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	<title>Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina - Contribuciones del usuario [es]</title>
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	<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=MARTIROLOGIO_MEXICANO_(_1914-_1940)&amp;diff=4619</id>
		<title>MARTIROLOGIO MEXICANO ( 1914- 1940)</title>
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		<updated>2014-05-28T18:53:17Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: /* Biliografía */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Advertencias previas==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante los años de la persecución violenta de la primera mitad del siglo XX, en México dieron su vida por la fe católica numerosos fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas&amp;lt;ref&amp;gt;Algunas relaciones sobre los sacerdotes asesinados durante la persecución en: BRAVO UGARTE, José. Temas históricos diversos, JUS, México 1966, 259-264; LARA Y TORRES, Leopoldo. Documentos para la historia de la persecución religiosa en México, México 1972. LÓPEZ BELTRÁN, Lauro. La persecución religiosa en México, Tradición, México 1987. VALDÉS HUERTA NICOLÁS México Sangre por Cristo Rey, José Rosario Ramírez (Ed.), Guadalajara (Jalisco) 2001. HAVERS, Guillermo María. Testigos de Cristo en México, Guadalajara (Jalisco) 1985 y 1988.. Existen también catálogos parciales de grupos determinados o biografías de algunas de las víctimas. Las listas de las víctimas son con frecuencia desordenadas y confusas, con repeticiones de nombres e incluso con cambios de datos de fechas y de lugares. Aquí ofrecemos una lista fruto de varias recopilaciones y que pueden, por ello, ser incompletas e incluso caer en los errores citados. &amp;lt;/ref&amp;gt;. Es prácticamente imposible saber  nombres y datos de todos;  sólo Dios conoce perfectamente a cada uno de ellos. Por tal razón el presente listado, al igual que cualquier otro, es necesariamente incompleto. Nos limitamos pues a indicar el nombre de algunas víctimas que hemos podido recoger.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, y a efectos de una mejor comprensión, habría que distinguir al menos seis categorías de víctimas de aquellos dramáticos años: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) los propiamente mártires de la fe católica en el sentido que la Iglesia ha siempre dado a este término; de estos hasta el año 2005, la Iglesia  ha elevado al honor de los altares a  cuarenta mexicanos. Hemos dedicado en este mismo Diccionario una voz particular a cada uno de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) cuantos han sido víctimas inocentes de la represión gubernamental directa, o han sido asesinados por los grupos anticatólicos a lo largo de aquellos años y que en gran parte quedan en el anonimato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
c) cuantos han sido víctimas de las guerras, concentraciones y represiones generalizadas, especialmente en los años de las luchas civiles entre 1911 y 1926, y más tarde desde el comienzo de la presidencia de Calles hasta casi la vigilia de 1940.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
d) las víctimas de la guerra durante la «Cristiada» que suman varios millares en las regiones donde se combatió aquella lucha desigual y que tocó prácticamente a todos los Estados del centro de la República; los caídos en aquella guerra fratricida como respuesta a la represión gubernamental de los derechos religiosos de la gente y considerada como una “guerra de justa defensa” y llevada a cabo “en términos religiosos” por los “cristeros”; fueron  numerosos por ambas partes; habría que colocarlas en el listado de las víctimas de la guerra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e) luego están los varios miles de “cristeros” victimados por la represión gubernamental y como víctimas de venganzas de caciques y políticos locales desde 1929 hasta casi 1940. Como las cifras, las circunstancias y las varias situaciones de esta dramática historia varían mucho, sería necesario llevar a cabo un estudio metódico y preciso sobre la misma. Jean Meyer&amp;lt;ref&amp;gt;MEYER, Jean ''La cristiada'', 3 vols. Siglo XXI, México&amp;lt;/ref&amp;gt;ha seguido paso a paso muchos de estos episodios con testimonios y análisis interesantes. Las víctimas de esta tragedia quizá no bajen de los cien mil en unos cálculos minimalistas, si se tiene en cuenta que como el mismo Meyer apunta “la guerra costó 80.000 muertos al país en su totalidad”; pero como la “guerra de la cristiada” fue una guerra excepcionalmente mortífera esa cifra es mínima. Otros dicen los federales perdieron unos 60.000 soldados y los cristeros unos 30.000. Si a estas cifras se añaden las de los civiles caídos a causa de “''la peste, del hambre, de las heridas y sufrimientos''”, frutos de la guerra, no es exagerado hablar de una cifra que superaría las cien mil víctimas.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos dividido la lista en dos partes: la primera se refiere a los años turbulentos que van desde 1914 a 1918; la segunda tras el nuevo curso de la historia política mexicana tras la Constitución política de 1917 y que tiene consecuencias dramáticas para la vida de la Iglesia mexicana a partir de 1918 en adelante hasta casi 1940.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Listado de sacerdotes, religiosos y algunos seglares asesinados o victimados de diversas maneras entre 1914 y 1918 &amp;lt;ref&amp;gt;,MARIANO ''Historia de la Iglesia en México''&amp;quot;, 1984, 415 - 416.&amp;lt;/ref&amp;gt;==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Hermano Adolfo María, de las escuelas cristianas, fusila¬do en Zacatecas por Francisco Villa el 24 de junio de 1914.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Hermano Adriano Francisco, de las escuelas cristianas, fusilado en Zacatecas por Francisco Villa el 24 de junio de 1914.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Cura Jesús Alba, de Calera, Zac., asesinado por Eulalio Gutiérrez en Zacatecas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Cura León Ávila Sánchez, de Loxicha, Oax., asesinado por Chaves el 20 de julio de 1917.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Canónigo Miguel Fernández de Lara, de Ocotlán, Tlax., asesinado allí mismo en odio de la Fe el 30 de mayo de 1915.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Canónigo Cayetano Flores, párroco de Ocotlán, Tlax., asesinado allí mismo en odio de la Fe el 30 de mayo de 1915.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Flores Quesney, Andrés, párroco de Batuc, Son., asesinado por Villa en la plaza de San Pedro de la Cueva, el 2 de diciem¬bre de 1915. Puesto de rodillas pidió al general que perdonara la vida de 80 inocentes que iban a ser fusilados. En respuesta, Villa lo golpeó con su pistola en la frente y lo mató a balazos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Galván Bermúdez, David, (Mártir Santo), sacerdote de Guadalajara, asesinado en Guadalajara por prestar los auxilios espirituales a los soldados moribundos, el 30 de enero de 1915.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
-	González, Mariano, C.M.F., fusilado en Toluca por orden del general Murguía en 1914.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Inocencio López Velarde, Mariano, presbítero, fusilado en Zacate¬cas el 23 de junio de 1914.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Meléndez Torres, Coleta (1897 – 1917), de Tierras Blancas (Guanajuato) martirizada en Degollado por los soldados villistas, junto con María de San José Parra, el 24 de Diciembre de 1917. Hoy esta población pertenece a la diócesis de San Juan de los Lagos. Estas dos mujeres pertenecían a la asociación laical de Hijas de María.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Montesinos, Bartolo, presbítero Vicario de Miahuatlán, diócesis de Oaxaca, fusilado por las fuerzas de Macario Hernández, el 17 de febrero de 1916, a causa de haberle salvado la vida al general Ferrer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Parra, María de San José (Josefa) (1892 – 1917): de La Piedad (Michoacán); y Coleta Meléndez: asesinadas por los soldados revolucionarios del General Inés Chávez García en Degollado el 24 de Diciembre de 1917, cuando aquella partida de villistas saqueó la población y cometieron multitud de desenfrenos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Párroco de San Pedro de las Colonias, fusilado en 1914.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Sosa de Tecomavaca, Ezequiel, párroco, Oax., fusilado el 28 de enero de 1918.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Zepeda de Ocuila, Rosalío, párroco, Méx., fusilado por el general zapatista Francisco Pacheco, en julio de 1914.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Listado de algunas  de las víctimas católicas más conocidas asesinadas entre 1920 y 1940==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Acevedo, Rafael, de Tlaxiaco, Oax. , padre del seminarista Vicente Acevedo, fusilado en Los Hornos, entre Tlaxiaco e Teposcolula, por ser miembro de la Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa, fusilado el 6 de agosto de1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Acevedo, Vicente, de Guerrero, seminarista de 22 años, hijo de Rafael Acevedo, visita a su padre preso y lo detienen también a él fusilándolos juntos en en Los Hornos, entre Tlaxiaco e Teposcolula, el 6 de agosto de1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Acosta Zurita, Darío, (Mártir Beato), de Naolinco, sacerdote de la diócesis de Veracruz, Veracruz 25 de julio de 1931.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
-	Acuña Rodríguez , Antonio, de la A.C.J.M., de 20 años, fusilado en Saltillo, Coahuila, el 12 de enero de 1927, cristero fusilado tras ofrecerle la libertad si renunciaba a sus ideales; fusilado con otro joven compañero, Teodoro Segovia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Adame Rosales, Román, (Mártir Santo), de Teocaltiche, Jal. cura de Nochístlán, fusilado en Yahualica, Jal., el 21 de abril de 1927. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Aguilar Alemán, Rodrigo, (Mártir Santo) presbítero, de Sayula, Jal, cura de Unión de Tula, Jal., ahorcado en Ejutla, Jal., el 28 de octubre de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Aguilar, Crescencio, capellán de la capilla de el Castillo, Jalisco, asesinado el 13 de septiembre de 1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Aguilar, Rafael, de Tapalpa, Jal, capellán castrense del Ejército Popular Libertador, a las órdenes del cristero General de Brigada José Trinidad Mora, en el Estado de Durango, fusilado el 20 Mayo de 1936.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Ahumada, Urbano, Vicario de Pueblo Nuevo, Col., muerto a pedradas que le tiraron los agraristas, en Tierra Blanca, Col. Mayo de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Alba, Gabino, Párroco de Tepatitlán, Jal., ahorcado en represalia por las victorias obtenidas allí por los cristeros. Mayo de 1927. ¿?????&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Almaguer, Juan, de Guanajuato: fusilado sin causa alguna junto con su amigo Rafael Chowell, en León (Gto.) el 5 de mayo de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Almendárez, Juan, capellán castrense, muerto en combate en la hacienda de la Trinidad, Gto., el 16 de marzo de 1928. Armendariz, Juan, capellán cas¬trense, muerto en combate en la Hacienda de la Trinidad, a 8 kiló¬metros de Marfil, Gto. Marzo 16 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Álvarez , Florentino, de León Gto, obrero de 35 años,  fusilado el 10  de agosto de 1927 en León (Gto.); era miembro de la A.C.J.M. y presidente del Sindicato Católico de Zapateros, adherido a la Confederación Nacional Católica del Trabajo y responsable local de la Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa: fusilado por orden del general Daniel Sánchez: muere con la conciencia de su total adhesión a Cristo.&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
-	Alvarez Alemán, Rodrigo (Sr. Cura) (Mártir Santo) 28 octubre 1927&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Álvarez, Julio, (Mártir Santo),  presbítero, de Guadalajara, Jal, cura de Michoacanejo, Jal., muerto en San Julián, Jal., por orden del general Joaquín Amaro, el 30de marzo de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Álvarez, Rafael, de Michoacán,  cura de Xichú, Victoria, diócesis de Querétaro, fusilado en Dolores Hidalgo, Gto., el 29 de febrero de 1928.&lt;br /&gt;
-	Álvarez, Rafael, de Michoacán, cura de Victoria, Gto., fusilado en Colotlán, Jal., el 24 de mayo de 1927. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Ayala, Armando, joven de 22 años, muerto en la Estación de Palmira, Zacatecas, el 17 de noviembre de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Batis Sainz, Luís, (Mártir Santo), presbítero, de la arq. de Durango, 15 de agosto de 1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Bonilla Manzano, Juan Manuel, joven de 22 años, de la A.C.J.M.,asesinado el 15 de abril de 1927, a las tres de la tarde de aquel día Viernes Santo, por orden del general federal Urbalejo en el Monte de las Cruces, Edo. De México.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Borjas, Rafael, laico de Colima, seminarista: se le considera uno de los “Mártires de Colima”. En Colima el número de seminaristas asesinados fue elevado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Calderón, Salvador, joven de 24 años, asesinado en Morelia (Mich.), el 22 de febrero de 1927. Lo mataron ante su madre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Camacho, María de la Luz, de Coyoacán, D.F., catequista, 1934.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Campos, Luis, sacerdote de la Dió¬cesis de Veracruz, muerto a consecuencia de los tormentos a que fue sometido en el Juzgado de Altotonga, Ver, Octubre 30 de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Cárdenas, Albino, diácono, de Tapalpa, Jal, torturado  y asesinado, con dos seglares, en la cárcel para mujeres de Ayutla, Jal., Abril 7 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Carral, Francisco, sacerdote fusilado, por ser capellán castrense, en Rancho Nuevo, Jal. Diciembre 8 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Carranza, Ignacio, Cura y Vicario Fijo de Tlachichila, Zac., Arquidiócesis de Guadalajara, Jal., asesi¬nado a pedradas en Güiscolco, límite de la Parroquia. Junio 12 de 1928. Otros señalan el 16 de junio de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Castañeda, J. Félix, presbítero, de la diócesis de Zacatecas, Vicario de Juanchorrey, Zac., Parroquia de Tepetongo, apuñalado por el abogado José N. Orozco, antiguo compañero suyo en el Seminario y renegado; fue asesinado sólo por no abandonar a sus feligreses, diciendo: &amp;quot;Dios Nuestro Señor me encomendó este humilde rebaño... Moriré al frente de él&amp;quot;. Mayo 3 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Chowell, Rafael, ajeno totalmente a todo movimiento armado como su amigo Juan Almaguer: fueron detenidos por ser confundidos con otros del mismo apellido y nombre; no obstante la protesta de las hijas de Chowell, que fueron también detenidas, los dos amigos fueron fusilados sin más en León (Gto) el 5 de mayo de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Conejo, Leoncio M., presbítero, de la arq. de Morelia, Vicario de la Parroquia de Pénjamo, Gto., Arquidiócesis de Morelia. Se¬cuestrado y desaparecido. Septiembre 12 de 1932.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Contreras, Enrique, presbítero, de la diócesi de León, Vicario de Pozos, San Luis de la Paz, Gto., fusilado en el contiguo cerro del Peñón, tras ser torturado. Febrero 16 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Correa Magallanes, Mateo, (Mártir Santo), presbítero, de Tepachitlán (Zac,), Durango, 6 de febrero de 1927&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Cruz, Atilano, (Mártir Santo) presbítero, deAhuetita Abajo,  Toacaltiche (Jal.),vicario de Cuquío, Jal., muerto en el Rancho de las Cruces, Jal., el 1Q de julio de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Díaz Covarrubias, Martín, presbítero, de la diócesis de Colima, muerto de las heridas que recibió por no vitorear a Calles en Villa de Purificación, Jal., el 27 de junio de 1927.  Otros señalan el día 26.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Díaz, Miguel, de Cocula, Jal, presbítero ahorcado, en Autlán, Jal., Diócesis de Colima. Febrero 29 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	  era un niño de San Juan de  los  Lagos,  Jalisco,  fusilado a finales de 1926 por llevar en su sombrero y sobre su pecho una tira con el escrito “Viva Cristo Rey”.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Esparza, Crescencio, fusilado cerca de Cotija, Mich., por ser sacerdote y auxiliar a los enfermos. Febrero 1 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Esqueda, Pedro, (Mártir Santo) presbítero, de San Juan de los Lagos, Jal, muerto en Teocaltitlán, Jal., el 22 de noviembre de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Flores García , Margarito,  (Mártir Santo), presbítero, de Taxco (Gro,),  12 de noviembre de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Flores Varela, José Isabel, (Mártir Santo), de San Juan Bautista del Teúl de González Ortega (Zac.), presbítero, Zapotlanejo el 21 de juniode 1927&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Flores, Miguel, Diácono de la arquidiócesis de Guadalajara, natural de Ciudad Guzmán, fusilado el 18 de septiembre de 1928 en Guadalajara, por negarse a delatar el lugar en que se encontraba su arzobispo, Mons. Francisco Orozco y Jiménez. Flores, Miguel, diácono, de Cd. Guzmán, Jal,18 agosto 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Escoto Ruiz, José María (nombre como religioso), Gabriel de nombre original, (1878-1936); de Agua Caliente, Atotonilco, (Altos de Jalisco), hoy diócesis de San Juan de los Lagos, emigrado a los EE.UU., luego a Argentina y de nuevo a EE. UU., era laico y casado, y luego por mutuo acuerdo de los esposos, entran en la vida religiosa; su esposa entrará en las carmelitas descalzas y Gabriel en los Carmelitas Descalzos, ambos en España; Gabriel muere mártir en la persecución religiosa en España en compañía de los religiosos de su comunidad de carmelitas de Tárrega, cerca de Cervera (Cataluña), el 28 de julio de 1936. Beatificado con sus hermanos religiosos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Galindo, José María, presbítero, de Acaponeta, Nay, Párroco de Huachinango, Jal., Diócesis de Tepic, inmolado en Mascota, Jal., por orden del General Luis G. Alcalá. Junio 22 de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Galindo, Mta. Andrés, de Autlán, Jal, seminarista con Órdenes Menores, asesinado en Buena Vista, rancho de Chimaltitlán, Jal. Según otros investigadores, en Chimaltita, Estado de Tepic. Julio 24 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Gamo, José de Jesús, Vicario de la Colonia Manuel González, Zentla, Ver., muerto por las heridas re¬cibidas, diez días antes, al regresar de una confesión fuera del poblado. Junio 19 de 1931.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	García Farfán, José, de Talxco (Talxcala) nacido en 1860, comerciante en Puebla, encarcelado y asesinado por poner en su negocio un cartel con el escrito “Viva Cristo Rey”. Fue asesinado por orden del general Juan Gualberto Amaya el 29 de julio de 1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	García, Gabriel, de San Carlos Macuspana, Tab, catequista y apóstol de oración, 1930.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	García Hernández, Pablo (1876-1927), natural de san Diego de Alejandría (Jalisco). Fue ordenado sacerdote en Guadalajara junto con el futuro san Cristóbal Magallanes. Ejercerá su ministerio en Encarnación de Díaz y localidades aledañas hasta su muerte como vicario de Santa María, parroquia de San Sebastián, Jal.. Hoy estas poblaciones pertenecen a las diócesis de Aguascalientes y de San Juan de los Lagos. No abandonó a sus fieles en tiempo de la persecución visitando los diversos ranchos para atender a los fieles. Su martirio fue largo y lento sufriendo las continuas injusticias y abusos cometidos en la Estación por el destacamento de los soldados federales que allí había. Lo capturaron el 12 de diciembre de 1927 en el rancho de El Tepozán, municipio de San Juan (Altos de Jalisco) por un contingente de unos trescientos soldados del General Antonio Leal, mandados por Jesús Jaime Quiñones. El sacerdote sería detenido y por su condición de sacerdote. Lo condenarían a muerte tras haberlo torturado negándose a revelar el lugar de escondite del arzobispo Francisco Orozco y Jiménez. Tras un calvario de días y llevado por caminos intransitables lo fusilaron junto a la vía del tren cerca de la hacienda de San Matías y de la estación de Castro, por orden del General Leal, el mismo que había ordenado el sacrificio del futuro san Pedro Esqueda ejecutó la orden el Coronel Jesús Jaime Quiñones. Era la madrugada del 23 de diciembre de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Gómez Castellanos, Cecilio (1874-1928), nacido en Presa de Gómez, rancho cercano a La Tinaja, del municipio de Tepatitlán, en los Altos de Jalisco. En este laico, padre de familia y campesino, la dignidad humana y cristiana fue ultrajada gravemente; durante la persecución ayudó a los sacerdotes clandestinos y acogía en su casa a los mismos para dar los sacramentos; por ello fue detenido en Tepatitlán el 15 de agosto de 1928 cuando las fuerzas militares invadieron la población con todos los hombres del rancho donde vivía y fue ahorcado por orden del coronel Lacarra cerca de su misma casa, por los federales, para escarmentar a todos los vecinos. No había querido delatar a un sacerdote, el padre Cornejo. Poco tiempo después su esposa Susana junto con otras mujeres lo descolgaron del árbol donde había sido ahorcado y lo llevaron a su casa para velarlo y enterrarlo allí, ya que Lacarra había amenazado que si lo llevaban al camposanto los ahorcaría a todos. Sin embargo aquella violencia no fue la única, ya que murieron varias otras gentes en la población; se recuerdan entre otros los nombres de Donaciano de la Torre y Epigmenio Martín.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Gómez Loza, Lic. Miguel, (laico, Mártir, Beato), de El Refugio (Paredones), Acatic (Jal.),  Atotonilco El Alto (Jal.) 21 de marzo de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Gómez Loza, Elías, (1884-1926), de El Refugio (Paredones), Acatic (Jalisco), presbítero, hermano del beato Miguel Gómez Loza; sacerdote en Guadalajara, se distinguió por su devoción a Cristo Rey, muy empeñado en la cuestión social y educativa, como su hermano Miguel, muere el 18 de diciembre de 1926 en El Refugio a consecuencia de las heridas provocadas una semana antes por el policía J. Concepción Gómez y Gregorio Guerrero, todo por su defensa de la libertad religiosa, aunque en el registro civil falsificaron los motivos de su muerte murió antes de comenzar la rebelión cristera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	González Flores, Anacleto, (laico, Mártir, Beato)  de Tepatitlán ( Jal,), Guadalajara   1 abril 1927 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	González, Brígiso, joven de 16 años, cristero, de San Miguel el Alto (Jal.): fue entregado a los federales que lo torturaron para sacarle noticias y para hacerlo apostatar de su fe. Prefirió la muerte. Es fusilado el 12 de octubre de 1927. Se conserva su fotografía cubierto de flores (López Beltrán, 208).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	González, Ignacio, de la diócesis de Querétaro, fusilado en la ciudad de Querétaro por orden del General Daniel Sánchez. Junio 15 de 1927. otros señalan el 17 de junio de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	González, Leopoldo, de 23 años, miembro de la A.C.J.M., cristero, muerto el 19 de agosto de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	González, Pedro, sacerdote de Guadalajara. Dedicó gran parte de su vida a defender la li-bertad religiosa. Fue activo cooperador de los cristeros y miembro eficaz de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa. Mu¬rió después de celebrar Misa en el Santuario Guadalupano de Gua¬dalajara. Agosto 17 de 1932.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	González, Ramón, Sacerdote de la Diócesis de Tamaulipas, Capellán de Jalpan y Vicario de Chiquilistán, Parroquia de Tapalpan, Jal., fusilado en el Cementerio de Mequiztán de Guadalajara. Mayo 6 de 1928. Otros señalan el día 5 del mismo mes de mayo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Juan González Sandoval (1881-1927), natural del rancho Rio Verde o El Gavilán, Cañadas de Obregón. Era arriero y campesino en el valle de Guadalupe en el camino real de San Juan a Tepatitlán en los Altos de Jalisco (hoy diócesis de San Juan de los Lagos). También él fue víctima de la represión anticatólica, fue sentenciado a muerte en el pueblo de El Valle, lugar obligado para las reconcentraciones de los campesinos de los ranchos. Fue brutalmente torturado y fue ahorcado pro orden del General Anselmo Macías en el lugar de La Alameda, Valle de Guadalupe, el viernes 23 de diciembre de 1927, rematándolo con un tiro de gracia y dejándolo colgado como escarmiento contra aquellos que trataban de animar la fe del pueblo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Guizar Morfin, Miguel, presbítero, de la diócesis de Zamora, capellán castrense, muerto en la Estación de Los Reyes. Mich., her¬mano del General cristero en Jefe Luis Guízar Morfín. Marzo 6 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Gutiérrez, Gregorio, Párroco de Santa Rosa, Diócesis de León, fusilado en Jalapa de Cánovas  Gto., por orden de Daniel Sánchez. Mayo 14 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Gutiérrez,Pascual, soldado del Ejército Ncional Libertador, hecho prisionero y fusilado el 1 de octubre de 1926, en San Ignacio (Jal.)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Guzmán, Mta Benjamín, seminarista con Órdenes Menores, de la Arquidiócesis de Durango, asesinado en Tapias. Dgo. Mayo de 1935.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Hernández Ramírez, Reginaldo (Luciano en la vida religiosa) (1909–1936): natural de San Miguel el Alto (Jalisco). Seminarista de San Juan de los Lagos, pasa a la orden de los Dominicos. Fue enviado a España donde es ordenado sacerdote. Destacó por su ciencia filosófica y teológica habiéndose graduado también civilmente en la Universidad Central de Madrid. Fue fusilado en la noche del 13 de agosto de 1936, pues la embajada mexicana en Madrid se negó a acogerlo y protegerlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Hernández, José Ángel (1894-1928) y 9 compañeros mártires de Los Adobes, “poblado de San Francisco de Asís” (en los altos de Jalisco); eran todos campesinos de los ranchos de San Francisco de Asís, no lejos de Atotonilco el Alto; martirizados por los federales el 12 de Agosto de 1928. Murieron ahorcados en odio a la fe católica; sus nombres eran: Jose Ángel Hernandez; Marcos González; Eusebio Angulo; José Guadalupe Angulo; José Reyes Fonseca; Jesús Orozco; Juan Vázquez; Máximo Campos; Luis Hernandez. Pertenecen hoy a la diócesis de San Juan de los Lagos. José Ángel Hernández, lechero de profesión, Jesús Orozco peluquero y Máximo Campos soldado cristrero eran amigos y fieles cristianos de a pie, adoradores de la Adoración Nocturna. Habían nacido y vivido en la localidad de los Adobes en los Altos de Jalisco. Allí llegó el General Domínguez Garza con unos centenares de soldados el 11 de agosto de 1928, topándose con cinco pacíficos rancheros: Ángel Hernández, Marcos González, los hermanos Eusebio y José Guadalupe Angulo y José Reyes Fonseca. Serían detenidos, a uno, Marcos, primero lo soltaron porque estaba documentado. En aquella ocasión, como revancha fueron asesinados otros varios hombres. En un “acta” levantada en Atotonilco el Alto Jalisco, municipio de los hechos, escribieron: “El 12 de agosto de 1928 a la nuevo horas de la mañana, en los Adobes de este municipio, fallecieron ahorcados por las fuerzas federales diez pacíficos jornaleros, sin asistencia alguna”. Los nombres de estos diez mártires son: Alberto Padilla, Marcos González, Ángel Hernández, Eusebio Angulo, José Guadalupe Angulo, José Reyes Fonseca, Jesús Orozco, Juan Vázquez, Máximo Campos y Luis Hernández. Hay que notar que Alberto Padilla quiso morir en lugar de su padre y que Marcos González que había sido dejado libre volvió a unirse a sus compañeros corriendo su misma suerte. Sin embargo los papás del joven Alberto Padilla sufrieron tal dolor que pocos días después murieron también de pena. (noticias tomadas de J. C. González Orozco (Coordinador), ''La tierra ha dado su fruto. Testigos de Cristo en los Altos'', Diócesis de san Juan de los Lagos, Jalisco, México 2003, 180-189.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Herrera Delgado, José Natividad, un adolescente de dieciséis años; se realizaba una peregrinación a San Juan de los Lagos; los soldados agredieron a los peregrinos; José Natividad, que no era de los peregrinos, dio muerte a uno de los soldados, y a su vez fue victimado. En otro contexto se habla de un niño de siete años, asesinado a balazos a finales de 1926 por los soldados federales, en San Juan de los Lagos, Jalisco, por llevar un sombrero con una tira con el escrito: “Viva Cristo Rey” y lo mismo en su pecho y negarse a quitárselo: &amp;lt;ref&amp;gt;en Joaquín CARDOSO, S.J., El martirologio Católico de Nuestros Días – Los Mártires mexicanos , 31-32 Hay que notar que a veces las confusiones entre nombres, fechas y datos de personas es frecuente.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Herrera, Agustín, capellán cas¬trense, muerto en la Hacienda de Las Trojes, Ags., núcleo cristero del General José Valdés. Agosto 11 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Huerta, Ezequiel, (laico, Mártir, Beato),  de la Magdalena(Jal.),  Guadalajara 3 de abril de192 7 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Huerta, Salvador , (laico, Mártir, Beato), de la Magdalena (Jal.), Guadalajara  3 de abril de 192 7&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Isabel Salinas, José, sacerdote diocesano de León, capellán castrense, muerto en combate en la Hacienda de Arriba, cerca de Salamanca, Gto., Mayo 9 de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Islas Marías: en estas tristemente famosas islas por aquel entonces, convertidas en penal de riguroso castigo, fueron recluidos muchos presos políticos, cristeros, y criminales de todo estilo. Entre esta población penitenciaria se encuentran numerosos presos anónimos o ya identificados que allí consumieron su vida hasta la muerte en la mayor parte de los casos. Hoy aquellas Islas han sido totalmente cambiadas y convertidas en un lugar donde según las intenciones y los métodos del Estado se proponen ser un centro de recuperación humana y social. Aquí en los tiempos de la persecución fueron deportados numerosos católicos; algunos sería luego devueltos a la libertad. Otros allí perecieron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Jiménez, Espiridión, presbítero de la diócesi de Tepic, Párroco de Atenanguillo, Jal., Diócesis de León, Gto., en cuyas cercanías fue asesinado. Mayo 20 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Jóvenes de la A.C.J.M.. son varios centenares, en toda la República mexicana, cuya historia de martirio está todavía por escribir completamente y lo mismo la lista de sus nombres.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Laguna, Ponciano, presbítero en San Juan de los Lagos, Jal. Abril 3 de 1928 (¿?)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Lara Puente, Salvador, (laico Mártir Santo), El Suchil (Dgo,), cerca de Chalchihuites (Zac.) el 15 de agosto de 1926&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	“Lara, Hermenegildo”, sacerdote tomado prisionero en San Ignacio Cerro Gordo, no fue fusilado, sino indultado y desterrado por celebrar la Misa en domicilios particulares. Abril 4 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Lawers, Martín, presbítero de la diócesi de León, (Sr. Cura), acribillado a puñaladas cuando bajaba del púlpito el 19 de febrero de1933 en la iglesia parroquial de N. S. de la Soledad de Irapuato (Gto.), muerte decretada por la logia masónica local.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Lezama, José, Cura de las Cañadas, Jal., asesinado en su localidad. Abril 20 de 1930.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Llamas, Manuel,   campesino de la zona de Valparaíso o de Huejuquilla (no hay datos precisos), fue fusilado el 4 de septiembre de 1926 por los federales del general Eulogio Ortiz (relatado en la revista cristera “David”). No se trataba de un cristero en armas; lo mataron porque lo detuvieron en el camino, junto con un hijo suyo de 15 años llamado Honorio, y preguntándole de quién era, el dijo: “¡Soy de Cristo Rey!”. Por eso lo mataron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Llerenas, Zenaida,  señorita.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	López , Baltasar,  médico deMoroleón,  Uriangato, y Yuriría (Gto.),  conocido por su caridad cristiana, asesinado en Uriangato por ser miembro de la Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa. el  6 de abril de1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	López, José de Jesús, de Puruándiro (Mich.), cristero que muere el 22 de diciembre de 1927 confesando sus ideales; fue ejecutado ante su esposa e su hijo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	López, José, presbítero de la arq. de Morelia, sacerdote ahorcado en Acámbaro, Gto. junio 30 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	López, Manuel, otro sacerdote de la Parroquia de El Salto, Dgo., detenido en su curato y fusilado a unos cuantos kiló¬metros de allí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	López, Miguel, Vicario de El Salto, Dgo., fusilado, junto con su Señor Cura antes mencionado. Noviembre 20 de 1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	López, Pedro, Párroco de El Salto, Dgo., mutilado y arrojado al fondo de una barranca, cerca del kilómetro 24 de la Vía Durango-Murallas. Noviembre 20 de 1926. Otros dan la fecha del 28 de noviembre de 1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	López, Vicente, Párroco de San Martín Las Pirámides, Estado de México. Fusilado por el &amp;quot;delito&amp;quot; de ser sacerdote, en Tenancingo, o en Valle de Bravo, del mismo Estado. Abril 30 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Madrigal, Epifanio, presbítero de la diócesi de Tecámbaro, Vicario de la Parroquia de Coalcomán, Mich., Diócesis de Tacámbaro, asesina¬do en el Rancho de las Tabernas mientras celebraba Misa. Ejecuta¬do junto con seis de sus fieles. Abril 28 de 1930.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Maduro Vertiz, R.P. David, S.J., fusilado en Parras, Coah., alma de la A.J.C.M. en su ciudad. Como el Padre Pro, se arrodilló para orar, se puso luego de pie y recibió la descarga con los brazos abiertos en cruz. Febrero 14 de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Magallanes, Cristóbal, presbítero de Totatiche, Jal, cura de Totatiche, Jal., fusilado en Colotlán, Jal., el 24 de mayo de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Magallanes, Simón, joven cristero de 18 años, de la A.C.J.M. y de la Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa, degollado en San Miguel, Zacatecas, en 1928. Su muerte se asemeja a la del joven Beato Mártir, José Sánchez del Río.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Magaña Servín, Luís, (laico, Mártir, Beato) ,  Arandas (Jal.), Arandas 9 de febrero 1928. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Maldonado Lucero, Pedro de Jesús (Mártir Santo), cura de Santa Isabel, Chih: 11 de febrero de 1937.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Márquez, Enrique, de la Diócesis de Zacatecas, fusilado en Malpaso, entre la población de Jerez y la ciudad de Zacatecas, por orden del General Anacleto López. Mayo 27 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Martínez, Agustín, Seminarista, de la diócesi de León, 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Martínez, Ángel, canónigo de León, Gto., fusilado cerca de Pueblo Nuevo (Gto.), el 7 de febrero de 1928 junto con su hermano Agustín. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Martínez, Bibiano, sacristán o encargado del templo de San Miguel, de León (Gto.), torturado por orden del general Daniel Sánchez, para conseguir los pocos centavo que tenía el templo fruto de las limosnas; el general personalmente lo torturó durante 10 días y lo mandó fusilar el 21 de marzo de 1928, arrojando el cadáver en el camino; antes de morir pudo saber que le había nacido su hijo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Martínez, Humilde, O.F.M., hermano lego, fusilado en la estación de ferrocarril de Falconi, (Mich.), el 6 de febrero de 1928, junto con su hermano de órden religiosa fray Junípero de la Vega, pro orden del general federal Fox. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Mártires de León: Son 9 jóvenes miembros de la Congregación mariana y de la A.C.J.M.: Nicolás Navarro, de 20 años; Ezequiel González, de 17 años; José Valencia Gallardo, de 27 años; Salvador Vargas González, de 20 años; Agustín Ríos; José Vazquez; Antonio Romero; Benito Puente; Epifanio Sánchez: son fusilados el 3 de enero de 1927 en León (Gto.). fueron expuestos en la plaza principal de la ciudad. Pío XI conoció la noticia de su martirio y escribió sobre una postal con sus fotografías: “''Et palmae in manibus forum… gloria Christi… Sanguis martyrorum semen. Pius PP XI''” (reproducida en LÓPEZ BELTRÁN, 192).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Mártires de Santa María de las Parras, Coah.: Francisco Guzmán; José Rodríguez; Francisco Fuantos; José Fuantos. Eran miembros de la A.C.J.M., fusilados en el panteón de Parras, Coahuila, el 10 de enero de 1927, dos eran hermanos también carnales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Meléndez Torres, Coleta (1897-1917) y Parra Flores, María de San José (Josefa) (1892-1917). Coleta Meléndez Torres hija de campesinos nació en Tierras Blancas, Guanajuato y Josefa Parra nació en el rancho el Sabinito, municipio de la piedad Michoacán. Estas dos muchachas pertenecían a las Hijas de María. Morirán mártires en la población de Degollado a donde se habían trasladado sus familias, fueron martirizadas el 24 de diciembre de 1917 coincidiendo con la misa de gallo en la vigilia de navidad, asesinadas por la bandas del terrible bandolero villista Inés Chávez García, famoso por la destrucción que sembraba en los pueblos y el desenfreno con el que deshonraba a las familias de los lugares a donde llegaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Melgarejo Nápoles, Manuel, fusilado en Zamora (Mich.) el 12 de septiembre de 1926. junto con su amigo Joaquín Silva Carrasco; tenía sólo 17 años. Sus restos, junto con los de su amigo, reposan en el templo de Santo Tomás de la Ciudad de México; a casos de jóvenes come éstos refiere Pío XI en la encíclica ''Iniquis Aflictisque''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Méndez, Antonio, cura de Armadillo, S.L.P., fusilado en San Luis Potosí acusado de haber confesado a unos cristeros, el 13 de marzo de 1928 junto con otras cinco personas en el cementerio de Saucito (S.L.P.). Sus verdugos pretendían una fuerte cantidad de dinero com orescate, que sus feligreses no lograron reunir y que él no quería se hiciese. Estuvo preso y torturado durante 17 días. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Méndez, Jesús,  (Mártir Santo) vicario cooperador de Valtierilla, Gto., fusilado el 5 de febrero de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Mercado, Manuel, Párroco de Asientos, Aguascalientes (limítrofe con Zacatecas), por confesar a un enfermo. Entre el 11 y el 15 de abril de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Meza, Bernardino, joven de la A.C.J.M., cruelmente martirizado el 11 de diciembre de 1927, en la ciudad de México, tras torturas refinadas e incontables durante una larga detención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Michel, José Guadalupe Fidencio, párroco, martirizado en Manzanillo (Col.) el 7 de marzo de 1929&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Montoya, Buenaventura, sacerdote de la Diócesis de Zacatecas, asesinado en la Barran¬ca del Gato, Monte Escobedo, Zac., y sepultado en Villa Guerrero, Jal. Defensor de la libertad religiosa y de las demás libertades que de ella se derivan, desde 1925 participaba en la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa. Fue el primer eclesiástico que se alistó como capellán castrense. Perteneció a la &amp;quot;Brigada Quintanar&amp;quot; durante la primera etapa cristera. Al iniciarse la segunda fase también fue ca¬pellán de un grupo del Ejército Popular Libertador. Pereció entonces. Abril 5 de 1936. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Mora  y de la Mora, Miguel de la, (Mártir Santo), de Rincón del Tigre (Tecalitlán, Jal.), sacerdote de la diócesis de Colima; 7 agosto 1927&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Mora, José de Jesús, sacerdote, vicario de Quitupan (Jal.), asesinado por los federales el 3 de julio de 1928, en el rancho de Los Corrales (Mich.).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Mora, Tomas (Tomasito) de la , de Colima,  de 18 años, ahorcado en Zalate de Juárez (Colima) el  27 de agosto de 1927.  Se había negado a revelar los nombres de los responsables cristeros del lugar. Era alumno externo del seminario diocesano de Colima, y miembros de las asociaciones católicas mariana, de la A.C.J.M. y de la Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa y también parte del movimiento cristero. Su caso se aparece al del Beato Mártir José Sánchez de Sahuayo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Morales, Manuel   (laico Mártir Santo), de Sombrerete (Zac.),  cerca de Chalchihuites (Zac.) el 15 agosto 1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Morales, Manuel, Párroco de Metepec, Estado de México, fusilado en aquel Estado. Día desconocido de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Moreno, Agustín, fusilado en Jerez, Zac., por administrar los últimos sacramentos a un moribundo. Junio 27 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Mota Pineda, Adolfo, presbítero de la Diócesis de Colima, párroco de Zapotitlán (Jal.), asesinado tras graves torturas, el 30 mayo 1932.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Muñoz, José María, de Los Altos de Jalisco, fusilado en León (Gto.), de la Liga para la Libertad Religiosa, el 16 de marzo de 1928 por apoyar el movimiento cristero; es fusilado con su compañero José de la Luz Vilches.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Nájera, José Encarnación, joven de 20 años, ejecutado el 2 de agosto de 1927 por negarse a delatar a sus amigos cristeros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Navarro Origel, Luís, miembro de la A.C.J.M., y de la Adoración Nocturana, de los Caballeros de Colón, de la Tercera Orden de San Francisco y de la Liga para la Defensa de la Libertad Religiosa, se unió a los cristeros, convirtiéndose en uno de sus jefes, muere el 10 de agosto de3 1928. (Martín CHOWELL, ''Luís Navarro Origen. El Primer Cristero'', Ed. JUS, México D.F., 1929).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Nieves Castillo, Elias del Socorro, O.S.A. (Mártir Beato), de Isla de S. Pedro, Yuriria (Guanajuato – sacerdote religioso agustino y párroco, de La Cañada de Caracheo a Cortazar (Gto.) el.10 marzo 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Niño de 12 años martirizado en Guadalajara  el   29 enero 1927, en Andrés BARQUÍN RUIZ, ''El Clamor de la Sangre'', 65-66; también en: Joaquín CARDOSO, S.J., El Martirologio Católico de Nuestros Días – Los Mártires Mexicanos.  Lo atrapó la federación  mientras distribuía hojas católicas volantes. Se negó a delatar a quienes se las habían dado. Torturado, muere víctima de las torturas delante de su misma madre que lo animó a la perseverancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Nuño, José Guadalupe, joven cristero, muerto ahorcado por los federales en Jalisco en la segunda mitad de 1927,  y quedando su cuerpo expuesto colgado durante cuatro días; era muy amigo de San José Isabel Flores, mártir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Ochoa, Antonio, sacerdote fusilado en un lugar desconocido de Jalisco. Año de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Orona Madrigal, Justino, (Mártir Santo) cura de Cuquío, Jal., asesinado en el Rancho de las Cruces (Jal.) el 1 de julio de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Orozco, Luís, Vicario diocesano de Autlán, Jal. Fue asesinado y desbarrancado entre Juchitlán, Jal., y San José de los Huajes, camino a Guadalajara, por la tropa del Ge¬neral José Ortiz. Fue torturado y sacrificado con un tiro en la cabeza. Como aún tuviera un aliento de vida, también fue apu¬ñalado y luego arrojado a un precipicio y finalmente le lanzaron grandes piedras para ocultar su cadáver. Junio 14 de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Padilla Gómez, Luís, (laico, Mártir, Beato) , de Guadalajara Jalisco, l-abril-1927 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Parada, Miguel, sacerdote fusilado en Tutepec, Oax., población arqueológica, viejo señorío en la Mixteca Baja. Año de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Parada López, Ramón (1896-1928), nacido cerca del Puesto del Comedero en los Altos de Jalisco. Hombre sencillo entró a formar parte de las combativas asociaciones católicas de los tiempos de la persecución. Tras la orden gubernamental de prohibición de residencia de los sacerdotes, bajo pena de muerte, de residir en el territorio, Ramón acogió a muchos y muchos fueron las víctimas por esta causa. Morirá por Cristo Rey y víctima del odio al sacerdote en plena tormenta de la lucha entre cristeros y federales, durante una represión general dirigida por el General Miguel Zenón. Martínez que sometió a una limpieza sangrienta a todo lo que podía parecer católico. Una de las víctimas fue precisamente Ramón, ahorcado por las fuerzas generales el 14 de agosto de 1928 junto con otros fieles que se habían reunido para rezar el rosario ya que no tenían misa. Ramón estaba casado y tenía dos hijos&lt;br /&gt;
-	Parra Flores, María de San José (Josefa) (1892-1917) y Coleta Meléndez Torres (1897-1917). Josefa Parra nació en el rancho el Sabinito, municipio de la piedad Michoacán; Coleta Meléndez Torres hija de campesinos nació en Tierras Blancas, Guanajuato. Estas dos muchachas pertenecían a las Hijas de María. Morirán mártires en la población de Degollado a donde se habían trasladado sus familias, fueron martirizadas el 24 de diciembre de 1917 coincidiendo con la misa de gallo en la vigilia de navidad, asesinadas por la bandas del terrible bandolero villista Inés Chávez García, famoso por la destrucción que sembraba en los pueblos y el desenfreno con el que deshonraba a las familias de los lugares a donde llegaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Pérez Larios, Leonardo, (laico, Mártir Beato): Lagos de Moreno, Jalisco, San Joaquín (Altos de Jalisco) 25 abril 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Pérez, Daniel, presbítero de la Diócesis de León, fusilado en Pueblo Nuevo, Gto., el 6 de febrero de 1928, tras ser atrozmente torturado y mutilado. Su cadáver fue exhumado y arrojado a la basura por los federales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Pérez, Emilio,  presbítero de la Diócesis de Colima, fusilado en Ejutla (Jal.), donde prestaba su servicio como sacerdote, el  2 mayo 1928. Su cuerpo fue profanado por los federales que más tarde lo sacaron de su tumba, lo despojaron de sus ornamentos sacerdotales con los que los fieles lo habían amortajado tras su fusilamiento, lo expusieron al público como mofa y escarnio y arrojaron su cuerpo a un basurero. Luego los fieles lo volvieron a recoger y enterrar debidamente revestido de sus ornamentos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Pérez, Eulalio, vicario de Ejutla, Jal., fusilado el 2 de mayo de 1928. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Pérez, Francisco, sacerdote fusilado en León Gto., sin que nadie haya tenido noticia de su paradero. Año de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Pérez, José, O.F.M. Vicario de Acámbaro, Gto., fusilado cerca de la Hacienda de Cacalote, Tarímoro (Gto.), no lejos de Salvatierra y de Celaya, el  2 junio 1928. Es uno de los mártires franciscanos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Pro Juárez , Humberto,  (martirizado con su hermano el Beato Miguel Agustín Pro) de Zacatecas, Ciudad de México, 23 noviembre 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Pro Juárez, Miguel Agustín S.J., (Mártir Beato), de Zacatecas, fusilado en la Ciudad de México, 23 de noviembre de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Ramírez, José, presbítero, de la Diócesis de Tacámbaro, Vicario Ecónomo de Turicato, Mich., sacrificado por negarse a secundar el cisma del llamado Patriarca Pérez. Fue aprehendido en Xanchinqueo. Lo torturaron durante seis días en Huetamo y fusilado en el Rancho de la Pareja, Mich. Marzo 21 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Ramirez, Victoriano, conocido como “El 14”, épico y discutido jefe cristero, de San Miguel el Alto (Jal.), es fusilado el 16 de marzo de 1929 en circunstancias no claras. Lo citamos por ser un personaje muy recordado por todos y por el trágico fin que tuvo [Sobre este personaje: Vicente Ceja Reyes, El Catorce y la Guerra Cristera; también escribe sobre otro curioso personaje llamado Eugenio Hernández, “El mechón”, jefe cristero;Vicente Ceja Reyes, Los Cristeros. Crónicas de los que perdieron, 2 vols.; López Beltrán, 229-240].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Rangel, J. Trinidad, (Mártir Beato) presbítero de la Diócesis de León, Dolores Hidalgo (Gtto) párroco, San Joaquín (Altos de Jalisco) 25 abril 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Razo, Pedro, sacerdote septuagenario de la Diócesis de León, Gto., Cura de Dolores Hidalgo, Gto., fusilado cerca de esta población, junto con su sacristán, llamado Jeró¬nimo, en un punto de la carretera entre dicha ciudad y Rincón de Abasólo, por orden del General revolucionario Ignacio Leal. Julio 18 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Retana, Rafael, sacerdote fusila¬do en el Estado de Durango. Sus verdugos lo sacaron del curato sin que nadie supiera el lugar de su sacrificio. Octubre 16 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Reyes Salazar, Sabás,  (Mártir Santo), de Guadalajara, sacerdote, Tototlán 14 abril 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Reyes Vega, José, Vicario Coopera¬dor de Arandas, Jal. Coronel Cristero apodado &amp;quot;El Pancho Villa con Sotana&amp;quot;. Murió al final de un combate en Tepatitlán, Jal. Leemos en varios números de la publicación mensual DAVID, fundada y dirigida por el General Brigadier Aurelio Robles Acevedo, Cronista de La Cristeriada, que al ser herido fue trasladado por sus compañeros de armas a los médicos. Le quedaba una hora esca¬sa de vida. No había un &amp;quot;sacerdote visible&amp;quot; que le impartiera los úl¬timos auxilios espirituales. Pero Dios quiso (caso raro) que un &amp;quot;sa¬cerdote oculto&amp;quot; en la casa del Presidente Municipal, quien lo tenía resguardado para cuando él, su familiares y amigos lo necesitaran, lo atendió. Las mismas autoridades civiles que, vinculadas con la tiranía callista, por esos mismos días, ahorcaron en un árbol de la plaza de Tepatitlán al Padre [San] Tranquilino Ubiardo [hoy canonizado], ocultaban a es¬te &amp;quot;padrecito&amp;quot;. El Padre Vega hizo una larga confesión y murió en los brazos del sacerdote &amp;quot;invisible&amp;quot;, exhalando el último suspiro contrito y absuelto. Era el 19 de abril de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Reyes, Manuel, general cristero, fusilado en Toluca el 20 de agosto de 1927 por orden del general Urbalejo. Fue vilmente torturado y asesinado y murió confesando su fe cristiana: “Por Cristo he peleado y como cristiano muero”, dijo antes de expirar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Reyes, Norberto, sacerdote fusilado en Mezquitic (Jal.). Se le obligó a escribir una carta a los Je¬fes Cristeros de Los Altos de Jalisco, pidiéndoles depusieran su acti¬tud bélica, ofreciéndoles &amp;quot;garantías&amp;quot;. Los cristeros reconocieron su letra y su firma. Pero no creyeron en el armisticio o amnistía que se les ofrecía. Le contestaron que adivinaban que tal carta la había escrito y firmado forzado por los perseguidores de la Iglesia. Y co¬mo no surtió efecto, lo fusilaron. Diciembre 31 de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Robles, José María, (Mártir Santo), de Mascota (Jal.), párroco de Tecolotlán, aessinado en Quila  (Jal.) el  26 junio 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Roldán Lara, David, (laico Mártir Santo) de Chalchihuites (Zac.), cerca de Chalchihuites el 15 de agosto de1926.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Romo González, Toribio,  (Mártir Santo), de Santa Ana de Guadalupe, Jalostotitlán (Jal.), presbítero, fusilado en una barranca en Tequila el 25de febrerode 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Rueda, Miguel, sacerdote fusilado en la prisión de Santiago, de la Ciudad de México. Allí lo asesinaron. Febrero 5 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Sahuayo: los 27 cristeros asesinados por un militar federal por no querer apostatar de su fe, en la iglesia mayor de Sahuayo (Santiago Apostol): el 21 de marzo de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Sainz Orozco, Ramón, (1882-1937) y dos compañeros, todos laicos: Pedro Valadez, y Domingo Arias; Ramón, nacido en Joconostle, parroquia de santa María de Guadalupe en Arandas, fue un cristiano piadoso y un comerciante gentil y justo; pertenecía a la Adoración Nocturna siendo su presidente en Arandas. Como era un hombre muy metido en las asociaciones católicas era especialmente vigilado por el gobierno. De hecho había sido colaborador civil de los cristeros. Será detenido junto con otros paisanos suyos: Cesáreo Jiménez, Pedro Valadez y Domingo Arias por el capitán Márquez. A Pedro y Domingo los mataron en el camino de Arandas a Betania y a Ramón en el Tarengo (municipio de la Barca Jalisco). Era el 15 d marzo de 1937. Fueron fusilados proditoriamente en aquel camino, al descampado, por orden de Márquez incluso tras haberles sido reconocida su inocencia. Los fueron matando por el camino, primero a Pedro luego a Domingo. A Ramón lo llevaban descalzo caminando al ritmo de los caballos entre las piedras soportando el mártir esta terrible tortura y reafirmando su fe. Fue fusilado por orden del Capitán Villalobos que dirigía aquel pelotón. Según el mismo Capitán conto le dijo: “prepárese porque lo voy a matar”. “Está bien”, le respondió Ramón, quien se puso a rezar. Era el 15 de marzo de 1937 como a las cinco de la tarde cuando el mismo capitán le disparó sin formarle cuadro. A nada habían servido los esfuerzos de su esposa por liberarlo; tan grave fue su dolor que la postró gravemente por el resto de su vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Salas, Vicente, sacerdote fusilado en Tampico, Tam., desaparecido sin noticias de su para¬dero. Mes y día ignorados de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Salinas, José Isabel, de la Diócesis de León, capellán castrense, muerto en la hacienda de Arriba, el 9 de mayo de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Sánchez - Caloca Cortés Agustín (Mártir Santo), de Las Presitas, Teul, (Zac. ), presbitero, vicario de Totatiche, con el Sr. Cura C. Magallanes (también Mártir Santo), Colotlán (Jal.), el 25 de mayo de1927&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Sánchez del Río, José, adolescente de Sahuayo (Mártir Beato), martirizado en Sahuayo (Mich.) el 10 de febrero de 1928. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Sánchez Delgadillo, José Jenaro, (Mártir Santo), de Zapopan (Jal.) sacerdote, vicario de Tecolotlán, Jal., asesi-nado el 17 de enero de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Sánchez, Segundino, Vicario de Cocula, Jal., fusilado en Mascota, Jal., por ejercer su ministerio aunque en privado. Abril 24 de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Santa Cruz, Salvador, sacerdote fusi¬lado en el paraje de Las Cruces, población del Estado de Jalisco. Julio de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Santillana, Victo¬riano, presbítero, asesinado en lugar desconocido. Junio 21 de 1929 (día de los fatídicos &amp;quot;Arreglos&amp;quot;).&lt;br /&gt;
-	Sedano Palencia, Gumersindo, cura de la Punta, Col., fusilado el 7 de septiembre de 1927. Con él fueron ahorcados y fusilados 5 cristeros por orden del capitán Urbina. Los verdugos lo expusieron al público, ahorcado y atado a un arbol con un cartel que decía: “Este es el Cura Sedano”, tomándo una fotografía de tal hecho macabro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Segovia Teodoro, joven cristero fusilado en Saltillo, Coahuila, el 12 de enero de 1927, con su joven compañero Antonio Acuña Rodríguez, tras ofrecerles la libertad si renunciaba a sus ideales; .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Segura Vilchis , Luís,  ingeniero, de Piedras Negras, Coah., 23 noviembre 1927: acusado del atentado a Obregón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Serrano, Lucio, Párroco de San Pablo Anícano, Puebla, Diócesis de Huajiápam de León, Oax., asesinado por agraristas en la propia casa cural. Mayo 4 de 1938.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Sevilla Flores, Lucio, sacerdo¬te que ejerció su ministerio temporalmente en el Vicariato de la Baja California. Fue capellán cristero tiroteado y muerto en el arroyo El Coral, Cocula, Jal. Empezó sus estudios en el Seminario de Guadalajara y los terminó en Culiacán. Fue ordenado sacerdote el 19 de septiembre de 1925. Era oriundo de La Colmena, Cocula, Jal.; fue asesinado el 24 de febrero de 1929. Según noticias enviadas a Roma por el entonces único misionero italiano en Baja California, el p. Cesar Castaldi, habría sido arrastrado vivo, amarrado con un lazo a la parte delantera de la silla de un caballo y azotado&amp;lt;ref&amp;gt;La historia misionera reciente de la Baja California es una historia de sacrificios heróicos. Un grupo de sacerdotes italianos, pertenecientes al entonces Seminario Misionero Romano “Mastai” [fundado bajo el papa Pío IX, cuyo apellido era “Mastai-Ferretti”], trabajaron en el vicariato apostólico de Baja California, que a finales del siglo XIX se encontraba bajo la jurisdicción del obispo de Sonora, que era en 1894 mons. Herculano López de la Mora. Este vicariato, llamado “de las dos Californias”, había sido erigido por Gregorio XVI en 1840, separándo su territorio de la diócesis de Sonora; su obispo primer obispo fue el franciscano Francisco García Diego que tenía su sede en San Diego (hoy en los EE.UU.). Pero tras la invasión de México por los Estados Unidos (1846), la Baja California Mexicana pasó a la jurisdicción del arzobispo de México. En 1855 Baja California fue creado vicariato apostólico y su primer viario mons. Juan Francisco Escalante y Moreno, que fijó su sede en La Paz. El cuidado pastoral fue arduo y los sacerdotes eran pocos, al principio eran 6 dominicos, y perseguidos, sobre todo a partir de las leyes de 1859 se expulsó a los sacerdotes y se confiscaron los bienes eclesiásticos. En 1882 el vicariato fue confiado de nuevo al obispo de Sonora. En 1895 la Santa Sede confió el trabajo pastoral del vicariato de B.C. al Seminario Misionero Romano, donde trabajaron regularmente varios misioneros italianos de aquel Seminario hasta 1917, cuando debido a la Constitución de Querétaro, que permitía el ejercicio del ministerio sacerdotal a los solos nacionales mexicanos, los sacerdotes misioneros del Seminario Romano tuvieron que dejar aquellas “misiones”. Su expulsión definitiva se llevó a cabo en 1926; algunos pasaron a los EE.UU. para trabajar entre los emigrantes mexicanos. El 26 de julio de 1917 había sido nombrado administrador apostólico de B.C. el arzobispo de Guadalajara, Don Francisco Orozco y Jiménez, que en noviembre de 1918 mandó a La Paz como superior de aquella misión al p. Agapito Ramírez junto con otros sacerdotes. En 1921 la S. Sede nombró vicario apostólico al p. Silvino Ramírez, de Guadalajara, que llegó a La Paz con 5 diáconos y su sobrino el p. Alejandro Ramírez. Éste sería nombrado tras la muerte de su tío administrador del vicariato hasta 1939, cuando sería sustituido, primero por el secretario del arzobispo de Guadalajara, mons. Narciso Avina, y luego por mons. Felipe Torres, de la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo. En 1948 la Santa Sede envió a la B.C. a los misioneros combonianos que han trabajado en su promoción evangelizadora y cultural hasta el día de hoy.  En los años de la persecución uno de los misioneros romanos, el p. César Castaldi, pudo permanecer en La Paz porque era médico y ello le sirvió de cobertura en el ejercicio de su arriesgado ministerio sacerdotal. Fue él quién envió la noticia del asesinato del p. Lucio Sevilla Flores al superior del antiguo Seminario Misionero Romano (para aquel entonces constituido ya con el Seminario Misionero Lombardo en el Pontificio Inistituto de Misiones Extranjeras –PIME-), el hoy beato Pablo Manna. Para esta historia cfr.: notificación en el Archivo General del Pontificio Instituto de las Misiones Extranjeras AGPIME, ''Titolo XVI'', vol., 12, 227; para otras noticias sobre la historia de esta misión en ese período siempre: AGPIME, ''Titolo XVI'', vol. 12; Archivo de Propaganda Fide de Roma (=APF): ''A.C., America Sett., Messico, Costarica'', vol 457, 64-71, 85; vol. 552, 23; vol. 73, 723-726; ''Il Missionario Cattolico'', [revista misionera italiana] números correspondientes a los años 1897-1898; M. MENEGHINI, ''Con i Comboniani nella loro prima missione extra africana'', Baja California (México) 1973; D. MAZZA, ''Le radici romane del PIME. Il Pontificio Seminario Romano per le Missioni'' 1871-1926, EMI, Bologna 2008,171-189.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Silva Carrasco, Joaquín, joven fusilado en Zamora (Mich.), el 12 de septiembre de 1926 junto con su amigo Manuel Melgrarejo Nápoles, fueron engañados por un general federal en el tren al que descubrieron sus simpatías cristeras. Murieron gritando vivas a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe y rezando el rosario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Silva, Vicente, presbítero, Vicario de Nejapa, Oax., muere a causa de los golpes y heridas que le propinaron por los agraristas. Mayo 15 de 1934.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Solá i Molist, Andrés, C.M.F., (Mártir Beato): Taradell (Vich, España), presbítero, San Joaquín (Altos de Jalisco) 25 de abril de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Tirado Arias, Juan Antonio,  de México, D.F., 23 noviembre 1927: acusado del atentado a Obregón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Torre, Aurelio de la, (1870-1927), ranchero de Garabatos, Tototlán (Jalo.), laico, casado, padre de 14 hijos, detenido y torturado junto con un hijo suyo por los federales. Fue martirizado por no entregar a sus sacerdotes. Fue martirizado cuando el ejército federal llegó en enero de 1927 a Tototlán ocupando la población. Aurelio sería detenido y luego martirizado el 14 de abril de 1927 un jueves santo. Lo fue por haber protegido a los sacerdotes y haberlos ocultado. Fue cruelmente torturado juntamente con su hijo Baudelio. Su esposa intentó salvar a padre e hijo pagando una fuerte suma de dinero al comandante militar de la tropa pero no obtuvo la gracia. A don Aurelio lo mataron atravesándole el corazón con una bayoneta. El hijo fue liberado tras el pago de un fuere rescate. Mientras tanto los soldados martirizaban al padre Sabás Reyes. Los dos mártires serían sepultados en la misma gaveta, perteneciente a Aurelio, en medio del terror por la represión aquel día de jueves santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Tostado Padilla, José Rosario (1877-1927), natural de Jalostotitlán. José Rosario, soltero era responsable y sostén de sus hermanos y era también presidente de la Adoración Nocturna. Durante la persecución se traslado a Aguascalientes por ser él perseguido como persona notable de Jalostotitlán, donde un cabecilla local llamado Miguel Rábagos Soto, hombre sanguinario, malvado y cobarde, había profanado la Eucaristía en el templo parroquial y cometido una aserie de crímenes y desafueros. El martirio de José Rosario sucederá en 1927 cuando los federales ocuparon la población de Jalostotitlán cometiendo varios atropellos, incluso con los agraristas que consideraron todavía poco radicales en su anticatolicismo. Por ello el citado Miguel Rábago, que había sido por ello castigado, quiso demostrar su fe revolucionaria vengándose de José Rosario. Lo arrastró con engaños desde Aguascalientes a Jalostotitlán queriendo saber de él noticias sobre el paradero del párroco y dónde se encontraba el Sagrario con la Eucaristía que habían escondido y ante el cual prestaban adoración los adoradores en turno. En Jalostotitlán lo encerraron en la sacristía del templo y dado que ni denunciaba el lugar donde estaba el Santísimo o pistas para encontrar a algún sacerdote, Rábago decidió fusilarlo. Lo hicieron a espaldas del templo de la Asunción muriendo con el grito usual de los mártires de México de ¡Viva la Virgen de Guadalupe! y de ¡Viva Cristo Rey!. Era la mañana del 14 de diciembre d 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Ubiarco Robles, Tranquilino, (Mártir Santo), de Zapotitlán el Grande, hoy Ciudad Guzmán (Jal.), presbítero, cura de Tepatitlán, Jal., ahorcado el 5 de octubre de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Uribe Velasco, David, (Mártir Santo),de Buenavista (Taxco, Gro.), sacerdote de la Diócesis de Chilapa (Gro.),  párroco de Iguala (Gro.), fusilado cerca de San José (Morelos) el 12 de abril de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Valera, Margarito, presbítero de la Diócesis de Colima, Vicario de la Parroquia de Minatitlán, Col. Ejecutado en una montaña solitaria entre Toxín y San Pedro, parajes de Juchitlán, Jal. Junio 3 de 1929. Otros señalan la misma fecha pero en 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Vargas González, Jorge, (laico, Mártir, Beato)  de Ahualulco (Jal.), Guadalajara 1 de abril de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Vargas González, Ramón, (laico, Mártir, Beato)  de Ahualulco (Jal.), Guadalajara 1 de abril de 192 7.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Vargas Reyes, José, de Tsintzuntzan (Mich.), fusilado el 22 de octubre de 1926 en las cercanías de Pázcuaro, porque descubrieron que recibía “La Hoja Dominical” publicada en Morelia. Sus restos reposan en la Basílica de N. S. de la Salud de Pátzcuaro (Mich.).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Vázquez Guzmán, Dionisio, natural del poblado de San Francisco de Asís Altos de Jalisco, era un pacífico cristiano que murió martirizado en un rancho llamado El Lindero, cercano a San Francisco de Asís, junto con el mártir, el hoy beato Miguel Gómez Loza y en las mismas circunstancias el 21 de marzo de 1928. Estaba casado con María de Refugio y tenían ya nueve hijos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Vega, Junípero de la, O.F.M., fusilado el 6 de febrero de 1928 por orden del genral Fox en la estación de ferrocarril de Falcón, cerca de Zamora (Mich.).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Vera, Miguel, de Tancítaro, ahorcado en Periban (Mich.) por los federales 29 de noviembre de 1927, porque acogía en su casa al señor cura de Tancítaro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Verastegui, Antonio, joven cristero de 16 años, fusilado en su pueblo de Santa maría de Parras, Coahuila, el 21 de enero de 1927. La gente lo consieró como un verdadero mártir cristiano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Vídez, Antonio,  Presidente  Municipal de Tenancingo, asesinado en Las Escalerillas, entre Toluca y Atla, el 10 de febrero de 1928 por oponerse a la persecución religiosa en su demarcación. Se pidió un fuerte rescate por él a su esposa, que pudiendo recoger parte y entregándola, el jefe militar se quedó con ella como hacían frecuentemente y ordenó fusilarlo lo mismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Vilchez, José de la Luz, miembro de la Liga para la Libertad Religiosa, fusilado en León (Gto.), por apoyar el movimiento cristero, el 16 de marzo de 1928, junto con su amigo José María Muñoz. Habían antes torturado a varias personas, entre ellas a la madre de Vilchez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Zamora, Martín, laico de Colima, asesinado en Colima en agosto de 1927: se le coloca entre los “mártires de Colima”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Barquín Ruiz Andrés. El clamor de la sangre. Rex-Mex, Guadalajara, 1947&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bravo Ugarte José. Temas históricos diversos. JUS, México, 1966&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cardoso Joaquín. El martirologio católico de nuestros días. JUS, México, 1953&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Havers Guillermo María. Testigos de Cristo en México. Guadalajara, 1985&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lara y Torres Leopoldo. Documentos para la historia de la persecución religiosa en México. JUS, México, 1954&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Valdés Huerta Nicolás. México, sangre por Cristo Rey. Guadalajara, 2001&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
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		<title>PAYNO, Manuel</title>
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		<updated>2014-05-28T17:51:51Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==(México, 1810; México, 1894). Novelista, Político y Diplomático.==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue hijo de Manuel Payno y Bustamante y de María Josefa Cruzado. Su padre era pariente de Anastasio Bustamante, quien llegó a ocupar la presidencia de la República. En el bautismo recibió los nombres de José Manuel Román, Terminados sus estudios trabajó como meritorio en la Aduana de esa ciudad. Con el grado de teniente coronel, pasó al Ministerio de Guerra como jefe de Sección. Fue administrador de rentas del Estanco de Tabacos. En 1842 se le nombró secretario de la Legación mexicana en Sudamérica e hizo su primer viaje a Francia e Inglaterra. Fue enviado por Santa Anna a Nueva York y Filadelfia para estudiar el sistema penitenciario. En 1847 combatió a los norteamericanos y estableció el servicio secreto de correos entre México y Veracruz. Fue Ministro de Hacienda (4 julio, 1850-13 enero, 1851), en la administración de José Joaquín de Herrera. Perseguido por Santa Anna se refugió en los Estados Unidos de América. A su regreso ocupó la Secretaría de Hacienda (14 diciembre-5 mayo, 1856), en el Gobierno de Comonfort y contribuyó al golpe de Estado de 1857, por lo que se le procesó y eliminó de la política. Acusado de conspiración fue hecho prisionero en 1863. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Restaurada la República fue varias veces diputado. Fue profesor de Historia en la Esc. Preparatoria. En 1882, ya senador, el presidente Manuel González lo envía París y en 1886 es nombrado cónsul en Santander y después, cónsul general en España. Murió en el barrio de San Ángel, en la ciudad de México. Aunque Payno cultivó la poesía en su juventud y escribió para el teatro, su mayor aportación literaria está en el campo de la novela. Fue un impulsor del periodismo. Colaboró activamente en El Museo mexicano, donde escribió cuentos y narraciones de viaje reunidos después bajo el título de Tardes nubladas (1871). También en el ''Ateneo mexicano, El año nuevo, Don Simplicio, El Siglo XIX, en el Boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística en El Federalista, en la Revista científica y literaria de México''. Aquí dio a conocer parcialmente su novela ''El fistol del diablo'', y en libro. México 1859. Con ''El fistol'', Payno señala el principio de la novela romántica de folletín. En 1861 escribe ''El hombre de la situación'', cuadro de las costumbres virreinales de fines del siglo XVIII y principios del XIX. ''Los bandidos de Río Frío'', la novela más famosa de Payno, fue escrita en España entre 1888 y 1891 bajo el seudónimo de &amp;quot;Un ingenio de la corte&amp;quot;. Producto tardío de la novela por entregas, es la pintura de todas las capas sociales de México en la primera mitad del siglo XIX, importante por la riqueza de conjunto y su profundo mexicanismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Bibliografía==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diccionario Porrúa, 1971.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''JOSE FLORENCIO CAMARGO SOSA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
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		<title>GACETA OFICIAL del Arzobispado de México 1897-2011</title>
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		<updated>2014-05-28T17:48:51Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“''El Ilmo. Sr. Arzobispo ha tenido a bien aprobar y bendecir la publicación denominada: «Gaceta Eclesiástica Mexicana», órgano oficial del Arzobispado de México, y nombrar censor  de ella al Sr. Canónigo Dr. Don Leopoldo Ruiz”''. Este decreto, emitido por el arzobispo Próspero María Alarcón y Sánchez de la Barquera, apareció en la primera  página del primer número que se publicó de la ''Gaceta Eclesiástica Mexicana. Revista Quincenal'', el 1 de Junio de 1897, bajo la dirección del Dr. Antonio J. Paredes&amp;lt;ref&amp;gt;Gaceta  Eclesiástica Mexicana, Revista quincenal, 1 de junio de 1897. Archivo Histórico el Arzobispado de México (en adelante AHAM), Fondo Episcopal de Próspero María Alarcón, caja 167, exp. 8, y caja 88, exp. 1. Sobre la historia de esta publicación,  características, temas, directores, etc. Véase: Gaceta  Oficial Arzobispado de México. I Centenario 1897 -junio- 1997. AHAM, estantería.&amp;lt;/ref&amp;gt;.  &lt;br /&gt;
''La Gaceta'',  al ser declarada  órgano de comunicación  oficial,  tuvo como primer propósito publicar las órdenes, decretos, edictos, homilías y cartas pastorales que el arzobispo dirigía a su clero y fieles, y en segundo, ser un medio dedicado a proporcionar todas aquellas noticias útiles para el ejercicio ministerial (casos de teología moral y liturgia) . A principios del siglo XX la Gaceta tuvo dos transformaciones importantes: la primera fue que, a partir de septiembre de 1900, cambió de nombre y se llamó ''Gaceta Oficial del Arzobispado de México'', nombre que conserva en la actualidad; la segunda fue que el director en turno, Manuel Fulcheri, determinó en 1909 que  su publicación fuera  mensual y ya no quincenal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por razones históricas- primero el movimiento armado de la  Revolución y después, por el conflicto entre la Iglesia y el Estado que desencadenó la guerra cristera- , la Gaceta no se publicó en 1914, y tampoco desde 1926 hasta 1931. Cuatro años después, en 1935, su publicación se suspendió nuevamente hasta fines de 1940, sólo que en esta ocasión sus funciones fueron sustituidas por la Revista ''Christhus'', que además, se convirtió en el órgano de comunicación oficial de todas las diócesis mexicanas&amp;lt;ref&amp;gt;De allí su título como: ''Christus. Revista Mensual aprobada por el Comité Ejecutivo Episcopal Mexicano''.&amp;lt;/ref&amp;gt;.  &lt;br /&gt;
Fue hasta diciembre de 1940 que por medio de una circular, se comunicó a todos los párrocos y vicarios de la Arquidiócesis de México la reaparición y publicación de la ''Gaceta'', por orden del arzobispo Luis María Martínez, para enero de 1941. Dicho prelado tomó esta decisión  en atención a las diferentes peticiones de los sacerdotes que deseaban “un órgano de información y de publicación particular” en que se diera  a conocer “en especial la vida propia y el movimiento” de dicha jurisdicción eclesiástica&amp;lt;ref&amp;gt;''Gaceta Oficial del Arzobispado de México'', enero de 1941, AHAM, estantería.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De esta manera y, de forma ininterrumpida, mensualmente se publicó la Gaceta hasta mediados del año 2003. En dicho año, y debido a cambios administrativos en la Cancillería y en la Oficina de Comunicación social, se tuvo que publicar un solo tomo correspondiente a junio y diciembre de dicho año; para después no publicarse durante todo el año de 2004 y 2005. &lt;br /&gt;
En junio de 2006 apareció publicada la Gaceta correspondiente a 2004; en septiembre, la correspondiente a 2005; y en enero de 2007, la correspondiente a 2006. A partir del año 2007 se siguió publicando con regularidad , sólo que en un tomo, que generalmente es impreso en los dos primeros meses del año siguiente para  ser distribuido a todas las parroquias de la Arquidiócesis&amp;lt;ref&amp;gt;''Gaceta Oficial del Arzobispado de México'' 2004 al 2010. AHAM, estantería.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En general, desde su aparición, la ''Gaceta'' ha publicado, además de las disposiciones de la mitra y artículos sobre dogma, moral, ascética, mística e historia eclesiástica, los documentos emitidos por la Santa Sede que son de interés general para la Iglesia, pero particularmente, para la de México, así como los emitidos por Episcopado Mexicano. Desde su fundación, la ''Gaceta'' prácticamente ha sido, como bien lo han señalado: el único instrumento de comunicación interna de la Arquidiócesis, la que la convirtió en sí misma,  en “un acervo de documentos eclesiásticos” que  preservó  la memoria de esta Iglesia local, y que por lo tanto constituye una valiosa fuente para la investigación histórica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS:==&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''BERENISE BRAVO RUBIO / MARCO ANTONIO PÉREZ ITURBE'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
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		<title>ERMITA DEL TEPEYAC</title>
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		<updated>2014-05-28T17:48:00Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de la llegada de los españoles a México, el cerro del Tepeyac&amp;lt;ref&amp;gt;Significa extremo o punta de los cerros, o también nariz de los cerros.&amp;lt;/ref&amp;gt;, ubicado a unos 6 kilómetros de Tenochtitlán, era un centro religioso del Imperio azteca. Fray Bernardino de Sahagún, en su ''Historia de las cosas de la Nueva España'', escrita entre 1570 y 1582, lo refiere con las siguientes palabras: ''“Cerca de los montes hay tres o cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos de muy lejas tierras. El uno de éstos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeácac, y los españoles llaman Tepeaquilla, y ahora se llama Ntra. Señora de Guadalupe; en este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra Madre; allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a ellos de muy lejas tierras, de más de veinte leguas, de todas estas comarcas de México, y traían muchas ofrendas; venían hombres y mujeres, y mozos y mozas a estas tierras''&amp;lt;ref&amp;gt;SAHAGÚN, BERNARDINO. de. ''Historia general de las cosas de Nueva España'', (“Sepan cuantos...” 300), Porrúa, México 1982, 704-705.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”  Por tanto, era un lugar con gran tradición religiosa para los pueblos mesoamericanos, donde se veneraba a una divinidad femenina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la presencia de María de Guadalupe, a partir de 1531 dará comienzo una realidad nueva en este sitio. En efecto, en la primera aparición de María de Guadalupe a San Juan Diego, el 9 de diciembre de ese año, de acuerdo con el ''Nican Mopohua'', escrito hacia 1560 por el indígena Antonio Valeriano y que es el documento fundante de la tradición guadalupana, Ella, después de revelar su identidad, le dice: ”''Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre''&amp;lt;ref&amp;gt;VALERIANO, Antonio. ''Nican Mopohua, en Testimonios históricos guadalupanos. Compilación, prólogo, notas bibliográficas e índices de Ernesto de la Torre Villar y Ramiro Navarro de Anda'', Fondo de Cultura Económica, México 1982 [segunda reimpresión 2004], 28.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”  Juan Diego llevó esta petición a fray Juan de Zumárraga, franciscano y obispo electo de México, quien pide una señal. Después de muchas peripecias y luego de cuatro apariciones de la Virgen María, el 12 de diciembre el indio Juan Diego lleva al obispo la señal indicada por María: las rosas del Tepeyac, y al momento de presentárselas quedó estampada la imagen de la Santísima Virgen en el ayate de Juan Diego, donde llevaba las rosas. Casi al final del ''Nican Mopohua'', se narra lo que hizo Zumárraga después que vio esto: “''Los hospedó [a Juan Diego y a su tío Juan Bernardino] el obispo en su casa algunos días, hasta que se erigió el templo de la Reina del Tepeyac, donde la vio Juan Diego. El señor obispo trasladó a la iglesia mayor la santa imagen de la amada Señora del cielo''”&amp;lt;ref&amp;gt;''Ibidem'', 34.&amp;lt;/ref&amp;gt;.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa iglesia, pues todavía no se construía la Catedral de México, la imagen estuvo unos cuantos días, hasta que se fabricó la primera ermita. Miguel Sánchez, en 1648, refiere que el traslado de la imagen de la iglesia mayor a esta primera casa de María de Guadalupe fue el día “''segundo de Navidad, martes a los quince días del descubrimiento de la Imagen'', por tanto el 26 de diciembre de 1531&amp;lt;ref&amp;gt;SÁNCHEZ, M. ''Imagen de la Virgen María, Madre de Dios de Guadalupe, Milagrosamente Aparecida en la Ciudad de México. Celebrada en su Historia, con la Profecía del capitulo doce del Apocalipsis. A devoción del Bachiller Miguel Sánchez Presbítero. Dedicada al Señor Doctor Don Pedro de Barrientos Lomelín, del Consejo de Su Majestad, Tesorero de la Santa Iglesia Metropolitana de México, Gobernador, Provisor y Vicario de todos los Conventos de Religiosas de esta Ciudad, Consultor del Santo Oficio de la Inquisición Comisario Apostólico de la Santa Cruzada en todos los Reinos y Provincias de esta Nueva España, &amp;amp;c'', Imprenta de la viuda de Bernardo Calderón, México 1648, f. 74r.&amp;lt;/ref&amp;gt;. En el escrito titulado ''Nican Motecpana'' ( = aquí se pone en orden), de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, del primer tercio del siglo XVII y publicado en 1649, junto con el ''Nican Mopohua'' por el vicario del Santuario de Guadalupe Luis Lasso de la Vega, en una obra que lleva el título de ''Huei Tlamahuizoltica'' (= el gran acontecimiento), se señala que a Juan Diego se le permitió construir un pequeño cuarto junto a la ermita. Él se encargaba de barrer y tener aseado este templo, también se ocupaba de ejercicios espirituales; ahí vivió hasta su muerte; también se dice que en esa ermita fueron sepultados Juan Diego y su tío Juan Bernardino, muertos en 1548 y 1544 respectivamente&amp;lt;ref&amp;gt;''Huei Tlamahuiçoltica... Libro en Lengua Mexicana, que el Br. Luis Lasso de la Vega hizo imprimir en México, el año de 1649 ahora traducido y anotado por el Lic. Don Primo Feliciano Velásquez. Lleva un prólogo del Pbro. Don Jesús García Gutiérrez, Secretario de la Academia,'' Ed. Academia Mexicana de Santa María de Guadalupe, Carreño e hijo editores, México 1926, 79-83. La primera edición en náhuatl lleva el siguiente título: ''Huei Tlamahuiçoltica omenexiti in ilhuicac tlatoca çihuapilli Santa Maria Totlaçonantzin Guadalupe in nican huei altepenahuac Mexico itocayocan Tepeyacac'', [publicada por Luis Lasso de la Vega], en la Imprenta de Juan Ruiz, México 1649.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1554 el humanista Francisco Cervantes de Salazar, en unos diálogos latinos dedicados al arzobispo fray Alonso de Montúfar O. P., con motivo de su llegada a México que ocurre en junio de ese año, señala en el diálogo tercero la existencia de la ermita del Tepeyac, que aparece con el nombre de Tepeaquilla. En la traducción castellana hecha en 1875 por Joaquín García Icazbalceta se indica: “''Desde las lomas hasta la ciudad (cosa que realza su mérito), hay por cualquier lado diez leguas, y aun más, de campos y regadío, bañados por las aguas de acequias, ríos y manantiales. En ellos tienen asiento grandes ciudades de indios como Tetzcoco, Tlacopan, Tepeaquilla, Azcapotzalco, Cuyoacan, Iztapalapan y otras muchas. De ellas son esas iglesias blanqueadas, desde las cuales se disfruta la vista de México''&amp;lt;ref&amp;gt;CERVANTES DE SALAZAR, F. ''México en 1554. Tres diálogos latinos que Francisco Cervantes Salazar escribió e imprimió en México en dicho año. Los reimprime, con traducción castellana y notas, Joaquín García Icazbalceta'', Antigua Librería de Andrade y Morales, Portal de Agustinos núm. 3, México 1875, 281.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El lugar en el cual se encontraba la ermita construida en tiempo de Zumárraga, se sitúa al lado del presbiterio de la Antigua Parroquia de Indios, una pequeña iglesia del actual recinto guadalupano, donde hay unas excavaciones que dan testimonio de una construcción del siglo XVI. Hacia el año 1556 va a ser reemplazada por una nueva ermita en el mismo sitio, construida por orden del arzobispo Montúfar. Otro testimonio importante, aunque no se puede precisar si pertenece a la ermita construida por Zumárraga o a la construida por Montúfar, es un mapa geográfico que se encuentra en la Universidad de Uppsala, Suecia. Aunque atribuido a Alonso de Santa Cruz, cartógrafo de Carlos V, por la dedicatoria que de él hace al emperador, fue realizado hacia 1556 por diversos pintores, probablemente estudiantes del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, pues se destaca esta población sobre la Plaza Mayor y el convento de San Francisco de México. Fue dado a conocer hasta 1880. Tal vez fue regalado por Carlos V (1500-1558) a su hermano menor y sucesor en el Imperio Fernando I (1503-1564), o adquirido por el emperador Rodolfo II (1552-1612) -apasionado coleccionista- de los herederos de Alonso de Santa Cruz, luego de la muerte de éste en Praga en 1572. Probablemente llegó a Suecia como fruto del saqueo que en 1648 realizaron las tropas de Gustavo Adolfo en Praga. En el mapa se representa también el Tepeyac, apareciendo varios edificios junto al cerro, uno de ellos, con una torre y una cruz en su remate, parece ser la ermita guadalupana&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. MIRANDA GODÍNEZ, F. ''Dos cultos fundantes: Los Remedios y Guadalupe (1521-1649),'' El Colegio de Michoacán, Zamora Michoacán 2001, 258.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos decir que la importancia que tiene esta primera ermita del Tepeyac, es el haber sido el primero de los muchísimos templos que la devoción de los habitantes de México ha construido en honor de la Virgen de Guadalupe, así como la respuesta inmediata que tanto Zumárraga como los fieles dieron a la petición de Ella.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS:==&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''GUSTAVO WATSON MARRÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=IGLESIA_ANTIGUA_de_los_indios_en_el_Tepeyac.&amp;diff=4612</id>
		<title>IGLESIA ANTIGUA de los indios en el Tepeyac.</title>
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		<updated>2014-05-28T17:46:48Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué sucedió con la primera ermita construida a la Virgen de Guadalupe por el obispo de México fray Juan de Zumárraga en 1531 y remodelada por su sucesor fray Alonso de Montúfar en 1556? Señala el jesuita Francisco de Florencia, en el año de 1688, que el sitio en que la Virgen de Guadalupe entregó las flores a Juan Diego, y donde se erigió la primera iglesia, estuvo mucho tiempo [de 1622 a 1648], con sólo unos paredones viejos, reliquias de ella, y que sólo servían para hacer recordar que allí había estado la santa imagen, hasta que el Lic. Luis Lasso de la Vega, siendo vicario del Santuario, labró a su costa la iglesia de los indios, y en ella una capilla hermosamente acabada, con su altar y retablo dorado, en que hizo pintar un lienzo que representaba a María de Guadalupe entregando a Juan Diego las flores que había de llevar al obispo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este era uno de los puestos que visitaban los que iban en romería al Santuario, y Lasso de la Vega se hizo enterrar en él, «cerca de la sepultura de Juan Diego, y Juan Bernardino»&amp;lt;ref&amp;gt;FLORENCIA, F de. ''La estrella de el Norte de México'' [...], por Doña Maria de Benavides, viuda de Juan de Rivera, en el Empedradillo, México 1688, § 57, fs. 22v.-23r.&amp;lt;/ref&amp;gt;. La construcción se inició hacia 1648, y los últimos detalles se hicieron en 1652, como lo muestra una licencia para que Lasso de la Vega pudiera recoger limosna destinada a este fin&amp;lt;ref&amp;gt;«El Licenciado Don Manuel Bravo de Sobremonte, Tesorero de la Santa Iglesia Catedral de esta ciudad de México [...] por los señores Deán y Cabildo sede vacante de la dicha Santa Iglesia [...]. Por la presente doy licencia a la persona o personas que nombrare y señalare el Licenciado Luis Lasso de la Vega, cura vicario y beneficiado de la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe extramuros de esta dicha ciudad, para que públicamente en todo este Arzobispado y por tiempo de un año que corra desde hoy, pidan limosna para los gastos y adornos de su nueva ermita y hospedería para los naturales que en ella tienen [...]. Dada en México a once de enero de mil y seiscientos y cincuenta y dos años». AHBG, caja 357, exp. 2, f. 1r.&amp;lt;/ref&amp;gt;. A lo largo de la segunda mitad del siglo XVII, y durante todo el siglo XVIII, a ese templo se le llamó «iglesia antigua», seguramente porque se construyó en el sitio de las dos primeras ermitas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese templo va a ser el lugar donde en el siglo XVII surge una la cofradía de la Virgen de Guadalupe de naturales&amp;lt;ref&amp;gt;Las cofradías de indios fueron introducidas en la Nueva España para afianzar el proceso de evangelización de los naturales y los franciscanos se encargaron de su pronta proliferación. Eran en esencia asociaciones de fieles seglares y sirvieron para propagar la vida cristiana, los actos devocionales y las obras de caridad. Cada cofradía tenía su patente y sumario de indulgencias. En estos documentos se explicitaban las indulgencias que ofrecía y las obligaciones y prestaciones que debía cumplir cada cofrade. La cofradía especificaba las cuotas que cobraba a sus fieles. Los caudales reunidos servían para retribuir a sus miembros en momentos de necesidad, ya sea con el costo del entierro o con el arancel de cualquier sacramento. Con frecuencia algunos fieles pertenecían a más de una. Las cofradías de indios proliferaron desde el siglo XVI y con el tiempo ocuparon un lugar central en la vida de los indígenas. Tenían bienes propios, los cuales podían consistir en tierras, ganado o magueyes, y su producto se destinaba a cubrir los gastos de las fiestas del santo, ceremonias y procesiones, así como para comprar adornos, imágenes y cera para el altar. Los cofrades podían disponer de unos reales para sufragar el pago del diezmo o sus obvenciones eclesiásticas. Las donaciones a las cofradías a veces se efectuaban con dinero, pero en muchas ocasiones los naturales cedían el beneficio de una parcela. Cfr. M. MENEGUS, &amp;lt;&amp;lt;La Iglesia de los indios. El costo de la salvación&amp;gt;&amp;gt;, en ''La Iglesia y sus bienes. De la amortización a la nacionalización'', Coordinación: María del Pilar Martínez López Cano, Elisa Speckman Guerra y Gisela von Wobeser, UNAM, México 2004, 26-27. &amp;lt;/ref&amp;gt;. Dicha cofradía comenzó el 16 de noviembre de 1678, cuando 22 indios principales de los pueblos de Guadalupe, Santiago Atzacoalco, San Juan Ixhuatepec y Santa Isabel Tola, colocaron a su costa una imagen de la Virgen de Guadalupe en la pequeña iglesia de indios, y otra en una casa de novenas,&amp;lt;ref&amp;gt;Hospedería que servía para que algunos pudieran retirarse por algunos días a hacer ejercicios espirituales o rezar novenas. Fue fabricada por el arzobispo de México Francisco de Manso y Zúñiga en 1632 y duró hasta 1751, en que se demolió para aumentar la sacristía de la Iglesia Colegiata. AGNM, ''Bienes nacionales'', vol. 457, exp. 1, f. 259; FERNÁNDEZ DE ECHEVERRÍA Y VEYTIA, Mariano. ''Baluartes de México. Descripción histórica de las cuatro milagrosas imágenes de Nuestra Señora, que se veneran en la Muy Noble, Leal e Imperial Ciudad de México, capital de la Nueva España, a los cuatro vientos principales, en sus extramuros, y de sus magníficos santuarios, con otras particularidades'' [...], en la Imprenta de D. Alejandro Valdés, México 1820, 29-30.&amp;lt;/ref&amp;gt;inmediata al Santuario principal. Ellos, el mismo día, en un escrito al provisor de naturales, le indicaban: «Nos hemos empleado en la devoción que nuestros padres, abuelos y antepasados tuvieron a dicha santa imagen, colocando la efigie y retrato de su original en una ermita y casas de novenas inmediata a la principal a costa [...] de los naturales de aquel partido, y también de tiempo inmemorial celebramos su fiesta titular&amp;lt;ref&amp;gt;En ese momento era la de la Natividad de la Virgen, que en el Tepeyac, desde mediados del siglo XVII, se había pasado del 8 de septiembre a un domingo de noviembre.&amp;lt;/ref&amp;gt;ocho días después de como lo hace dicha ermita en su iglesia principal [templo artesonado], en que como es público y notorio hemos gastado y gastamos cada año al pie de cuatrocientos pesos [...] en cera juegos, olores, rosas y derechos parroquiales de misas mayores, sin lo que gastamos asimismo en celebrar a dicha santa imagen otra festividad el día de su aparición».&amp;lt;ref&amp;gt;En toda la época novohispana, al 12 de diciembre se le llamaba la fiesta de la Aparición de la Virgen de Guadalupe &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para que semejantes obras crecieran, solicitaban la fundación de una cofradía en la iglesia antigua. Al día siguiente el provisor de naturales del Arzobispado, Lope Cornejo de Contreras, concedió licencia a los solicitantes para que empezaran a juntarse para formar las reglas y constituciones por cuyo tenor se gobernaría la cofradía. Éstas, una vez redactadas, fueron firmadas por 26 indígenas. El 27 de febrero de 1679, el provisor de naturales, aprobó la fundación de la cofradía  y confirmó sus constituciones&amp;lt;ref&amp;gt;AHBG, caja 357, exp. 5, fs. 4v.-18r.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Los cofrades debían cuidar la iglesia antigua y la casa de novenas, y reparar ambas con las limosnas que recogían&amp;lt;ref&amp;gt;AHBG, caja 357, exp. 3, f. 1v.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Dicha cofradía permaneció hasta finales del siglo XVIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posteriormente esa iglesia de indios fue ampliada en 1694, con el objetivo de que pudiera albergar la imagen de Santa María de Guadalupe mientras se construía su nuevo Santuario. Fue el 5 de agosto de ese año que se puso la primera piedra de la ampliación.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. ROBLES, Antonio de. ''Diario de sucesos notables'' (1665-1703), edición y prólogo de Antonio Castro Leal, II, (Colección de escritores mexicanos 31), Porrúa, México 21972, 308-309.&amp;lt;/ref&amp;gt;Luego que terminó ésta, lo que correspondía a la ermita edificada por Lasso de la Vega quedó convertido en sacristía&amp;lt;ref&amp;gt;AHBG, caja 380, exp. 1, f. 5r.&amp;lt;/ref&amp;gt;. El traslado de la imagen de Guadalupe a la iglesia de indios fue el 30 de diciembre de 1694.&amp;lt;ref&amp;gt;AHBG, caja 381, libro 4, f. 93r.&amp;lt;/ref&amp;gt;Unos días después, en enero de 1695, se destruyó el templo Artesonado, donde había estado la sagrada imagen de 1622 a 1694, y en el mismo lugar se empezó a construir el nuevo Santuario. Será el 30 de abril de 1709 cuando la imagen de Guadalupe dejará la iglesia de indios, al ser trasladada al nuevo Santuario, hoy llamado «Basílica Antigua» en la víspera de que fuera dedicado.&amp;lt;ref&amp;gt;AHBG, caja 403, exp. 3; Antonio de ROBLES, Diario, II, 314.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 12 de noviembre de 1721 el arzobispo de México fray Joseph Lanciego y Eguilaz O.S.B., en la visita que hizo al Santuario de Guadalupe, mandó que se hiciesen los inventarios de lo que había en los templos del Tepeyac, inventarios que hizo ese año el Lic. Felipe Neri de Apellaniz y Torres, promotor fiscal del Arzobispado de México. En los inventarios 8 y 9 viene lo que en ese momento había en el templo antiguo o iglesia de indios. Allí se señala que el templo medía de largo 29 varas y 11 de ancho [= 24.24 metros de largo y 9.19 de ancho], con techo de madera. Se le comunicaba la luz por 3 ventanas y una claraboya. Tenía dos puertas grandes, y sobre una de ellas un campanil con cruz y dos pequeñas campanas colgadas. El colateral mayor era de dos cuerpos con su remate. En el medio del primero había un nicho nuevo dorado de Nuestra Señora de Guadalupe, y en la cima de éste una imagen de talla del Eterno Padre; a los lados del nicho dos lienzos, uno de Nuestra Señora aparecida a Zumárraga, y el otro dándole las flores a Juan Diego. En el segundo cuerpo había un lienzo de los 5 señores (San José, la Virgen María, San Joaquín, Santa Ana y el Niño Jesús), y a los lados otros dos de las apariciones de Nuestra Señora; en el remate otro lienzo de San Bartolomé, y a los lados los 4 evangelistas de medio cuerpo de talla. Tenía por repisa al pie del primer cuerpo, en el medio, un sagrario dorado, y en la puerta una Santa Verónica. A los lados del colateral había dos lienzos: uno con Santo Domingo, San Francisco y Santo Tomás de Aquino, todos de medio cuerpo; el otro con San Cosme, San Damián y San Isidro Labrador. En el presbiterio había un barandal bronceado con sus puertas. La sacristía medía 7.52 metros de largo y 6.26 de ancho, hecha de mampostería&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. AHBG, caja 48, libro 1, fs. 50v.-54v.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Apenas tomó posesión el Cabildo de Guadalupe, en octubre de 1750, su primer abad Juan Antonio de Alarcón y Ocaña, emprendió la restauración de la iglesia antigua. En el cabildo del 7 de agosto de 1751, Alarcón habló sobre las obras que había realizado a favor de esa iglesia. Dijo que bien constaba al Cabildo, desde que tomó posesión de la Colegiata, «el lastimoso y arruinado estado en que se hallaba la iglesia antigua de este Santuario», lo que le había causado especial compasión «por ser su sacristía la primera ermita (según tradición) en que se había colocado la divina imagen de Nuestra Señora»; por tanto, era un lugar al que se debía singular veneración, y deseando que no se perdiese esta memoria, se había encargado de su reedificación, que ya estaba concluida. Para ello se habían gastado más de 1500 pesos que el abad, el Cabildo y otros particulares habían dado. Los capitulares decidieron que hubiera una bendición de la iglesia remodelada, el viernes 20 de agosto, y el domingo siguiente, saliera en procesión solemne de la iglesia colegiata a la iglesia antigua el Cabildo, con sus capellanes, músicos y ministros y allí se celebrara una misa solemne&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. AHBG, ''Libro primero de Cabildo'', caja 301, libro 1, f. 68.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Echeverría y Veytia señala que esta renovación de la iglesia antigua fue para servirse de ella en varios ministerios, siendo el principal la enseñanza de la doctrina cristiana a los indios. Además, en esa ocasión, se cavó en el suelo con el deseo de encontrar el cadáver del indio Juan Diego en la sacristía, donde se creía que estaba enterrado; y si bien se hallaron muchos cadáveres y huesos de los que allí fueron sepultados, ninguno hubo que diese indicio ser de Juan Diego&amp;lt;ref&amp;gt;. Mariano FERNÁNDEZ DE ECHEVERRÍA Y VEYTIA, ''Baluartes'', 27-28.&amp;lt;/ref&amp;gt;. En esa iglesia se rezaba diariamente el rosario, por fundación que hizo el oidor de la Real Audiencia de México Domingo Valcárcel, y además había una imagen venerada de Jesús Nazareno&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. AHBG, ''Libro tercero de Cabildo'', caja 302, libro 1, fs. 102r., 166r. y 181r.&amp;lt;/ref&amp;gt;, la cual también tenía su colateral&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. AHBG, ''Libro número 4 de Cabildo'', caja 302, libro 2, f. 47v.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 5 de julio de 1791, con motivo del traslado de la imagen de Guadalupe a la Iglesia de Capuchinas, debido a la reparación de la Iglesia Colegiata por los daños causados por la construcción de aquélla, los bautismos y entierros de los feligreses de la Parroquia de Guadalupe, la mayoría indígenas, se hicieron en la iglesia de indios&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. AHBG, ''Libro número 10 de Cabildo'', caja 306, libro 2, fs. 147r. y 160.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Es a partir de esa época que se le empezó a llamar a esta iglesia como «Parroquia Antigua de Indios», como hoy se le conoce.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un oficio de Teodosio Lares, ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública, dirigido al Cabildo de Guadalupe, del 12 de septiembre de 1854, se dice que por orden del Gobierno de México, encabezado por Antonio López de Santa Anna, del 21 de julio de 1854, dirigida al gobernador del Departamento de Zacatecas, se pidió al guardián del Convento de San Francisco, del pueblo de San Juan del Mezquital, la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe que sirvió de estandarte del Generalísimo Miguel Hidalgo y Costilla, para que se remitiera a la capital&amp;lt;ref&amp;gt;El 1 de abril de 1811, la imagen fue capturada por Vicente Ferrer en la batalla del Puerto de Piñones. El capitán realista la entrega a su hijo mayor, el teniente Jerónimo Hernández, quien a su vez la entrega a su hermano Bernardino. En 1834, el cura Francisco González de Piñera la dona al Convento de San Francisco, del pueblo de San Juan el Mezquital, en Zacatecas.&lt;br /&gt;
 http://elpositivo2009.wordpress.com/cultura/elestandartedehidalgo/&lt;br /&gt;
&amp;lt;/ref&amp;gt;. Durante agosto de ese año, dicha imagen pasó por varios lugares: Fresnillo, Zacatecas, el Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe (cerca de Zacatecas), Aguascalientes y la villa de Encarnación. Lares informaba que el presidente Santa Anna había ordenado que fuera colocada en la Colegiata de Guadalupe&amp;lt;ref&amp;gt;AHBG, caja 505, exp. 18.&amp;lt;/ref&amp;gt;. El Cabildo no consideró conveniente que la imagen se colocara en la iglesia colegiata, sino en la Parroquia de Indios «por ser inconveniente la colocación de una pintura de las circunstancias de ésta en donde está la original», por lo que una comisión del Cabildo fue a ver al arzobispo de México Lázaro de la Garza y Ballesteros, quien estuvo de acuerdo con que se colocara en la Parroquia, y decidió que fuera el 12 de diciembre de 1854, para no gravar a la Colegiata con otra función, con lo que el presidente Santa Anna estuvo de acuerdo. Esta colocación se hizo con toda solemnidad en la fecha mencionada, llevándose el estandarte en procesión antes de la función principal, colocándolo el mismo Santa Anna en un pedestal&amp;lt;ref&amp;gt;AHBG, ''Libro de Actas Capitulares que comenzaron el 16 de abril de 1852'', caja 313, libro 1, fs. 139r.-141r. y 150v.-151r.; caja 469, exp. 10.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Permaneció allí hasta 1896, cuando por orden del Presidente Porfirio Díaz, pasó a poder del Gobierno de México.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia 1957, a raíz del terremoto que en ese año hubo en la ciudad de México, la Antigua Parroquia de Indios sufrió graves daños y parte del techo se hundió, y aunque se apuntaló, era peligrosa para los feligreses, de tal manera que se cerró; fue entonces cuando pasó a ser sede parroquial el templo de las Capuchinas. En enero de 1997, el párroco Armando Colín Cruz, luego obispo auxiliar de México, comenzó una obra de remodelación del templo, terminándose ésta el 9 de junio de 1998, cuando volvió a abrir sus puertas&amp;lt;ref&amp;gt;''Revista de Guadalupe'', 9 (1998) 13-17.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Bibliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''GUSTAVO WATSON MARRÓN'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=%C3%81LBUM_DE_LA_CORONACI%C3%93N_de_la_Sant%C3%ADsima_Virgen_de_Guadalupe&amp;diff=4611</id>
		<title>ÁLBUM DE LA CORONACIÓN de la Santísima Virgen de Guadalupe</title>
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		<updated>2014-05-28T17:45:38Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
Editado por El Tiempo en (1895 y 1896) recoge datos interesantes sobre la historia del Tepeyac y las solemnidades de la coronación. Describe las sucesivas ermitas y templos que tuvo Guadalupe: &amp;quot;Los historiadores guadalupanos primitivos aseguran que el Ilmo. Señor Zumárraga, con todo empeño y diligencia, erigió una ermita en el sitio en que la vez última se le apareció la Santísima Virgen á Juan Diego. El lugar de esta ermita era, según la tradición, el que hoy ocupa la sacristía de la iglesia vieja de los indios. Estaba colocada de Oriente á Poniente mirando su puerta principal hacia este último rumbo, y muy pegado al cerro su costado Norte&amp;quot;. Los testigos de las informaciones de 1666 dicen que esa ermita &amp;quot;era de adobe sin género de cal y canto, y que tendría un estadio de alto&amp;quot;; todos convienen en que &amp;quot;era muy chica y angosta&amp;quot;. A tan humilde morada fue conducida la Santísima Virgen &amp;quot;en una solemne procesión, con asistencia de los oficiales y regidores, siendo muy regular la autorizase la Real Audiencia, con su presidente, que gobernaba entonces la Nueva España, el Ilmo. Señor Sebastián Ramírez de Fuenleal, obispo de la Isla de Santo Domingo, como ministros tan católicos; cerrando la procesión el Ilmo. Prelado, con los religiosos franciscanos, que, verdaderos atlantes de un cielo, portaban en sus hombros la imagen prodigiosa de la Guadalupana María, a quién como á su Norte seguían innumerable concurso de toda clase de personas. Los indios cubrieron todo el espacio que hay de una legua, de vistosa enramada y el suelo de flores, solemnizando la función con danzas e instrumentos de viento, en que les habían adiestrado los españoles&amp;quot;. En una de las danzas simularon un combate, y al ejecutar las evoluciones, se disparó accidentalmente una saeta que, pasando el cuello de un indio, lo dejó sin vida. Colocado el cadáver frente á la Santísima Virgen sacándole la saeta, resucitó al punto y no le quedó ni señal de la herida. &amp;quot;Llegados que fueron a la ermita que se labró no muy distante de la fuente ó poza, que en la historia de la aparición se cita, después de las ceremonias santas de la bendición, se cantó misa de pontifical”. Todos estos acontecimientos los conmemora un gran cuadro pintado en el siglo XVII, por autor anónimo y que se conserva todavía en el museo de la basílica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Bibliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''ENCICLOPEDIA GUADALUPANA'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 23-24&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>ÁLBUM DE LA CORONACIÓN de la Santísima Virgen de Guadalupe</title>
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		<updated>2014-05-28T17:45:18Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Editado por El Tiempo en (1895 y 1896) recoge datos interesantes sobre la historia del Tepeyac y las solemnidades de la coronación. Describe las sucesivas ermitas y templos que tuvo Guadalupe: &amp;quot;Los historiadores guadalupanos primitivos aseguran que el Ilmo. Señor Zumárraga, con todo empeño y diligencia, erigió una ermita en el sitio en que la vez última se le apareció la Santísima Virgen á Juan Diego. El lugar de esta ermita era, según la tradición, el que hoy ocupa la sacristía de la iglesia vieja de los indios. Estaba colocada de Oriente á Poniente mirando su puerta principal hacia este último rumbo, y muy pegado al cerro su costado Norte&amp;quot;. Los testigos de las informaciones de 1666 dicen que esa ermita &amp;quot;era de adobe sin género de cal y canto, y que tendría un estadio de alto&amp;quot;; todos convienen en que &amp;quot;era muy chica y angosta&amp;quot;. A tan humilde morada fue conducida la Santísima Virgen &amp;quot;en una solemne procesión, con asistencia de los oficiales y regidores, siendo muy regular la autorizase la Real Audiencia, con su presidente, que gobernaba entonces la Nueva España, el Ilmo. Señor Sebastián Ramírez de Fuenleal, obispo de la Isla de Santo Domingo, como ministros tan católicos; cerrando la procesión el Ilmo. Prelado, con los religiosos franciscanos, que, verdaderos atlantes de un cielo, portaban en sus hombros la imagen prodigiosa de la Guadalupana María, a quién como á su Norte seguían innumerable concurso de toda clase de personas. Los indios cubrieron todo el espacio que hay de una legua, de vistosa enramada y el suelo de flores, solemnizando la función con danzas e instrumentos de viento, en que les habían adiestrado los españoles&amp;quot;. En una de las danzas simularon un combate, y al ejecutar las evoluciones, se disparó accidentalmente una saeta que, pasando el cuello de un indio, lo dejó sin vida. Colocado el cadáver frente á la Santísima Virgen sacándole la saeta, resucitó al punto y no le quedó ni señal de la herida. &amp;quot;Llegados que fueron a la ermita que se labró no muy distante de la fuente ó poza, que en la historia de la aparición se cita, después de las ceremonias santas de la bendición, se cantó misa de pontifical”. Todos estos acontecimientos los conmemora un gran cuadro pintado en el siglo XVII, por autor anónimo y que se conserva todavía en el museo de la basílica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Bibliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''ENCICLOPEDIA GUADALUPANA'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p. 23-24&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
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	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SERRA,_Fray_Jun%C3%ADpero&amp;diff=4608</id>
		<title>SERRA, Fray Junípero</title>
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		<updated>2014-05-28T17:43:23Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; &lt;br /&gt;
     '''(Mallorca, 1713–  California, 1784) Beato; Religioso franciscano'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nació el 24 de noviembre de 1713 en la villa de Petra de la Isla de Mallorca, España. Sus padres fueron Antonio Serra y Margarita Ferrer, humildes labradores, quienes bautizaron el mismo día de su nacimiento a su pequeño hijo con el nombre de Miguel José. Recibió el sacramento de la confirmación el 26 de mayo de 1715, en la misma parroquia de la villa donde había sido bautizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estudió en el convento de San Bernardino, en Mallorca; desde muy temprana edad sintió deseos de ingresar en la orden franciscana por lo que, en cuanto tuvo edad, fue llevado por sus padres a la ciudad de Palma para que realizara sus estudios superiores. El 14 de septiembre de 1730, a la edad de dieciséis años, tomó el hábito en el convento de Jesús; una vez pasado el año de su aprobación, el 15 de septiembre de 1731 profesó en dicho convento, tomando el nombre de Junípero por la devoción que le tenía a aquel compañero de San Francisco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto de su profesión, solía decir que a raíz de ella mejoró su salud: “(…) ''en el noviciado estuve casi siempre enfermizo, y tan pequeño de cuerpo, que no alcanzaba al facistol ni podía ayudar a los connovicios en los quehaceres precisos del noviciado, por cuyo motivo sólo me empleaba el padre maestro en ayudar a misas todas las mañanas; pero con la profesión logré la salud y fuerzas, y conseguí crecer hasta la estatura mediana; todo lo atribuyo a la profesión, de la que doy infinitas gracias a Dios''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 15.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Después se mudó al convento principal de la ciudad para estudiar filosofía y teología; obtuvo el grado de doctor en Sagrada Teología por la Universidad Lulliana y en 1738 fue ordenado sacerdote. Los sermones que daba durante sus predicaciones, especialmente en la Cuaresma, le hicieron famoso debido a que muchos que le escuchaban se convertían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de haber mantenido una estatura y salud medianas, aún después de la referida profesión, respondió al llamado que sintió a trabajar en la conversión de los habitantes del nuevo continente. Se unió a una misión que partió hacia el Colegio de San Fernando en México, saliendo de Cádiz el 2 de noviembre de 1749, en compañía de su amigo, discípulo y biógrafo fray Francisco Palou. Durante la travesía enfrentaron un fuerte temporal y la sublevación de la tripulación contra el capitán de la nave. Finalmente arribaron a Veracruz el 6 de diciembre del mismo año. Pidió permiso al padre presidente de la misión para realizar el camino a pie hasta la ciudad de México y en el trayecto sufrió la picadura de un insecto que le provocó una úlcera y una cojera que le aquejó el resto de su vida. Llegó al colegio de San Fernando el 1º de enero de 1750, donde permaneció durante cinco meses hasta su partida a las misiones en la Sierra Gorda, en Querétaro, para evangelizar a los indios pame. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este lugar se establecieron cinco misiones, cada una de las cuales estaba a cargo de dos misioneros. Comenzaron levantando chozas, tanto para los indios como para los padres, y una capilla del mismo material; los misioneros se dedicaron a administrar los sacramentos y a instruir a los indios en la doctrina católica, ya que a pesar de haber sido bautizados muchos de ellos cuando pequeños, habían vivido como gentiles alejados de las poblaciones españolas; obtuvieron del gobierno virreinal herramientas necesarias para sembrar, así como ganado para mantener a la comunidad. Aprendió Fray Junípero el idioma pame y tradujo a él las oraciones y el texto de la doctrina; procuró fomentar la devoción a la Sagrada Eucaristía, a la Inmaculada Concepción, a San Miguel Arcángel, a San José y a San Francisco de Asís, entre otros. Posteriormente inició la construcción de la iglesia de mampostería, obra que tardó siete años en quedar concluida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dedicó a esta misión durante nueve años hasta que fue llamado a México por el padre guardián del colegio de San Fernando para encargarse de la conversión de los indios apaches del río de San Sabá. No obstante, esta misión nunca se llevó a cabo por razones ajenas a fray Junípero y a la orden, y al no ser enviado de regreso a la Sierra Gorda se dedicó a trabajar en los obispados de México, Puebla de los Ángeles, Antequera y Valladolid. “''Aquel pequeño franciscano mallorquín (…) recorrió predicando buna parte de México, anduvo unos 4,500 kilómetros, casi siempre a pie, y siempre cojo''.”&amp;lt;ref&amp;gt;Iraburu, 2ª parte, 13.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1767 a raíz de la expulsión de los jesuitas de todo el Imperio Español ordenada por el rey Carlos III, las misiones de la California que estaban a cargo de la Compañía de Jesús fueron encomendadas por el virrey Marqués de Croix al colegio de San Fernando de México. Entonces fray Junípero partió, al frente de quince franciscanos más, del puerto de San Blas el 12 de marzo de 1768, después de una larga caminata de treinta y nueve días, desembarcando  en Loreto el 2 de abril. Días después partieron para fundar las misiones, divididos en dos expediciones: una por tierra y otra por mar. La primera misión en fundarse fue la de San Fernando, a la cual le siguieron las de San Diego, San Carlos y San Buenaventura. Para la fundación de las misiones de San Francisco, Santa Clara, San Gabriel Arcángel, San Antonio de Padua y San Luis obispo de Tolosa, se solicitaron al padre guardián del colegio de San Fernando, diez franciscanos más; y para la fundación de San Joaquín, Santa Ana, San Juan Capistrano, San Pascual Bailón y San Félix de Cantalicio, otros diez religiosos. En 1772 partió hacia México para informar al nuevo virrey Antonio María de Bucareli sobre la obra de las misiones en la California y evitar el desamparo de lo conquistado, obteniendo más de lo que pedía para la subsistencia del puerto de San Blas y de las misiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocupó los últimos años de su vida en tareas administrativas, sin perder el ansia de seguir fundando misiones; asimismo visitaba anualmente las ya establecidas. Su celo misionero es descrito por fray Palou de la siguiente manera: “''fueron de tan sagrado fuego las ansias de este Seráfico y Apostólico Junípero, que ni sus graves y habituales accidentes, ni la incomodidad de los continuos y dilatados viajes, ni la espesura y fragosidad de los caminos, ni la falta de su preciso sustento, ni la barbaridad de sus bozales y fieros habitadores, pudieron detener el curso á sus Apostólicas empresas''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Falleció el 28 de agosto de 1784 en la misión de San Carlos en Monterey, California, a los setenta años de edad. “''Numerábanse cuando murió cinco mil y ochocientos los bautizados, que con los que bautizaron en la antigua California pasaban de siete mil, y dejó confirmado en esta California a cinco mil trescientos y siete'' (…)” y todavía, poco antes de morir, prometía a fray Palou “''que no se olvidaría de nosotros ni de pedir a Dios por la conversión de la inmensa gentilidad que dejaba sin bautizar, para que logren el santo bautismo''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 192.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta promesa la compartía el referido biógrafo a sus compañeros de las misiones californianas al comunicarles la muerte de fray Junípero, los cuales le respondieron que ya veían los frutos de esa intercesión, “''pues en estos cuatro meses últimos hemos bautizado más gentiles que en los tres años últimos''”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A sus funerales asistieron una gran cantidad de soldados, marineros e indígenas de todas las edades quienes buscaban tocar rosarios y medallas con su cadáver o trataban de obtener un trozo de su vestimenta o cabello, considerando éstos como reliquias por la estima en la que tenían a fray Junípero. Fue beatificado en Roma por San Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iraburu, José María. ''Hechos de los Apóstoles en América''. Fundación Gratis Date, 1992. &lt;br /&gt;
Consultado el 22/05/2014, disponible en: http://www.gratisdate.org/nuevas/hechos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palou, Francisco. ''Vida de Fray Junípero Serra y Misiones de la California Septentrional''. Ed. Porrúa. México, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SERRA,_Fray_Jun%C3%ADpero&amp;diff=4607</id>
		<title>SERRA, Fray Junípero</title>
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		<updated>2014-05-28T17:42:41Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; &lt;br /&gt;
     ''' (Mallorca, 1713–  California, 1784) Beato; Religioso franciscano '''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nació el 24 de noviembre de 1713 en la villa de Petra de la Isla de Mallorca, España. Sus padres fueron Antonio Serra y Margarita Ferrer, humildes labradores, quienes bautizaron el mismo día de su nacimiento a su pequeño hijo con el nombre de Miguel José. Recibió el sacramento de la confirmación el 26 de mayo de 1715, en la misma parroquia de la villa donde había sido bautizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estudió en el convento de San Bernardino, en Mallorca; desde muy temprana edad sintió deseos de ingresar en la orden franciscana por lo que, en cuanto tuvo edad, fue llevado por sus padres a la ciudad de Palma para que realizara sus estudios superiores. El 14 de septiembre de 1730, a la edad de dieciséis años, tomó el hábito en el convento de Jesús; una vez pasado el año de su aprobación, el 15 de septiembre de 1731 profesó en dicho convento, tomando el nombre de Junípero por la devoción que le tenía a aquel compañero de San Francisco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto de su profesión, solía decir que a raíz de ella mejoró su salud: “(…) ''en el noviciado estuve casi siempre enfermizo, y tan pequeño de cuerpo, que no alcanzaba al facistol ni podía ayudar a los connovicios en los quehaceres precisos del noviciado, por cuyo motivo sólo me empleaba el padre maestro en ayudar a misas todas las mañanas; pero con la profesión logré la salud y fuerzas, y conseguí crecer hasta la estatura mediana; todo lo atribuyo a la profesión, de la que doy infinitas gracias a Dios''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 15.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Después se mudó al convento principal de la ciudad para estudiar filosofía y teología; obtuvo el grado de doctor en Sagrada Teología por la Universidad Lulliana y en 1738 fue ordenado sacerdote. Los sermones que daba durante sus predicaciones, especialmente en la Cuaresma, le hicieron famoso debido a que muchos que le escuchaban se convertían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de haber mantenido una estatura y salud medianas, aún después de la referida profesión, respondió al llamado que sintió a trabajar en la conversión de los habitantes del nuevo continente. Se unió a una misión que partió hacia el Colegio de San Fernando en México, saliendo de Cádiz el 2 de noviembre de 1749, en compañía de su amigo, discípulo y biógrafo fray Francisco Palou. Durante la travesía enfrentaron un fuerte temporal y la sublevación de la tripulación contra el capitán de la nave. Finalmente arribaron a Veracruz el 6 de diciembre del mismo año. Pidió permiso al padre presidente de la misión para realizar el camino a pie hasta la ciudad de México y en el trayecto sufrió la picadura de un insecto que le provocó una úlcera y una cojera que le aquejó el resto de su vida. Llegó al colegio de San Fernando el 1º de enero de 1750, donde permaneció durante cinco meses hasta su partida a las misiones en la Sierra Gorda, en Querétaro, para evangelizar a los indios pame. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este lugar se establecieron cinco misiones, cada una de las cuales estaba a cargo de dos misioneros. Comenzaron levantando chozas, tanto para los indios como para los padres, y una capilla del mismo material; los misioneros se dedicaron a administrar los sacramentos y a instruir a los indios en la doctrina católica, ya que a pesar de haber sido bautizados muchos de ellos cuando pequeños, habían vivido como gentiles alejados de las poblaciones españolas; obtuvieron del gobierno virreinal herramientas necesarias para sembrar, así como ganado para mantener a la comunidad. Aprendió Fray Junípero el idioma pame y tradujo a él las oraciones y el texto de la doctrina; procuró fomentar la devoción a la Sagrada Eucaristía, a la Inmaculada Concepción, a San Miguel Arcángel, a San José y a San Francisco de Asís, entre otros. Posteriormente inició la construcción de la iglesia de mampostería, obra que tardó siete años en quedar concluida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dedicó a esta misión durante nueve años hasta que fue llamado a México por el padre guardián del colegio de San Fernando para encargarse de la conversión de los indios apaches del río de San Sabá. No obstante, esta misión nunca se llevó a cabo por razones ajenas a fray Junípero y a la orden, y al no ser enviado de regreso a la Sierra Gorda se dedicó a trabajar en los obispados de México, Puebla de los Ángeles, Antequera y Valladolid. “''Aquel pequeño franciscano mallorquín (…) recorrió predicando buna parte de México, anduvo unos 4,500 kilómetros, casi siempre a pie, y siempre cojo''.”&amp;lt;ref&amp;gt;Iraburu, 2ª parte, 13.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1767 a raíz de la expulsión de los jesuitas de todo el Imperio Español ordenada por el rey Carlos III, las misiones de la California que estaban a cargo de la Compañía de Jesús fueron encomendadas por el virrey Marqués de Croix al colegio de San Fernando de México. Entonces fray Junípero partió, al frente de quince franciscanos más, del puerto de San Blas el 12 de marzo de 1768, después de una larga caminata de treinta y nueve días, desembarcando  en Loreto el 2 de abril. Días después partieron para fundar las misiones, divididos en dos expediciones: una por tierra y otra por mar. La primera misión en fundarse fue la de San Fernando, a la cual le siguieron las de San Diego, San Carlos y San Buenaventura. Para la fundación de las misiones de San Francisco, Santa Clara, San Gabriel Arcángel, San Antonio de Padua y San Luis obispo de Tolosa, se solicitaron al padre guardián del colegio de San Fernando, diez franciscanos más; y para la fundación de San Joaquín, Santa Ana, San Juan Capistrano, San Pascual Bailón y San Félix de Cantalicio, otros diez religiosos. En 1772 partió hacia México para informar al nuevo virrey Antonio María de Bucareli sobre la obra de las misiones en la California y evitar el desamparo de lo conquistado, obteniendo más de lo que pedía para la subsistencia del puerto de San Blas y de las misiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocupó los últimos años de su vida en tareas administrativas, sin perder el ansia de seguir fundando misiones; asimismo visitaba anualmente las ya establecidas. Su celo misionero es descrito por fray Palou de la siguiente manera: “''fueron de tan sagrado fuego las ansias de este Seráfico y Apostólico Junípero, que ni sus graves y habituales accidentes, ni la incomodidad de los continuos y dilatados viajes, ni la espesura y fragosidad de los caminos, ni la falta de su preciso sustento, ni la barbaridad de sus bozales y fieros habitadores, pudieron detener el curso á sus Apostólicas empresas''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Falleció el 28 de agosto de 1784 en la misión de San Carlos en Monterey, California, a los setenta años de edad. “''Numerábanse cuando murió cinco mil y ochocientos los bautizados, que con los que bautizaron en la antigua California pasaban de siete mil, y dejó confirmado en esta California a cinco mil trescientos y siete'' (…)” y todavía, poco antes de morir, prometía a fray Palou “''que no se olvidaría de nosotros ni de pedir a Dios por la conversión de la inmensa gentilidad que dejaba sin bautizar, para que logren el santo bautismo''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 192.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta promesa la compartía el referido biógrafo a sus compañeros de las misiones californianas al comunicarles la muerte de fray Junípero, los cuales le respondieron que ya veían los frutos de esa intercesión, “''pues en estos cuatro meses últimos hemos bautizado más gentiles que en los tres años últimos''”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A sus funerales asistieron una gran cantidad de soldados, marineros e indígenas de todas las edades quienes buscaban tocar rosarios y medallas con su cadáver o trataban de obtener un trozo de su vestimenta o cabello, considerando éstos como reliquias por la estima en la que tenían a fray Junípero. Fue beatificado en Roma por San Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iraburu, José María. ''Hechos de los Apóstoles en América''. Fundación Gratis Date, 1992. &lt;br /&gt;
Consultado el 22/05/2014, disponible en: http://www.gratisdate.org/nuevas/hechos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palou, Francisco. ''Vida de Fray Junípero Serra y Misiones de la California Septentrional''. Ed. Porrúa. México, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SERRA,_Fray_Jun%C3%ADpero&amp;diff=4606</id>
		<title>SERRA, Fray Junípero</title>
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		<updated>2014-05-28T17:41:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; &lt;br /&gt;
     '''(Mallorca, 1713–  California, 1784) Beato; Religioso franciscano'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nació el 24 de noviembre de 1713 en la villa de Petra de la Isla de Mallorca, España. Sus padres fueron Antonio Serra y Margarita Ferrer, humildes labradores, quienes bautizaron el mismo día de su nacimiento a su pequeño hijo con el nombre de Miguel José. Recibió el sacramento de la confirmación el 26 de mayo de 1715, en la misma parroquia de la villa donde había sido bautizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estudió en el convento de San Bernardino, en Mallorca; desde muy temprana edad sintió deseos de ingresar en la orden franciscana por lo que, en cuanto tuvo edad, fue llevado por sus padres a la ciudad de Palma para que realizara sus estudios superiores. El 14 de septiembre de 1730, a la edad de dieciséis años, tomó el hábito en el convento de Jesús; una vez pasado el año de su aprobación, el 15 de septiembre de 1731 profesó en dicho convento, tomando el nombre de Junípero por la devoción que le tenía a aquel compañero de San Francisco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto de su profesión, solía decir que a raíz de ella mejoró su salud: “(…) ''en el noviciado estuve casi siempre enfermizo, y tan pequeño de cuerpo, que no alcanzaba al facistol ni podía ayudar a los connovicios en los quehaceres precisos del noviciado, por cuyo motivo sólo me empleaba el padre maestro en ayudar a misas todas las mañanas; pero con la profesión logré la salud y fuerzas, y conseguí crecer hasta la estatura mediana; todo lo atribuyo a la profesión, de la que doy infinitas gracias a Dios''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 15.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Después se mudó al convento principal de la ciudad para estudiar filosofía y teología; obtuvo el grado de doctor en Sagrada Teología por la Universidad Lulliana y en 1738 fue ordenado sacerdote. Los sermones que daba durante sus predicaciones, especialmente en la Cuaresma, le hicieron famoso debido a que muchos que le escuchaban se convertían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de haber mantenido una estatura y salud medianas, aún después de la referida profesión, respondió al llamado que sintió a trabajar en la conversión de los habitantes del nuevo continente. Se unió a una misión que partió hacia el Colegio de San Fernando en México, saliendo de Cádiz el 2 de noviembre de 1749, en compañía de su amigo, discípulo y biógrafo fray Francisco Palou. Durante la travesía enfrentaron un fuerte temporal y la sublevación de la tripulación contra el capitán de la nave. Finalmente arribaron a Veracruz el 6 de diciembre del mismo año. Pidió permiso al padre presidente de la misión para realizar el camino a pie hasta la ciudad de México y en el trayecto sufrió la picadura de un insecto que le provocó una úlcera y una cojera que le aquejó el resto de su vida. Llegó al colegio de San Fernando el 1º de enero de 1750, donde permaneció durante cinco meses hasta su partida a las misiones en la Sierra Gorda, en Querétaro, para evangelizar a los indios pame. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este lugar se establecieron cinco misiones, cada una de las cuales estaba a cargo de dos misioneros. Comenzaron levantando chozas, tanto para los indios como para los padres, y una capilla del mismo material; los misioneros se dedicaron a administrar los sacramentos y a instruir a los indios en la doctrina católica, ya que a pesar de haber sido bautizados muchos de ellos cuando pequeños, habían vivido como gentiles alejados de las poblaciones españolas; obtuvieron del gobierno virreinal herramientas necesarias para sembrar, así como ganado para mantener a la comunidad. Aprendió Fray Junípero el idioma pame y tradujo a él las oraciones y el texto de la doctrina; procuró fomentar la devoción a la Sagrada Eucaristía, a la Inmaculada Concepción, a San Miguel Arcángel, a San José y a San Francisco de Asís, entre otros. Posteriormente inició la construcción de la iglesia de mampostería, obra que tardó siete años en quedar concluida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dedicó a esta misión durante nueve años hasta que fue llamado a México por el padre guardián del colegio de San Fernando para encargarse de la conversión de los indios apaches del río de San Sabá. No obstante, esta misión nunca se llevó a cabo por razones ajenas a fray Junípero y a la orden, y al no ser enviado de regreso a la Sierra Gorda se dedicó a trabajar en los obispados de México, Puebla de los Ángeles, Antequera y Valladolid. “''Aquel pequeño franciscano mallorquín (…) recorrió predicando buna parte de México, anduvo unos 4,500 kilómetros, casi siempre a pie, y siempre cojo''.”&amp;lt;ref&amp;gt;Iraburu, 2ª parte, 13.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1767 a raíz de la expulsión de los jesuitas de todo el Imperio Español ordenada por el rey Carlos III, las misiones de la California que estaban a cargo de la Compañía de Jesús fueron encomendadas por el virrey Marqués de Croix al colegio de San Fernando de México. Entonces fray Junípero partió, al frente de quince franciscanos más, del puerto de San Blas el 12 de marzo de 1768, después de una larga caminata de treinta y nueve días, desembarcando  en Loreto el 2 de abril. Días después partieron para fundar las misiones, divididos en dos expediciones: una por tierra y otra por mar. La primera misión en fundarse fue la de San Fernando, a la cual le siguieron las de San Diego, San Carlos y San Buenaventura. Para la fundación de las misiones de San Francisco, Santa Clara, San Gabriel Arcángel, San Antonio de Padua y San Luis obispo de Tolosa, se solicitaron al padre guardián del colegio de San Fernando, diez franciscanos más; y para la fundación de San Joaquín, Santa Ana, San Juan Capistrano, San Pascual Bailón y San Félix de Cantalicio, otros diez religiosos. En 1772 partió hacia México para informar al nuevo virrey Antonio María de Bucareli sobre la obra de las misiones en la California y evitar el desamparo de lo conquistado, obteniendo más de lo que pedía para la subsistencia del puerto de San Blas y de las misiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocupó los últimos años de su vida en tareas administrativas, sin perder el ansia de seguir fundando misiones; asimismo visitaba anualmente las ya establecidas. Su celo misionero es descrito por fray Palou de la siguiente manera: “''fueron de tan sagrado fuego las ansias de este Seráfico y Apostólico Junípero, que ni sus graves y habituales accidentes, ni la incomodidad de los continuos y dilatados viajes, ni la espesura y fragosidad de los caminos, ni la falta de su preciso sustento, ni la barbaridad de sus bozales y fieros habitadores, pudieron detener el curso á sus Apostólicas empresas''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Falleció el 28 de agosto de 1784 en la misión de San Carlos en Monterey, California, a los setenta años de edad. “''Numerábanse cuando murió cinco mil y ochocientos los bautizados, que con los que bautizaron en la antigua California pasaban de siete mil, y dejó confirmado en esta California a cinco mil trescientos y siete'' (…)” y todavía, poco antes de morir, prometía a fray Palou “''que no se olvidaría de nosotros ni de pedir a Dios por la conversión de la inmensa gentilidad que dejaba sin bautizar, para que logren el santo bautismo''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 192.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta promesa la compartía el referido biógrafo a sus compañeros de las misiones californianas al comunicarles la muerte de fray Junípero, los cuales le respondieron que ya veían los frutos de esa intercesión, “''pues en estos cuatro meses últimos hemos bautizado más gentiles que en los tres años últimos''”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A sus funerales asistieron una gran cantidad de soldados, marineros e indígenas de todas las edades quienes buscaban tocar rosarios y medallas con su cadáver o trataban de obtener un trozo de su vestimenta o cabello, considerando éstos como reliquias por la estima en la que tenían a fray Junípero. Fue beatificado en Roma por San Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iraburu, José María. ''Hechos de los Apóstoles en América''. Fundación Gratis Date, 1992. &lt;br /&gt;
Consultado el 22/05/2014, disponible en: http://www.gratisdate.org/nuevas/hechos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palou, Francisco. ''Vida de Fray Junípero Serra y Misiones de la California Septentrional''. Ed. Porrúa. México, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=BURRUS,_Ernest_Joseph&amp;diff=4605</id>
		<title>BURRUS, Ernest Joseph</title>
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		<updated>2014-05-28T17:40:17Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''(El Paso, Texas, 1907; Tucson, 1991) Sacerdote jesuita, escritor e historiador'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nace en El Paso, Texas y muere en Nueva Orleáns el 12 de diciembre de 1991, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Entra en la Compañía de Jesús en 1925. Se ordena sacerdote tras sus estudios en las universidades de Loyola, Santa Clara, Gonzaga, Innsbruck y San Luis Missouri. Imparte cátedra de literatura en la Universidad Loyola en Nueva Orleáns durante 14 años. Autor o coautor de 43 libros y más de 100 artículos sobre México colonial y el suroeste de Estados Unidos. Descubrió, descifró y editó cinco tomos de escritos de Alonso de la Veracruz, lo mismo que otros estudios sobre misioneros jesuitas (Kino, Link, Piccolo, Salvatierra). Escribió varios estudios científicos sobre la historia y devoción guadalupanas: ''Clavijero and the lost Sigüenza y Góngora Manuscripts'' (1959), ''A Major Guadalupan Question Resolved'' (1979), ''¿Dónde está la Colección de Sigüenza y Góngora?'' (1980), y La copia más antigua del ''Nican Mopohua'' (1981).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este último se refiere a una de las tres que se encuentran en la biblioteca pública de Nueva York, concluyendo que es de mediados del siglo XVI, sin excluir la posibilidad de que este relato sea el original atribuido a Valeriano. En los cuarenta años que dedicó a la historia mexicana, investigó en más de cincuenta archivos y colecciones de manuscritos en América y Europa. Escribió en numerosas revistas históricas. Desde 1965 fue director de la División Americana del Instituto Histórico de la Compañía de Jesús, y en ese puesto publicó 14 tomos. En la publicación del Centro de Estudios Guadalupanos Cuarto Encuentro Nacional, (Editorial Jus, 1980) presentó un enjundioso artículo: ¿''Dónde está la Colección de Sigüenza y Góngora''?, que es una síntesis de otros trabajos suyos sobre el mismo tema. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este artículo realiza un cuidadoso &amp;quot;rastreo&amp;quot; sobre el itinerario del manuscrito original, que entregó su autor, Juan Valeriano, a su gran amigo y primera autoridad en documentos  náhuatl, Francisco de Alva Ixtlixóchitl. El primer testimonio apodíctico de la existencia y paternidad sobre el documento lo consigna Carlos Sigüenza y Góngora en La Piedad Heroica de Don Fernando Cortés: &amp;quot;''Digo y juro que esta relación hallé entre los papeles de Don Fernando de Alva (que tengo todos) y que es la misma que afirma el Lic. Luis Becerra en su libro, haber visto en su poder. El original mexicano está de letra de Don Antonio Valeriano, indio que es su verdadero autor''&amp;quot;. Ante tan explícito y claro testimonio de un sabio y serio hombre de letras como fue Sigüenza, no puede quedar duda sensata acerca de la paternidad sobre el ''Nican Mopohua'' y la localización del documento original, más de 150 años después de escrito por su autor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es tan evidente el valor crítico de este testimonio, que el mismo Joaquín García Icazbalceta, que negó la existencia de cualquier documento guadalupano del siglo XVI, acepta los términos con que Sigüenza jura la posesión del escrito original y más importante, &amp;quot;''de letra de Don Antonio Valeriano''&amp;quot;; dice Icazbalceta textualmente: &amp;quot;''ya que Sigüenza jura que tuvo una relación de letra de Don Antonio Valeriano, no pondré duda en ello''&amp;quot;. El padre Cuevas afirma que Sigüenza donó su colección riquísima de manuscritos, 28 tomos, al Colegio de San Pedro y San Pablo de la Compañía de Jesús, a su muerte en 1700. Afirma también que con la extinción de la Compañía de Jesús (1767) pasó todo este caudal invaluable de documentos a la Universidad Nacional. Y termina afirmando Cuevas que en 1847 el general Winfielcl Scott se llevó todos los documentos guadalupanos, entre ellos el escrito original de Antonio Valeriano, a Washington, desde donde prometieron devolverlo y nunca lo han hecho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Burrus estudia cada uno de estos pasos y, con documentos fehacientes, prueba que todos son falsos. Entre los numerosos e importantes escritos que recogió pacientemente el gran sabio y humanista Sigüenza y Góngora, desde 1668 hasta 1700, conocemos la relación de lo que fue entregado a su muerte al Colegio de San Pedro y San Pablo; pero nunca hay la más mínima mención de que entregara el documento original del Nican Mopohua; como tampoco aparece en los entregados a la Universidad. Mucho menos aparece en la bien detallada lista de cuanto se incautó el General Scott en 1847, lista que coincide exactamente con lo devuelto por el gobierno norteamericano, sin que faltase ni uno solo de los incautados por Scott. En esa lista no se encuentran el ''Nican Mopohua'' ni ningún otro documento y guadalupano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tampoco aparece nunca la mención del escrito de Antonio Valeriano, ni en la colección que logró reunir Boturini (de 1736 a 1744), ni en los que consultaron Eguiara y Eguren en 1752 y en 1759 Francisco Javier Clavijero S.J. El investigador norteamericano Roscoe R. Hill siguió los pasos de estos documentos llevados por el general Scott y declara paladinamente: &amp;quot;''En este inventario no hay ninguna indicación de que una parte de la colección de Sigüenza esté en poder de la embajada americana. Pues los cuatro cajones de materiales fueron despachados en 1854 a la Casa Profesa de México. Obviamente hay que concluir que estos cajones fueron devueltos a la Compañía de Jesús''&amp;quot;. Así se termina la odisea de los documentos que el general Scott llevó de México a Washington en 1847 (Hill, Roscoe R. The Odyssey of Some Mexican Records, Durham 1944).&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su acucioso trabajo de historiador, que trató siempre de comprobar honestamente lo que afirmaba, contribuyó Burrus con éxito a enriquecer la investigación guadalupana, destruyendo falsedades que se daban por ciertas y aportando nuevos documentos a esta tarea de crítica histórica. En un trabajo brillante que expuso en el Congreso Mariológico del 450 aniversario de las apariciones, en 1987, presentó aportes valiosos, que resumimos escuetamente:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1- La imagen del ayate es el documento número uno de la Historia Guadalupana. Si fue extraordinario su origen, no menos lo es su conservación. 2- Es el elemento mejor documentado, escritura jeroglífica o jerográfica. En el Discurso Crítico de la Colección Ramírez se dice: &amp;quot;Se contempla la sagrada imagen como libro misterioso, escrito con caracteres simbólicos, milagrosamente conservado por Dios&amp;quot;. 3- Los documentos se hallan en los cinco tomos de manuscritos recogidos por el parralense José Fernando Ramírez y su amanuense Faustino Chimalpopoca y se titula Documentos Guadalupanos; consta de 1,300 hojas. 4- Al Nican Mopobua, documento clave, le analizó la letra, el papel, la filigrana (marca de agua) para determinar la fecha de las copias más antiguas, (hacía 1545); las tres se encuentran en la Biblioteca Pública Municipal de Nueva York. 5- Durante 160 años se conoció el paradero del original, en manos primero de su autor, luego de Fernando de Alva Ixtlixochitl, del que hizo una traducción parafrástica y le añadió varios milagros. 6- Todos estos valiosos documentos los legó a su hijo Juan de Alva y Cortés, quien a su vez los entregó al erudito Carlos de Sigüenza y Góngora: &amp;quot;Digo y juro que esta Relación hallé entre los papeles de don Fernando de Alva&amp;quot;. 7- García Icazbalceta acepta como válido el testimonio de Sigüenza: &amp;quot;El original mexicano está de letra de don Antonio Valeriano, indio, que es su verdadero autor&amp;quot;. 8- Desmiente Sigüenza al P. Florencia cuando afirma en su «Estrella del Norte», que el autor del Nican Mopohua fuese fray Jerónimo de Mendieta. 9- Coincide con Boturini al negar que Lasso de la Vega fuese el autor del Nican Motecpana; fue nada más su editor, añadiendo una consideración de cinco páginas y una bellísima oración, de una página. 10- Sigüenza examinó 31 obras guadalupanas aparecidas hasta entonces (1700); sólo en la del P. Florencia encontró algunos defectos o inexactitudes. 11- Aunque el texto original de Antonio Valeriano no aparece todavía, Burrus le da una importancia sicológica, no histórica ni científica, por la cauda de otros documentos probativos que poseemos. 12- El &amp;quot;argumento del silencio&amp;quot; esgrimido después ni tiene valor probativo, puesto que el Nican Mopohua tal como lo poseemos, es fidedigno como pocos documentos históricos. 13- El general Winfield Scott no llevó a Washington el original del Nican Mopohua, como afirma varias veces el historiador Mariano Cuevas. Lo que Scott llevó (1847) fue devuelto íntegramente a México.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Bibliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''ENCICLOPEDIA GUADALUPANA'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
p.152-154&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=GONZ%C3%81LEZ_VALENCIA,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa&amp;diff=4604</id>
		<title>GONZÁLEZ VALENCIA, José María</title>
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		<updated>2014-05-28T17:37:46Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; '''(Michoacán, 1884– Durango, 1959) Obispo.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nació en Cotija de la Paz, Michoacán, el 27 de septiembre de 1884. Era primo de Francisco María González Arias, obispo de Campeche, y de Antonio y San Rafael Guízar y Valencia, obispos de Chihuahua y Veracruz respectivamente. Realizó sus estudios de instrucción primaria y parte de los de preparatoria en el Colegio San Luis Gonzaga, en su ciudad natal. Más tarde ingresó al Seminario de Zamora donde permaneció cuatro años estudiando el curso de filosofía y parte del de teología; destacó de entre sus compañeros por su conducta y aprovechamiento, razón por la cual fue enviado a Roma para continuar sus estudios en el Colegio Pío Latino Americano, a donde arribó en octubre de 1905.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recibió la tonsura y las cuatro órdenes menores en Zamora. El 28 de octubre de 1906 recibió el subdiaconado, el Sábado Santo de 1907 el diaconado y el 28 de octubre de ese mismo año, el presbiterado de manos del cardenal Pedro Respighi en la Capilla del Colegio Germánico, en Roma. Una vez ordenado sacerdote permaneció en Roma durante dos años y medio en el Pío Latino, hasta obtener el doctorado en Filosofía, Teología y Derecho Canónico. Una vez finalizados sus estudios, en septiembre de 1910,  regresó a México y a partir de este momento pasó siete años en el Seminario de Zamora como profesor de las cátedras de Filosofía, Teología, Instituciones Canónicas, Historia Eclesiástica y Sagrada Escritura. En 1912 le fue encomendada la disciplina del Seminario Mayor y ocupó el puesto de vicerrector en ambos Seminarios. En sus tiempos libres durante el ciclo escolar se dedicaba al confesionario, y durante sus vacaciones acudía a su tierra natal para auxiliar al Párroco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez iniciada la Revolución Mexicana, decidió solicitar licencia para unirse como agregado a la Brigada de la Cruz Roja, y asistir a los necesitados en los campos de batalla en el norte del país durante el levantamiento de Pascual Orozco contra Madero; una vez vencida esta rebelión, regresó a sus labores en Michoacán. Durante las campañas revolucionarias contra la Iglesia, el padre González Valencia decidió permanecer al lado de sus fieles, a pesar de haber recibido el ofrecimiento de su amigo el arzobispo de Puebla, Mons. Enrique Sánchez Paredes, para mudarse con toda su familia a dicha ciudad y convertirse en profesor del seminario. Decidió permanecer junto a sus fieles, aunque fue testigo del incendio de un par de templos y  de su propia casa. Asimismo sufrió la pérdida de una de sus hermanas a manos de los revolucionarios, al defender su virginidad; otra de ellas recibió graves heridas que requirieron numerosas intervenciones quirúrgicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1922 fue designado arzobispo auxiliar de la arquidiócesis de Durango, contando con sólo treinta y ocho años de edad; dentro de su labor episcopal se desempeñó como un férreo defensor de la Iglesia ante los embates del gobierno mexicano de esa época. En julio de 1923 falleció el arzobispo de Durango, Mons. Francisco Mendoza y Herrera, y Mons. González Valencia fue designado para sustituirlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Tomó posesión de la arquidiócesis el 11 de abril del año siguiente; el 15 de agosto recibió el palio arzobispal de manos de su primo Mons. Antonio Guízar y Valencia, obispo de Chihuahua. En 1925 fue designado por el Episcopado mexicano para ir a Roma junto con Mons. Miguel María de la Mora y de la Mora, con la misión de informar a Pío XI sobre la persecución religiosa  que se estaba desatando en México, y obtener instrucciones sobre la defensa de la libertad de la Iglesia. Estas instrucciones se concretaron en la carta apostólica “''Paterna sane sollicitudo''” del 2 de febrero de 1926 en la que se mandaba la resistencia católica frente a la persecución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su regreso de Roma, Mons. González Valencia reunió a una comisión de teólogos para resolver la acción a seguir en caso de que se hiciera efectivo el artículo 130 de la Constitución, en el cual  se exigía que para poder ejercer su ministerio, los sacerdotes debían inscribirse en un registro municipal o estatal. El estudio de los teólogos arrojó una negativa ante tal sujeción, por lo que la hizo imprimir y distribuir entre los sacerdotes de su diócesis. Días después, el obispo de Colima Mons. José Amador Velasco y Peña, hizo lo propio. Este documento sirvió posteriormente cuando el Episcopado resolvió decretar la suspensión del culto público. Cuando Mons. Manríquez y Zárate fue encarcelado a causa de su Sexta Carta Pastoral del 10 de marzo de 1926, en la cual condenaba las acciones del gobierno mexicano en contra de la Iglesia Católica, Mons. González Valencia le escribió una carta abierta en la que manifestaba su adhesión, la cual remitió a todos los periódicos católicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue elegido presidente de la ''Comisión de Obispos mexicanos residentes en Roma ante la Santa Sede'', a donde llegó el 15 de octubre de 1925 acompañado de los preados Valverde y Téllez, secretario de la Comisión, y Méndez del Río, vocal de la misma. Antes de partir nuevamente hacia Europa, Mons. González Valencia escribió una Instrucción Pastoral fechada el 17 de septiembre de 1926 en la cual aplaude el que las corporaciones católicas hubieran “''secundado la labor pacífica de resistencia, iniciada intrépidamente por la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa''”&amp;lt;ref&amp;gt;Barquín y Ruiz, p. 38.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante, en la Carta Pastoral del 11 de febrero de 1927, señala: “''Nos nunca propiciamos el movimiento armado. Pero una vez que, agotados los medios pacíficos, ese movimiento existe, a Nuestros hijos católicos que anden levantados en armas por la defensa de sus derechos sociales y religiosos, después de haberlo pensado largamente ante Dios, y de haber consultado a los teólogos más sabios de la Ciudad de Roma: debemos decirles: estad tranquilos en vuestras conciencias y recibid nuestras bendiciones''”&amp;lt;ref&amp;gt;Meyer, pp. 16-17.&amp;lt;/ref&amp;gt;. La Comisión defendió el movimiento cristero señalando que “''se trata, no de una rebelión, sino de un movimiento de legítima defensa''”&amp;lt;ref&amp;gt;Barquín y Ruiz, p. 49.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, la postura del episcopado mexicano sobre el movimiento armado no era unánime. Como señala Jean Meyer, ''“(…) la mayoría de los prelados, indecisa, dejó en toda libertad a los fieles de defender sus derechos, como mejor les pareciera, una decena les negó el derecho de levantarse, y tres los alentaron a tomar las armas''”. Mons. González y Valencia era uno de esos tres últimos, los cuales, “''hasta fines de 1926 habían prohibido todo recurso a la violencia''”&amp;lt;ref&amp;gt;Meyer, p. 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;pero ante el desarrollo de los acontecimientos, cambiaron de opinión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mons. González Valencia escribió una segunda Carta Pastoral el 7 de octubre de 1927, como respuesta a las quejas recibidas de sus diocesanos y de los jefes de la Liga respecto a los rumores sobre un posible arreglo entre el Episcopado mexicano y el gobierno de Calles en la que decía: “''Nuestra fe de católicos, nuestro deber de Prelados, nuestra dignidad, el respeto que debemos a las víctimas, el puesto que hemos conquistado ante el mundo, y finalmente la conciencia que tenemos de nuestra fuerza moral y espiritual, que centuplica nuestra misma fuerza física, todo nos hace repetir día a día, momento por momento, las palabras de la Carta Pastoral Colectiva: trabajaremos porque ese decreto y los artículos antirreligiosos de la Constitución sean reformados, y no cejaremos hasta verlo conseguido''”&amp;lt;ref&amp;gt;Barquín y Ruiz, p. 80.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde fue disuelta la ''Comisión de Obispos mexicanos residente ante la Santa Sede'' razón por la cual Mons. González Valencia se trasladó a San Maximino, Francia. Mientras se encontraba en San Maximino recibió una invitación de la Autoridad Eclesiástica de Münich para asistir a un mitin de protesta contra la persecución al catolicismo en México; pasó tres meses en Alemania realizando acción cívica episcopal, y manifestando en cada ocasión su confianza en el triunfo de la Liga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Después de los ''Arreglos'' recibió la orden de permanecer indefinidamente en el destierro, ya que fue condición para la firma de éstos que salieran al destierro Mons. Francisco Orozco y Jiménez y que permanecieran en él Mons. Manríquez y Zárate y Mons. González Valencia; sin embargo este último regresó a México tiempo después. Cuando inició la guerra civil española, Mons. González Valencia fue el primero en manifestar públicamente su adhesión al Alzamiento Nacional, al igual que más tarde lo harían novecientos obispos católicos. Falleció el 27 de enero de 1959 como resultado de su quebrantada salud, a la edad de setenta y cinco años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Bibliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Barquín y Ruiz, Andrés. ''José María González Valencia Arzobispo de Durango''.  JUS,  México, 1967.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Meyer, Jean. ''La Cristiada. Tomo 1 La guerra de los cristeros''. 5ª ed. Siglo XXI Editores, México, 1977.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=GONZ%C3%81LEZ_VALENCIA,_Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa&amp;diff=4603</id>
		<title>GONZÁLEZ VALENCIA, José María</title>
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		<updated>2014-05-28T17:37:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; (Michoacán, 1884– Durango, 1959) Obispo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nació en Cotija de la Paz, Michoacán, el 27 de septiembre de 1884. Era primo de Francisco María González Arias, obispo de Campeche, y de Antonio y San Rafael Guízar y Valencia, obispos de Chihuahua y Veracruz respectivamente. Realizó sus estudios de instrucción primaria y parte de los de preparatoria en el Colegio San Luis Gonzaga, en su ciudad natal. Más tarde ingresó al Seminario de Zamora donde permaneció cuatro años estudiando el curso de filosofía y parte del de teología; destacó de entre sus compañeros por su conducta y aprovechamiento, razón por la cual fue enviado a Roma para continuar sus estudios en el Colegio Pío Latino Americano, a donde arribó en octubre de 1905.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recibió la tonsura y las cuatro órdenes menores en Zamora. El 28 de octubre de 1906 recibió el subdiaconado, el Sábado Santo de 1907 el diaconado y el 28 de octubre de ese mismo año, el presbiterado de manos del cardenal Pedro Respighi en la Capilla del Colegio Germánico, en Roma. Una vez ordenado sacerdote permaneció en Roma durante dos años y medio en el Pío Latino, hasta obtener el doctorado en Filosofía, Teología y Derecho Canónico. Una vez finalizados sus estudios, en septiembre de 1910,  regresó a México y a partir de este momento pasó siete años en el Seminario de Zamora como profesor de las cátedras de Filosofía, Teología, Instituciones Canónicas, Historia Eclesiástica y Sagrada Escritura. En 1912 le fue encomendada la disciplina del Seminario Mayor y ocupó el puesto de vicerrector en ambos Seminarios. En sus tiempos libres durante el ciclo escolar se dedicaba al confesionario, y durante sus vacaciones acudía a su tierra natal para auxiliar al Párroco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez iniciada la Revolución Mexicana, decidió solicitar licencia para unirse como agregado a la Brigada de la Cruz Roja, y asistir a los necesitados en los campos de batalla en el norte del país durante el levantamiento de Pascual Orozco contra Madero; una vez vencida esta rebelión, regresó a sus labores en Michoacán. Durante las campañas revolucionarias contra la Iglesia, el padre González Valencia decidió permanecer al lado de sus fieles, a pesar de haber recibido el ofrecimiento de su amigo el arzobispo de Puebla, Mons. Enrique Sánchez Paredes, para mudarse con toda su familia a dicha ciudad y convertirse en profesor del seminario. Decidió permanecer junto a sus fieles, aunque fue testigo del incendio de un par de templos y  de su propia casa. Asimismo sufrió la pérdida de una de sus hermanas a manos de los revolucionarios, al defender su virginidad; otra de ellas recibió graves heridas que requirieron numerosas intervenciones quirúrgicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1922 fue designado arzobispo auxiliar de la arquidiócesis de Durango, contando con sólo treinta y ocho años de edad; dentro de su labor episcopal se desempeñó como un férreo defensor de la Iglesia ante los embates del gobierno mexicano de esa época. En julio de 1923 falleció el arzobispo de Durango, Mons. Francisco Mendoza y Herrera, y Mons. González Valencia fue designado para sustituirlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Tomó posesión de la arquidiócesis el 11 de abril del año siguiente; el 15 de agosto recibió el palio arzobispal de manos de su primo Mons. Antonio Guízar y Valencia, obispo de Chihuahua. En 1925 fue designado por el Episcopado mexicano para ir a Roma junto con Mons. Miguel María de la Mora y de la Mora, con la misión de informar a Pío XI sobre la persecución religiosa  que se estaba desatando en México, y obtener instrucciones sobre la defensa de la libertad de la Iglesia. Estas instrucciones se concretaron en la carta apostólica “''Paterna sane sollicitudo''” del 2 de febrero de 1926 en la que se mandaba la resistencia católica frente a la persecución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su regreso de Roma, Mons. González Valencia reunió a una comisión de teólogos para resolver la acción a seguir en caso de que se hiciera efectivo el artículo 130 de la Constitución, en el cual  se exigía que para poder ejercer su ministerio, los sacerdotes debían inscribirse en un registro municipal o estatal. El estudio de los teólogos arrojó una negativa ante tal sujeción, por lo que la hizo imprimir y distribuir entre los sacerdotes de su diócesis. Días después, el obispo de Colima Mons. José Amador Velasco y Peña, hizo lo propio. Este documento sirvió posteriormente cuando el Episcopado resolvió decretar la suspensión del culto público. Cuando Mons. Manríquez y Zárate fue encarcelado a causa de su Sexta Carta Pastoral del 10 de marzo de 1926, en la cual condenaba las acciones del gobierno mexicano en contra de la Iglesia Católica, Mons. González Valencia le escribió una carta abierta en la que manifestaba su adhesión, la cual remitió a todos los periódicos católicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue elegido presidente de la ''Comisión de Obispos mexicanos residentes en Roma ante la Santa Sede'', a donde llegó el 15 de octubre de 1925 acompañado de los preados Valverde y Téllez, secretario de la Comisión, y Méndez del Río, vocal de la misma. Antes de partir nuevamente hacia Europa, Mons. González Valencia escribió una Instrucción Pastoral fechada el 17 de septiembre de 1926 en la cual aplaude el que las corporaciones católicas hubieran “''secundado la labor pacífica de resistencia, iniciada intrépidamente por la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa''”&amp;lt;ref&amp;gt;Barquín y Ruiz, p. 38.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante, en la Carta Pastoral del 11 de febrero de 1927, señala: “''Nos nunca propiciamos el movimiento armado. Pero una vez que, agotados los medios pacíficos, ese movimiento existe, a Nuestros hijos católicos que anden levantados en armas por la defensa de sus derechos sociales y religiosos, después de haberlo pensado largamente ante Dios, y de haber consultado a los teólogos más sabios de la Ciudad de Roma: debemos decirles: estad tranquilos en vuestras conciencias y recibid nuestras bendiciones''”&amp;lt;ref&amp;gt;Meyer, pp. 16-17.&amp;lt;/ref&amp;gt;. La Comisión defendió el movimiento cristero señalando que “''se trata, no de una rebelión, sino de un movimiento de legítima defensa''”&amp;lt;ref&amp;gt;Barquín y Ruiz, p. 49.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En efecto, la postura del episcopado mexicano sobre el movimiento armado no era unánime. Como señala Jean Meyer, ''“(…) la mayoría de los prelados, indecisa, dejó en toda libertad a los fieles de defender sus derechos, como mejor les pareciera, una decena les negó el derecho de levantarse, y tres los alentaron a tomar las armas''”. Mons. González y Valencia era uno de esos tres últimos, los cuales, “''hasta fines de 1926 habían prohibido todo recurso a la violencia''”&amp;lt;ref&amp;gt;Meyer, p. 19.&amp;lt;/ref&amp;gt;pero ante el desarrollo de los acontecimientos, cambiaron de opinión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mons. González Valencia escribió una segunda Carta Pastoral el 7 de octubre de 1927, como respuesta a las quejas recibidas de sus diocesanos y de los jefes de la Liga respecto a los rumores sobre un posible arreglo entre el Episcopado mexicano y el gobierno de Calles en la que decía: “''Nuestra fe de católicos, nuestro deber de Prelados, nuestra dignidad, el respeto que debemos a las víctimas, el puesto que hemos conquistado ante el mundo, y finalmente la conciencia que tenemos de nuestra fuerza moral y espiritual, que centuplica nuestra misma fuerza física, todo nos hace repetir día a día, momento por momento, las palabras de la Carta Pastoral Colectiva: trabajaremos porque ese decreto y los artículos antirreligiosos de la Constitución sean reformados, y no cejaremos hasta verlo conseguido''”&amp;lt;ref&amp;gt;Barquín y Ruiz, p. 80.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más tarde fue disuelta la ''Comisión de Obispos mexicanos residente ante la Santa Sede'' razón por la cual Mons. González Valencia se trasladó a San Maximino, Francia. Mientras se encontraba en San Maximino recibió una invitación de la Autoridad Eclesiástica de Münich para asistir a un mitin de protesta contra la persecución al catolicismo en México; pasó tres meses en Alemania realizando acción cívica episcopal, y manifestando en cada ocasión su confianza en el triunfo de la Liga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Después de los ''Arreglos'' recibió la orden de permanecer indefinidamente en el destierro, ya que fue condición para la firma de éstos que salieran al destierro Mons. Francisco Orozco y Jiménez y que permanecieran en él Mons. Manríquez y Zárate y Mons. González Valencia; sin embargo este último regresó a México tiempo después. Cuando inició la guerra civil española, Mons. González Valencia fue el primero en manifestar públicamente su adhesión al Alzamiento Nacional, al igual que más tarde lo harían novecientos obispos católicos. Falleció el 27 de enero de 1959 como resultado de su quebrantada salud, a la edad de setenta y cinco años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Bibliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Barquín y Ruiz, Andrés. ''José María González Valencia Arzobispo de Durango''.  JUS,  México, 1967.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Meyer, Jean. ''La Cristiada. Tomo 1 La guerra de los cristeros''. 5ª ed. Siglo XXI Editores, México, 1977.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
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		<title>NIÑOS MÁRTIRES DE TLAXCALA</title>
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		<updated>2014-05-28T17:35:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''PROTOMÁRTIRES DEL NUEVO MUNDO'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los indios apóstoles de su pueblo==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Reyes Católicos (Isabel y Fernando) dieron mucha importancia al papel de los seglares en las tareas de la evangelización. &amp;quot;'''La evangelización había de ser consecuencia de la conversación con quienes profesaban vivencialmente la fe en Jesucristo'''&amp;quot; (Leandro TORMOS). En efecto, ya desde el primer momento los seglares indios, recien bautizados, se convierten en apóstoles de sus hermanos. Fueron  numerosos los indios por raza, católicos por fe, santos por vocación divina, y apóstoles de su pueblo como los Beatos Niños Mártires de Tlaxcala (+1527 y 1529) o San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el vidente de Guadalupe. El obispo de Santo Domingo, Ramírez de Fuenleal escribe entre 1526-1532: &amp;quot;...''así la conversión y doctrina de esta gente se hará como y por quien debe hacerse, los indios''”&amp;lt;ref&amp;gt;BORGES, P. ''Métodos misionales en la cristianización de América''. Madrid 1960, 441.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Estos apóstoles indios recorrían los caminos y senderos del país anunciando el evangelio: unos con sus obras de arte en esculturas y pinturas, otros con su catequesis, y muchos sellando lo que anunciaban con su propia sangre. &amp;quot;''Los unos no eran sino la imagen y la razón de los otros, ángeles indios mensajeros del Dios cristiano''&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;DUMONT, J. ''La Iglesia ante el reto de la historia'', Encuentro. Madrid 1987, 175.&amp;lt;/ref&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Numerosos testimonios==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1558, fray Pedro de Gante, uno de los tres primeros franciscanos misioneros de México, escribía a Felipe II para contarle lo que sucedía en las escuelas de los conventos que acogían a centenares de jóvenes indios. Refiriendose a su celo apostólico escribe: &amp;quot;''A las ocho, los jóvenes indios ensayan la predicación para ver cuál sería el más capacitado para ir a predicar a los pueblos..., y durante toda la semana los más hábiles y los más inspirados en las cosas de Dios estudian lo que deben predicar y enseñar en los pueblos los domingos o las fiestas de guardar; los sábados, sus camaradas les envían a predicar de dos en dos''&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro misionero franciscano, fray Gerónimo de Mendieta, añade por su parte: &amp;quot;''No decían solamente lo que los religiosos les habían enseñado, sino que añadían todavía mucho más, refutando con vivas razones que ellos mismos habían elaborado, declarando su reprobación de los errores, ritos e idolatrías de sus padres, asegurándoles su fe en un solo Dios y mostrándoles cómo habían sido engañados por grandes errores y cegueras que les habían hecho tomar por dioses a los demonios, enemigos del linaje humano''&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;MENDIETA Jerónimo, ''Historia eclesiástica indiana''.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mismo testimonio nos los da el padre José de Acosta, misionero jesuita del Perù en el siglo XVI: &amp;quot;''Los jóvenes muchachos indios, que son tan vivos y hábiles, saben el catecismo breve y el catecismo ampliado en su propia lengua. Y van a pie (de pueblo en pueblo) ensenándolo a los viejos. Han aprendido numerosos cánticos, tanto en español como en su lengua, lo cual les gusta mucho porque están naturalmente inclinados al canto. Los cantan de día y de noche, en las calles y en las casas. Y hombres y mujeres, al verlos hacer eso los imitan''&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;''Estado general de la Compañía de Jesús en Perú''... del año de 1576.&amp;lt;/ref&amp;gt;. El mismo testimonio nos lo ofrece el agustino Juan de Grijalva al hablar de las célebres misiones-hospitales establecidos por el obispo don Vasco de Quiroga en el Michoacán mexicano desde 1535.&amp;lt;ref&amp;gt;GRIJALVA, Juan de.  ''Crónica de la Orden de San Agustín en la Nueva España''. México 1624&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jesuita Gonzalo de Tapia, se llevó consigo desde Sinaloa a México, unos indios para que luego vieran y divulgaran entre sus hermanos de raza cuanto habían visto y oido. Por su parte el virrey Toledo en el Perú (1572) abogaba por la formación de indios que fuesen fermento de fe entre sus hermanos. En México a finales del siglo XVI, 400 familias tlaxcaltecas cristianas partieron como misioneras hacia las reducciones de indios chichimecas, conocidos por su fiereza. Otro caso significativo fue el de algunos bancoas convertidos a la fe por unos misioneros jesuitas fuera de su territorio. Algunos de los neoconvertidos regresaron a su tribu para evangelizar a sus hermanos. Estos enviaron una comisión de nobles a llamar a los misioneros para ser instruidos en la fe. El hecho de que en las misiones jesuíticas de Sinaloa (México) y de Tucumán (Argentina), vinieran los indios espontaneamente a pedir el bautismo, nos indica que ya  se estaba dando una evangelización por parte de sus compatriotas. Entre estos apóstoles, casi siempre desconocidos, ha habido mártires y santos que habría que &amp;quot;desenterrar&amp;quot; del olvido historiográfico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los Primeros Indios beatificados por la Iglesia: Los Adolescentes Mártires de Tlaxcala==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;''He aquí los monumentos vivos!; quién podrán dudarlo''! escribía el Padre de la Iglesia San Efrén de Siria refiriendose a los Martires. Sus palabras pueden ser el comentario más adecuado ante el gesto de los primeros mártires del Nuevo Mundo beatificados. Fueron tres adolescentes bautizados por los primeros franciscanos en Tlaxcala y que serán sus primeros catequistas, aunque a decir verdad, los primeros mártires cristianos del Nuevo Mundo pertenecen a una familia de indios tainos recien convertidos en Santo Domingo, asesinados por sus coterraneos poco tiempo después de la llegada de Colón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida y el martirio de los Adolescentes de Tlaxcala se desarrollan en el contexto del primer encuentro del cristianismo con las culturas y pueblos de México, tras la llegada de los franciscanos a partir de 1523. Los frutos de la evangelización no se dejaron esperar. En México &amp;quot;había tocado la hora de Dios&amp;quot;, como comentarán los misioneros en una de sus crónicas. Los misioneros ni conocían la lengua ni contaban con interpretes para acercarse a aqel mundo cultural para ellos tan inédito. Optaron por comenzar con los niños. Pidieron a los hijos de los señores principales que les enviasen a sus hijos a las escuelas que empezaron a fundar a la sombra de los primeros conventos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres de estos niños serán los primeros apóstoles y protomártires del Nuevo Mundo. El primero es Cristobal, al que los frailes llamaron siempre con el diminutivo de ''Cristobalito'', hijo predilecto y principe-heredero de Acxotécalt de Atlihuetzia (Tlaxcala), uno de los principes que ayudaron a Cortés en la Conquista. Tenía unos 13 años cuando fue martirizado en 1527. Dos de sus hermanos, Bernardino y Luís, testimoniarán sobre su martirio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo mártir fue Antonio, nieto de Xicohtencatl, señor de Tizatlán, también heredero de aquel Señorío. Había nacido en Tizatlán (Tlaxcala) hacia 1516, y muere martir en 1529 a la edad de 13 años. Antonio fue enviado por el superior de los franciscanos de México para que acompañase como intérprete y catequista a fray Bernardino Minaya, uno de los primeros dominicos recien llegados, quien se dirigía a misionar en las tierras de Oaxaca. Será martirizado en aquellas regiones.&lt;br /&gt;
El tercero de los mártires es Juan, probablemente natural de Tizatlán (Tlaxcala), donde habría nacido hacia 1516. Murió junto con Antonio en 1529. Era de condición humilde. Se había ofrecido también voluntario para acompañar a fray Bernardino Minaya.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los testimonios de los primeros misioneros, fray Toribio Motolinía (uno de los llamados &amp;quot;Doce Apóstoles de México) y fray Juan de Zumárraga (primer obispo de ciudad de México) quienes escriben a sus hermanos franciscanos de Europa dandoles la noticia de este martirio, se parecen a las antiguas cartas relatando las gestas de los primeros mártires. Hablan del estupor de los indios recien convertidos ante la novedd cristiana, del entusiasmo de los niños y de los jóvenes, de su firmeza en la fe cristiana, de su inconmovible actitud ante la idolatría,  de la inmoralidad de sus padres y  paisanos, y de su ardor misionero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Sacrificado por su mismo padre==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cristobalito fue sacrificado por su mismo padre, instigado por su madrastra y otros subditos molestos, ante la actitud que el niño adoptaba de frente a la vieja religión insaciable de sangre y ante las recriminaciones que sin cesar le hacía a su mismo padre. En casa lo matrataban precisamente por ello. Una noche el padre quiso borrar para siempre la memoria de su hijo primogénito. Ante los ojos aterrorizados de sus hermanos le quebró la cabeza y los brazos y luego quemó su cuerpo. Según contarán sus hermanos, pocos días antes de su asesinato Critobalito le había dicho a su padre que no estaba enojado ni resentido con él por los malos tratos que le daban en casa. Al contrario que la honra que le hacía con aquellos sufrimientos valía más que el Señorío del que era heredero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Mártires misionanado==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Martín de Valencia, superior de los &amp;quot;Doce apóstoles&amp;quot;  de México, había reunido a los jóvenes catequistas que debían acompañar a fray Bernardino Minaya a Oaxaca,  y les había hablado de los peligros a los que se exponían, incluida la muerte. La relación de los franciscanos ya citada nos transmite la reación de Antonio: &amp;quot;''Nosostros estamos aparejados para ir con los padres y para recibir de buena voluntad todo trabajo por Dios; y si El fuere servido de nuestras vidas, ¡por qué no las pondremos por El? ¿No mataron a San Pedro crucificándole y degollaron a San Pablo y a San Bartolomé desollado? ¡Pues por qué no moriremos nosotros por El, si El fuere de ello servido''?&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juan era un criado de Antonio y se educaba junto con su amo en la escuela franciscana. La fe cristiana había cambiado totalmente su antigua relación de amo y siervo. Eran amigos. Juan pidió insistentemente y obtuvo ir a misionar con su antiguo señor. Compartirá con él la gloria del martirio. Fueron asesinados cerca de la población de Tepeaca, en la región de Puebla. Unos indios mataron a Juan cuando lo vieron destruir unos ídolos. Antonio no huyó. &amp;quot;''Pertenecemos a la misma cosa...si muere él debo morir también yo''&amp;quot;, les vino a decir. Murió como su antiguo amo que había dejado de serlo para convertirse en su hermano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Como los antiguos mártires==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los cuerpos de estos tres protomártires fueron recogidos por los misioneros franciscanos y sepultados como mártires. Así aparecen ya en la carta que en 1532 el primer obispo de México, el franciscano Juan de Zumárraga, escribe al capítulo general de su Orden que se celebró en Tolosa (Francia); lo mismo hace  fray Toribio de Benavente Motolinía, en ese entonces guardían del convento de Tlaxcala, que comienza a recoger los datos de este martirio al escribir su ''Historia de los Indios de la Nueva España'', obra fechada en el convento de Tehuacán (Puebla), el 24 de febrero de 1541.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La historia de estos tres protomártires es un comentario evidente y preciso sobre aquella primera evangelización. Su corta vida consagrada con pasión al anuncio del Evangelio entre sus hermanos y la entereza de su testimonio sellado con la sangre por encima de los lazos de la carne demuestran cómo el Evangelio penetró en el corazón de muchos con raices profundas a pesar de las apariencias exteriores y de los límites del momento. Cristóbal, Antonio y Juan, los “Niños Mártires de Tlaxcala”, fueron beatificados en la Basílica de Guadalupe el 6 de mayo de 1990 por San Juan Pablo II, durante su segunda visita a México.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SERRA,_Fray_Jun%C3%ADpero&amp;diff=4601</id>
		<title>SERRA, Fray Junípero</title>
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		<updated>2014-05-28T17:33:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; &lt;br /&gt;
      '''(Mallorca, 1713–  California, 1784) Beato; Religioso franciscano'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nació el 24 de noviembre de 1713 en la villa de Petra de la Isla de Mallorca, España. Sus padres fueron Antonio Serra y Margarita Ferrer, humildes labradores, quienes bautizaron el mismo día de su nacimiento a su pequeño hijo con el nombre de Miguel José. Recibió el sacramento de la confirmación el 26 de mayo de 1715, en la misma parroquia de la villa donde había sido bautizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estudió en el convento de San Bernardino, en Mallorca; desde muy temprana edad sintió deseos de ingresar en la orden franciscana por lo que, en cuanto tuvo edad, fue llevado por sus padres a la ciudad de Palma para que realizara sus estudios superiores. El 14 de septiembre de 1730, a la edad de dieciséis años, tomó el hábito en el convento de Jesús; una vez pasado el año de su aprobación, el 15 de septiembre de 1731 profesó en dicho convento, tomando el nombre de Junípero por la devoción que le tenía a aquel compañero de San Francisco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto de su profesión, solía decir que a raíz de ella mejoró su salud: “(…) ''en el noviciado estuve casi siempre enfermizo, y tan pequeño de cuerpo, que no alcanzaba al facistol ni podía ayudar a los connovicios en los quehaceres precisos del noviciado, por cuyo motivo sólo me empleaba el padre maestro en ayudar a misas todas las mañanas; pero con la profesión logré la salud y fuerzas, y conseguí crecer hasta la estatura mediana; todo lo atribuyo a la profesión, de la que doy infinitas gracias a Dios''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 15.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Después se mudó al convento principal de la ciudad para estudiar filosofía y teología; obtuvo el grado de doctor en Sagrada Teología por la Universidad Lulliana y en 1738 fue ordenado sacerdote. Los sermones que daba durante sus predicaciones, especialmente en la Cuaresma, le hicieron famoso debido a que muchos que le escuchaban se convertían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de haber mantenido una estatura y salud medianas, aún después de la referida profesión, respondió al llamado que sintió a trabajar en la conversión de los habitantes del nuevo continente. Se unió a una misión que partió hacia el Colegio de San Fernando en México, saliendo de Cádiz el 2 de noviembre de 1749, en compañía de su amigo, discípulo y biógrafo fray Francisco Palou. Durante la travesía enfrentaron un fuerte temporal y la sublevación de la tripulación contra el capitán de la nave. Finalmente arribaron a Veracruz el 6 de diciembre del mismo año. Pidió permiso al padre presidente de la misión para realizar el camino a pie hasta la ciudad de México y en el trayecto sufrió la picadura de un insecto que le provocó una úlcera y una cojera que le aquejó el resto de su vida. Llegó al colegio de San Fernando el 1º de enero de 1750, donde permaneció durante cinco meses hasta su partida a las misiones en la Sierra Gorda, en Querétaro, para evangelizar a los indios pame. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este lugar se establecieron cinco misiones, cada una de las cuales estaba a cargo de dos misioneros. Comenzaron levantando chozas, tanto para los indios como para los padres, y una capilla del mismo material; los misioneros se dedicaron a administrar los sacramentos y a instruir a los indios en la doctrina católica, ya que a pesar de haber sido bautizados muchos de ellos cuando pequeños, habían vivido como gentiles alejados de las poblaciones españolas; obtuvieron del gobierno virreinal herramientas necesarias para sembrar, así como ganado para mantener a la comunidad. Aprendió Fray Junípero el idioma pame y tradujo a él las oraciones y el texto de la doctrina; procuró fomentar la devoción a la Sagrada Eucaristía, a la Inmaculada Concepción, a San Miguel Arcángel, a San José y a San Francisco de Asís, entre otros. Posteriormente inició la construcción de la iglesia de mampostería, obra que tardó siete años en quedar concluida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dedicó a esta misión durante nueve años hasta que fue llamado a México por el padre guardián del colegio de San Fernando para encargarse de la conversión de los indios apaches del río de San Sabá. No obstante, esta misión nunca se llevó a cabo por razones ajenas a fray Junípero y a la orden, y al no ser enviado de regreso a la Sierra Gorda se dedicó a trabajar en los obispados de México, Puebla de los Ángeles, Antequera y Valladolid. “''Aquel pequeño franciscano mallorquín (…) recorrió predicando buna parte de México, anduvo unos 4,500 kilómetros, casi siempre a pie, y siempre cojo''.”&amp;lt;ref&amp;gt;Iraburu, 2ª parte, 13.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1767 a raíz de la expulsión de los jesuitas de todo el Imperio Español ordenada por el rey Carlos III, las misiones de la California que estaban a cargo de la Compañía de Jesús fueron encomendadas por el virrey Marqués de Croix al colegio de San Fernando de México. Entonces fray Junípero partió, al frente de quince franciscanos más, del puerto de San Blas el 12 de marzo de 1768, después de una larga caminata de treinta y nueve días, desembarcando  en Loreto el 2 de abril. Días después partieron para fundar las misiones, divididos en dos expediciones: una por tierra y otra por mar. La primera misión en fundarse fue la de San Fernando, a la cual le siguieron las de San Diego, San Carlos y San Buenaventura. Para la fundación de las misiones de San Francisco, Santa Clara, San Gabriel Arcángel, San Antonio de Padua y San Luis obispo de Tolosa, se solicitaron al padre guardián del colegio de San Fernando, diez franciscanos más; y para la fundación de San Joaquín, Santa Ana, San Juan Capistrano, San Pascual Bailón y San Félix de Cantalicio, otros diez religiosos. En 1772 partió hacia México para informar al nuevo virrey Antonio María de Bucareli sobre la obra de las misiones en la California y evitar el desamparo de lo conquistado, obteniendo más de lo que pedía para la subsistencia del puerto de San Blas y de las misiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocupó los últimos años de su vida en tareas administrativas, sin perder el ansia de seguir fundando misiones; asimismo visitaba anualmente las ya establecidas. Su celo misionero es descrito por fray Palou de la siguiente manera: “''fueron de tan sagrado fuego las ansias de este Seráfico y Apostólico Junípero, que ni sus graves y habituales accidentes, ni la incomodidad de los continuos y dilatados viajes, ni la espesura y fragosidad de los caminos, ni la falta de su preciso sustento, ni la barbaridad de sus bozales y fieros habitadores, pudieron detener el curso á sus Apostólicas empresas''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Falleció el 28 de agosto de 1784 en la misión de San Carlos en Monterey, California, a los setenta años de edad. “''Numerábanse cuando murió cinco mil y ochocientos los bautizados, que con los que bautizaron en la antigua California pasaban de siete mil, y dejó confirmado en esta California a cinco mil trescientos y siete'' (…)” y todavía, poco antes de morir, prometía a fray Palou “''que no se olvidaría de nosotros ni de pedir a Dios por la conversión de la inmensa gentilidad que dejaba sin bautizar, para que logren el santo bautismo''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 192.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta promesa la compartía el referido biógrafo a sus compañeros de las misiones californianas al comunicarles la muerte de fray Junípero, los cuales le respondieron que ya veían los frutos de esa intercesión, “''pues en estos cuatro meses últimos hemos bautizado más gentiles que en los tres años últimos''”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A sus funerales asistieron una gran cantidad de soldados, marineros e indígenas de todas las edades quienes buscaban tocar rosarios y medallas con su cadáver o trataban de obtener un trozo de su vestimenta o cabello, considerando éstos como reliquias por la estima en la que tenían a fray Junípero. Fue beatificado en Roma por San Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iraburu, José María. ''Hechos de los Apóstoles en América''. Fundación Gratis Date, 1992. &lt;br /&gt;
Consultado el 22/05/2014, disponible en: http://www.gratisdate.org/nuevas/hechos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palou, Francisco. ''Vida de Fray Junípero Serra y Misiones de la California Septentrional''. Ed. Porrúa. México, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SERRA,_Fray_Jun%C3%ADpero&amp;diff=4600</id>
		<title>SERRA, Fray Junípero</title>
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		<updated>2014-05-28T17:31:33Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; '''(Mallorca, 1713–  California, 1784) Beato; Religioso franciscano&lt;br /&gt;
'''&lt;br /&gt;
Nació el 24 de noviembre de 1713 en la villa de Petra de la Isla de Mallorca, España. Sus padres fueron Antonio Serra y Margarita Ferrer, humildes labradores, quienes bautizaron el mismo día de su nacimiento a su pequeño hijo con el nombre de Miguel José. Recibió el sacramento de la confirmación el 26 de mayo de 1715, en la misma parroquia de la villa donde había sido bautizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estudió en el convento de San Bernardino, en Mallorca; desde muy temprana edad sintió deseos de ingresar en la orden franciscana por lo que, en cuanto tuvo edad, fue llevado por sus padres a la ciudad de Palma para que realizara sus estudios superiores. El 14 de septiembre de 1730, a la edad de dieciséis años, tomó el hábito en el convento de Jesús; una vez pasado el año de su aprobación, el 15 de septiembre de 1731 profesó en dicho convento, tomando el nombre de Junípero por la devoción que le tenía a aquel compañero de San Francisco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto de su profesión, solía decir que a raíz de ella mejoró su salud: “(…) ''en el noviciado estuve casi siempre enfermizo, y tan pequeño de cuerpo, que no alcanzaba al facistol ni podía ayudar a los connovicios en los quehaceres precisos del noviciado, por cuyo motivo sólo me empleaba el padre maestro en ayudar a misas todas las mañanas; pero con la profesión logré la salud y fuerzas, y conseguí crecer hasta la estatura mediana; todo lo atribuyo a la profesión, de la que doy infinitas gracias a Dios''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 15.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Después se mudó al convento principal de la ciudad para estudiar filosofía y teología; obtuvo el grado de doctor en Sagrada Teología por la Universidad Lulliana y en 1738 fue ordenado sacerdote. Los sermones que daba durante sus predicaciones, especialmente en la Cuaresma, le hicieron famoso debido a que muchos que le escuchaban se convertían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de haber mantenido una estatura y salud medianas, aún después de la referida profesión, respondió al llamado que sintió a trabajar en la conversión de los habitantes del nuevo continente. Se unió a una misión que partió hacia el Colegio de San Fernando en México, saliendo de Cádiz el 2 de noviembre de 1749, en compañía de su amigo, discípulo y biógrafo fray Francisco Palou. Durante la travesía enfrentaron un fuerte temporal y la sublevación de la tripulación contra el capitán de la nave. Finalmente arribaron a Veracruz el 6 de diciembre del mismo año. Pidió permiso al padre presidente de la misión para realizar el camino a pie hasta la ciudad de México y en el trayecto sufrió la picadura de un insecto que le provocó una úlcera y una cojera que le aquejó el resto de su vida. Llegó al colegio de San Fernando el 1º de enero de 1750, donde permaneció durante cinco meses hasta su partida a las misiones en la Sierra Gorda, en Querétaro, para evangelizar a los indios pame. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este lugar se establecieron cinco misiones, cada una de las cuales estaba a cargo de dos misioneros. Comenzaron levantando chozas, tanto para los indios como para los padres, y una capilla del mismo material; los misioneros se dedicaron a administrar los sacramentos y a instruir a los indios en la doctrina católica, ya que a pesar de haber sido bautizados muchos de ellos cuando pequeños, habían vivido como gentiles alejados de las poblaciones españolas; obtuvieron del gobierno virreinal herramientas necesarias para sembrar, así como ganado para mantener a la comunidad. Aprendió Fray Junípero el idioma pame y tradujo a él las oraciones y el texto de la doctrina; procuró fomentar la devoción a la Sagrada Eucaristía, a la Inmaculada Concepción, a San Miguel Arcángel, a San José y a San Francisco de Asís, entre otros. Posteriormente inició la construcción de la iglesia de mampostería, obra que tardó siete años en quedar concluida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dedicó a esta misión durante nueve años hasta que fue llamado a México por el padre guardián del colegio de San Fernando para encargarse de la conversión de los indios apaches del río de San Sabá. No obstante, esta misión nunca se llevó a cabo por razones ajenas a fray Junípero y a la orden, y al no ser enviado de regreso a la Sierra Gorda se dedicó a trabajar en los obispados de México, Puebla de los Ángeles, Antequera y Valladolid. “''Aquel pequeño franciscano mallorquín (…) recorrió predicando buna parte de México, anduvo unos 4,500 kilómetros, casi siempre a pie, y siempre cojo''.”&amp;lt;ref&amp;gt;Iraburu, 2ª parte, 13.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1767 a raíz de la expulsión de los jesuitas de todo el Imperio Español ordenada por el rey Carlos III, las misiones de la California que estaban a cargo de la Compañía de Jesús fueron encomendadas por el virrey Marqués de Croix al colegio de San Fernando de México. Entonces fray Junípero partió, al frente de quince franciscanos más, del puerto de San Blas el 12 de marzo de 1768, después de una larga caminata de treinta y nueve días, desembarcando  en Loreto el 2 de abril. Días después partieron para fundar las misiones, divididos en dos expediciones: una por tierra y otra por mar. La primera misión en fundarse fue la de San Fernando, a la cual le siguieron las de San Diego, San Carlos y San Buenaventura. Para la fundación de las misiones de San Francisco, Santa Clara, San Gabriel Arcángel, San Antonio de Padua y San Luis obispo de Tolosa, se solicitaron al padre guardián del colegio de San Fernando, diez franciscanos más; y para la fundación de San Joaquín, Santa Ana, San Juan Capistrano, San Pascual Bailón y San Félix de Cantalicio, otros diez religiosos. En 1772 partió hacia México para informar al nuevo virrey Antonio María de Bucareli sobre la obra de las misiones en la California y evitar el desamparo de lo conquistado, obteniendo más de lo que pedía para la subsistencia del puerto de San Blas y de las misiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocupó los últimos años de su vida en tareas administrativas, sin perder el ansia de seguir fundando misiones; asimismo visitaba anualmente las ya establecidas. Su celo misionero es descrito por fray Palou de la siguiente manera: “''fueron de tan sagrado fuego las ansias de este Seráfico y Apostólico Junípero, que ni sus graves y habituales accidentes, ni la incomodidad de los continuos y dilatados viajes, ni la espesura y fragosidad de los caminos, ni la falta de su preciso sustento, ni la barbaridad de sus bozales y fieros habitadores, pudieron detener el curso á sus Apostólicas empresas''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Falleció el 28 de agosto de 1784 en la misión de San Carlos en Monterey, California, a los setenta años de edad. “''Numerábanse cuando murió cinco mil y ochocientos los bautizados, que con los que bautizaron en la antigua California pasaban de siete mil, y dejó confirmado en esta California a cinco mil trescientos y siete'' (…)” y todavía, poco antes de morir, prometía a fray Palou “''que no se olvidaría de nosotros ni de pedir a Dios por la conversión de la inmensa gentilidad que dejaba sin bautizar, para que logren el santo bautismo''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 192.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta promesa la compartía el referido biógrafo a sus compañeros de las misiones californianas al comunicarles la muerte de fray Junípero, los cuales le respondieron que ya veían los frutos de esa intercesión, “''pues en estos cuatro meses últimos hemos bautizado más gentiles que en los tres años últimos''”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A sus funerales asistieron una gran cantidad de soldados, marineros e indígenas de todas las edades quienes buscaban tocar rosarios y medallas con su cadáver o trataban de obtener un trozo de su vestimenta o cabello, considerando éstos como reliquias por la estima en la que tenían a fray Junípero. Fue beatificado en Roma por San Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iraburu, José María. ''Hechos de los Apóstoles en América''. Fundación Gratis Date, 1992. &lt;br /&gt;
Consultado el 22/05/2014, disponible en: http://www.gratisdate.org/nuevas/hechos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palou, Francisco. ''Vida de Fray Junípero Serra y Misiones de la California Septentrional''. Ed. Porrúa. México, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SERRA,_Fray_Jun%C3%ADpero&amp;diff=4599</id>
		<title>SERRA, Fray Junípero</title>
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		<updated>2014-05-28T17:29:35Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; (Mallorca, 1713–  California, 1784) Beato; Religioso franciscano&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nació el 24 de noviembre de 1713 en la villa de Petra de la Isla de Mallorca, España. Sus padres fueron Antonio Serra y Margarita Ferrer, humildes labradores, quienes bautizaron el mismo día de su nacimiento a su pequeño hijo con el nombre de Miguel José. Recibió el sacramento de la confirmación el 26 de mayo de 1715, en la misma parroquia de la villa donde había sido bautizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estudió en el convento de San Bernardino, en Mallorca; desde muy temprana edad sintió deseos de ingresar en la orden franciscana por lo que, en cuanto tuvo edad, fue llevado por sus padres a la ciudad de Palma para que realizara sus estudios superiores. El 14 de septiembre de 1730, a la edad de dieciséis años, tomó el hábito en el convento de Jesús; una vez pasado el año de su aprobación, el 15 de septiembre de 1731 profesó en dicho convento, tomando el nombre de Junípero por la devoción que le tenía a aquel compañero de San Francisco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto de su profesión, solía decir que a raíz de ella mejoró su salud: “(…) ''en el noviciado estuve casi siempre enfermizo, y tan pequeño de cuerpo, que no alcanzaba al facistol ni podía ayudar a los connovicios en los quehaceres precisos del noviciado, por cuyo motivo sólo me empleaba el padre maestro en ayudar a misas todas las mañanas; pero con la profesión logré la salud y fuerzas, y conseguí crecer hasta la estatura mediana; todo lo atribuyo a la profesión, de la que doy infinitas gracias a Dios''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 15.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Después se mudó al convento principal de la ciudad para estudiar filosofía y teología; obtuvo el grado de doctor en Sagrada Teología por la Universidad Lulliana y en 1738 fue ordenado sacerdote. Los sermones que daba durante sus predicaciones, especialmente en la Cuaresma, le hicieron famoso debido a que muchos que le escuchaban se convertían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de haber mantenido una estatura y salud medianas, aún después de la referida profesión, respondió al llamado que sintió a trabajar en la conversión de los habitantes del nuevo continente. Se unió a una misión que partió hacia el Colegio de San Fernando en México, saliendo de Cádiz el 2 de noviembre de 1749, en compañía de su amigo, discípulo y biógrafo fray Francisco Palou. Durante la travesía enfrentaron un fuerte temporal y la sublevación de la tripulación contra el capitán de la nave. Finalmente arribaron a Veracruz el 6 de diciembre del mismo año. Pidió permiso al padre presidente de la misión para realizar el camino a pie hasta la ciudad de México y en el trayecto sufrió la picadura de un insecto que le provocó una úlcera y una cojera que le aquejó el resto de su vida. Llegó al colegio de San Fernando el 1º de enero de 1750, donde permaneció durante cinco meses hasta su partida a las misiones en la Sierra Gorda, en Querétaro, para evangelizar a los indios pame. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este lugar se establecieron cinco misiones, cada una de las cuales estaba a cargo de dos misioneros. Comenzaron levantando chozas, tanto para los indios como para los padres, y una capilla del mismo material; los misioneros se dedicaron a administrar los sacramentos y a instruir a los indios en la doctrina católica, ya que a pesar de haber sido bautizados muchos de ellos cuando pequeños, habían vivido como gentiles alejados de las poblaciones españolas; obtuvieron del gobierno virreinal herramientas necesarias para sembrar, así como ganado para mantener a la comunidad. Aprendió Fray Junípero el idioma pame y tradujo a él las oraciones y el texto de la doctrina; procuró fomentar la devoción a la Sagrada Eucaristía, a la Inmaculada Concepción, a San Miguel Arcángel, a San José y a San Francisco de Asís, entre otros. Posteriormente inició la construcción de la iglesia de mampostería, obra que tardó siete años en quedar concluida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dedicó a esta misión durante nueve años hasta que fue llamado a México por el padre guardián del colegio de San Fernando para encargarse de la conversión de los indios apaches del río de San Sabá. No obstante, esta misión nunca se llevó a cabo por razones ajenas a fray Junípero y a la orden, y al no ser enviado de regreso a la Sierra Gorda se dedicó a trabajar en los obispados de México, Puebla de los Ángeles, Antequera y Valladolid. “''Aquel pequeño franciscano mallorquín (…) recorrió predicando buna parte de México, anduvo unos 4,500 kilómetros, casi siempre a pie, y siempre cojo''.”&amp;lt;ref&amp;gt;Iraburu, 2ª parte, 13.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1767 a raíz de la expulsión de los jesuitas de todo el Imperio Español ordenada por el rey Carlos III, las misiones de la California que estaban a cargo de la Compañía de Jesús fueron encomendadas por el virrey Marqués de Croix al colegio de San Fernando de México. Entonces fray Junípero partió, al frente de quince franciscanos más, del puerto de San Blas el 12 de marzo de 1768, después de una larga caminata de treinta y nueve días, desembarcando  en Loreto el 2 de abril. Días después partieron para fundar las misiones, divididos en dos expediciones: una por tierra y otra por mar. La primera misión en fundarse fue la de San Fernando, a la cual le siguieron las de San Diego, San Carlos y San Buenaventura. Para la fundación de las misiones de San Francisco, Santa Clara, San Gabriel Arcángel, San Antonio de Padua y San Luis obispo de Tolosa, se solicitaron al padre guardián del colegio de San Fernando, diez franciscanos más; y para la fundación de San Joaquín, Santa Ana, San Juan Capistrano, San Pascual Bailón y San Félix de Cantalicio, otros diez religiosos. En 1772 partió hacia México para informar al nuevo virrey Antonio María de Bucareli sobre la obra de las misiones en la California y evitar el desamparo de lo conquistado, obteniendo más de lo que pedía para la subsistencia del puerto de San Blas y de las misiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocupó los últimos años de su vida en tareas administrativas, sin perder el ansia de seguir fundando misiones; asimismo visitaba anualmente las ya establecidas. Su celo misionero es descrito por fray Palou de la siguiente manera: “''fueron de tan sagrado fuego las ansias de este Seráfico y Apostólico Junípero, que ni sus graves y habituales accidentes, ni la incomodidad de los continuos y dilatados viajes, ni la espesura y fragosidad de los caminos, ni la falta de su preciso sustento, ni la barbaridad de sus bozales y fieros habitadores, pudieron detener el curso á sus Apostólicas empresas''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Falleció el 28 de agosto de 1784 en la misión de San Carlos en Monterey, California, a los setenta años de edad. “''Numerábanse cuando murió cinco mil y ochocientos los bautizados, que con los que bautizaron en la antigua California pasaban de siete mil, y dejó confirmado en esta California a cinco mil trescientos y siete'' (…)” y todavía, poco antes de morir, prometía a fray Palou “''que no se olvidaría de nosotros ni de pedir a Dios por la conversión de la inmensa gentilidad que dejaba sin bautizar, para que logren el santo bautismo''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 192.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta promesa la compartía el referido biógrafo a sus compañeros de las misiones californianas al comunicarles la muerte de fray Junípero, los cuales le respondieron que ya veían los frutos de esa intercesión, “''pues en estos cuatro meses últimos hemos bautizado más gentiles que en los tres años últimos''”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A sus funerales asistieron una gran cantidad de soldados, marineros e indígenas de todas las edades quienes buscaban tocar rosarios y medallas con su cadáver o trataban de obtener un trozo de su vestimenta o cabello, considerando éstos como reliquias por la estima en la que tenían a fray Junípero. Fue beatificado en Roma por San Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iraburu, José María. ''Hechos de los Apóstoles en América''. Fundación Gratis Date, 1992. &lt;br /&gt;
Consultado el 22/05/2014, disponible en: http://www.gratisdate.org/nuevas/hechos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palou, Francisco. ''Vida de Fray Junípero Serra y Misiones de la California Septentrional''. Ed. Porrúa. México, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SERRA,_Fray_Jun%C3%ADpero&amp;diff=4598</id>
		<title>SERRA, Fray Junípero</title>
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		<updated>2014-05-28T17:24:29Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; '''(Mallorca, 1713–  California, 1784) Beato; Religioso franciscano'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nació el 24 de noviembre de 1713 en la villa de Petra de la Isla de Mallorca, España. Sus padres fueron Antonio Serra y Margarita Ferrer, humildes labradores, quienes bautizaron el mismo día de su nacimiento a su pequeño hijo con el nombre de Miguel José. Recibió el sacramento de la confirmación el 26 de mayo de 1715, en la misma parroquia de la villa donde había sido bautizado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estudió en el convento de San Bernardino, en Mallorca; desde muy temprana edad sintió deseos de ingresar en la orden franciscana por lo que, en cuanto tuvo edad, fue llevado por sus padres a la ciudad de Palma para que realizara sus estudios superiores. El 14 de septiembre de 1730, a la edad de dieciséis años, tomó el hábito en el convento de Jesús; una vez pasado el año de su aprobación, el 15 de septiembre de 1731 profesó en dicho convento, tomando el nombre de Junípero por la devoción que le tenía a aquel compañero de San Francisco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto de su profesión, solía decir que a raíz de ella mejoró su salud: “(…) ''en el noviciado estuve casi siempre enfermizo, y tan pequeño de cuerpo, que no alcanzaba al facistol ni podía ayudar a los connovicios en los quehaceres precisos del noviciado, por cuyo motivo sólo me empleaba el padre maestro en ayudar a misas todas las mañanas; pero con la profesión logré la salud y fuerzas, y conseguí crecer hasta la estatura mediana; todo lo atribuyo a la profesión, de la que doy infinitas gracias a Dios''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 15.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Después se mudó al convento principal de la ciudad para estudiar filosofía y teología; obtuvo el grado de doctor en Sagrada Teología por la Universidad Lulliana y en 1738 fue ordenado sacerdote. Los sermones que daba durante sus predicaciones, especialmente en la Cuaresma, le hicieron famoso debido a que muchos que le escuchaban se convertían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de haber mantenido una estatura y salud medianas, aún después de la referida profesión, respondió al llamado que sintió a trabajar en la conversión de los habitantes del nuevo continente. Se unió a una misión que partió hacia el Colegio de San Fernando en México, saliendo de Cádiz el 2 de noviembre de 1749, en compañía de su amigo, discípulo y biógrafo fray Francisco Palou. Durante la travesía enfrentaron un fuerte temporal y la sublevación de la tripulación contra el capitán de la nave. Finalmente arribaron a Veracruz el 6 de diciembre del mismo año. Pidió permiso al padre presidente de la misión para realizar el camino a pie hasta la ciudad de México y en el trayecto sufrió la picadura de un insecto que le provocó una úlcera y una cojera que le aquejó el resto de su vida. Llegó al colegio de San Fernando el 1º de enero de 1750, donde permaneció durante cinco meses hasta su partida a las misiones en la Sierra Gorda, en Querétaro, para evangelizar a los indios pame. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este lugar se establecieron cinco misiones, cada una de las cuales estaba a cargo de dos misioneros. Comenzaron levantando chozas, tanto para los indios como para los padres, y una capilla del mismo material; los misioneros se dedicaron a administrar los sacramentos y a instruir a los indios en la doctrina católica, ya que a pesar de haber sido bautizados muchos de ellos cuando pequeños, habían vivido como gentiles alejados de las poblaciones españolas; obtuvieron del gobierno virreinal herramientas necesarias para sembrar, así como ganado para mantener a la comunidad. Aprendió Fray Junípero el idioma pame y tradujo a él las oraciones y el texto de la doctrina; procuró fomentar la devoción a la Sagrada Eucaristía, a la Inmaculada Concepción, a San Miguel Arcángel, a San José y a San Francisco de Asís, entre otros. Posteriormente inició la construcción de la iglesia de mampostería, obra que tardó siete años en quedar concluida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dedicó a esta misión durante nueve años hasta que fue llamado a México por el padre guardián del colegio de San Fernando para encargarse de la conversión de los indios apaches del río de San Sabá. No obstante, esta misión nunca se llevó a cabo por razones ajenas a fray Junípero y a la orden, y al no ser enviado de regreso a la Sierra Gorda se dedicó a trabajar en los obispados de México, Puebla de los Ángeles, Antequera y Valladolid. “''Aquel pequeño franciscano mallorquín (…) recorrió predicando buna parte de México, anduvo unos 4,500 kilómetros, casi siempre a pie, y siempre cojo''.”&amp;lt;ref&amp;gt;Iraburu, 2ª parte, 13.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1767 a raíz de la expulsión de los jesuitas de todo el Imperio Español ordenada por el rey Carlos III, las misiones de la California que estaban a cargo de la Compañía de Jesús fueron encomendadas por el virrey Marqués de Croix al colegio de San Fernando de México. Entonces fray Junípero partió, al frente de quince franciscanos más, del puerto de San Blas el 12 de marzo de 1768, después de una larga caminata de treinta y nueve días, desembarcando  en Loreto el 2 de abril. Días después partieron para fundar las misiones, divididos en dos expediciones: una por tierra y otra por mar. La primera misión en fundarse fue la de San Fernando, a la cual le siguieron las de San Diego, San Carlos y San Buenaventura. Para la fundación de las misiones de San Francisco, Santa Clara, San Gabriel Arcángel, San Antonio de Padua y San Luis obispo de Tolosa, se solicitaron al padre guardián del colegio de San Fernando, diez franciscanos más; y para la fundación de San Joaquín, Santa Ana, San Juan Capistrano, San Pascual Bailón y San Félix de Cantalicio, otros diez religiosos. En 1772 partió hacia México para informar al nuevo virrey Antonio María de Bucareli sobre la obra de las misiones en la California y evitar el desamparo de lo conquistado, obteniendo más de lo que pedía para la subsistencia del puerto de San Blas y de las misiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocupó los últimos años de su vida en tareas administrativas, sin perder el ansia de seguir fundando misiones; asimismo visitaba anualmente las ya establecidas. Su celo misionero es descrito por fray Palou de la siguiente manera: “''fueron de tan sagrado fuego las ansias de este Seráfico y Apostólico Junípero, que ni sus graves y habituales accidentes, ni la incomodidad de los continuos y dilatados viajes, ni la espesura y fragosidad de los caminos, ni la falta de su preciso sustento, ni la barbaridad de sus bozales y fieros habitadores, pudieron detener el curso á sus Apostólicas empresas''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Falleció el 28 de agosto de 1784 en la misión de San Carlos en Monterey, California, a los setenta años de edad. “''Numerábanse cuando murió cinco mil y ochocientos los bautizados, que con los que bautizaron en la antigua California pasaban de siete mil, y dejó confirmado en esta California a cinco mil trescientos y siete'' (…)” y todavía, poco antes de morir, prometía a fray Palou “''que no se olvidaría de nosotros ni de pedir a Dios por la conversión de la inmensa gentilidad que dejaba sin bautizar, para que logren el santo bautismo''”&amp;lt;ref&amp;gt;Palou, p. 192.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta promesa la compartía el referido biógrafo a sus compañeros de las misiones californianas al comunicarles la muerte de fray Junípero, los cuales le respondieron que ya veían los frutos de esa intercesión, “''pues en estos cuatro meses últimos hemos bautizado más gentiles que en los tres años últimos''”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A sus funerales asistieron una gran cantidad de soldados, marineros e indígenas de todas las edades quienes buscaban tocar rosarios y medallas con su cadáver o trataban de obtener un trozo de su vestimenta o cabello, considerando éstos como reliquias por la estima en la que tenían a fray Junípero. Fue beatificado en Roma por San Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iraburu, José María. ''Hechos de los Apóstoles en América''. Fundación Gratis Date, 1992. &lt;br /&gt;
Consultado el 22/05/2014, disponible en: http://www.gratisdate.org/nuevas/hechos/&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palou, Francisco. ''Vida de Fray Junípero Serra y Misiones de la California Septentrional''. Ed. Porrúa. México, 1990.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''SIGRID MARÍA LOUVIER NAVA'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE MÉXICO</title>
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		<updated>2014-05-28T17:18:20Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.96.142: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Historia de una jurisdicción eclesiástica: el arzobispado de México==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Papa Clemente VII erigió por la bula Sacri Apostolatus Ministerio la diócesis de México bajo la jurisdicción de la Arquidiócesis de Sevilla. El 12 de febrero de  1546 el Papa Paulo III la elevó al rango de arzobispado, lo que le otorgó a cada arzobispo de México la facultad de supervisar la labor pastoral de otras diócesis conocidas como sufragáneas. Estas diócesis eran Tlaxcala, Oaxaca, Michoacán, Guatemala, Chiapas, Nueva Galicia y más tarde Honduras, Nicaragua y Manila. El arzobispado de México ha sido gobernado desde 1536 hasta la fecha (2014) por 36 arzobispos, y desde el siglo XVI  hasta la primera mitad del  XIX  fue el territorio eclesiástico más rico y poblado de América. Esto último en razón del extenso territorio que  abarcaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde las costas del mar del Sur, tomando punto en el Puerto de San Diego en Acapulco, hasta el mar del norte sobre una línea del sudoeste al nordeste, tiene de distancia terminada en la Bahía de Panuco, 180 leguas; y por las partes que se divide del obispado de Puebla  y Michoacán sobre una línea tirada de  este a sudeste y al oeste noreste, que corre sobre la misma capital, tiene de largo el recinto del arzobispado la distancia de 37 leguas.   En este amplio territorio cohabitaba una heterogénea población (españoles, indios, mestizos, negros, mulatos, chinos, etc.) con sus propias lenguas (mazahua, otomí, huasteco, pame, tepehua, “mexicano” o náhuatl, olive)  y sus propias  costumbres. Ello obligó a los prelados a crear instituciones especiales para atender a esta diversa feligresía , y configuró la formación y desempeño del clero secular a cargo de las parroquias, en tanto que la mayoría de ellos debía dominar una o más lenguas para administrar una de las cientos de parroquias asentadas en el territorio.  La arquidiócesis de México fue desmembrada en el siglo XIX para crear las diócesis de San Luis Potosí (1854), Querétaro (1863), Chilapa (1863), Tulancingo (1863), el Vicariato Apostólico de Tamaulipas (1870), Cuernavaca (1891), y ya en el siglo XX, la diócesis de Toluca (1950).  Actualmente la Arquidiócesis de México es una de las 83 jurisdicciones eclesiásticas que conforman la  Iglesia Católica en México.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Los fondos que integran el acervo histórico==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Archivo Histórico del Arzobispado de México, conocido por sus siglas como AHAM, consciente de la preservación del patrimonio documental como un bien cultural, en tanto que es único e irrepetible y constituye una parte fundamental de la memoria colectiva de nuestro país, resguarda y ofrece a la consulta de los investigadores tres fondos documentales:  el Fondo Episcopal (1573- 1936) el Fondo Cabildo (1532- 1863)  y el Fondo Juzgado Eclesiástico de Toluca (1684-1862). El primero de ellos se conformó con los documentos generados por los arzobispos desde la Curia. Esta, la Curia, era el nombre con el que se designaba y designa a  las dependencias o secretarías que auxilian  al prelado en el gobierno de la arquidiócesis. Desde el siglo XVI hasta la segunda mitad del siglo XIX, esta se localizaba  en el Palacio Arzobispal en la calle de Moneda en el centro de la ciudad de México, y actualmente se encuentra en la calle de Durango número 90 en la colonia Roma, que es también la sede del mismo archivo.  En la época novohispana y hasta aproximadamente 1821 la Curia estuvo conformada por una Secretaría Arzobispal, un Juzgado de Testamentos Capellanías y Obras pías, y dos juzgados eclesiásticos denominados Provisoratos, uno para españoles y otro para indios y chinos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la primera dependencia, la Secretaría Arzobispal, se atendían todos los asuntos que regulaban las acciones y funciones de curas y feligreses. En el caso de los eclesiásticos la regulación se  iniciaba desde que el  individuo aspiraba a tomar el estado eclesiástico. Por esta razón, el prelado  atendía  desde esta dependencia las solicitudes de los jóvenes para  ingresar al Seminario Conciliar, para gozar de una beca o media beca para sus estudios, para obtener una dispensa por edad o defecto corporis,  o atender todo aquello que tenía que ver con la disciplina del colegio. Desde la Secretaría también se daba seguimiento a la carrera de los eclesiásticos: desde allí se convocaba y realizaban los  exámenes para obtener la órdenes eclesiásticas, para presentarse a concurso de curatos, y se emitían los nombramientos como curas propietarios o  interinos, vicarios, capellanes, y de catedráticos y funcionarios de instituciones eclesiásticas (rectores, canónigos, prebendados). Además se expedían todos los documentos necesarios para la gestión del cura párroco: las licencias para confesar y celebrar, para permutar o renunciar a beneficios eclesiásticos, para ausentarse de su jurisdicción, vender propiedades de la Iglesia o  erigir una vicaria, así como las licencias para corregir partidas sacramentales o la solicitud de dispensas de proclamas o parentesco para casar a miembros de su feligresía. Todo investigador interesado en estudiar al clero secular, su formación, vida, relación con los prelados y su gestión frente a las parroquias, deberá utilizar sin duda alguna estos documentos. &lt;br /&gt;
La regulación  y cuidado de las prácticas devocionales o solicitudes de las feligresías también eran atendidas por el prelado y su secretario. Así que desde la Secretaría se analizaban las peticiones para otorgar las licencias para construir capillas privadas, iglesias, celebrar procesiones, vía crucis, promover el culto a un santo o imprimir oraciones o libros. Las solicitudes de los feligreses para no carecer de “cura de almas”, es decir de párrocos, quejarse por sus servicios o solicitar que no fuera removido, también eran resueltas en la Secretaría. Y desde allí, y según la gravedad o el parecer del arzobispo, eran remitidas al Provisorato. Asimismo, desde la Secretaría el arzobispo redactaba la correspondencia dirigida a todos sus curas, feligreses y autoridades civiles, emitía cartas pastorales, edictos o sermones,  y en ese lugar se resguardaban, en tanto que era función del secretario cuando se realizaban, los libros de visita. Estos últimos, constituyen una rica fuente que permite la reconstrucción de espacios y tiempos religiosos de diversas poblaciones.  En suma, el estudio de las prácticas religiosas y de la forma en que los feligreses manifestaban su devoción sólo es posible hacerlo a través de los documentos generados por esta institución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Juzgado de Testamento, Capellanías y Obras Pías era  la dependencia de la Curia, que, como su nombre lo indica, tenía jurisdicción sobre legados piadosos, fundación de capellanías y colocación de capitales píos conocidos como principales. Dicho Juzgado  asumía funciones judiciales en tanto que vigilaba y sancionaba el cumplimiento o incumplimiento de un legado pío. El Juzgado estaba a cargo de un juez que tenía como función llevar a cabo las fundaciones de obras pías y capellanías que los fieles dejaban en vida a través de testamentos o contratos, asimismo supervisaba el cumplimiento de las disposiciones piadosas que según las cláusulas  testamentarias debían cumplir eclesiásticos o capellanes. El juez también, en acuerdo con otros eclesiásticos, determinaba qué persona podía adquirir un préstamo de los capitales píos administrados en dicho juzgado. Los documentos generados por este juzgado son esenciales para rastrear el número de obras piadosas  fundadas en un tiempo y espacio determinado o el auge o decadencia de ciertas devociones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los dos Provisoratos, tanto el de españoles como el de indios y chinos, atendían las demandas promovidas por  autoridades, particulares, corporaciones e incluso clérigos, en contra de todo aquel individuo o institución que gozaba de fuero eclesiástico. Las demandas de los clérigos contra interferencias en su ministerio o privilegios eran también recibidas. Por esta razón los expedientes generados por este tribunal nos permiten historiar el sistema judicial eclesiástico, y en cierta medida, las conflictivas relaciones de los curas párrocos con sus feligresías. Asimismo, en los provisoratos, se atendían todas causas prematrimoniales (dispensas de amonestaciones, demandas por incumplimiento de promesa matrimonial) y matrimoniales (nulidades y divorcios).  En estos expedientes, los historiadores de la vida privada o vida cotidiana encontrarán una fuente útil y rica en descripciones para dar seguimiento a conceptos centrales de ambos modelos históricos como la familia, el amor filial o paternal, el honor, los espacios privados, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de la independencia de México, la conformación de la Curia tuvo dos cambios notables: el primero fue la desaparición del Provisorato de Indios y Chinos, en orden a cumplir lo dispuesto en varios decretos civiles que exigían la igualdad de la población y prohibían que se usara en los documentos administrativos de orden público y eclesiástico, la división de ésta en castas (indios, españoles, mestizos), como se hacía durante el periodo virreinal;  el segundo cambio trascendental fue la desaparición del Juzgado de Testamentos, Capellanías y Obras Pías a partir de las leyes de reforma, específicamente la Ley de nacionalización de bienes eclesiásticos, sancionada el 12 de julio de 1859, que determinó que entraban en “dominio de la nación todos los bienes que el clero secular y regular ha estado administrando con diversos títulos, sea cual fuere la clase de predios y acciones en que consistan, el nombre y aplicación que hayan tenido”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
La aplicación de esta ley fragmentó por primera vez el archivo episcopal, ya que para  darle cumplimiento, los funcionarios civiles confiscaron el archivo de la Curia. Fue hasta 1874 que el gobierno federal decidió regresar algunos de los documentos “útiles a la iglesia por tratarse de asuntos puramente eclesiásticos”, como los libros de órdenes, visitas, nombramientos de curas, licencias de capillas, etc., pero con la advertencia de que no se entregarían aquellos que tuvieran “relación con los bienes nacionalizados y desamortizados”  como los recibos, autos, apelaciones y concursos de capellanías y censos. En 1876  se había trasladado sólo un cuarto de los papeles confiscados y nunca se terminó de transferir.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Actualmente los papeles episcopales confiscados se encuentran en el Archivo General de la Nación bajo diversos ramos, principalmente el de Bienes Nacionales, Matrimonios,  Clero secular y regular, Capellanías y obras pías, Arzobispos y obispos, etc. Es así que a partir de 1863 los arzobispos básicamente se auxiliaron para gobernar su jurisdicción eclesiástica de la Secretaría Arzobispal y del Provisorato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En resumen: los archivos episcopales de los arzobispos de México durante la época colonial y primeros años de México independiente que se encuentran resguardados en el AHAM, están complemente fragmentados. A partir de  1863 los fondos episcopales se encuentran íntegros y están abiertos a su consulta hasta 1936. Este año marca el término de la gestión episcopal de Pascual Díaz Barreto (1929-1936). Además del fondo episcopal, el AHAM, como se mencionó antes, conserva dos fondos más: el denominado  Fondo Cabildo y el del Juzgado Eclesiástico de Toluca. En el primero se encuentra todos los documentos generados por el Cabildo catedralicio de la ciudad de México. Dicho Cabildo tenía como principales funciones la celebración del culto en la catedral, la administración de este espacio eclesiástico y del diezmo. Este último que constituía  la principal renta eclesiástica de la que dependía para su sustento el arzobispo, el cabildo y  las diversas instituciones eclesiásticas como el Seminario Conciliar, El Hospital de San Andrés y la Casa de Niños Expósitos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para la administración de esta renta, el Cabildo creó la “Haceduría”, a cargo de dos canónigos, denominados jueces hacedores. En la Haceduría se resguardaron todos los documentos relativos a la administración de esta renta, por ejemplo,  los nombramientos de los colectores (encargados directos de la recolección y venta del diezmo), la correspondencia de éstos con los jueces, y los informes detallados sobre el precio del ganado, semillas y  granos, etc. En tanto que el cabildo se encargaba también del culto y de administración de la catedral, este fondo resguarda el nombramiento de músicos, el pago de los miembros de la capilla, la relación de gastos por cera, vinos, ornamentos etc. Existe una posible razón por la que estos documentos se encuentran en el AHAM: En 1970 la Curia se trasladó de la Casa de la Haceduría, ubicada en la catedral, a una nueva sede en la calle Río Tíber. Es posible que durante este traslado los funcionarios eclesiásticos tomaran por equivocación documentos generados por el Cabildo. Por esta razón y en términos de complementariedad, el investigador debe consultar la otra parte del acervo en el Archivo de Cabildo ubicado al costado de la catedral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tercer fondo del AHAM es el del Juzgado Eclesiástico de Toluca. A diferencia del fondo Cabildo no contamos con ningún testimonio ni indicio de por qué estos documentos se encuentran aquí. Los curas en ciertas parroquias ejercían, por delegación del arzobispo, ciertas funciones judiciales y recibían el título de jueces eclesiásticos. El título les daba la facultad de dirimir entre sus feligreses ciertas causas que no fuesen graves, como el amancebamiento y la falta de asistencia a preceptos ordenados por la Iglesia, y resolver conflictos de cofradías, diligencias matrimoniales y dispensa para esponsales. Otra de sus funciones era castigar a los indios en materias criminales que carecían de gravedad, y en caso contrario las remitía al provisor de indios y chinos; en este caso se encontraban causas por hechicería, desfloración, violación, y la resolución de testamentaria, de las cuales se conservan documentos en náhuatl. Las posibilidades que ofrece este fondo para el estudio de la economía, religión  y sociedad de la población indígena del centro de México es inigualable, como bien se muestra en la investigación de reciente publicación  Testaments of Toluca.   &lt;br /&gt;
Además de estos fondos documentales, el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de México cuenta con una hemeroteca que resguarda la colección de la Gaceta del Arzobispado de México (órgano oficial de comunicación de la arquidiócesis) desde 1887 a la actualidad, y con una colección de periódicos como L´Osservatore Romano, Desde la Fe y Nuevo Criterio. También el AHAM resguarda 4000 rollos de microfilm de los libros sacramentales de las parroquias de la ciudad de México realizados bajo el auspicio de Mons. Luis María Martínez, arzobispo de México entre 1937 y 1956, y la Iglesia de los Santos de los Últimos Días. Finalmente la fototeca conserva más de 8000 fotografías, principalmente de la gestión del cardenal Miguel Darío Miranda, arzobispo de México entre 1956 y 1977.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Biliografía=&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.96.142</name></author>
		
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