas_de_América_del_Sur&amp;lt;/ref&amp;gt;Los cinco países hispanoamericanos con mayor número de lenguas originarias vivas son: México (67), Colombia (65), Perú (47) y Venezuela (37).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esa verdadera «Babel» habría que agregar el hecho de que ningún pueblo precolombino alcanzó la escritura «fonética», por lo que se carece de mucha información sobre la toponimia original prehispánica. Ejemplo de ello es que, aún hoy, se desconoce cuál fue el nombre original que dieron quienes habitaron el enorme complejo arqueológico que hoy se conoce como «Teotihuacan».&amp;lt;ref&amp;gt;Los mexicas o aztecas —hablantes de la lengua náhuatl— empleaban el nombre de «Teotihuacan» para referirse a las ruinas de la antigua ciudad, la cual tenía cerca de 1000 años de abandono cuando la encontraron en el siglo XIV, y de la cual se ignora su nombre original. El término usado por los aztecas fue ampliamente recogido en fuentes históricas (Sahagún: Códice Matritense del Real Palacio; Clavijero: Historia antigua de México).&amp;lt;br&amp;gt;Dichas fuentes son, principalmente, el origen de muchos malentendidos sobre el uso y terminología de un sitio denominado genéricamente como «Teotihuacán», pues la conocieron cuando únicamente quedaban yacimientos dispersos. Entre las mismas fuentes, Teotihuacán era una ciudad de un pasado en el que también floreció Tula, por lo que pensaban que sus habitantes fueron, en esencia, toltecas.&amp;lt;br&amp;gt; (https://es.wikipedia.org/wiki/Teotihuacán,consultado el 26/03/26)&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la tradición oral permitió a cronistas y evangelizadores del siglo XVI conocer la toponimia de cientos de lugares, y dejarla registrada en multitud de crónicas como la siguiente: ''“…e allí vinieron luego los caciques de los pueblos de Guaxocingo, (Huejotzingo) questaba cerca, e eran amigos e confederados de los tascaltecas…”''&amp;lt;ref&amp;gt;DÍAZ DE CASTILLO Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Cap. LXXXVI. Ed. ESPASA-CALPE 8 Ed, p. 174&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA EN EL SURGIMIENTO DE HISPANOAMÉRICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue la Hispanidad la que dio origen a Hispanoamérica; es decir, una comunidad de naciones cuya unidad se encuentra más en el espíritu que en la biología, que es más cultural que racial, pues como certeramente afirmaba José Vasconcelos, ''“Bajo la acción civilizadora de los españoles se castellanizó el indio de un extremo a otro de América. Y desde entonces cada indio que habla castellano como su lenguaje nativo, es un hijo legítimo de la raza española, que está hecha no sólo de sangres afines, no solo de mestizajes generosos, sino también de formas y alianzas del espíritu”''&amp;lt;ref&amp;gt;VASCONCELOS CALDERÓN José; Discurso del Día de la Raza en San Antonio Texas. Discursos 1920-1950. Ed. Botas, México, 1950, p. 180r&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese mestizaje cultural especifica la identidad de Hispanoamérica, forjada por la acción de la Hispania descubridora y evangelizadora, en la materia prima que fueron los pueblos originarios americanos. De la mezcla de ambas, de la adecuación de una a otra, surgirá entonces el «mestizaje», que es racial y cultural, creando y trayendo a la existencia el nuevo ser hispanoamericano. Esa nueva unidad ontológica de nombre cristiano y apellido indígena surgida en el siglo XVI, abarcó a personas, a instituciones, a templos, y desde luego, también a la toponimia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este sentido podemos citar a personas destacadas como el cronista inca Felipe Poma de Ayala, y al historiador Fernando de Alva Ixtlilxóchitl; a instituciones como el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, y el Colegio de la Trasfiguración de Cuzco; a templos como Santa María Tonanzintla, y Nuestra Señora de Izamal. &lt;br /&gt;
En lo referente a la toponimia es notoria la presencia a lo largo y ancho del Continente del nombre del apóstol Santiago, el que llevan más de veinte poblaciones hispanoamericanas: desde Santiago de Chile, hasta Santiago de Cuba; desde Santiago de Querétaro hasta Santiago de Atitlán.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==EL PROCESO DE SECULARIZACIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La raíz del proceso de secularización -entendido como el abandono y alejamiento de la Fe cristiana-, la encontramos en la premisa fundamental del movimiento de la «ilustración», sintéticamente señalada en el periódico «L'Humanité» (La Humanidad) en 1904 por Jean Jaurés:&amp;lt;ref&amp;gt;Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurès (1859-1914)&amp;lt;/ref&amp;gt;«el hombre debe «liberarse» de Dios». En el lugar que debe ocupar Creador, el pensamiento ilustrado no colocó al hombre como falsamente muchos afirman, sino a un remedo de libertad  sin responsabilidad alguna; luego se lanzó contra Iglesia, contra la Ley de Dios, y finalmente también contra la ley natural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre que se creyó «liberado» de Dios perdió de vista su propia realidad de ser finito, ontológicamente limitado pero llamado a la perfección por el Amor del Ser Supremo que le hizo partícipe de su Ser al crearlo “a su imagen y semejanza” (Gn.1.27). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese hombre «liberado» dejó de ser sabio, pues ''“Sabiduría es vivir y existir según la inteligencia o según el orden del ser; es decir, sentir, conocer y querer a sí mismo y a todo ente «en los» y «con los» límites que les son propios, cumplidamente; que es querer y promover su propia perfección… (La sabiduría) lo vincula a lo real como ser en el mundo, y lo destaca de él como ser para Dios al que se halla ontológicamente vinculado como a lo Otro distinto de él (…) alteridad que asegura la indestructibilidad de su ser y, a la vez, le provoca la atracción a su fin. ”''&amp;lt;ref&amp;gt;SCIACCA Michel Federico. El oscurecimiento de la inteligencia. Ed. Gredos, Madrid, 1973, p. 20-22.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre que dejó de lado la sabiduría se volvió estúpido; y al igual que nuestros primeros padres, volvió a caer en la vieja tentación de aquel que es mentiroso y “homicida desde el principio” (Jn.8,44): “seréis como dioses” (Gn.3,5). La Ilustración «liberada» de Dios engendró varios hijos; entre ellos el Positivismo, que acabó sustituyendo a la razón por la experiencia y a la moral por la ciencia experimental. La ciencia experimental absolutizada hizo progresar la materia, pero hizo retroceder al ser humano a un estado de barbarie: el «bárbaro civilizado», capaz de borrar la vida sobre la faz de la tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su obra «Los hermanos Karamazov», Fiodor Dostoievski advierte: «Si Dios no existe, todo está permitido».&amp;lt;ref&amp;gt;DOSTOIEVSKI, FIODOR M., Los hermanos Karamázov, Ed. Cátedra, 5 edición, Barcelona 2000, p. 941&amp;lt;/ref&amp;gt;Las dos guerras mundiales, los campos de exterminio, las armas de destrucción masiva, las bombas atómicas, y las dictaduras totalitarias, son algunos de los frutos de la ilustración positivista que dan toda la razón a Dostoievski. &lt;br /&gt;
El proceso de secularización en Hispanoamérica adoptó primero el espejismo de la libertad falsificada de la Ilustración; luego, paulatinamente, hizo a un lado la Ley de Dios, después se lanzó contra la Jerarquía de la Iglesia, contra el pueblo fiel, y contra la cultura católica donde tiene su asiento la toponimia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==LA TOPONIMIA SECULARIZADA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los vientos del secularismo ilustrado soplaron en toda la toponimia hispanoamericana; un ejemplo lo tenemos en la capital de Colombia, fundada en 1538 con el nombre de «Santa Fe», y que a lo largo del periodo virreinal fue conocida como «Santa Fe de Bogotá». Oficialmente tuvo ese nombre hasta el año 2000, cuando los vientos secularizantes eliminaron el nombre cristiano para dejarlo solo como Bogotá. Pero en México los vientos del secularismo alcanzaron la categoría de huracán.&lt;br /&gt;
En el caso de México, la eliminación de las referencias cristianas en la toponimia ha sido más radical, pues no solo han sido eliminadas, sino «sustituidas»; en el siglo XIX por nombres del liberalismo jacobino, y en el siglo XX por nombres de personajes de la revolución mexicana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del siglo XIX podemos citar a la ciudad de San Cristóbal Las Casas a la que se le eliminó el nombre cristiano quedando solo como Las Casas; San José de Toluca fue renombrada como Toluca de Lerdo; Puebla De los Ángeles cambió a Puebla de Zaragoza; a San Andrés Cholula se le llamó Cholula de Rivadavia (en honor al célebre masón argentino); San Martín Zamora, a Zamora de Hidalgo; San Felipe del Real de Chihuahua quedó solo como Chihuahua, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el siglo XX, la secularización siguió las pautas de la revolución mexicana, a la que se le llegó a rendir un «culto» irracional, como lo denunció José Vasconcelos: ''“La revolución como tal, no vale el papel en que se escribe un libro. Toda revolución es una pústula que estalla en un cuerpo enfermo. Un pueblo sano no ha menester de revoluciones para consumar su desarrollo. Un pueblo enfermo puede hallar en la revolución alivio, como cuando la inflamación revienta los tejidos, los purifica momentáneamente. Vale más que estalle la pústula y no que el pus envenene todo el sistema orgánico. Pero no por eso es legítimo ponerse a venerar el tumor. Solo las almas menguadas pueden rendir culto a «la revolución», que es lo mismo que venerar podredumbre”.''&amp;lt;ref&amp;gt;VASCONCELOS José. La Flama. Los de arriba en la revolución. Ed. Continental, México, 10 ed. 1979, p.15&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El espíritu de la Revolución, contraria plenamente a la identidad mexicana -magistralmente sintetizada en «Los Sentimientos de la Nación» del prócer insurgente José María Morelos y Pavón- quedó plasmada en sus artículos 1°, 3°, 5°, 27° y 130°,&amp;lt;ref&amp;gt;Vigentes hasta 1993, excepto el artículo primero, vigente hasta el año 2012. Estos artículos provocaron la persecución religiosa que desembocó en la Guerra Cristera (1926-1929).&amp;lt;/ref&amp;gt;llegando hasta el ridículo durante las discusiones sobre el artículo 5°, el que buscaba prohibir los nombres cristianos no solo en la toponimia sino también en las personas. El diputado constituyente Luis G. Monzón, haciendo gala de su fanatismo anticristiano se vanaglorió de que sus hijos no hubieran sido bautizados, y que se llamaban ¡«uno, dos tres y cuatro»!&amp;lt;ref&amp;gt;TARACENA Alfonso. La verdadera revolución mexicana. Vol. V. Ed. JUS, México, 1960, p.19. También cfr. PALAVICINI Félix, Historia de la Constitución de 1917. (Actas, Vol. I) Edición del autor. s/f&amp;lt;/ref&amp;gt;Lo cierto es que, desde entonces, en muchos casos la secularización ha logrado invirtir el mestizaje identitario: del nombre cristiano y apellido indígena, se pasó al nombre indígena y el apellido español.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La toponimia revolucionaria se extendió a las poblaciones que aún conservaban nombres cristianos, generalmente poblaciones pequeñas pues las ciudades grandes ya habían sido secularizadas por el liberalismo decimonónico. San Bartolomé de los Llanos, Chiapas, se convirtió en Venustiano Carranza; San Andrés Chalchicomula fue renombrada como Ciudad Serdán; Santiago Huatusco, en municipio Carrillo Puerto; Villahermosa de San Juan Bautista perdió su apellido y quedó simplemente como Villahermosa; Sonoyta de Nuestra Señora de Loreto, en Municipio Plutarco Elías Calles;  la Villa de Concepción de Zacatula, en Melchor Ocampo del Balsas (en el siglo XIX) y luego en Ciudad Lázaro Cárdenas, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DÍAZ DE CASTILLO Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Ed. ESPASA-CALPE 8 Ed, Madrid, 1989&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DOSTOIEVSKI, FIODOR M., Los hermanos Karamázov, Ed. Cátedra, 5ta edición, Barcelona 2000,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PALAVICINI Félix, Historia de la Constitución de 1917. (Actas, Vol. I) Edición del autor. s/f  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SCIACCA Michel Federico. El oscurecimiento de la inteligencia”. Ed. Gredos, Madrid, 1973&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
TARACENA Alfonso. La verdadera revolución mexicana. Vol. V. Ed. JUS, México, 1960, p.19. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
VASCONCELOS José. La Flama. Los de arriba en la revolución. Ed. &lt;br /&gt;
Continental, México, 10 ed. 1979&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Vrosasr</name></author>
		
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